escrito

  • 25.11.2011
  • 12:43
  • Txarli Prieto

REFLEXIONAR Y RECTIFICAR 2

nov25

Los resultados electorales del 20-N exigen al socialismo una profunda reflexión, que ayude, a volver a ser útil para la mayoría de la ciudadanía, al partido que durante más años de la etapa democrática actual, ha gobernado España.

Los 4.386.127 votos no renovados en relación a las elecciones de 2008, de los cuales dos terceras partes se han quedado en casa, evidencian la contestación a la política que hemos ejercido en la última legislatura.

España hoy no es más de derechas que ayer. En España hoy no viven menos progresistas que ayer. El resultado del PP no obedece a un trasvase de votos desde la izquierda a la derecha. Esto se ve con claridad en el gráfico de evolución del voto conservador. El PP mantiene su músculo y el PSOE perdemos parte del nuestro. Así salen las diferencias. En nuestro caso la pérdida de votos se agrava porque por dos veces seguidas, en dos elecciones diferentes, las locales, forales y en algunas comunidades las autonómicas y las generales, los apoyos conseguidos se sitúan en 6,275.314 votos y 6.903.208 votos, respectivamente.

Ante esta realidad electoral, la búsqueda de las causas que nos han llevado hasta aquí y de las herramientas para mejorar en el futuro, deben centrar nuestros análisis y conclusiones.

Y en mi opinión estos dos objetivos deben llevarnos a revisar algo más que nuestro programa electoral o nuestra capacidad para producir política teórica. En el PSOE no tenemos carencias para la elaboración de propuestas políticas. En el PSOE tenemos problemas para llevarlas a la práctica, para defenderlas hasta las últimas consecuencias y para que tengan el eco, la acogida necesaria, entre la ciudadanía a la que queremos representar.

Para que los socialistas obtengamos el apoyo ciudadano progresista, no es suficiente con caracterizar a los “Mercados” de especuladores, avariciosos, o entidades en el desgobierno, si a continuación aceptamos todas sus exigencias y las cumplimos con resignación. El socialismo no debe prestarse a la crítica sin solución y a la posterior justificación de que si no hacemos lo que nos piden iremos a peor, porque cuando así ocurre es el socialismo el que se devalúa. Claro que todos los problemas no podemos resolver. Por supuesto que la vida es dinámica, que vivimos en una sociedad plagada de contradicciones y peligros para los que siempre no tenemos solución y a veces tampoco la fuerza para practicar las soluciones. No hay varitas mágicas ni arcadias felices, pero sí debe haber la máxima coherencia entre la teoría y la práctica. Porque cuando la teoría es una y la práctica es otra se da pie al recelo, a la frustración, al rechazo, entre quienes nos apoyan, y lo que es peor, a que se extienda la percepción de que en política lo que al final prevalece es estar en vez de ser. Y es aquí cuando nace el deterioro y el desprestigio de la política como actividad y de los representantes políticos como actores.

Todos podemos equivocarnos. Yo creo que nosotros sobre todo nos hemos equivocado. Nos hemos equivocado cuando no supimos enfrentarnos a la especulación inmobiliaria. Sabíamos de su existencia pero no nos atrevimos a pincharla porque creímos poder arreglarla de otra manera y con más tiempo. Nos hemos equivocado cuando afirmamos que España tenía más fortaleza que nadie en Europa para enfrentarnos a una crisis tremenda que también nos costó mucho tiempo reconocer. Nos hemos equivocado en algunas de las medidas que hemos puesto en práctica para reducir el déficit y la deuda. Nos hemos equivocado cuando hemos escuchado y atendido poco a los sindicatos de los trabajadores y al mundo asociativo sin ánimo de lucro que vela por las necesidades sociales de la ciudadanía. Nos hemos equivocado cuando no hemos tenido coraje para defender la cultura de la solidaridad en tiempos donde la apología de la insolidaridad es más pujante. Nos hemos equivocado cuando no hemos decidido plantar cara a los “mercados” y cuando ante medidas restrictivas no hemos concitado apoyos institucionales y sociales y tampoco hemos consultado a la ciudadanía.

Y creo que nos hemos equivocado en todo esto porque estoy convencido de la buena voluntad que ha existido en el conjunto del PSOE para abordar los problemas de nuestro tiempo y sus soluciones.

Es verdad que se ha hecho desde la nobleza, la toma de muchas decisiones para evitar que algunos de los desastres que padecemos pudieran ser más desastres. Pero la intención es insuficiente para acertar y para ser bien valorada como ha quedado demostrado.

Hemos tomado decisiones que han sobrepasado y mucho los compromisos previamente pactados con nuestros representados. Pedimos el voto para hacer unas cosas y hemos terminado haciendo otras. Hemos enfadado a muchas personas por imponerles políticas sin explicación y sin su aceptación.

No hemos encontrado el equilibrio entre lo que decimos, lo que representamos y lo que hacemos. Las urgencias de la crisis internacional nos ha llevado a lugares donde no se nos ha reconocido por nuestros electores. Hemos actuado con la convicción de que así salvábamos el País, pero el País, que es su ciudadanía no nos ha seguido.

El socialismo debe ser consciente de su tamaño, de lo que representa y defiende. El socialismo ni atiende, ni representa a toda la humanidad. El socialismo democrático no tiene como función servir igual a un roto que a un descosido.

El socialismo tiene que poner orden en un mundo plagado de desigualdades y de injusticias. De poderosos sin escrúpulos, de especuladores y tramposos. El socialismo tiene que ayudar a los más débiles sobre todos los demás. El socialismo tiene que universalizar derechos y libertades. Y si el socialismo es todo esto, el socialismo debe encontrar límites entre sus objetivos y su acción. Gobernar no es un fin en si mismo, formar parte de los Parlamentos y de otras instituciones tampoco. La vocación política tampoco es explicación suficiente para estar en ella. El socialismo representa a la ciudadanía que le vota mediante un compromiso adquirido en nuestra razón de ser que se explicita en una ideología, en un programa, en un conjunto de principios y valores.

La responsabilidad, el compromiso de quienes estamos en la política es saber defender todo esto, tener el coraje de hacerlo y cuando no es posible pedir la opinión y la decisión si hiciera falta, de quienes nos han llevado con su apoyo a la política de representación y acción institucional.

Y para quien así piense claro que hay líneas rojas, límites en la política, y claro que no es lo mismo gestionar la Europa Social, que la Europa de los “Mercados”.

6.903.208 votos son muchos votos. 11. 289.335 en el 2008, obviamente fueron más, pero tenemos los que están y si los cuidamos como demuestra la realidad sociológica del País, si se nota que los cuidamos, podremos tener más para que el socialismo, la izquierda, los progresistas, seamos más fuertes.

La izquierda, siempre, y pase lo que pase, no está obligada a disponer de soluciones prácticas. Las resistencias existen y poder vencerlas puede costar años, decenios, siglos. Pero mientras tanto hay que mantener la coherencia entre lo que se siente y se piensa y lo que se hace.

En la legislatura que dejamos atrás se han hecho muchas cosas bien y también las quiero resaltar. Se ha tenido en numerosas ocasiones mucha sensibilidad social y con el contraste del tiempo y de la política económica de ajuste más duro y de recortes con vocación de irreversibilidad que el nuevo gobierno conservador aplicará, se verá con mucha más claridad de lo que ha sido posible hasta hoy.

Conviene recordar los 13.000 millones de euros que el Estado destinó a inversiones y servicios en Ayuntamientos durante dos años para mover la economía local y especialmente el empleo. Los 400 euros de rebaja del IRPF que también temporalmente se destinaron a la mejora del consumo y a la recuperación del poder adquisitivo. Los 400 euros de la nueva prestación para desempleados que hubieran agotado las prestaciones contributivas. La multiplicación de los millones de inversión en investigación y becas. La inyección económica a la sanidad y a la ley de autonomía personal, etc. Todas estas medidas y muchas más forman parte de un patrimonio de la sociedad, impulsado por los socialistas, que muestran sensibilidad y acierto social por el interés público y por su contribución al bienestar.

Para este nuevo tiempo del Gobierno de la derecha los socialistas no partimos de cero. Los malos resultados no hipotecan nuestra capacidad de rectificar para defender mejor a esa ciudadanía que nos ha votado y a la que no nos ha votado en esta ocasión, porque en realidad, más allá de su enfado y su abstención, solo nos sigue teniendo a nosotros como alternativa para defenderles.

El problema del socialismo no está en los resultados electorales, está en la política, en el contenido de la política que practicamos. Los resultados electorales son la consecuencia. El socialismo no se mide por los millones de votos que obtiene, se mide por la utilidad que dispensa al votante.

Los 4.386.127 ciudadanos y ciudadanas que no nos han votado, no se han puesto de acuerdo previamente, entre ellos no se conocen, han coincidido en el cambio de voto o en la abstención porque lo que sí conocen y evalúan es nuestra política.

El socialismo sin prisa pero sin pausa tiene que resolver tres cosas. Una, un compromiso muy riguroso y fiable con los electores sobre los contenidos políticos y los límites de los contenidos que estamos dispuestos a defender y a practicar. Dos, un sistema ágil, eficaz de comunicación con la ciudadanía. Tres, un sistema de participación ciudadana en las decisiones políticas que les afectan. Se trata de explicitar contenidos políticos y reglas de actuación y de dar a todo ello naturaleza y fuerza incluso jurídica para que quien se compromete esté obligado por el compromiso y no pueda ignorarlo o cambiarlo unilateralmente.

El socialismo tiene que resolver como colectivo y para lograrlo tiene que acotar el papel de los liderazgos, sus límites, estén en la responsabilidad política que estén.

El socialismo tiene que hacer sentir a sus apoyos, a la sociedad, que la relación con ellos es de total confianza. Que con ellos se cuenta para alcanzar las responsabilidades institucionales,  que a ellos se rendirá cuentas, y que con ellos se contará, cuando las circunstancias exijan cambios o alteraciones en los compromisos adquiridos.

La ciudadanía debe condicionar la política. La política no debe condicionar a la ciudadanía.

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No hay comentarios para este post.

  1. Bixen dice:

    RESOLUTICA

    Existe tal unanimidad en que los socialistas, debemos entrar en un proceso de reflexión y rectificación, que de hecho es la primera noticia, desplazando el dato de los cinco millones de parados a un segundo plano de la actualidad informativa. En este instante, esta necesidad que padecemos los socialistas se ha convertido en el tema más preocupante para los medios de información. Medios que por otra parte ya han convertido nuestro proceso de autocritica, y desde el primer minuto, en una carrera sucesoria, en la que puede terminar centrándose también toda nuestra atención.
    La reflexión de Txarli además de ser oportuna, es , cómo no, también un riguroso extracto de nuestra angustia ,basado en un certero diagnostico.
    Estando de acuerdo esencialmente, en el planteamiento expuesto en RELEXIONAR Y RECTIFICAR, hay sin embargo varias ideas que me sugiere precisamente la primera acción, la de reflexionar.
    El hecho de llamar a la reflexión como consecuencia de nuestros resultados electorales, siendo pertinente, podría sugerir al mismo tiempo la impresión de que solo circunstancias adversas en relación con el poder institucional nos mueven a la reflexión, como un acto puntual o coyuntural, siendo la irreflexión, el ecosistema interno del Partido. Txarli no dice eso porque reconoce que el partido socialista puede hacer todo tipo de propuestas y formulaciones políticas, de lo que se deduciría que hay suficiente reflexión. Sin embargo atribuye, y en este punto mi coincidencia es total, a la falta de coraje del socialismo para tomar determinadas decisiones.
    Lo que sí es muy infrecuente, y albergo dudas de si esta vez será distinto, es sobre si habrá un verdadero proceso de autocritica, que vaya mas allá de buscar responsables de la derrota, sea la crisis o sea el gobierno extinto.
    Porque veamos en primer término que en materia económica, establecer a posteriori, lo que quizás no debíamos haber hecho, no es suficiente fuente de autoridad, para ponerlo en el debe de nuestra acción política. Y me explico.
    Si analizamos el desempeño y supervisión que ejerció en el periodo previo a la crisis el principal actor de la política cambiaria y del comercio mundial, y cuyo objetivo principal es precisamente evitar las crisis monetarias, amén de otras cuestiones no menores, referidas a la economía Mundial, veremos que no es posible utilizar la perspectiva de pasado conocido, como si fuera la de un futuro prometedor, que era lo que el gobierno de las finanzas mundiales proponía. El FMI en el periodo anterior a la crisis , años 2004 -2007, no hizo otra cosa que lanzar mensajes de optimismo y abanderó las prácticas financieras que promovían el crecimiento, bajo la aseveración de que los cimientos de la economía eran fundamentalmente sólidos.
    En esas condiciones, cualquier apartamiento de los cánones de las tesis económicas dominantes, tan bien habría parecido un extravío mayor. Con esto quiero significar, que por un lado no podremos rectificar en este punto pues, difícilmente volveremos a conocer una situación semejante, en la que en medio de la abundancia, se vaya a decidir por prudencia limitar el crecimiento. Y por otra parte, no vamos a dejar de seguir cumpliendo con lo que sigan dictando las instancias gubernamentales de la economía Europea o Mundial
    Que una cosa es que el manejo de los tiempos tampoco ha sido nada afortunado, si, pero las decisiones difíciles y que acarrean tan importantes consecuencias, no maduran con tanta facilidad como puede resultar de un resumen del pasado. Cuando tantas variables, están en permanente fluctuación y en medio de incertidumbres apocalípticas no puede exigirse el don de la exactitud a la hora de las decisiones.
    Otra de las equivocaciones que Txarli pone de relieve es la referida a que hemos escuchado poco a los sindicatos, y sin embargo creo que el respeto e impulso que se ha mantenido por el dialogo social es digno de que no sea pasado por alto.
    En definitiva y tratando de enfilar hacia el propósito de mi comentario, quiero decir que un análisis retrospectivo de la gestión del gobierno socialista, siendo necesario, creo que solo resulta útil si lo inscribimos en el marco de un proceso histórico en el que la Socialdemocracia en términos generales se ha ido domesticando y subordinando a la lógica de las finanzas y de los centros mundiales de poder económico, que no residen en la soberanía de los estados, dado que estos la han perdido hasta hacerlos irreconocibles por este concepto.
    Quiero decir que nuestra reflexión debiera comprender algo más que un repaso autocritico a la era Zapatero y sus gobiernos. Como llegamos hasta aquí, como es que en el partido cuando emergen liderazgos personalistas con casi diría poderes taumatúrgicos, el debate desaparece, la critica se disuelve , y solo se premia la adhesión inquebrantable.
    Como es posible que haya militantes que hayan reunido todo tipo de responsabilidades, incluso acumulándolas, sin concitar ni mucho menos la pasión general de la militancia.
    Porque cuando el socialismo gobierna, la vida interna del partido languidece en lo referente a reflexionar o rectificar, y se circunscribe a formar parte de una clac que acude a los eventos , para transmitir la imagen de fuerza numérica, que aclama a los gobernantes acríticamente.
    Porque en tantas y tantas agrupaciones sigue escuchándose en susurros, y con voz de mujer, las practicas y comentarios machistas, pese a lo que proclamamos en nuestros discursos.
    Hay muchas mas preguntas para las que debiera haber espacio en este tránsito que iniciamos los Socialistas. Mi temor es que al final nuestro esfuerzo se contraiga a mantener la tensión informativa de una carrera sucesoria en un culebrón por entregas.
    Yo creo que si , que hay que reflexionar y rectificar en muchos órdenes, lo cual no obsta para que consideremos nuestra trayectoria, incluido el mandato de Zapatero con el legitimo orgullo una vez más, de haber antepuesto los intereses de la nación a los nuestros como organización política. Podemos mirar al pasado reciente y enumerar aquellas decisiones que se rebelaron inadecuadas o extemporáneas. Pero eso no impedirá futuros errores porque los cambios que necesita el mundo requieren de cientos , de miles de decisiones en un ingente abanico de ámbitos de la vida en sociedad, en la economía , en las finanzas, en los presupuestos públicos, en la participación de los ciudadanos en la política, de los cambios culturales , de las relaciones laborales, de los procedimientos administrativos o judiciales, de leyes sin vocación de ser aplicadas., de tantas y tantas cosas que difícilmente se podrán evitar los errores, los habrá, porque la tarea pendiente requiere sobre todo, tomar decisiones y ejecutarlas con valor y coraje, pero en tantos y tantos epígrafes que por la ley de las probabilidades muchas decisiones se rebelaran erróneas a posteriori, pero hay que tomar todas.
    Asi lo denominaba el llamado Club de Roma , que en los años setenta presento un trabajo conocido como “Los límites del crecimiento” y que fue un autentico Best –Seller de ventas, pues bien en los años 90 , edito “la Primera Revolución Global” donde se auguraban bastantes situaciones que hoy vivimos como cotidianas y que eran impensables hace 20 años, y proponía el concepto de “ Resolutica”, que es una palabra que no existe, que no esta en los diccionarios, pero con la que se quería significar la acción de tomar decisiones de cambio de paradigma en tantos y tantos campos del saber y de la organización de la humanidad
    Eso es lo que creo yo que necesita el Socialismo ,aquí, y alla , ahora y en adelante, RESOLUTICA

  2. Desde la calle dice:

    Querido Txarli, yo no sé si España es hoy más de derechas que ayer, pero lo que sí sé, es que no es tan socialista como lo era hace cuatro años, o quizá, con suerte si que lo sea, aunque no haya votado al PSOE, aunque se haya quedado en casa en estas elecciones. Porque no es lo mismo, para nada, ser socialista que votar al PSOE . En la calle hay hoy, como siempre, miles de personas que son socialistas, que piensan, sienten y viven los principios y los valores socialistas, algunos incluso sin saberlo, sin ponerle nombre a esos principios , pero la mayoría con plena conciencia de lo que son y de lo que representan, pero que no han votado al PSOE porque a su vez no se sienten representados por el mismo y es que con el Socialismo y el PSOE ocurre como con el amor y el sexo, no son lo mismo, aunque mucha gente los confunde, pueden ir juntos, y cuando es así, es perfecto, maravilloso, pero cuando no es así y van por separado es mejor para todos no equivocar los términos porque te puedes pegar un batacazo del quince, y esto es lo que han sentido muchos, muchísimos de esos cuatro millones largos de socialistas durante esta legislatura pasada, frustrados, desengañados, ignorados y utilizados, porque hace cuatro años votaron PSOE con el convencimiento de que votaban socialismo y en el trancurso de estos cuatro años se han sentido tan ,,,¿Enfadados , dices, Charli? Es mucho más que eso, uno no se queda en casa sin ir a votar sabiendo que de su voto depende que el PP salga o no, porque esté enfadado, lo que el pueblo está es defraudado, se siente engañado, vendido y traicionado, se ha perdido la confianza en el partido, en la politica y en los politicos y esa confianza va a ser muy dificil de recuperar y da lo mismo que se haya hecho lo que se ha hecho con nobleza, o con buena voluntad o por el bien del pais, a las personas que conforman el pais , en general, y a los socialistas en particular , que fueron los que votaron a ese gobierno, nadie les ha preguntado su opinión, ni si querían ser “salvados” de esa manera , ni tan siquiera les han explicado adecuadamente como es que a ellos les prometieron unas cosas y se han hecho otras muy distintas, lo que ellos sienten y ese sentir lo han plasmado en las elecciones es que no se les ha tenido en cuenta.
    Respecto a lo de reflexionar y rectificar….Se nos van a gastar las palabras, esas u otras muy parecidas se decían, se oían, se leían por doquier despues del batacazo de mayo : profunda reflexión, debates abiertos , cambios profundos, motivar a los militantes cuidar las agrupaciones, acercarse al pueblo, estar en la calle…¿Cuánto de eso se ha llevado a cabo? Me creo que no mucho y en todo caso ha sido a todas luces insuficiente, visto lo visto y si Bixen alberga dudas sobre si en el futuro próximo las cosas van a cambiar, yo tengo que decir y hay demasiada gente que piensa lo mismo, que tenemos que ver para creer, que las palabras ya no nos conmueven, que ya no nos convencen los preciosos discursos y ya no nos apetece llenar autobuses y hacer el clac en los eventos como dice Bixen y que el que cada vez cueste más llenar autobuses, aunque se tienda a compensar buscando un sitio más pequeño debiera haber dado que pensar, que lo que queremos es opinar nosotros, la calle, que se nos escuche, que se nos informe, queremos debate…Yo no creo que al socialismo le falte coraje, el socialismo es un cosntructo, un ideal, unos valores, un Sentido de la Vida… a quien le falta coraje es , en todo caso a quienes han olvidado que es el socialismo.
    Y respecto al tema de las agrupaciones…que se están quedando vacías y el o los porqués, ya se está convirtiendo en un susurro atronador, todo el mundo sabe , pero los que tienen que tomar cartas en el asunto siempre tienen cosas más importantes que resolver, como diría mi amigo Paco, “el que tenga oidos que escuche”.

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