Archivo Mayo 2012

MISERIAS Y MENTIRAS RESOLVER Y PROPONER 0

may15

La crisis económica convertida en crisis del sistema, no sólo es un arma de destrucción masiva de empleos, economía y derechos, también se ha convertido en una máquina de producción de miserias y mentiras y de confusiones entre resolver y proponer.

Con el paso de los días, los meses, y los años, la cronificación de los recortes a los derechos colectivos, está generando dos peligrosas liturgias que están calando y contaminando demasiadas conciencias.

Una es la que Basagoiti titula ¨los de aquí y los de allí¨ y Maroto remata con ¨los que comen de la sopa boba¨. En ambas expresiones además de anidar la insolidaridad, la persecución al diferente, el incremento de la marginación al excluido, y el uso de la política social como justificación de todos los males económicos, existe un envolvente mísero y miserable, que consiste en que la sociedad mayoritariamente asuma los recortes sociales como necesarios e inevitables, para que las alternativas se den sobre los remanentes de la crisis, y no sobre un modelo de bienestar social avanzado. A esta tesis se ha sumado recientemente Urkullu, cuando asumía toda la política socioeconómica de Rajoy como la única posible.

Esta idea de la derecha más antigua de reducir lo público a su mínima expresión, persigue convertir a la ciudadanía por acción u omisión en cómplice necesario, de sus recortes, copagos y repagos. La derecha con su insistencia de que no hay dinero y con su política de desprestigio de España en el ámbito internacional, está consiguiendo el vapuleo financiero sobre nuestra deuda, y sobre la cotización de nuestras empresas, el eco mediático de todo ello, y cada día la mayor inseguridad y temor por parte de la ciudadanía. La derecha necesita la alianza del efecto de su política con la resignación y a través de esa mezcla imponer sus recetas.

En este escenario hay dos grandes mentiras que cuanto antes las desmontemos mejor para casi todos. La mentira de que la derecha gestiona mejor que nadie la economía, y la mentira de que no hay dinero.

Con respecto a la mejor gestión de la economía, será a favor de los especuladores. Será a favor del desmantelamiento del Estado Social. Será para enfrentarse a los trabajadores, a los sindicatos, a sus derechos y conquistas sociales. Será para ocultar el programa electoral y para que el Presidente del Gobierno nunca dé la cara. Será quizás en Bankia, donde con toda crudeza y desvergüenza se demuestra que hay dinero público para la mala y especuladora gestión de la derecha en la misma cuantía que se recorta en Educación y Sanidad. Por cierto no sé cuál es la responsabilidad del anterior Gobernador del Banco de España en este asunto, si sé que su papel ni anula ni sustituye la irresponsabilidad y coste de sus gestores y de quienes hicieron de este grupo económico una guerra de partido de la que mucho tienen que contar, Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato.

Referente a que no hay dinero, como dice el refrán ¨todo necio confunde valor y precio¨. La cuestión no es cuánto dinero hay, que también, pero en otro plano diferente al de para qué vale, el dilema es qué se hace con él. En qué se gasta. Sobre qué se prioriza. Bankia ilustra las preferencias del PP.

Miserias y mentiras sobre las que hay que resolver y proponer. Y los socialistas lo estamos haciendo. Lo hacemos en Euskadi cuando decimos a Rajoy que sus recortes, copagos y repagos no los vamos a aplicar. Cuando el Lehendakari afirma que con nuestro presupuesto, la defensa del autogobierno, y el recurso de constitucionalidad, defenderemos el modelo Euskadi, los derechos y servicios públicos que son de los ciudadanos, estamos resolviendo. Estamos demostrando en la práctica que la alternativa existe. Que otra política es posible si la mayoría de la sociedad así la reclama.

Efectivamente, existe otra sociedad, la que queremos y necesitamos la mayoría. Un modelo de sociedad que ya existía, que en Euskadi funciona, y que ahora toca retocar, ajustar, reforzar. Un modelo que necesita de una evolución con la misma orientación en España y en Europa. Pero esto no se resuelve sólo por voluntad de los gobernantes y de las organizaciones progresistas. Esto es tarea de todos. Sí, es responsabilidad de la izquierda proponer, pero no es facultad de la izquierda resolver, mientras no sea visible y no se haga muy presente, una gran mayoría, a su vez muy reivindicativa, y muy determinada a que el desarrollo de las políticas sociales, de igualdad y de oportunidad, estén gobernadas por sus destinatarios y no por sus liquidadores.

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LA IZQUIERDA ESTÁ Y SE LE ESPERA RENANIA DEL NORTE Y LO QUE LINDA AL SUR 0

may14

Las elecciones regionales en Alemania, en Renania del Norte Westfalia, confirman que la izquierda está y se le espera. La gran mentira en la que estaba y está instalada la derecha en Europa, sobre su gran cualificación para gestionar la economía, se está empezando a desmoronar. Desgraciadamente este mito se ha creado, no solo, pero sí en demasiadas ocasiones, por el seguidismo que desde algunos sectores de la izquierda se ha hecho de ciertos fenómenos económicos y muy especialmente el de la globalización. Durante el tiempo que ha durado este espejismo por el cual todo el que se subía al carro de la globalización se enganchaba para bien a un crecimiento económico imparable e ilimitado, pocas voces se escuchaban desde la política, sobre la necesidad de reglas y controles públicos y con valor social. Cómo gestiona la derecha la economía lo vemos con toda claridad en las comunidades autónomas que gobierna o en Bankia. Esa es su sensibilidad y buen hacer.

Hoy, cuando todo nos ha superado a casi todos y o nos ha destrozado o estamos en lista de espera para que nos destroce nuestra base económica con la que vivimos, parece que la conciencia social necesaria para frenar y reparar este desaguisado, crece y se desarrolla con cierta expectativa positiva.

Las elecciones en Andalucía, Asturias, Francia, Italia, Alemania. Los cuestionamientos de los EE.UU., el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, muestran a una ciudadanía y a unos gestores, que rechazan y cuestionan abiertamente la política de reducción del gasto público y obsesivo control del déficit, para estrangular los servicios básicos y asegurar beneficios a los especuladores.

Euskadi, como espacio político y económico desde el liderazgo del Lehendakari, está llevando a la práctica esta nueva política ante la crisis del sistema. Una política basada en la sensibilidad hacia las personas frente a la insensibilidad del Partido Popular y de los mercados.

En Euskadi, con una política que algunos califican de izquierdista, se supone que con el ánimo de inquietar a los más moderados, el Lehendakari con su Gobierno, el Partido Socialista, y el acompañamiento de determinados acuerdos en el Parlamento, y una nutrida red de complicidades desde la economía, los sindicatos, las asociaciones, y la ciudadanía, ha decidido utilizar recursos públicos para ayudar a la actividad empresarial, para mantener y crear empleo, para sostener los servicios públicos, para ayudar a las familias y personas más necesitadas. Al mismo tiempo y por las mismas razones se ha decidido enseñar a Rajoy la señal de STOP en Euskadi, supuesto desencadenante de la irritación del señor Basagoiti, para romper con la frivolidad que le caracteriza  ¨el acuerdo de bases para el cambio¨.

Cada día que pasa aumentan las protestas y los rechazos a las políticas de recortes y repagos de Merkel, ex Sarkozy y Rajoy. La calle está que trina y la derecha también. La calle porque sufre los recortes. La derecha porque ve que se le agota el tiempo y se le acortan las posibilidades de seguir haciendo con lo público el gran negocio privado.

La izquierda en un sentido muy amplio con todas las personas que se consideren progresistas, tenemos que sostener y hacer crecer la alternativa, tenemos que extender la idea de que la economía con carácter social la crea y la mantiene quien se identifica con ella, y esto ni hace ni hará la derecha salvo en momentos puntuales y por oportunismo.

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FRANCIA NOS ENSEÑA UN NUEVO CAMINO 0

may7

El triunfo electoral de los socialistas franceses con el apoyo de otros sectores de la izquierda y bajo el liderazgo de François Hollande, ofrece a Europa la oportunidad de abordar las consecuencias de la crisis económica con un perfil social, diferente al impuesto hasta la fecha por Merkel y Sarkozy. La derecha política y económica autora de la globalización sin reglas, de la burbuja financiera e inmobiliaria, de la creación y sostén de las agencias de calificación promotoras de lucrativos engaños y miedos, del recorte y desmantelamiento del sistema de bienestar, y de la sustitución de gobiernos democráticos por gobiernos tecnocráticos, no se va a quedar quieta. La derecha ha perdido un gobierno pero no cederá su control sobre el poder económico y esto es justamente lo que hay que disputar. Y esta no es tarea sólo de franceses, esta es tarea de toda la izquierda europea. Una izquierda en muchos casos temerosa, que arriesga poco, que hace más cálculos sobre el estar que sobre el ser, y que abusa del predicamento en detrimento de la alternativa.

La derecha ya está moviendo ficha. Hace unos días Merkel hablaba de acompañar la reducción del déficit con el crecimiento, quería ocupar, suavizar y desnaturalizar el discurso de los socialistas y a la vez poner huevos en todas las cestas. Hoy siete de mayo, los especuladores, los mercados, también se han dejado ver, quieren asustar a la cabeza visible de la necesaria alternativa europea, quieren alimentar el miedo, y como se puede ver no han perdido ni un minuto.

La izquierda no lo tenemos fácil, pero si sacamos la cabeza siempre lo tendremos mejor que con la derecha. Hasta ahora ha existido miedo y resignación. Hemos criticado a la derecha y poco más. Desde la izquierda se ha tenido excesiva precaución y se ha estado expectante. Algunos pensaron que los conservadores alemanes y los ricos prestamistas terminarían aflojando la mano y que rentaba más no incomodarles. La realidad ha hablado y nos ha dicho que cada año de crisis sería peor que el anterior. Y también nos ha dicho que su duración dependería de nuestro aguante, del aguante de los que la sufrimos. Por si alguien no se ha dado cuenta la derecha es insaciable. Y claro que no han decidido parar. Si algo o alguien se resiste tratarán de sortearlo.

Hay una nueva oportunidad para la izquierda, pero sobre todo hay una nueva oportunidad para quienes peor lo están pasando. La izquierda no puede quedarse en el amago. Hay que cuestionar con valentía la política del déficit y el recorte. Globalmente tenemos menos recursos, pero la clave social de ellos es cómo se reparten. Sabemos de la fuerza de quienes prestan el dinero, también del daño colectivo que hacen esa minoría de forzudos.

Tenemos dos opciones, una, ya ensayada, dejar hacer y así estamos. La otra, plantarnos y apostar por modificar algunas reglas de la economía. Queremos y necesitamos el dinero que nos prestan y lo queremos más barato y a más plazo. Quienes han pasado de desahucios de viviendas a desahucios de países, deben ver el stop. Francia y su mayoría de izquierda ha creado la atmósfera para la oportunidad, las elecciones locales en Italia y Alemania apuntan maneras, ahora toda la izquierda europea deberemos empujar.

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PATÉ DE ACEITUNA VERDE CON HELADO DE NARANJA 0

may3

En plato hondo de postre poner un fondo de paté de aceituna verde, encima una o dos bolas de helado de naranja y sobre todo ello unas pipas de calabaza caramelizada, unas virutas de chocolate y unas láminas de sal de salinas.

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CUANTOS MÁS RECORTES MÁS CONFLICTOS 0

may3

El Secretario de Estado de Comercio, el señor Jaime García-Legaz, el miércoles 2 de mayo, anunciaba lo siguiente, “el Ministerio de Fomento está reflexionando cómo hacer frente al coste de mantenimiento de las autovías. ¿Por qué el coste de mantenimiento lo tiene que pagar quien va en autobús o transporte público con sus impuestos, y no quien utiliza sus autovías con el vehículo privado?”.

Es evidente que de lo que habla el PP es de poner en pista un copago o repago más y si le sale, a continuación algún sistema privado de gestión, junto a un sistema en el que cada cual pague por aquello que utiliza. El anuncio me ha llamado la atención sobre todo por el razonamiento. Según el PP, quien utiliza vehículo privado, no contribuye suficiente con los impuestos generales, ni con el impuesto de circulación, ni con los impuestos de los seguros, ni con los de las gasolinas, ni con los impuestos de compra y mantenimiento del vehículo. Desde esta perspectiva y sabiendo, porque así lo han anunciado, que cada viernes, durante toda la legislatura, el Gobierno anunciará recortes, privatizaciones, y copagos, veamos hasta dónde puede llevarnos esta filosofía.

En primer lugar nos lleva a una sociedad en la que las coberturas sociales y de progreso colectivo estén sujetas a las posibilidades de cada cual y no a sus necesidades. Una sociedad en la que el individualismo anule la colectividad. Una sociedad en la que se hagan crónicas las diferencias y éstas alteren la convivencia ciudadana.

En segundo lugar nos lleva a un muy peligroso ejercicio de insolidaridad en el que encontremos planteamientos del siguiente tenor:

Que la educación la pague el estudiante.

La sanidad el enfermo.

La iglesia el feligrés.

Las deudas de los bancos sus accionistas.

Los parques los que los usen.

Las instalaciones deportivas quienes hagan deporte.

Las playas los bañistas.

Las calles los peatones.

El transporte público sus usuarios y en su integridad.

La seguridad quien se sienta inseguro.

La televisión quien la enchufe.

Los teatros sus espectadores y artistas.

Los campos de golf, la mayoría de ellos de titularidad pública, los golfistas.

Etc., etc., etc.

La deriva política del PP es muy preocupante por peligrosa. Sus acciones y reacciones sobrepasan los condicionantes de la crisis. Como dice Esperanza Aguirre, “los recortes del Gobierno de España son pocos y con desarrollo lento”. Traducido al castellano la lideresa pide más madera a la hoguera, y en el PP siempre hay alguien con la leña preparada.

Vivimos un tiempo de una ofensiva de la derecha con una ideología y una práctica política profundamente sectaria y privatizadora. Quieren hacer de lo público una caricatura de lo que fue. La destrucción y reducción de lo público daña y dañará especialmente a los asalariados de toda condición. La destrucción y reducción del modelo de bienestar social perjudica a la mayoría de la sociedad. Hay que reaccionar y hay que hacerlo pronto, el tiempo que perdamos, dejará mayor extensión de tierra quemada. Y que no se equivoque la clase media, una sociedad desprotegida, individualizada, complica mucho cualquier proyecto colectivo que se quiera emprender y mucho más que se quiera compartir. Sin estabilidad social antes o después el conflicto está asegurado. Lo estará por pura necesidad.

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