escrito

  • 20.12.2013
  • 10:39
  • Txarli Prieto

LA CHAPUZA DE LA INDEPENDENCIA 0

dic20

El jueves 19-12-13 el Parlamento Vasco trataba una moción de BILDU, en la que planteaba que KUTXABANK respondiera a las necesidades económicas y sociales del País Vasco. En la iniciativa también y sobre todo, se instaba al Gobierno Vasco de URKULLU a que se opusiera a la regulación de Cajas y Bancos por parte de las instituciones de España y Europa. BILDU, como organización independentista proponía a la otra formación independentista, el PNV, un modelo vasco autárquico, un modelo financiero soberano.

El PNV, dos días antes, en el Senado, lejos de asumir las tesis de BILDU, había dado el apoyo a la nueva reforma que sobre la Ley de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias había impulsado RAJOY, y para la cual no necesitaba su ayuda ya que cuenta con mayoría absoluta.

El espectáculo estaba servido, un PNV independentista los fines de semana alrededor de las reinauguraciones de sus batzokis, que reclama un nuevo Estatus Político y Jurídico, cuando llegan las cosa serias donde la ciudadanía es muy exigente, se desmarca de BILDU y abraza innecesariamente al PP. Por su parte BILDU consciente de la debilidad y la inviabilidad de su propuesta, con su estilo independentista de aplicarlo a unas cosas sí y a otras no, terminó optando por un discurso escapista y sin argumentos.

Efectivamente en el discurso de BILDU y del PNV, tal como señalamos en el debate parlamentario los Socialistas, cuando a la independencia hay que poner alternativas importantes, de calado, los independentistas no las tienen y fallan más que la escopeta de FROILAN. O en el caso del PNV pactan con los que ellos denominan los españoles aunque no sea necesario.

Como decía un ciudadano espontáneamente en una entrevista en EITB, con respecto a la independencia de IGELDO de DONOSTIA, mil ciudadanos deciden lo que es de ciento noventa mil y además se quedan con el diecisiete por ciento del territorio. Hay que ver ahora al PNV, acudiendo sin dilación a recurrir esta decisión, que para la aplicación de la independendencia se ha hecho, y que ahora para esta parte de los independentistas se presenta como un problema y una barbaridad. Es lo que tiene hacer el gamberro y jugar con fuego en la política.

En Euskadi en los últimos años, desde el fallido Plan IBARRETXE, se ha querido jugar a la independencia, con la consulta sobre el derecho a decidir, con las competiciones deportivas, con la soberanía alimentaria, con el sector financiero, con IGELDO,…

El PNV irresponsablemente se ha deslizado por esta pendiente, y ahora se encuentran con que en el campo de la independencia ya no son los originales, sino más bien la fotocopia, que incluso tiene que ir a la contra en acciones concretas, pasando de pirómanos a bomberos.

Soberanos, soberanos, los vascos podemos serlo en el vino, es en lo único que somos excedentarios, ciertamente es un alimento, aunque seguramente no suficiente para una dieta equilibrada, y además para qué autoconsumirlo si es una fuente comercial excelente de recursos.

La independencia como planteamiento de tensión y división de la ciudadanía es evidente que cumple sobradamente con el objetivo, como alternativa real a los problemas de la ciudadanía es una soberana chapuza, ni tiene recorrido, ni ofrece un mejor futuro, ni mejora en el progreso, el Parlamento Vasco ha sido testigo de ello esta semana.

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