escrito

  • 22.05.2012
  • 11:59
  • Txarli Prieto

LAS ALIANZAS DEL PASADO Y DEL FUTURO EN EL PAÍS VASCO 0

may22

La ruptura unilateral, unipersonal y en forma de arrebato, del ¨Acuerdo de Bases para el Cambio¨, por parte del señor Basagoiti, demuestra hasta qué punto ha cambiado en estos tres últimos años, la situación política en Euskadi. Esta decisión producida en parte por una irritación de neuronas del protagonista, deja ver un subconsciente en el que por encima de la teatralización de sus discursos, está la aceptación de una realidad.

Efectivamente, sin acciones contrarias a la democracia, sin ETA, sin ventajas políticas favorecidas por el terror, sin vulneración de los derechos humanos, y en pleno proceso de superación y convivencia entre vascos, la munición de la exageración también escasea, y el PP con Basagoiti  a la cabeza o sacándoles algunas cabezas a los suyos, así lo ha certificado con su actitud y decisión. La determinación del Lehendakari, su Gobierno y su Partido para desde el Autogobierno, defender el modelo social vasco y oponerse a los recortes y repagos de Rajoy y a su intento de meter la cuchara en las competencias vascas, ha puesto la puntilla. Era de esperar que el PP liberado de la amenaza terrorista tuviera más interés por ser y mostrarse como un partido de derechas, que por estar desdibujado, en la política vasca.

Como todo el mundo sabía y sabe, antes de aquel ¨lunes de radio¨, en el que todos nos enterábamos de su decisión, según nos cuentan también los de su partido; desde muchos lugares se reflexionaba sobre la vigencia y validez del pacto. El debate y el cuestionamiento era inevitable en ambos partidos, mas allá de cuándo y cómo se tenía que producir el desenlace. Está claro a estas alturas que el procedimiento utilizado para la ruptura por el PP, pulveriza la idea de que ellos siempre cumplen con los compromisos, que son de fiar, y que sólo producen actos racionales, y además les somete a sus acompañantes de partido, a seguir y escuchar con atención, todas las apariciones radiofónicas del líder.

También está claro que en una sociedad democrática, plural, las alianzas políticas, salvo en situaciones excepcionales, deben darse por coincidencias ideológicas y/o programáticas. No obstante, ambos partidos debiéramos estar satisfechos por algunos de los objetivos logrados y para los cuales ha sido necesario el acuerdo como son, el fin de la actividad armada de ETA; la recuperación paulatina de la convivencia; el desarrollo de una agenda política e institucional de problemas reales de la ciudadanía; el alejamiento de tensiones soberanistas; la recuperación del relato de la verdad sobre los orígenes y consecuencias del terrorismo; la mejora en la atención y dignificación de las víctimas del terror.

Dicho lo anterior quiero terminar esta reflexión con dos aspectos, de mayor interés para la ciudadanía en general y para la izquierda y los progresistas en particular. Para la ciudadanía la recuperación de la libertad en toda su extensión y para la izquierda la recuperación de su autonomía política, eran y son dos necesidades irrenunciables. En estos días quienes hemos hecho todo el recorrido democrático hasta llegar aquí bajo amenaza del terrorismo, y quienes hemos sacrificado parte de nuestro perfil político para defender la vida y la libertad, acusábamos la necesidad de pensar con nuestra cabeza y caminar con nuestros pies, sin renuncias, ni ataduras, impuestas o inducidas.

Las alianzas políticas del futuro ya no obedecerán a las anomalías del pasado. Para el socialismo vasco, al igual que para las demás fuerzas políticas se abre un espacio  de acuerdos y entendimientos diferentes; en la práctica y para aspectos puntuales ya se está viviendo así en las distintas instituciones.

La izquierda, la derecha, los híbridos, tendremos y tendrán que afinar. Hoy ya se empiezan a dar las condiciones para el contraste político entre proyectos diferentes sin más responsabilidad y riesgo que el que cada cual quiera asumir. Los socialistas no vamos a renunciar a acuerdos con nadie, pero sí tenemos que fijar las líneas de nuestras preferencias, unas preferencias que no deben hurgar entre siglas y sí entre prioridades y objetivos políticos. El sostenimiento y reforzamiento del modelo social vasco, de su tejido productivo y económico, de la iniciativa pública para la corrección de desigualdades y para generación de oportunidades, o del reparto justo de cargas fiscales para financiar los servicios públicos, son algunas de las políticas y de los objetivos de interés social, que deben determinar cuándo y con quién las alianzas. En cualquier caso las alianzas del futuro deberán ser muy diferentes a las del pasado.

Share

subscribete vía RSS

No hay comentarios para este post.

Por favor, realice los comentarios que desee

*campos obligatorios

Please leave these two fields as-is: