escrito

  • 19.12.2011
  • 07:06
  • Txarli Prieto

PLATAFORMA EUROPEA DE PROGRESISTAS POR UNA RESPUESTA SOCIAL A LA CRISIS 0

dic19

La izquierda, los progresistas en Europa necesitamos con urgencia organizar una respuesta política y social a los devastadores efectos de la crisis económica que ha derivado en una crisis del sistema.

De un lado nos encontramos con millones de empleos perdidos, desahucios de viviendas al por mayor; deudas de por vida; pensiones congeladas; ajustes y recortes en políticas sociales; reducción del gasto en educación y sanidad; privatizaciones en servicios públicos; empresarios, autónomos, profesionales que se arruinan; restricción y negociación del crédito; inversión pública en su mínima expresión; jóvenes formados sin expectativas de empleo; más peajes; más copagos. Y como colofón nuevos y más recortes, conforman el presente y el futuro.

De otro lado nos encontramos con una economía especulativa y sin control democrático que quita y pone gobiernos; que somete a los que se quedan; que incrementa a su capricho los intereses de la deuda; que empobrece a los países; que decide si circula el dinero, cuándo, cuánto y a qué precio.

El choque entre los que nos encontramos de un lado y de otro, produce una escandalosa y explosiva manifestación de insolidaridad, de sálvese quien pueda, de desconfianza, de temor, de pobreza y de miseria.

En términos generales muchas personas están convencidas de que da igual que gobierne la derecha o la izquierda. Como mucho la diferencia la residencian en los discursos y en las intenciones, pero no en las realidades.

No seré yo quien afirme que la izquierda y la derecha somos iguales, porque no es verdad que los seamos. Tampoco seré yo quien se conforme con establecer la diferencia solo mediante recurso dialéctico. Tampoco seré yo quien se conforme con releer el pasado para explicar el beneficio y la necesidad de la izquierda. Ni el presente ni el futuro vivirá o sobrevivirá de las rentas, hace falta más.

Y ese más, es la creación de una plataforma europea de izquierda, alimentada por progresistas de todo color y condición que diga STOP. Una plataforma que proponga y gane espacios para una respuesta social a la crisis, a sus efectos.

Una plataforma en la que se organice el encuentro de ciudadanos, asociaciones sin ánimo de lucro, sindicatos de trabajadores, concejales, alcaldes, parlamentarios, senadores, europarlamentarios, instituciones, otros colectivos, otras formas de expresión.

Una plataforma que cultive y haga crecer una respuesta a la crisis basada en otra forma de repartir la riqueza, basada en la justicia social, en la solidaridad y el ofrecimiento de oportunidades. En la creación de empleo, en la recuperación de la inversión pública, en una mayor fiscalidad a quienes más tienen, en la circulación del crédito con criterio social, en el aplazamiento y la reducción del precio de la deuda.

Una plataforma en la que la reflexión, la propuesta y la acción beneficie a la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Los Gobiernos de todos los Países Europeos ya han dado de si todo lo que están dispuestos a dar. Los actuales y los sustituidos. Y me temo que hoy por hoy, también los que se vayan a sustituir. Una afirmación que hago prescindiendo de valorar intenciones y deseos que me constan son variopintos, diferenciados, pero muy insatisfactorios si valoramos resultados.

Ni en Europa, ni en Estados Unidos, los gobiernos se atreven a parar los pies a los especuladores. Todos los gobiernos están sobrepasados por el poder financiero.

El conglomerado formado por los pocos y grandes bancos de inversión mundial con sus correspondientes agendas de calificación y con la complicidad o sumisión de algunos gobiernos, tienen asustados y bajo control a todos los restantes gobiernos.

En Europa lo que se está preparando, lo que viene, es un Gobierno Europeo, que adquiera fortaleza, autoridad, para reducir lo público y castigar más a los países que no lo cumplan. Una Europa de los financieros, de los mercados, en detrimento de una Europa de los Ciudadanos y de los Pueblos. Una Europa donde se multipliquen las prácticas no democráticas aunque se aparente lo contrario, como ha sucedido con el secuestro de las urnas en Grecia y en Italia.

No hay razón a la vista que permita albergar que esta realidad pueda cambiar si no la hacemos cambiar. Quienes queramos apostar por una Europa con desarrollo progresista ya podemos ponernos a ello o no llegaremos a tiempo. La izquierda tenemos la obligación de intentar cambiar la tendencia dominante de los poderosos sin escrúpulos.

Y para hacer cambiar esta tendencia en la que los más ricos multiplican su riqueza fabricando miles de pobres cada día, necesitamos hacer mucho ruido democrático. Necesitamos practicar la insurrección, la insumisión, la rebeldía, para la que hay causa en exceso.

Necesitamos poner en pie un movimiento que tenga cuerpo y también cabeza visible, identificable. Todo movimiento reivindicativo necesita un instrumento de gestión. Necesitamos que se mueva la calle y también las instituciones.

Termino esta reflexión-propuesta, con una definición por fases de mi pretensión.

La primera fase debiera ser la de sumar adhesiones a un proyecto de manifiesto de mínimos que aglutine y organice el embrión de una respuesta social a la crisis.

La segunda fase la elaboración de ese manifiesto en un tiempo corto y participativo que establezca los objetivos concretos, comunes, a defender, en todos los lugares e instituciones que se adhieran.

La tercera fase, la evaluación y divulgación de resultados y la revisión de cuanto se considere necesario.

Esta reflexión a partir de la publicación se enviará a cuantos correos electrónicos sea posible, con el propósito de que cada cual haga lo propio o lo implemente con otra forma de divulgación. A la vista de los resultados se sucederán los pasos siguientes.

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