Archivo Abril 2012

CREMA DE VAINAS CON QUESO Y PIÑONES 0

abr17

Cocer las vainas en agua con sal hasta que estén tiernas. Retirarlas, triturarlas y hacer un puré. Pasar el puré por el chino. Servir el puré en el plato, añadir en el centro una porción de queso cremoso y encima y alrededor unos piñones. Sobre la crema colocar unas láminas de sal de Salinas y añadir un chorrito de aceite de oliva.

Se puede acompañar con pan frito o tostado.

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LA FAMILIA REAL FALLA MÁS QUE UNA ESCOPETA DE FERIA 0

abr17

La decadencia de la familia real es un clamor popular. Clamor del que se hacen eco republicanos y también monárquicos. Durante muchos años los excesos y la opacidad de la Casa Real fue silenciada. Eran años de mucha consideración de la ciudadanía y sus instituciones sobre la figura del Monarca y sobre algunos de sus gestos y contribuciones a la consolidación democrática. Eran tiempos en los que la Familia Real era cosa de dos. Hoy la Familia Real son multitud, una familia reproducida y multiplicada en la ¨calle¨ y por la misma razón sometida cada vez más al observatorio y valoración de la calle.

Los sucesos de utilización de la Familia para el enriquecimiento abusivo y acelerado, hoy en manos de la justicia, producidos por Urdangarin y su entorno. Los producidos por la deficiente educación de los niños que juegan con armas y que la Familia justifica con alegría. Los referidos a las aventuras y desventuras del Monarca con los elefantes, sus trompas y los trompazos. Los acumulados por la escasa transparencia de las cuentas Reales, de los reales, más tarde euros. Los relacionados con la difusa rentabilidad social de las actividades públicas, más allá de las de representación y folclore, han terminado por colmar el vaso.

En un tiempo en el que todo se revisa y todo se cuestiona la Casa Real no se va a escapar. En primer lugar porque con sus actos así lo han reivindicado hasta ganárselo a pulso. En segundo lugar porque en una democracia todo lo público debe estar sujeto a control, evaluación y conclusión. En tercer lugar porque todos estos ejercicios de abusos con amparo, excesos insolidarios con recursos públicos, ostentaciones faraónicas, están tan fuera de lugar que a su vez colocan fuera de lugar a quien los practica.

Seguramente ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro de la Casa Real, su encaje en nuestro sistema institucional, su operatividad, su eficacia. Ha llegado el momento de contrastar sus discursos y sus prácticas. Esos discursos navideños cargados de buenas intenciones y esas prácticas tan poco edificantes.

Aunque sea un tópico la voz popular dice que las armas las carga el Diablo, no hay constancia de que el Diablo sea republicano, aunque por lo que nos cuentan de él quienes le conocen, en malas condiciones sí que vive, luego razones no le faltan para ser como mínimo protestante. De todas formas esta ópera bufa tiene demasiados ingredientes en mal estado como para que el Estado no deje pasar en qué estado está la imagen, el prestigio, y la utilidad de la Casa Real.

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CREMA DE BERZA CON MORCILLA, PAN Y BEICON FRITO 0

abr16

Cocer berza en agua hasta que esté muy tierna, con un poco de sal de Salinas y un chorrito de aceite. Triturar en batidora y pasar por el chino, reservar. Cocer morcilla tres o cuatro minutos, reservar. Freír dados de pan y reservar. Saltear dados de beicon y reservar.

Montar el plato, poniendo en el fondo crema de berza, colocando encima una rueda de morcilla sin piel, alrededor los dados de pan y de beicon. Terminar con un chorrito de aceite de oliva virgen sobre la crema y con unas láminas de sal de Salinas.

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NI MIEDO, NI RESIGNACIÓN, MOVILIZACIÓN 0

abr16



La derecha Europea ha encontrado en la crisis su aliado perfecto para reinventarse. En los inicios de la misma ya lo dijo Sarkozy, “hay que refundar el capitalismo”. En ese tiempo había cosas que no terminábamos de ver porque las leyendas y misterios sobre el origen, el tamaño y la duración de la crisis, invadían la información y la opinión en todos los niveles de la sociedad.

A fecha de hoy ya sabemos lo suficiente y lo que no sepamos con certeza lo podemos intuir con precisión. A fecha de hoy sabemos que la crisis más allá de lo que se haya especulado y robado, es el fruto de un mundo que ha cambiado sensiblemente en los últimos 12 años y que ha descolocado al capitalismo sobre todo en dos continentes, en Europa y en América, más localizado en Estados Unidos.

El asunto es relativamente sencillo de interpretar manejando unos pocos datos. El primero de ellos, el de la población mundial, en el año 2000 llegaba a 6.000 millones de personas, en 2012 somos 7.000. El segundo es el incremento y la incorporación al reparto de la tarta económica mundial de tres continentes y medio más. El tercero, el agotamiento del sistema de globalización sin reglas donde buena parte de los invasores económicos terminan siendo invadidos por sus pretendidas víctimas. El cuarto, el reconocimiento de la inviabilidad de las burbujas financiera e inmobiliaria, para seguir en la especulación y el engaño. El quinto, la constatación de que la generación de riqueza es mucho más limitada de lo que parecía y que sobre todo está ligada a la economía productiva, a la formación y a la investigación.

De todo esto los primeros en darse cuenta han sido los poderosos, los que disponen de cantidades de dinero especulativo infinitamente mayores que los generados con el dinero productivo, y prueba de ello es la ventaja que nos llevan a la hora de gestionarla.

A continuación se ha dado cuenta la derecha política y ha querido aprovechar la coyuntura para hacer de las suyas.

En este estado de cosas a la izquierda le corresponde alertar de lo que está viniendo y de lo que va a venir. Proponer alternativas. Organizar respuestas. Reconstruir una mayoría progresista que le dote a la organización de la sociedad y a la economía de sentido social. Impedir retrocesos en derechos, servicios y libertades esenciales para una democracia de calidad y para una sociedad en la que se practique la igualdad.

Y es que es mucho lo que nos viene encima y la reacción no puede esperar.

La derecha, en el caso de España el Partido Popular, no solo tiene marcado su rumbo sino que lo está imprimiendo a gran velocidad. La Reforma Laboral. Los recortes presupuestarios que provocan recesión y paro. Los recortes en sanidad y educación y su ansiada semiprivatización. El premio a los defraudadores con la Amnistía Fiscal. Son algunos de los exponentes más claros, de esta insoportable y rechazable política antisocial.

Todo ello aditivado con una política más centralista, de ahí el permanente ataque al sistema autonómico. Con una política de limitación de las libertades, de ahí el vincular las manifestaciones con actos vandálicos. Todo ello aditivado con la liturgia del miedo, en la que los oficiadores, Rajoy y sus Ministros, amenazan con la intervención de la Unión Europea, por la supuesta quiebra del País.

La verdad es que el círculo vicioso está hoy por hoy bien construido por los patriotas alérgicos a la ciudadanía, por los salvadores solo de su especie, aunque de vez en cuando traten de confundir.

Hay que romper ese círculo vicioso. Hay que evitar que la ciudadanía caiga en la resignación. Hay que movilizarse. Movilizar la conciencia, la opinión. Hay que movilizarse mostrándose con alternativas desde la izquierda a todas las chapuzas de la derecha. Hay que mostrarse en la calle haciendo causa común con los sindicatos de los trabajadores. Hay que recuperar la fortaleza de los progresistas, de la izquierda. Hay que superar aquel enfado gestionado por muchas personas en forma de abstención en las elecciones generales y antes en las municipales, forales y autonómicas. Hay que reconvertir la defensa de los derechos y la protesta a los ataques que reciben, en presencia institucional cuando toque.

Para la izquierda, para los progresistas, ha quedado demostrado en solo semanas que no es lo mismo que gobierne la derecha que la izquierda. Por muchas insatisfacciones que produzca la izquierda, que a veces se hace, siempre se busca, se persigue el interés social, público, de igualdad, de justicia, en las decisiones.

No ocurre igual en esa derecha que quiere convertir el escenario de la crisis, en un escenario de privatizaciones, en un cuadrilátero donde se imponga la ley del más fuerte, en un ejercicio permanente de elitismo, de clasismo, de individualidad.

La izquierda, los progresistas, los asalariados, las personas que queremos vivir en colectividad, repartiendo bien la riqueza, desarrollando el bienestar social protegiendo los derechos básicos, desplegando la igualdad, somos más, somos muchos más. Vayamos pensando en ello. Vayamos formando conciencia de ello porque en cada una de las próximas citas a las que estemos convocados, sea de opinión, de movilización o electorales, debemos acudir y responder si queremos que nuestro futuro se parezca a como lo deseamos y esté en nuestras manos.

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