Archivo Julio 2012

LA CRISIS TIENE ALTERNATIVA 0

jul25

Hay que oponerse a que nos sigan robando.

Hay que oponerse al chantaje de quienes nos dieron dinero barato e ilimitado para que lo consumiéramos a capricho y ahora nos exigen la devolución en poco tiempo y a un precio abusivo.

Hay que oponerse a quienes se han hecho cómplices de esta situación.

Hay que oponerse al Gobierno de Rajoy antes de que nos destroce del todo. A ese Gobierno que ni quiere ni sabe defender a España. A ese Gobierno zarandeado por los especuladores. A ese Gobierno al que le han cogido la medida los poderosos y le tratan sin consideración ni respeto. A ese gobierno que aprovecha para recortar sin miramientos porque quiere el poder público para poder acabar con lo público.

Hay que oponerse a que Francia se financie al 2%, Alemania al 1%, y España al 7,5%. Hay que oponerse a que nos quiten el dinero de la ciudadanía de esta manera sin que se produzca una gran reacción. Y hay que reaccionar para detener esta injusta pero sobre todo innecesaria sangría.

Porque quienes nos saquean no lo necesitan y porque quienes no mueven un dedo para evitarlo pudiendo hacerlo no lo hacen no por dificultades normativas europeas sino por estar lucrándose directa o indirectamente con nuestro presente y futuro.

A quienes hablan de intervenciones, rescates y suspensiones de pagos, hay que preguntarles porqué no hablan de la ciudadanía. Porqué solo hacen apología del miedo y de la resignación. Porqué aceptan las barbaridades de los poderosos y son altamente sensibles a sus exigencias a la vez que insensibles con la población de su País.

Hay quien se pregunta si hay solución, si hay alternativa a todo esto.

Sí, la hay.

La hay si la trabajamos, si la defendemos. Si hacemos prevalecer el interés de la mayoría social sobre la minoría usurera sin entrañas.

No está escrito en ningún lugar que debamos dejarnos robar. Tampoco que tengamos que aceptar que se nos vapulee. Quien acepta un chantaje y después otro y así sucesivamente, queda a merced de su chantajista. Y si el chantajeado tiene mucha fe quizás quiera creer que el chantajista se reconvertirá a decente. Pero si el chantajeado tiene su cabeza para pensar y sus pies para andar sabe que esto nunca sucederá.

Esta es la alternativa. Que una mayoría digamos basta ya. Que hasta aquí hemos llegado. Que devolver la deuda es una cosa y que nos multipliquen la deuda artificialmente subiéndonos el interés otra. Que queremos pagar pactando previamente cuándo y cuánto. Que estamos hartos de quienes nos regalan sus somníferos slogans de que nada más se puede hacer y que si no queremos taza tendremos taza y media.

Nadie resolverá su problema si no lo identifica y le responde en la parte que le afecta. Hay que movilizarse, hay que incrementar la protesta, hay que oponerse a lo que está ocurriendo y hay que corregir la política económica europea y española. Y para corregirla hay que reivindicar la alternativa. Y la alternativa no vendrá de nadie que haya aceptado la situación actual o sea temeroso ante la misma. La alternativa solo vendrá de quien sufre la injusticia y lucha para acabar con ella.

Y lo más importante ya no es que se puede sino que se debe hacer por nuestro propio bien.

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GAZPACHO DE MELÓN 0

jul20

Mezclar en la batidora 450 gramos de melón, 150 gramos de pepino, 150 de pimiento verde, 75 de cebolla, sal de Salinas de Añana, aceite y vinagre. Dejar enfriar dos horas en la nevera y servir.

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GAZPACHO DE SANDÍA 0

jul20

Mezclar en la batidora 450 gramos de sandía sin pepitas, 150 de tomate maduro, 150 de pepino, 100 de pimiento rojo, 75 de cebolla, sal de Salinas de Añana, aceite y vinagre. Dejar enfriar dos horas en la nevera y servir.

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LA CALLE ES DECISIVA 0

jul20

Las manifestaciones de ayer convocadas por CCOO y UGT y apoyadas desde algunos partidos y organizaciones de otra naturaleza, han logrado subir el tono de la protesta y visualizar una creciente contestación a la sucesión de reformas, recortes, copagos y repagos, profundamente insolidarios e inútiles para frenar el desempleo y la recesión económica. Ayer el mosaico de manifestantes se mostró numeroso, con ganas de defenderse, diverso, plural, variopinto, y muy expresivo de una sociedad a la que excepto a los poderosos a todos se les ha dañado en su forma de vida y en sus expectativas de futuro.

Ayer la derecha tomó nota de lo que pasaba en la calle. El Partido Popular sabe que el tiempo para desplegar políticas de reducción y extinción de derechos de la ciudadanía se está acabando. Sabe también que este pulso cada vez se juega más en la calle. Sabe que los mecanismos mediáticos de amortiguación desplegados hasta hoy mediante la resignación, el no hay mas remedio y la insolidaridad, ya no cuelan, y por ello es de esperar y temer en los próximos días algunos coletazos de envergadura contra los intereses sociales de la mayoría.

La derecha esta convencida de que esta crisis es el escenario ideal, que en las décadas anteriores no dispuso, para desmontar buena parte del modelo social construido y para transferir al sector privado servicios y recursos públicos, que por rentables engorden sus oportunidades y beneficios. Por fin su sueño a su alcance. Un sector público diezmado y un sector privado convirtiendo a la economía de libre mercado en operador casi único de la riqueza. La derecha no recuerda haberse visto en otra. En tiempo récord teniendo tan cerca la semidestruccion de las políticas de igualdad y de solidaridad, se ha venido arriba y no esta dispuesta a dejar pasar la ocasión.

Así la calle se convierte en el escenario decisivo para parar esta salvaje política. Un escenario que sin ser el único es el más decisivo. El PP y su mayoría absoluta tienen hoy en su mano las herramientas institucionales suficientes para cometer nuevos atropellos. Los debates parlamentarios no les van a frenar tengan el tono que tengan. La calle sí les puede frenar. Se puede ejercer el Gobierno enfrentándose a una minoría parlamentaria, es mas difícil hacerlo frente a una mayoría ciudadana. Se mire por donde se mire la calle es decisiva. De nosotros y nosotras depende que nos demos la oportunidad, nuestra oportunidad para que el presente y el futuro se haga de otra manera. tenemos que dejarnos ver más, tenemos que sumarnos más.

La calle decide y yo quiero ayudar a que la calle decida.

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NO MÁS MEDIDAS 0

jul19

Miedo.

Resignación.

Sálvese quien pueda.

Siempre que llueve escampa.

Qué más da cómo lo definamos.

La realidad:

Más paro.

Menos empresas.

Menos salario.

Más impuestos.

Menos desempleo.

Menos recursos para la dependencia.

Más nos cuesta pagar la deuda.

Menos valen nuestras empresas.

Los bancos que fueron un servicio hoy son una carga:

Porque sus desmanes no los pagan sus gestores.

Ni sus accionistas.

Porque pagamos a escote con recargo y con recorte.

Porque pagamos con:

Menos recursos públicos.

Menos inversiones.

Menos servicios.

Menos empleo y economía pública.

Más recesión.

Y todo ello provoca:

Menos jubilación en tiempo y cantidad.

Menos acceso a la sanidad y educación.

Menos becas.

Menos investigación.

Menos conocimiento.

Menos oportunidades para los jóvenes.

Más pobreza.

Menos democracia.

Menos igualdad.

Menos justicia.

Menos solidaridad.

La alternativa:

Más rebeldía.

Más movilización.

Destapemos definitivamente la farsa.

Evidentemente:

Las medidas que se están tomando no son para salir de la crisis.

Lo son para quienes hacen negocio con ella.

Para quienes se enriquecen con la pobreza ajena.

Claro que:

La crisis se puede parar ya.

Porque se puede poner freno a los saqueadores.

Porque se puede obtener recursos de quienes más tienen.

Porque se puede repartir diferente.

Porque son posibles otras políticas económicas.

Porque se puede gastar mas y de otra manera con otras    prioridades.

La crisis debemos pararla ya:

Porque agravarla hará imposible la recuperación.

Porque lo que es injusto hay que combatirlo y convertirlo en justo.

Porque la mayoría no debe estar sometida a la minoría.

Porque los poderosos nunca paran y hay que pararlos.

Y se puede parar a la crisis y a los poderosos:

Si nos hacemos visibles.

Si nos sumamos.

Si no esperamos más.

Si no apuramos hasta el límite, hasta el individual y el colectivo.

Porque sin dinero se puede vivir.

Sin dignidad no.

No más.

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