escrito

  • 30.03.2012
  • 07:29
  • Txarli Prieto

GALLARDÓN, ESA MADRE 0

mar30

No parece que en España existan problemas para tener hijos. Disponemos de lo necesario. Hay mujeres, hay hombres, hay asistencia sanitaria, hay educación, hay lo necesario para asegurar el derecho a tener hijos. Quizás donde estamos más escasos y donde amenaza más escasez es en cómo disponer de la libertad para que el derecho esté formulado en términos progresistas. Dicho de otra forma, que las mujeres tengan la libertad plena para decidir sobre la maternidad, algo que se consigue mediante la asistencia sanitaria para tener hijos o para interrumpir un embarazo y mediante la protección jurídica para que la decisión de la interrupción en plazos y condiciones de seguridad no sea penalizada. Y en este debate, en esta pretensión, en esta asignatura pendiente estábamos, cuando ha asomado el instinto maternal del Sr. Gallardón, que investido de Ministro de Justicia nos amenaza con ponernos a todas y a todos a parir.

Fue un Gobierno socialista liderado por Felipe González quien quiso legislar para reconocer a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo. Aparentemente eran tiempos con menos cultura y experiencia democrática y sin embargo este País supo estar a la altura de las circunstancias y avanzó una regulación incompleta a la vez que valiente para si no acabar sí reducir considerablemente el riesgo a abortar en clínicas desde la clandestinidad, el riesgo a dañar la salud de las mujeres por dejarse llevar en ocasiones desde la desesperación a prácticas fraudulentas y lesivas de su salud, o el riesgo a hipotecar la vida de mujeres que no aceptando o no estando preparadas para la maternidad se habían quedado embarazadas.

Fue una regulación acompañada por un notable avance en la educación sexual y en el acceso a los métodos anticonceptivos, que posteriormente y con otro Gobierno socialista liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, supo profundizar y ensanchar.

En aquel tiempo anterior a la ley y también después por aquello del “por si acaso”, siempre había un grupo de mujeres que en esto tenían ventaja. Ellas o ellos disponían de los recursos para pagar buenas clínicas aquí o en el extranjero y para pagar la discreción.

Pues bien, el Sr. Gallardón, con la inestimable colaboración de la Ministra Ana Mato en tareas de limitar y prohibir anticonceptivos y en la de hacer retroceder en la buena educación sexual, nos quiere devolver al pasado, quiere que los postulados históricos de la derecha más retrógrada y en demasiadas ocasiones de doble moral, porque sí hacen lo que prohíben a los demás, vuelvan a regir el derecho de la mujer a su maternidad.

Un asunto más que nos recuerda con toda crudeza la importancia que tiene que el voto de los progresistas, de la izquierda, cuando hay elecciones se movilice y se proteja a si mismo, porque la derecha nunca lo hará por ti y sí contra ti.

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