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  • 27.01.2012
  • 08:19
  • Txarli Prieto

HOLLANDE, FRANCIA, PSOE, ESPAÑA Y EL GIRO A LA IZQUIERDA 0

ene27

El Partido Socialista Francés quiere ganar las próximas elecciones presidenciales, François Hollande, el candidato, el domingo 22 de Enero, en un discurso político emotivo por sencillo y claro por clásico,  utilizando un lenguaje socialista y haciendo valer una cierta dosis de coraje político y honestidad intelectual, se reivindicó como socialista y como alternativa a los conservadores y a los especuladores.

Entre las muchas cosas que dijo señalo:

“Mi verdadero adversario no tiene nombre, rostro ni partido, no presentará nunca su candidatura, no será elegido nunca, y sin embargo está gobernando. Este adversario es el mundo de las finanzas. Delante nuestro, en veinte años, las finanzas se ha hecho con el control de la economía, de la sociedad e incluso de nuestras vidas. Ahora mismo, es posible, en una fracción de segundo, desplazar sumas de dinero vertiginosas y desplazar a los estados”.

“Los bancos, salvados por los estados, muerden la mano que les ha dado de comer. Las agencias de calificación, justamente desacreditadas por no haberse dado cuenta de la crisis de las subprimer, deciden la suerte de las deudas soberanas de los principales países, justificando con ello unos planes de austeridad cada vez más dolorosos. Por lo que respecta a los fondos especulativos, lejos de haber desaparecido, siguen siendo los vectores de la desestabilización que enfrentamos. De este modo, las finanzas se han liberado de toda regla, de toda moral, de todo control”.

“Si las finanzas son el adversario, hay que enfrentarlo entonces con nuestros medios y en nuestro país, sin debilidad pero sin irrealismo, siendo conscientes de que será una larga lucha, una dura prueba pero que deberemos blandir nuestras armas. El control de las finanzas comenzará por votar una ley sobre los bancos que les obligará a separar sus actividades de crédito de sus operaciones especulativas. Ningún banco francés podrá tener presencia en los paraísos fiscales”.

“Los productos financieros tóxicos, es decir sin vinculación a las necesidades de la economía real, serán pura y simplemente prohibidos. Las stocks options serán suprimidas, y los bonos, supervisados. Finalmente, propondré un impuesto sobre todas las transacciones financieras,  junto con quienes en Europa quieran hacerlo igualmente con nosotros. Y propondré también, si es que queremos ser juzgados por las agencias de calificación cuya legitimidad cuestionamos, que se establezca a nivel europeo una agencia pública de calificación”.

Estas palabras, entre otras, han hecho correr ríos de tinta en innumerables medios de comunicación. Estas palabras se han calificado de giro a la izquierda; de regreso a la izquierda clásica; de intelectual sensible hacia las necesidades de los más vulnerables, et.., etc..Estas palabras han provocado reacciones en la derecha y en la izquierda, incluso en las propias filas del socialismo. Así, mientras las palabras de la derecha no necesitan de comentario sí me detendré en algunas de la izquierda. En algunas que se han hecho públicas y en las que no, pero que estar, están.

Quienes desde la izquierda, creen que ser de izquierda, que ser socialista, sin más, sin más apellidos es exagerado. Quienes se reivindican socialdemócratas, liberales, de centro izquierda, porque se trata de suavizar a la izquierda y al socialismo. Quienes creen que para ganar hay que estar en ese limbo llamado centro, centralidad, clases medias. Se han apresurado, y los que no esperan la oportunidad, a echar suavizante. Así el Portavoz del Partido Socialista Francés ha dicho “que el discurso no ha marcado un giro a la izquierda”, “que el electorado es moderado”, en un pretendido marcaje al candidato

En España algo o mucho de esto sabemos. Aquí también tenemos este debate. Primero lo hemos tenido en diálogo directo con el electorado, el cual en dos citas electorales seguidas nos ha negado en torno al 40% de los votos. Antes, durante y después de las elecciones, lo tenemos en nuestros debates, ahora de más actualidad por la inminente celebración del 38 Congreso del PSOE. Mirando a nuestros resultados electorales no parece que quienes nos han dejado de votar lo hayan hecho por considerarnos muy de izquierda en muchas políticas del último tiempo.

Sí, en la izquierda institucional europea de hoy, en el socialismo europeo de hoy, estamos quienes reclamamos un giro a la izquierda y quienes le echan todo tipo de rebozados o suavizantes, para modificar la naturaleza del producto. Y por eso cuando el producto final es confuso, le falta identidad, no atiende a la ideología y al programa original, los simpatizantes, el electorado, responde con la misma moneda.

En España y dentro del socialismo hay quienes consideran que expresiones como la de Hollande nos devuelven al sectarismo y al dogmatismo. Considero que a donde nos devuelve es a la utilidad, al reencuentro con muchas gentes de izquierda, progresistas, a la recuperación del socialismo, como alternativa a la derecha. La verdad es que Hollande ha hecho, sobre todo en materia económica algo que anteriormente ya lo había hecho Perogrullo, llamar a la mano cerrada puño.

Me identifico con el discurso político económico de Hollande y lo mejor de él, es que hoy estamos más cerca de poner en pie una izquierda europea que se comprometa con una respuesta social a la crisis económica y que reconvierta la Europa de los mercados y los especuladores a la Europa de las personas.

El 38 Congreso del PSOE debe abrazar y estimular planteamientos políticos de este tipo que sin duda son generadores de ilusión. Una ilusión que hacía tiempo estaba muy apagada y que hoy desde el socialismo francés, alemán y español, entre otros, tiene en su mano su revitalización.

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