Archivo Febrero 2012

LA REFORMA LABORAL A REFERENDUM 0

feb20

La Reforma Laboral diseñada, aprobada y puesta en marcha por el Gobierno de Rajoy ha sido jaleada por los asistentes a la Convención del PP celebrada este fin de semana en Sevilla. Y no era para menos. Una Reforma calificada por el Presidente del Gobierno de España como buena, justa y necesaria, de ser así, se merece lo mejor. Además Rajoy convencido y crecido de la bondad de su política y del calor humano acumulado en el reciento de la Convención, añadió, “esta es la Reforma que España necesita”, “esta es la Reforma que apoyaron quienes el 20N nos dieron su voto”.

En España hay 47.021.031 millones de habitantes. De ellos 35.779.491, con derecho a voto el pasado 20N. De ellos 10.866.566 votaron al PP.

En •España a día de hoy 23.134.000 ciudadanos y ciudadanas están disponibles para el trabajo y a todos ellos y a quienes se vayan incorporando al mercado laboral, les afecta y afectará esta Reforma.

Sólo con la referencia de estas cifras, cuando menos un gobernante debiera disponer de la prudencia necesaria ante la difícil situación económica que sufrimos y ante la evidente controversia que en un escenario así cualquier medida política adquiere.

Pero no es la prudencia seña de identidad de los Populares, porque el mismo día que decían esto pasaban por alto que cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas se manifestaban en España contra la Reforma y que desde muchos ámbitos y muy especialmente desde los sindicatos y desde el primer partido de la oposición en España, con Rubalcaba al frente, se rechazaba la Reforma.

Efectivamente la Reforma Laboral es ya un gran problema para el País, lo es por su contenido y por su aplicación, pero también lo es por algo más. Lo es también por la forma en la que desde el 20N se hace política en España. Una forma en la que se manipula a la parroquia, en la que se falsean datos, se ocultan intenciones, se resuelve unilateralmente y se evita el pronunciamiento ciudadano.

Se manipula a la parroquia, cuando el PP antes del 20N, ocultó su programa electoral, en su defecto se comprometió a generar confianza en la economía, a frenar el desempleo, a bajar impuestos y a crear empleo. Unos compromisos que a fecha de hoy se han resuelto de forma contraria y además con el recochineo de decir a quienes le votaron, que aunque no vieron el programa porque no se lo enseñaron, esto que ahora hay es lo que votaron.

Se falsean datos, cuando se infla el déficit para desde la exageración de la ya por si dramática situación económica, justificar una mayor política conservadora en las medidas a tomar.

Se ocultaron intenciones, cuando por un lado se dice que la Reforma es la que se necesita y por otro y con la boca pequeña se admite que no creará empleo, y que no se verán resultados en bastante tiempo.

Se resuelve unilateralmente cuando se niega el diálogo y el contraste en las instituciones, con los partidos de la oposición y en la calle con los legítimos representantes de los trabajadores, los sindicatos.

Se evita el pronunciamiento ciudadano, cuando si la Reforma es tan buena, justa y necesaria y además la necesita España y además ya cuenta con el apoyo de 10.866.566, se niega a otros 24.912.925 ciudadanos y ciudadanas, su valoración y aceptación al respecto.

Vistas así las cosas, apuesto, abogo y me pronuncio a favor de un referéndum en el País, que decida sobre algo tan grave y trascendental para todos los trabajadores y trabajadoras y por extensión para toda la sociedad.

En un País democrático el diálogo entre el poder político y la ciudadanía debe ejercerse por alguno de los procedimientos establecidos. El programa electoral como contrato con el elector puede ser uno de ellos. En ausencia de éste puede haber un amplio consenso político y social, en las instituciones y en la calle. En ausencia de los dos sólo queda el referéndum.

Cualquier iniciativa de protesta, movilización, enmienda de totalidad, etc., debiera pensar cómo se gestiona la contestación. En unas Cortes donde la mayoría absoluta del PP sirve para prescindir de las demás, la vía del referéndum se presenta como una necesaria reivindicación.

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REFORMA LABORAL: DE LA AGRESIÓN A LA OPORTUNIDAD 0

feb15

La Reforma Laboral que nos impone Rajoy gracias a su mayoría absoluta es sólo el inicio de un futuro de más recortes y más ajustes que se presenta muy prometedor, si no lo remediamos.

La derecha española sabe lo que quiere y lo que le conviene. No sé si está tan claro esto en la izquierda. Y no sé si lo está porque hoy “querer” no es sinónimo de “desear” sino de “ponerse a ello”.

Efectivamente la Reforma Laboral contiene una generosa agresión a los intereses y a los derechos de los asalariados en España. Agresión que se materializa en medidas concretas y también en las inconcretas, en las flotantes. Abrir las causas y formas de despido, abaratarlo extraordinariamente, facilitar la reducción de sueldos, favorecer ampliamente la modificación sustancial de las condiciones de trabajo, son algunas de las nuevas herramientas que hoy se ponen en manos del contratador, con el bochornoso relato de que ayudarán a la creación de empleo, porque con ese objetivo se han tomado.

Pero esto no es todo. No son las medidas concretas las únicas que van a operar en las relaciones laborales que ahora inauguramos. Incluso ni tan siquiera me atrevo a afirmar, que sean las medidas concretas, las más lesivas en cantidad.

Las inconcretas y sobre todo una de ellas, puede llegar a ser la más grave y la más usada, la que se refiere al miedo. Al miedo de perderlo todo y para evitarlo aceptar condiciones de trabajo que entre otros efectos además de materiales, dañen la dignidad de los trabajadores que, acorralados por la necesidad, terminen aceptando lo inaceptable.

Esta reflexión no pretende instalarse en el lamento, pues como se ha demostrado científicamente, el lamento es totalmente improductivo, más bien pretende alertar de la oportunidad que la Reforma también propone.

La oportunidad de terminar de convencernos de que no estamos ante una crisis económica tradicional con fecha de caducidad, que lo mismo que viene se va y si ante una crisis del sistema, que quiere mantener y mejorar el poder de los poderosos, en un  mundo que ha cambiado mucho y que esto sólo puede ser posible aumentando la brecha con los que menos tienen o más vulnerables son.

El futuro para que sea de la mayoría necesitará distribuir la riqueza existente de otra forma. De la forma que apunta François Hollande en Francia. O de la forma en la que se ha construido el modelo de bienestar social en muchos países europeos desde hace 60 años.

Hoy en España el amplio poder alcanzado por el PP, reforzado por CIU, apoyado por buena parte del empresariado nacionalista en Euskadi y por destacadas figuras del PNV, garantizan un suficiente cuerpo electoral de apoyo a esta Reforma. En este tiempo, en importantes sectores de la sociedad anida de forma silenciosa la insolidaridad. Desde hace algún tiempo y ante la longitud de esta situación económica, ha calado el ‘sálvese quien pueda’. Vivimos en una incertidumbre colectiva, que por incierta y amplia lleva con frecuencia al pensamiento individual, a la salida particular. Y este no es el camino, no lo es ni lo será para la inmensa mayoría.

El camino, la oportunidad es disputar el poder económico, es enfrentarse con los pocos que someten a los muchos. No se trata de ninguna revolución. Se trata de poner freno a tres clases de tipos; los que especulan con ingentes cantidades de dinero; los que en un segundo escalón quieren aprovechar para trasladar recursos públicos hacia el sector privado, para reducir los derechos colectivos y privatizar todo lo que se pueda, para convertir en negocio los servicios públicos; los que abatidos por las circunstancias económicas creen que desde la insolidaridad se saldrá antes de este agujero.

Hoy el Gobierno de España nos agrede a muchos pero también nos da la oportunidad de desmitificarlo y de contestarle. Hoy la política del PP nos permite constatar que no han llegado al Gobierno para reactivar la economía, para crear confianza, para frenar el paro y crear empleo, para mejorar las políticas sociales. El PP está en el Gobierno para gestionar los intereses de los que más tienen. Descubierta esta realidad, todo el tiempo que dediquemos al lamento y lo restemos a la contestación y a la alternativa, será un tiempo perdido.

Por eso hoy es tiempo de oportunidad de recomponer de manera amplia y con objetivos compartidos, la mayoría progresista en España. La mayoría desde la izquierda, con todas las fuerzas progresistas en lo político, sindical y social, en torno a un planteamiento de mínimos para una respuesta social a la crisis y en contra de abusos desmedidos cono el de la Reforma Laboral.

El socialismo debe jugar el papel de gestión política e institucional, de otra fiscalidad, de combinar el control del déficit con el gasto público que anime la economía y dé oportunidades al empleo. Con la defensa de los servicios públicos. Con la defensa de los derechos de los asalariados.

El socialismo debe ofrecer un cauce de expresión y defensa de los intereses de los trabajadores, que sin duda se expresarán a través de sus organizaciones sindicales.

Los socialistas debemos trabajar a favor de los intereses del País. Evitando tensiones y confrontaciones innecesarias, evitando el abandono a su suerte de millones de ciudadanas y ciudadanos. Transformando la preocupación y la protesta, en propuestas, en soluciones.

La Reforma Laboral hecha por la mayoría absoluta del PP perjudica a la mayoría absoluta de la ciudadanía. Los socialistas debemos perseguir que la mayoría absoluta en las instituciones gobierne a favor  de la mayoría absoluta en la sociedad.

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URKULLU, EL AUSENTE 1

feb9

Urkullu en su rueda de prensa del viernes 3 de febrero no se cortó ni un pelo y no reparó en hablar mal de la situación económica de Euskadi, como si exhibirla en el caso de que así fuera le produjera un extraño placer, rememorando aquello de que cuanto peor mejor. Cuando alguien quiere a su País y tiene la responsabilidad política suficiente para poder apoyarlo, si detecta problemas, riesgos, dificultades, hace bien en alertar, siempre procurando que la alerta no multiplique el daño y sobre todo que contenga propuestas para reparar lo que está mal.

Esta no ha sido ni la actitud, ni el comportamiento del Sr. Urkullu. Una actitud y un comportamiento que ahora intenta desviar a otras latitudes ante su absurda exposición, que pretendiendo una vez más dejar en mal lugar al Gobierno Vasco, no supo calcular el daño a  terceros y el autodaño que le causaría.

Ese 3 de Febrero, Urkullu dijo que la situación patrimonial y de tesorería del Gobierno Vasco era de emergencia, sin liquidez para las próximas fechas, que el Gobierno Vasco acudía a él desde la desesperación y que veía un riesgo de quiebra inminente en Euskadi

Pasaré por alto que el gasto que hace el Gobierno Vasco tiene tres condicionantes. Uno, que la recaudación, es decir los ingresos, dependen de las Diputaciones. Dos, que los gastos han sido acordados en la aprobación presupuestaria que no contó con el rechazo del PNV. Tres, que el déficit se corresponde con el nivel y calidad de los servicios públicos y las inversiones que se prestan en Euskadi. Añadiré de pasada que quienes tienen la capacidad para hacer otra política fiscal y una más eficaz lucha contra el fraude, también son las Diputaciones y que cuando desde el Gobierno Vasco se ha pretendido abrir ese debate para relacionar servicios públicos, costes de los mismos, e ingresos necesarios, el PNV ha sido el más interesado en abortar dicho debate.

Pero volvamos al Sr. Urkullu. Con posterioridad al error y al daño cometido y viendo las repercusiones de sus declaraciones han llegado los suavizantes. Urkullu ha dicho que sus palabras fueron otras, que no utilizó algún término que ha señalado la prensa y que están dispuestos a colaborar.

En mi opinión los dos principales problemas que se extraen de este sucedido, tienen que ver con las ganas de ser protagonista de obviar los intereses de la ciudadanía vasca  y de mostrar la animadversión que profesa a este Gobierno con el que ni tan siquiera puede mantener discreción sobre conversaciones privadas.

Sobre lo primero diré, que es muy grave que sabiendo que el País Vasco necesita financiación externa como todas las administraciones, que necesita ser fiable, solvente ante las entidades financieras, que lo contrario conlleva mayores costes para el dinero público que sale del bolsillo de los contribuyentes, sólo por notoriedad, sólo por protagonismo, sólo por sentirse el centro de atención cometa tal imprudencia.

Sobre los segundo diré, que me consta que el Gobierno Vasco ha tenido siempre una especial atención con el Sr. Urkullu, ya que debido al funcionamiento interno del PNV, su ausencia de la actividad institucional, hace que el único procedimiento razonable de relación sea el contacto directo en persona o telefónico. Pues también esto es un problema con el Sr. Urkullu, porque quiere convertir en público lo privado y quiere someter a quienes le escuchan y a quienes escuchan las réplicas que se gana, en sujetos en actos de fe sobre si fue así o de otra manera.

Yo en estos casos soy partidario de hacer los debates públicos, con luz y taquígrafos y donde corresponde, véase el Parlamento Vasco. Si el Sr. Urkullu no considera útil tratar asuntos delicados con discreción hasta encontrar el tratamiento adecuado a ellos, o si no considera conveniente que para disponer de un trato directo se cuide la discreción, me parece bien que con él no haya trato personal, al fin y al cabo para eso tiene su Grupo Parlamentario, éste su portavoz y ellos y nosotros el lugar común donde debe hacerse la política, la Cámara Vasca. Porque que nadie se lo pierda, el único ausente de la relación política institucional, es el Sr. Urkullu, lo es por decisión propia y de su partido, y qué culpa tendremos los demás.

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PATATAS EN ENSALADA CON NUEZ MOSCADA 0

feb7

Cocer las patatas, pelar y cortar en ruedas de dos centímetros de grosor, disponerlas en una fuente, añadir sal, rallar nuez moscada y aceite de oliva virgen y dejar macerar cuatro horas dando la vuelta un par de veces. Servir frías y añadir en el último momento un toque de reducción de vinagre de Módena.

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ALBÓNDIGAS DE POLLO Y LANGOSTINOS 0

feb7

Picar la carne de pollo y cortar a cuchillo en trozos pequeños la cola pelada del langostino. Mezclar en un bol, añadir aceituna verde picada y ajo rallado. Revolver y añadir huevo crudo para que ligue. Sazonar. Hacer las albóndigas, pasar por harina y freír a fuego vivo para que cojan color dorado. En una cazuela pochar puerro, añadir caldo de carne y reducir a la mitad, añadir las albóndigas y tenerlas cinco minutos a fuego lento. Dejar que repose y servir.

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