Archivo Abril 2013

LOS REPROCHES DE URKULLU 0

abr30

Toda la reflexión del Lehendakari, cuatro días después de haber retirado sin debate su proyecto de presupuestos, se resume en dos ideas. Que esperaba más de los Socialistas, y que él no ha fracasado, somos los demás los que al no estar en la realidad hemos provocado el resultado, lo que le ha llevado a reprochar a diestro y siniestro su situación de fracaso y debilidad.

Urkullu, su Gobierno y su Partido no se sienten responsables de sus actos. Su incapacidad para sumar y acordar es de los demás, y para demostrarlo una vez más nos ofrece un Gran Pacto de Estabilidad.

Urkullu, de nuevo, nos hace una propuesta retórica, hueca, carente de contenido, y envuelta en el misterio. De momento sabemos su título, ¨Gran Pacto de País¨. No se lo pierdan, este gran esfuerzo intelectual, tras cuatro meses de estancia en el Gobierno, sin reacción ante los problemas económicos y sociales, tras cuatro enmiendas de totalidad de cuatro posibles, tras renunciar a defender su proyecto de presupuestos y proceder a su retirada, no merece más profundización. Uno se queda perplejo tratando de intuir el alcance de las reflexiones y debates en el Consejo de Gobierno, y en el Euskadi Buru Batzar, en una situación tan delicada para la ciudadanía vasca, y tan examinadora de la capacidad política del PNV. Y la perplejidad aumenta cuando Urkullu, no solo no se enmienda, sino que nos pide a los demás que nos enmendemos.

Urkullu, se instaló en la publicidad antes de las elecciones y por eso sólo preside fracasos. El drama es que sus fracasos nos dañan a todos.

Ofrecer un Gran Pacto de País y no ser capaz de esbozar las líneas maestras del mismo, es hablar por hablar. Pretender tener de aliado al PSE, y no acercarse a ninguno de sus planteamientos, es perder el tiempo conscientemente.

Al mismo tiempo es imposible despreciar nuestras propuestas de política fiscal, de empleo, de ingresos presupuestarios, de déficit, de lucha contra el fraude fiscal, de no a los recortes, de inversión en infraestructuras, en investigación, de reforma de la sanidad, de implantación del trilingüismo, etc., y solicitar nuestro apoyo.

Este absurdo planteamiento me trae al recuerdo, cuando en una de las dos únicas reuniones PNV, PSE, para formar Gobierno, un miembro de su delegación nos dijo ¨con vosotros en mucho tiempo no acordaremos nada, pero si os portáis bien no revisaremos mucho lo que habéis hecho en el Gobierno¨. Posteriormente encargaron una auditoría privada, se gastaron 20.000 euros de todos, y les certificaron que todo estaba bien.

Señor Urkullu, para acordar, hay que compartir diagnóstico, tratamiento, y resultados. Hay que respetar diversas señas de identidad ideológica y programática de tu posible aliado. Hay que evitar deshacer lo que está bien hecho. Hay que trabajar mucho, buscando el resultado y después la publicidad.

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DEBATIR Y ACORDAR LA FISCALIDAD EN EL PARLAMENTO 0

abr26

El 18 de abril el Parlamento Vasco sumó una mayoría política, plural, a favor de debatir y acordar política fiscal.

Este acuerdo que ya había sido tratado con anterioridad tuvo en contra a PNV y PP, que quedaron en minoría.

La decisión tiene tres consecuencias cuyo valor y alcance se irá definiendo y viendo con el paso del tiempo, y que ya se pueden compartir porque este camino que emprendemos, es un camino sin retorno.

Un País Vasco moderno y con la estructura competencial actual, donde la sanidad, la educación, la seguridad, la economía, el empleo, la investigación, o muchas de las principales infraestructuras, forman parte de la acción política del Gobierno Vasco, con un gasto global cercano al 70% de los recursos públicos, es evidente que necesita debatir y decidir sobre la política fiscal que garantice los ingresos necesarios para el tipo de sociedad que se quiera desarrollar.

Además en un País de 2.200.000 habitantes, los objetivos de presión fiscal suficiente, de fiscalidad en igualdad, de lucha contra el fraude fiscal, de eliminación de elusión fiscal, necesitan de un espacio político de amplia representación y legitimidad política, que pueda armonizar la política de todas las políticas, como es la fiscalidad.

El acuerdo del Parlamento puede verse como una disputa con las Juntas Generales de los tres Territorios Históricos y sus Diputaciones Forales, o como una acción para compartir, complementar  y sumar, como ha sido la pretensión de los Socialistas, autores de esta iniciativa. No se trata de modificar el marco competencial existente, se trata de incorporar un espacio más amplio y resolutivo que el que permite las correlaciones de fuerzas diferentes que se dan en los tres Territorios, con sus consiguientes enfoques a menudo sin sintonía, porque como no puede ser de otra forma, el pluralismo político conlleva diferentes objetivos, prioridades, y ritmos, según sea el color de quien lidera y quien apoya. En el debate y en la conversión de la teoría a la práctica, todas las Instituciones serán necesarias y legislará quien tenga la facultad de hacerlo. El Parlamento lo que sobre todo quiere compartir es una lógica entre su política de gastos y sus ingresos.

El interés público y social de la ciudadanía vasca exige que la política tenga instrumentos eficaces de respuesta a sus necesidades. El Parlamento Vasco ha inaugurado esta senda.

El Estatuto, la Ley de Territorios Históricos, el Concierto, la Ley de Armonización, dan cobertura jurídica y política a esta nueva manera de enfocar la política fiscal.

Algunos de los oponentes a esta forma de abordar la fiscalidad, que se han rasgado las vestiduras en el debate, se les puede encontrar en las hemerotecas, hace escasos meses, proponiendo debatir y acordar la fiscalidad fuera del Parlamento y desde los Partidos Políticos.

Nuestra propuesta aprobada quiere que el debate y la decisión de fiscalidad se hagan con luz y taquígrafos, explicando las necesidades económicas que se requieren en función de los servicios públicos que se pretendan dar. Un debate que en vivo y en directo pueda seguir la ciudadanía y acompañar con sus opiniones.

Ahora el reto es ir dotando de contenido esta nueva posibilidad política, en ello estamos trabajando para que se vayan sustanciando las primeras iniciativas en las próximas semanas.

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URKULLU SE ESTRELLA 0

abr25

El PNV por primera  vez desde la aprobación del Estatuto de Gernika se ha mirado vestido al espejo y se ha visto desnudo. En este nuevo escenario de la política vasca, y con un Gobierno de España que se vale de su mayoría absoluta, la cotización del PNV está a la baja.

Al Gobierno de Urkullu hoy no le acompaña ninguna circunstancia que pueda retorcer la hoja de ruta de cada partido para terminar saliéndose con la suya.

La Euskadi de ayer, con su falta de libertad, con la distorsión política provocada por el terrorismo, o la España con angustias de gobernabilidad, ha generado, en el pasado, situaciones que han beneficiado al PNV, y que le llevó a sentirse entre todopoderoso e imprescindible, cuando no divino.

Arrogancia, quedarle le queda, pero ya no es quien fue, porque hoy las ventajas forzadas, las cartas trucadas, la hegemonía y el oportunismo, goza de escasos márgenes, aunque todavía su pasado le pueda conducir al autoengaño y al espejismo, como le ha sucedido con el débil Gobierno que ha formado y con la incomprensible propuesta presupuestaria, que hoy retira.

Sólo un aprendiz de suicida puede apoyarse en 27 de 75 parlamentarios  para presentar un proyecto de presupuestos, sin haber ofrecido antes a los partidos con los que pretendía alcanzar una mayoría, una necesaria y conciliadora negociación. Hay que ser muy torpe para pensar que en tiempos de insuficiencia económica, y de precariedad política de quien gobierna, no se busquen apoyos antes de publicitar los objetivos. En política anteponer la publicidad a los resultados suele tener escaso éxito.

La soberbia política de lo que representa el Lehendakari no solo le ha llevado al sonoro fracaso de tener que retirar el presupuesto, también le ha llevado a la incomunicación, porque evitando el debate parlamentario, renuncia a la defensa de su proyecto, a la demostración de sus virtudes para la ciudadanía, y a escuchar los argumentos y posiciones de los demás partidos de la oposición, que tanto necesita conocer y calibrar para encarar los meses siguientes.

Renunciar a liderar el debate en el Parlamento supone un peligroso indicio de renuncia al liderazgo del Lehendakari, su Gobierno, y el Partido que le apoya.

El Gobierno ni ha buscado ni ha propiciado la negociación presupuestaria, y ha sido su actitud la que nos ha obligado a los socialistas a elegir entre recortes o devolución. La derechización del PNV resulta llamativa. Hoy hasta los más conservadores aprecian y teorizan sobre la necesidad de flexibilizar algunas de las políticas de duro ajuste de la economía. Sin embargo el Gobierno Vasco insiste en el error, parece perdido y reo de sus equivocadas apuestas políticas.

El PNV fue a las elecciones anunciando recortes, fue a las dos reuniones del Consejo Vasco de Finanzas, limitando al máximo la previsión de ingresos para apuntalar su política de recortes; renunció al recalculo y a la incorporación de nuevos recursos provenientes de los impuestos de actualización de balances, energía eléctrica y juego; se negó por dos veces a una reforma fiscal; rechazó otra política de déficit; rechazó aumentar los objetivos de recaudación en la lucha contra el fraude fiscal; hizo oídos sordos a los planteamientos políticos socialistas en las fechas previas a la presentación del proyecto de presupuestos; y terminó presentando un infame presupuesto plagado de recortes.

Si el Gobierno hubiera querido negociar lo habría hecho antes de presentar el proyecto de presupuestos, lo habría hecho aproximándose a los planteamientos de su interlocutor, lo habría hecho aceptando en buena medida otros criterios, pero nada de esto ha ocurrido. El endiosamiento del PNV le llevo a pensar una vez más, que ellos han nacido para ocupar los gobiernos y los demás para ayudarles a que lo hagan sin sobresaltos.

La gestación del presupuesto ofrece muchas incógnitas. Resulta llamativo el empecinamiento del gobierno al elaborar unas cuentas con la previsión del 0,7 de déficit, en un momento en el que todas las Comunidades Autónomas, el Gobierno de España y la inmensa mayoría de organismos y analistas de la Unión Europea, están hablando y negociando su flexibilización en su cuantía y en el tiempo.

Resulta llamativa y muy extraña la actitud de no exigir la reunión de la Comisión Mixta del Concierto para acordar el déficit de 2013, la de no defender con uñas y dientes las competencias del autogobierno, incluso la de no criticar que quienes imponen los antisociales objetivos del déficit, el Partido Popular, se los ha saltado en casi todos los lugares donde gobierna empezando por España.

El Gobierno del señor Urkullu ha actuado irresponsablemente cuando ha ofrecido o recortes al por mayor o nada.

Tras cuatro meses largos de Gobierno, tras un tiempo perdido para tomar medidas de choque frente a las consecuencias de la crisis, tras esta acción fallida para tener presupuestos, se desvanece la esperanza de que el gobierno saliera de su aletargamiento, y tuviera reacción ante los problemas y necesidades del País, y muy especialmente en la economía y el empleo.

Es muy preocupante que el PNV y el Gobierno Vasco abracen las políticas más conservadoras que nos han llevado en Europa a esta brutal recesión económica, en el momento en el que los propios conservadores admiten haberse pasado de frenada y teorizan con modificarlas.

El PNV sabe y debe asumir que con los socialistas no cuenta ni hoy, ni mañana, ni pasado, para acordar presupuestos que añadan más castigo económico y social a la ciudadanía del que ya soportan. Con los socialistas pueden contar para acordar un mejor reparto de la riqueza, un reparto más equitativo y solidario de las cargas fiscales, una mayor lucha contra el fraude fiscal, una defensa de los servicios públicos sin recortes, una inyección de recursos al estímulo de la economía y el empleo, una reactivación de la inversión pública, una recuperación de inversiones en los proyectos estratégicos que vienen de atrás y que han sido aparcados o desvirtuados por sectarismo.

Los socialistas estamos dispuestos como siempre a la negociación y al acuerdo. Estamos dispuestos a adquirir compromisos que favorezcan a la mayoría. Pero para eso hay que estar dispuesto a poner contenidos encima de la mesa. Hace falta querer buscar primero el resultado y después la publicidad. Lamentablemente este no es el recorrido que ha hecho el Gobierno. Llevamos semanas de muchos papeles con excesivas generalidades y casi ninguna sustancia. Y el País Vasco no está para ambigüedades, confusiones, y pérdida de oportunidades.

La capacidad de un Gobierno no la da la aritmética parlamentaria, la da su disposición para ofrecer soluciones a los problemas y concitar complicidades, cuatro enmiendas de totalidad presentadas, de cuatro posibles, demuestra la poca voluntad y solvencia para negociar que hay en este Gobierno y la consecuencia es que Urkullu se ha estrellado.

Ahora quien tiene que enmendarse de totalidad es el Gobierno y el PNV.

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