escrito

  • 13.09.2010
  • 11:35
  • Txarli Prieto

EL PRECIO DE LA UVA 0

sep13

Llevamos semanas arrastrando polémica en el precio de la uva. Ayer la Fiesta de la Vendimia celebrada en Laguardia, tuvo además del tono festivo, otro reivindicativo. A las puertas de la vendimia se desconoce el futuro que aguarda a parte de las uvas y también si la transacción económica con las bodegas hará rentable el esfuerzo de productores.

Se impone una reflexión y hay que elegir un camino. La reflexión es que el sector del vino es un sector pujante y de futuro y que su presencia en el mercado y sus expectativas de mejorar dicha presencia, debe hacer que todos cuantos componen la cadena de valor de este producto logren rentabilizar su trabajo. Hoy se demanda con insistencia por los productores rentabilidad y estabilidad. Precio justo y compradores.

Es razonable el planteamiento y hay margen para lograrlo. Porque quizás este es el momento de elegir un camino. De aprender a sumar esfuerzos en vez de primar individualidades. Si el sector del vino quiere tratamientos colectivos a sus retos es un buen momento para explorar sus márgenes y llegar a acuerdos entre todos. Se trata de elegir entre la especulación que puede favorecer una coyuntura o una relación comercial estable por encima de las coyunturas.

A las bodegas también les viene bien la estabilidad en el precio. Saber el precio de la materia prima y con esa referencia ser competitivo en el tiempo frente a otras denominaciones de origen y países, también es un objetivo.

Se puede y se debe evitar la especulación por arriba y la especulación por abajo. Es evidente que este camino choca con el de la economía de libre mercado, de oferta y demanda. Efectivamente hay una contradicción y quizás la opción de elegir cómo resolverla. Si los productores quieren formar parte y comportarse como un sector, el camino es del acuerdo a varios años. Convenios que garanticen los costes de producción, los incrementos del IPC y un margen determinado de beneficio.

Quienes necesitan crecer en los mercados, salir a la exportación, conquistar mercados difíciles, tienen su oportunidad ahora para conveniar estabilidad y también para armonizar los diferentes segmentos de este sector.

A los productores cada día se les exige más. Una exigencia necesaria para seguir siendo líderes en el mundo. La calidad es decisiva para el futuro del vino de Rioja. El esfuerzo de la exigencia debe disponer de su correspondiente compensación. Hablar de un precio de referencia de 0,60 céntimos de euro el kilogramo, es tan razonable, que permite un buen punto de partida, en mi opinión, con el horizonte de un acuerdo a varios años.

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