escrito

  • 01.09.2010
  • 11:39
  • Txarli Prieto

LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO NO SON DEL GOBIERNO , SON DEL PAÍS 0

sep1

En estos días se está produciendo un debate cruzado sobre el futuro que le aguarda a los Presupuestos Generales del Estado para 2.011. Un debate entre dos supuestos, o hay presupuestos o hay elecciones.

La primera consideración que cabe hacerse es qué necesita el País, la ciudadanía, presupuestos o elecciones. Nadie en su sano juicio, en una situación económica tan delicada debiera tener dudas al respecto. El País necesita de sus recursos, de sus inversiones, de sus nuevos proyectos, la mitad de la economía del País es Pública, la mitad de esa economía no debe sufrir alteraciones, retrasos, dificultades, si lo que nos preocupa es el empleo.

La segunda consideración es evidente, quién, en este País, tiene altura de miras, política de Estado, responsabilidad de servicio público, preferencia por el interés general frente al particular o de grupo. Los socialistas ya hemos dado algunas muestras de ello. Hemos sido los únicos en decidir que apoyaríamos los presupuestos de todas las instituciones gobernase quien gobernase. Que facilitaríamos la aprobación de los mismos y así nos hemos comportado en los dos últimos años, en toda España, justo en el momento en que la economía y el empleo del País más lo necesitaba.

En Euskadi este comportamiento tiene más antigüedad. Hemos participado en la aprobación de los presupuestos del País Vasco, en la legislatura anterior y también en los de otras instituciones Forales y Municipales.

Pero esto es pasado, en el presente y en el futuro lo que se aprecia es un maquiavélico posicionamiento político, que desde razones particulares se resisten y dificultan, una política de País.

Así vemos a un PP obsesionado con el poder para el que la ciudadanía española se hace invisible. A CIU calculando el rédito que obtendría de un adelanto electoral. Al PNV, sintiéndose la reina de la fiesta.

Esta reducción del escenario político en España a Socialistas y Nacionalistas Vascos, pone en la peana a Euskadi y por extensión a su Gobierno Vasco.

Y así en estos días nos encontramos con expresiones, que indican actitudes muy curiosas. Tenemos a un PNV que pone el acento en marginar al lehendakari y en enfrentar al Gobierno Vasco y al Gobierno de España. Tenemos a un PP que se queja amargamente porque el PNV no va a Madrid a defender los intereses de Euskadi sino a impedir el desarrollo autonómico. También tenemos un PSE-EE sereno, reflexivo, que sabrá resolver cómo sumar frente a quienes sólo saben restar.

Y sobre todo tenemos algunas reflexiones quizás oportunas a fecha de hoy. La más importante es que resulta indecente que mientras la ciudadanía aporta sus impuestos sin escapatoria, algunos partidos políticos puedan escaparse y no devolvérselos mediante políticas públicas. Los presupuestos de cualquier institución sí están sometidos al debate político respecto a sus prioridades o preferencias de gasto. El debate presupuestario no está pensado para impedir presupuestos, para rechazar que haya presupuestos, no tiene sentido. Si los trabajadores no deben quedarse en el vestuario, los transportistas en el aparcamiento o los agricultores tomando el sol, los impuestos tampoco deben quedarse en sus depósitos.

La política institucional no está pensada para impedir el servicio público, todo lo contrario, para ejercerlo. Tampoco la política institucional está pensada para el lamento. Quienes se lamentan de riesgos y peligros de algunas posiciones políticas tienen al alcance de su mano corregirlas, pero no quieren, porque en ocasiones hasta los lamentos son fraudulentos.

Para bloquear, noquear o cambiar los liderazgos y las correlaciones de fuerzas ya hay instrumentos políticos. Existe la moción de censura. Quien crea necesario otro liderazgo, quien crea posible otro liderazgo, que logre la suma y que la presente y mientras tanto que no se dañe los intereses públicos, los intereses de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de este País. El dinero público es propiedad de la ciudadanía, las instituciones y la política están para determinar en qué se gasta, no para bloquearlo.

Share

subscribete vía RSS

No hay comentarios para este post.

Por favor, realice los comentarios que desee

*campos obligatorios

Please leave these two fields as-is: