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  • 19.10.2011
  • 05:10
  • Txarli Prieto

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA CONFERENCIA DE AIETE 0

oct19

La Conferencia de Paz celebrada en el Palacio de Aiete de San Sebastián está creando un elevado número de opiniones a las que también quiero sumar las mías, desde la perspectiva de haber combatido el terrorismo de ETA en toda la etapa de la democracia, desde la perspectiva de haber sufrido un atentado y llevar muchos años con mi libertad hipotecada por la necesidad de llevar escolta y desde la perspectiva de haber participado en el PSE en la decisión de acudir a la misma.

Primera reflexión: Los riesgos de acudir a la Conferencia

Ojala todos los riesgos que tengamos que vivir en Euskadi en el futuro para disponer de la libertad sean tan graves como acudir a una Conferencia a plena luz del día, con los medios de comunicación contándolo, y en un encuentro de ciudadanos y ciudadanas que por encima de sus ideas e historiales, tienen la obligación de salir de ella dando cuenta a toda la ciudadanía de su trabajo y conclusiones.

Ojala el futuro en el peor de los casos sea así porque, si así es, conllevará que no habrá más víctimas, más atentados, más violencia, más intolerancia y que todos y todas podremos ejercer nuestras actividades en total libertad.

Riesgos, riesgos de verdad, el tiro en la nuca, la bomba, las extorsiones, los secuestros, las persecuciones, las palizas, las amenazas, los miedos vividos, las secuelas de todo ello.

Segunda reflexión: Las razones para ir de los socialistas

Efectivamente tal como se ha señalado por algunos, la decisión de ir no se tomó en un inicio, sí se tomó pocos días antes de la celebración y sí fue una decisión de los socialistas vascos. Resulta evidente señalar que esta Conferencia no llevaba nuestra iniciativa, tampoco concitaba nuestro interés. Sin embargo acudimos y lo hicimos porque ante la expectativa creada sobre su celebración, ante la enorme acogida mediática dispensada por todos los medios de comunicación, los socialistas vascos sí queríamos asumir, este pequeño riesgo de acudir si lo comparamos con otros, para que también en esta Conferencia frente a diferentes opiniones y propuestas que otros iban a realizar, estuvieran las de los socialistas vascos. A eso fuimos y eso hicimos y por eso hoy en esa Conferencia consta nuestro relato sobre lo sucedido en Euskadi y sobre lo que debiera suceder, consta el decálogo presentado por el lehendakari en el debate de política general de septiembre, realizado en el Parlamento Vasco y denominado “Bases para la Unidad, la Concordia y la Convivencia”. Sí, fuimos para poner altavoz y amplificador a lo que hoy espera y desea toda la ciudadanía vasca, que ETA desaparezca como amenaza y como riesgo y lo haga ya.

Tercera reflexión: Las taras de la Conferencia

Una Conferencia Internacional de Paz con mediadores que provienen de organismos internacionales y de gobiernos europeos, no era un buen preludio para limitar o evitar el uso de algún lenguaje y de algunos conceptos, muy acariciados por quienes crean conflictos y muy rechazados por quienes sufrimos los conflictos. Y así ha resultado. Alguna tara era previsible que ocupara las conclusiones de los mediadores y entre ellas está la denominación “conflicto” o la llamada a solicitar por ETA, “diálogo con los Gobiernos de España y Francia”.

Ciertamente a quienes no hemos estado nunca en conflicto porque nunca hemos usado la violencia o a quienes siempre hemos defendido la democracia, y desde ella hemos hecho apuestas delicadas, contarnos que los Gobiernos de España y Francia tienen que dialogar, después de toda la historia vivida, de todos los diálogos fracasados con el saldo de más víctimas, cuando menos nos chirría, y nos revela o un excesivo desconocimiento o un interesado desconocimiento, de nuestra realidad.

Dicho de otra forma una Conferencia de Paz se puede hacer sin guerra y un mediador puede actuar sin conflicto. Se ha hecho. Reconocerlo es otra cosa. Porque el reconocimiento llevaría implícito la inviabilidad de la Conferencia y del mediador. Recuerden aquello de, cuando la función no crea el órgano, el órgano crea la función. Y para muestra un botón. Si de verdad hubiera conflicto, ¿por qué no se ha pedido el cese de la actividad armada a las dos partes?

Quinta reflexión: El papel de los radicales abertzales

Ciertamente la Conferencia había creado una expectativa entre un gran número de demócratas. Que se produjera una resolución clara, contundente, sobre la petición unánime del fin de ETA sin condiciones. La Conferencia en este aspecto ha avanzado, en su primera conclusión, cuando dice “llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada”. Es un avance que los radicales abertzales hagan suyo este llamamiento de los mediadores.

Lo que también es motivo de análisis y de censura es que a esto hayan llegado 34 años tarde, con centenares de asesinatos, porque se lo piden seis mediadores internacionales y desoyendo hasta entonces a casi toda la ciudadanía vasca. Han llegado los últimos, con un drama de tamaño incalculable y despreciando a su pueblo en el dolor y el sufrimiento de todos los zarpazos del terror de ETA. Muchos cientos de ocasiones, tras cada uno de los asesinatos, escucharon un “basta ya”, o que “esta sea la última víctima”. Lamentablemente hasta esa última víctima siempre estuvieron sordos.

Sexta reflexión: Y ahora, ¿qué?

Ahora, también, firmeza y compromiso democrático para unitariamente pedir el fin de ETA ya y sin condiciones.

Ahora igual que antes de la conferencia de Aiete, a defender los valores, los principios de la democracia.

Ahora el liderazgo, la legitimidad en la consecución del fin de ETA, de la concordia y de la convivencia, está donde estaba, en las Instituciones, en los Gobiernos, en los Parlamentos, en los Partidos Políticos, y muy especialmente en la unidad democrática de todos ellos.

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