escrito

  • 28.06.2010
  • 11:36
  • Txarli Prieto

EGUIGUREN Y LA LÍNEA ROJA 0

jun28

Jesus Eguiguren

Cuando uno se sube a una tribuna y sabe que nadie le va a responder, puede tener la tentación de ir más allá de donde la prudencia pudiera indicarle. Algo así le ha debido pasar al Presidente del Congreso de los Diputados, cuando pidió “castigar a los políticos que se distraigan y se atrevan a pisar la línea roja”.

Tras esta aseveración, muchas miradas y comentarios se han dirigido al Presidente del PSE-EE – PSOE, Jesús Eguiguren. Sé que la cita tiene más recorrido, que también va hacia otros dirigentes, partidos, y escenarios, pero quiero detenerme en lo que a Eguiguren pudiera afectar.

Desgraciadamente, Jesús Eguiguren, ha pisado muchas veces la línea roja. Esa línea de sangre de tantos y tantos ciudadanos vascos, asesinados o heridos por ETA, algunos de ellos compañeros de partido y algunos de ellos amigos personales.

Eguiguren, como tantos vascos y vascas lleva muchos años pisando líneas rojas, esas que separan las vidas anónimas de las vidas públicas, para defender la libertad, y por ello resultar acreedores de mancha con la propia sangre, en el caso de los socialistas roja de color y roja de sentimiento, ante las balas y las bombas de ETA.

Un dirigente político siempre debe medir la consecuencia de sus reflexiones, la oportunidad de hacerlas, el contexto, los riesgos. Cuando un dirigente político polemiza también tiene que saber que se expone a la réplica. Eguiguren ha hablado y ha creado controversia. No pretendo protegerlo de las críticas porque no lo necesita. Tiene carrete y muy largo para contestar a quien haga falta. Lo que sí pretendo es que una opinión puntual no desdibuje una trayectoria, o anime una cacería de brujas.

La opinión de Eguiguren es la opinión de un defensor de la libertad, la de un activo luchador contra el terrorismo de ETA. Una opinión que guste más o guste menos no ha alterado el liderazgo y contenido de la política antiterrorista, ni en el País Vasco, ni en España, ni en el PSE-EE, ni en el PSOE. Una política antiterrorista que él asume y defiende, aunque además tenga una opinión particular.

Las reflexiones y las ideas de los demócratas pueden estar equivocadas, y por eso, porque pueden estar equivocadas, no son los cargos, ni los púlpitos los que las hacen buenas, ni las de Eguiguren, ni las de nadie.

Todas las opiniones son cuestionables, lo que es incuestionable es el compromiso, la trayectoria y el coraje, de quienes como Jesús Eguiguren hacen política en Euskadi. Un respeto a los servicios prestados y a los que se prestarán.

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