escrito

  • 06.02.2012
  • 01:32
  • Txarli Prieto

LAS NARICES DEL PP 0

feb6

El Sr. Basagoiti nos ha dicho estos días a los socialistas que “no le toquemos las narices”. Esta expresión de enfado y advertencia la ha justificado al considerar “que el Lehendakari habla mucho de presos y poco de otras cosas” y que el Presidente del PSE “con sus ideas les provoca”.

Sr. Basagoiti, tocar las narices no es ni será en una democracia, que el lehendakari respetuosamente y con toda la convicción proponga medidas de superación definitiva y total de los efectos y riesgos del terrorismo de ETA, y a su vez de acciones para el apuntalamiento de la convivencia. Proponer una política penitenciaria flexible, sobre una política penitenciaria extraordinaria, en un tiempo que ha cambiado como lo hace el día de la noche, es un ejercicio de responsabilidad del Lehendakari con su País, con la libertad. Por cierto, política penitenciaria sobre la que efectivamente puede proponer pero cuya competencia, corresponde a las Instituciones de España. Sr. Basagoiti, no confunda competencia con incumbencia.

Al Sr. Basagoiti y a sus representados, parece que les toca las narices, que Jesús Eguiguren utilice dando la cara, un foro en el que en el ejercicio de su legítima libertad de expresión y bajo su personal y por ello exclusiva responsabilidad, lanza ideas, sin duda controvertidas, contestables y rechazables según para quién, pero que ‘ojo al dato’ sólo son ideas de un resistente y defensor en toda circunstancia y ocasión, de la libertad y la democracia.

Mire usted, Sr. Basagoiti. Tocar las narices, tocárselas a la ciudadanía es que el PP haya llegado al Gobierno con una propuesta de política económica, social, de respuesta a la crisis, que en escasos días ha cambiado radicalmente y sin explicación. Tocar las narices es que el PP dijera saber en la oposición cómo se  frenaba el paro, se creaba confianza en la economía y se generaba empleo y que cada día supere      una nueva cifra del desempleo.

Tocar las narices es que el PP quiera estrangular las economías de las Comunidades Autónomas. O que cierre centros de salud donde gobierna. O que despida profesores. O que congele la ley de Dependencia. Tocar las narices es que el PP quiera una justicia para los ricos y otra para los demás. Tocar las narices es que el PP quiera reducir derechos a las mujeres para decidir sobre la interrupción del embarazo. Tocar las narices es que el PP quiera revocar la decisión del cierre de la Central Nuclear de Santa María de Garoña.

Tocar las narices es frivolizar con la supuesta convocatoria de huelga general ante los supuestos efectos políticos contrarios a los asalariados de las supuestas medidas de Gobierno que aún desconocemos.

Tocar las narices es que el PP se cargue la educación para la ciudadanía para imponer su filosofía conservadora y religiosa, en un espacio que no es de nadie porque es de todos y donde los contenidos educativos deben ser abiertos, universales, y no de parte o de partido.

Sr. Basagoiti, tocar las narices es insinuar amenazas. Tocar las narices es insinuar que el apoyo a un Gobierno depende de la renuncia de ese Gobierno a su autonomía política y a su libertad de expresión.

Y por ahí sí que no. Ni mis compañeros ni yo nos prestamos a renunciar a nuestras ideas políticas y libertades, aunque a usted y a los suyos “les toque las narices”.

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