escrito

  • 09.11.2012
  • 11:02
  • Txarli Prieto

REFLEXIONES TRAS LAS ELECCIONES 0

nov9

Los resultados de las elecciones en Euskadi ni han sido los deseados, ni tan siquiera los esperados.

La legislatura de la que nos examinábamos, había producido en el marco de los límites y las dificultades de nuestro tiempo, políticas de alto interés ciudadano, que hubiéramos querido ver mejor valoradas.

Los socialistas desde el Gobierno, desde el Parlamento y desde el Partido, tenemos la convicción de haber hecho una gran legislatura.

La Paz, la libertad, la convivencia alcanzada. La defensa de los servicios públicos, de las políticas sociales, del no a los recortes, del apoyo a la economía productiva, al empleo, al diálogo social, a las inversiones en las infraestructuras, a la internacionalización de nuestras empresas, a la inversión en investigación, han definido la legislatura con más contenido socialista de la historia, la legislatura de hacer más con menos, y aun así no tenemos los resultados deseados, esperados, y por los que hemos trabajado.

Incluso cuando se adelantó la convocatoria electoral a su tiempo natural, se hizo para proponer al electorado reformas que nos permitieran sostener los servicios públicos, una economía con objetivos sociales y un modo de Gobierno basado en la convivencia, la tolerancia y en la igualdad entre diferentes.

Sin embargo los resultados no han llegado.

Y efectivamente ésta debe ser la pregunta objeto de reflexión, ¿qué debemos hacer para mejorar los resultados?. Para mejorar los resultados, de utilidad y confianza que hoy despertamos entre nuestros potenciales votantes.

Es evidente que si no estuviéramos viviendo ciclos políticos no se entendería que con la misma organización y con similares personas en 2007, 2008 y 2009, ganábamos elecciones y en 2010, 2011 y 2012, no.

Pero dicho esto yo no creo que una suma de pequeños problemas, que también los hay, sea el desencadenante de nuestra situación.

Yo creo que si no partimos de la crisis económica y de nuestro papel en ella, de algunas políticas que hicimos y nunca debimos hacer, de nuestra pérdida de imagen por episodios de corrupción confusamente resueltos, y de nuestras dificultades para comunicarnos directamente con la ciudadanía, no estaremos acertando.

Y claro que hay problemas nuevos que también tienen que ver con el sistema democrático. Por eso cuando en Cataluña la ciudadanía se queja por financiación insuficiente y por el maltrato anti catalanista que la derecha española viene dispensándoles, se alimenta el independentismo. O por eso cuando se imponen reformas y ajustes duros sin diálogo y sin acuerdo, los sindicatos piden referéndum. O por eso cuando se abusa de los débiles y se protege a los poderosos desde las instituciones, se aumentan las voces de que éstas no les representan. O por eso cuando no hay empleo para los trabajadores del lugar se incrementa la incomprensión y la insolidaridad con los inmigrantes.

Hemos cometido grandes errores, grandes equivocaciones que no se amortiguan y saldan con pequeñas acciones. Ni tan siquiera una excepcional y brillante legislatura en el Gobierno Vasco, nos ha ayudado a invertir el ciclo negativo.

Los socialistas nos equivocamos cuando hicimos seguidismo a la burbuja inmobiliaria y a la financiera.

Nos equivocamos cuando hicimos seguidismo de que todo sería crecimiento y globalización cargado de oportunidades.

Nos equivocamos cuando cedimos espacios a las inercias de los mercados y abandonamos reglas y controles para los mismos.

Nos equivocamos cuando negamos la crisis y muchos empezaron a perder lo que tenían porque confiaron en nosotros y siguieron invirtiendo sin tener la más remota idea de lo que les iba a venir encima.

Nos equivocamos cuando aceptamos todas las imposiciones de la derecha alemana en 2010.

También cuando tocamos a los funcionarios, a los pensionistas, a las políticas sociales y nada exigimos a los más ricos.

Nos equivocamos cuando nos quedamos solos, sin aliados políticos, sindicales y sociales, y continuamos con duros ajustes.

Nos equivocamos por diversas razones pero sobre todo porque el resultado hoy, es que estamos mucho peor que entonces.

Y con esa mochila y esa tara hemos llegado hasta aquí.

Y hoy aunque nos oponemos a los recortes, aunque les levantamos la voz a los gestores de los bancos y cajas mal gestionadas, aunque presentamos proposiciones de ley para reducir el impacto lesivo de los desahucios, y aunque denunciamos los objetivos del déficit y reclamamos inversión pública y empleo, muchos de nuestros votantes no nos creen y nos dan la espalda, y los que son más dialogantes nos dicen que tiempo tuvimos de hacer lo que decimos y no lo hicimos.

Y además la derecha política, económica y mediática oculta nuestros mensajes políticos, o los deforma, o intenta convertir los instrumentos democráticos para hacer política en privilegios de una “supuesta casta” política para que se vaya reduciendo la capacidad ciudadana de intervención y control, y como en la población hay mucho enfado, esta nociva e involucionista política entra muy bien. La derecha sabe que deteriorando y reduciendo los instrumentos de representación y acción política a quien de verdad se daña es a la izquierda y a las políticas sociales, de igualdad, solidarias. Y además nunca nosotros nos hemos preocupado en tener medios de comunicación de masas, más bien hemos trabajado para no tenerlos y para alejarlos de nosotros.

Y además hemos sido tibios, poco convincentes, en los escándalos, en la corrupción cuando nos ha afectado, y hemos creado rechazos en muchos votantes.

Y todo esto llevado a las circunstancias de hoy, en el marco de una Unión Europea donde cada País va a lo suyo, donde la izquierda política esta dividida, y donde ante el capitalismo especulativo y la derecha que lo nuclea, la ciudadanía progresista y de izquierdas no encuentra una oposición clara y una alternativa en el socialismo, hace que hayamos perdido atractivo, fuerza, utilidad.

Y por eso también crecen las opciones nacionalistas porque cuando no hay respuestas globales se abre camino el ‘sálvese quien pueda’. Y en ese terreno quienes mejor se mueven son los nacionalistas de cualquier condición.

Hoy la crisis si tiene tratamiento, es el que el capitalismo especulativo, (y siempre diferenciaré éste del capitalismo productivo), y la derecha más insolidaria están dando, que consiste en dejarnos sin recursos mediante el precio de la deuda.

Y, ¿alguien ve que haya un socialismo que lo impide?. Y, ¿alguien ve que salvo alguna excepción y alguna resistencia, nosotros ofrezcamos algo más que discursos?.

A estas alturas de la crisis y de nuestra propia historia política, nuestra capacidad para analizar problemas y elaborar respuestas teóricas, que a veces se convierten en retóricas, ni es tan necesaria, ni tiene mucha utilidad. No parece que estemos muy necesitados de teoría, más bien de práctica, de otra práctica. La izquierda, los progresistas, los que peor lo están pasando, que en su mayoría son de los nuestros, no necesitan nuestros discursos, necesitan  nuestra capacidad para evitar injusticias, para ejecutar soluciones, necesitan de nuestra autonomía política, necesitan que, en ocasiones, no permitamos a la derecha que nos de el abrazo del oso. Y sólo eso nos ayudará a salir de este ciclo negativo para los socialistas, aunque también haya quien piense que ahora sobre todo se trata de resistir, y ponerse a esperar a que la cadena de errores y abusos lleve a la derecha a perder y nosotros a la alternancia.

No niego que también hay problemas domésticos y también de proceder.

Claro que todo lo que hacemos en lo interno, en la imagen, se puede mejorar. Por empezar por algún lado, que nos autocuestionemos permanentemente y nos despellejemos en la plaza pública es una decisión autónoma, sólo depende de nosotros, que hoy se practica en demasía y que nada nos suma y mucho nos resta.

Y claro que tenemos capacidad de mejora en compartir más la política, y en pedir más la opinión, y en hacer valer las opiniones que nos dan, y en respetar todas nuestras propias decisiones para que nos las respeten los demás.

Hay muchas cosas de formas, maneras, estilos, y protagonistas que haciendo cambios pueden ayudar. Y hay que hacerlo y habrá que hacerlo. Pero esto no da empleo, políticas sociales, créditos, viviendas, inversiones.

Y nuestra gente, la gente sencilla, la más vulnerable, la más concienciada, quiere respuestas políticas con soluciones a estos problemas. Quiere soluciones urgentes a las urgencias de sus problemas.

Y por eso frente a los problemas políticos, análisis y respuestas políticas, todo lo que sea entretenernos y enredarnos entre nosotros, con seguridad que no nos servirá ni a nosotros mismos.

Es imposible que cuando la política falla y falla a tantas personas, estas carencias se conviertan en éxitos electorales.

Si el socialismo quiere recuperar liderazgo, protagonismo, influencia, capacidad de decisión, apoyo social, tendrá que replantearse algunas cosas:

-Como la necesidad de una izquierda europea que tenga un programa de mínimos.

-Como la necesidad de fortalecer la izquierda en todos los ámbitos de nuestro país. Sabiendo sumar lo político, sindical y social.

-Como la necesidad de definir, explicar, convencer y materializar, las reformas necesarias para otro reparto de la riqueza.

-Vamos a necesitar ser una oposición más contundente y también rupturista con algunos excesos del capitalismo.

-Vamos a necesitar movilizarnos más.

-Vamos a necesitar más implicación y consulta a la ciudadanía sobre los grandes asuntos que les afectan.

-Vamos a tener que equilibrar más nuestro papel de proponer y representar con el de resolver.

-Vamos a tener que negarnos a que se siga especulando con el precio de la deuda, y a proponer que de ello se haga causa común en Europa.

-Vamos a tener que pelear para que la crisis se pague según los recursos de cada cual y no según sea la indefensión de quienes la sufren.

-Vamos a tener que poner en marcha sistemas de comunicación propios y directos que lleguen a la mayoría de la ciudadanía.

A pesar del ciclo político, económico, electoral, negativo que estamos viviendo. A pesar de que el ruido interno se ha convertido en nuestra publicidad más extensa en los medios de comunicación públicos y privados, a día de hoy seguimos teniendo una fortaleza, somos en general, la mayor y mejor alternativa a la derecha de todo tipo, a sus excesos y a sus injusticias.

Prestigiemos la política, prestigiemos las instituciones y los partidos. Prestigiemos a los votantes y a sus votos, démosle el valor que tienen y se merecen, si queremos que el futuro sea mejor por que se pueda parecer más a como pensamos y sentimos.

Y sobre todo pasemos de una vez página con el pasado más inmediato, y mostremos mayor determinación, más coraje, para defender a quienes lo están pasando muy mal, para poner una barrera de contención infranqueable a las barbaridades de la derecha insolidaria y del capitalismo especulativo.

El socialismo en Europa tiene que ponerse el buzo y salir a la calle a defender su espacio y a su gente, y por algún País podemos empezar. Yo propongo que sea por el nuestro.

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