escrito

  • 29.07.2010
  • 10:50
  • Txarli Prieto

EL DISCO RAYADO DEL PP 0

jul29

El reiterado, cansino y viciado discurso del PP, frustra una y otra vez, una idea de renovación, que el Sr. Basagoiti parece haber impulsado tras la sucesión de la Sra. San Gil.

Ya lo dijo el Sr. Alfonso Alonso el 27 de marzo de 2.008 en un periódico. “Hay que renovarse para que no se nos vea como algo viejo, como alguien intransigente o que está en una posición que no puede cambiar, hay que alejarse de la bronca y de la crispación”.

Pero lamentablemente a pesar de algunas acertadas decisiones y reflexiones, la idea de renovación y de modernidad continuamente se ve salpicada y distorsionada por una actitud bronca, de persecución, hacia ideas y hacia personas.

El Sr. Basagoiti tuvo visión y habilidad para convertir su mal resultado en las últimas elecciones autonómicas, donde perdieron dos escaños, en un resultado decisivo para apoyar el CAMBIO propuesto y liderado por los socialistas. El Sr. Basagoiti consiguió sacar al PP vasco del ostracismo y de la resistencia numantina, del no llevarse bien con nadie y de no llegar a acuerdos con nadie, a sumar y a tomar decisiones políticas de mucho alcance para la sociedad vasca.

En realidad, la política concreta y sectorial del PP en el ámbito vasco, desde el ámbito institucional, está teniendo una colaboración constructiva y salvo en aquellos casos donde la diferencia política entre la derecha y la izquierda son muy notables, la flexibilidad por ambas partes, por la suya y por la nuestra, están consiguiendo que los tiempos, contenidos y resultados de los principales retos de la política vasca, se desarrollen con agilidad, normalidad y alto grado de acuerdo.

Así ha visto la luz el presupuesto de la Comunidad, el Plan Anticrisis, las reformas en educación, la aceleración de los proyectos inversores, la prolongación de los planes renove, las reformas en sanidad. Incluso se puede afirmar que en esa política positiva y pragmática de facilitar encuentros y acuerdos, siempre ha estado la puerta abierta a otras formaciones políticas, incluso se han visto con naturalidad y no han producido alteraciones que en diversas y no pocas situaciones se dieran acuerdos PSE-PP-PNV; acuerdos PP-PNV; acuerdos PSE-PNV.

Sin embargo enfrentándose con esta realidad, cada poco tiempo, en todos los sondeos de opinión que se dan a conocer, haga la encuesta quien la haga, todas ellas diferentes, todas con sus matices, vienen a coincidir unánimemente en un aspecto, el PP no está bien visto en ninguna posibilidad de Gobierno, ni sumando con el PSE, ni sumando con el PNV. Es curioso este continuo y sostenido rechazo mayoritario en la sociedad para confiar en el PP como un partido de Gobierno. Y lógicamente cuando esto ocurre, surge una pregunta.

¿Por qué una política programática, realista, de muchos y plurales acuerdos no se traduce en una suavización de la imagen y en una mejor acogida de la sociedad vasca?

Yo creo que la explicación, no única, sí principal, reside en el sostenimiento de una agresividad innecesaria, desmedida y en ocasiones con un relato vacío, hueco, simplista.

Basta escuchar o leer día sí y día también, las declaraciones de los máximos dirigentes del Partido Popular.

El 99% de sus declaraciones buscan al rival, lo buscan personalmente, buscan el descrédito. Cuando el PP habla y uno quiere buscar las ideas y los matices de las ideas, que contrastan con las que se supone están polemizando, sólo se encuentran descalificaciones, insidias, amenazas, frases demasiado vulgares y detrás de todo ello una enorme resistencia a aceptar el pluralismo político y los resultados democráticos de la política y de las instituciones con la elegancia y deportividad que los actuales tiempos aconsejan.

Quien no piensa como lo hace el PP, rompe España, mata niños, crea parados, introduce dudas en la firmeza de la lucha contra el terrorismo, pone en riesgo el Gobierno Vasco, da cobertura a las supuestas tramas de corrupción y a los supuestos corruptos…

Demasiada, excesiva descalificación y poco o ningún contenido. Reconozco que mediáticamente les va bien porque con cuatro estridencias muy repetidas, curiosamente encuentran un eco poco habitual.

Reconozco que el cainismo encuentra aliados. Reconozco que el trazo grueso y burdo resulta fácil y cómodo para algunos.

Reconozco, veo y afirmo que este disco rayado no encuentra aceptación en la sociedad y reconozco que la no aceptación es muy reconfortante, cada sondeo es una oportunidad nueva que da la sociedad al PP para renovarse.

La idea de la renovación ya la expresó el Sr. Alonso hace dos años y medio. La idea era buena, la ejecución queda pendiente.

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