Archivo Enero 2014

PRESTIDIGITACIÓN 0

ene7

(Artículo publicado en Dato Económico, Enero 2014)

La política nacionalista cada cierto tiempo exhibe sus números clásicos de prestidigitación. En esta transición del 2013 al 2014, el Plan de Paz y Convivencia y el Nuevo Estatus político y jurídico para el País Vasco son los números elegidos. El PNV, hoy, quiere desviar la atención hacia dos terrenos en los que abundan sus propias contradicciones internas, y también su ego como nacionalistas. De este modo pretende conseguir dos objetivos. De un lado, alejar del primer plano de la política su condición de mal gestor por el conjunto de rectificaciones a los que se ha sometido, en fiscalidad, recortes, presupuestos retirados, etc. De otro lado, entrar en el juego y la competencia entre nacionalistas radicales que militan en partidos diferentes, pero que se disputan el liderazgo de ideas y espacios similares.

Es evidente que en el PNV, sus diferencias y prioridades están a flor de piel, y de ahí que el Sr. Egibar, valiéndose de su condición de portavoz parlamentario, haya sometido a todo el PNV, a tratar de esconder bajo puerta cerrada de ponencia, las tensiones y problemas de los últimos meses creadas por Bildu, en la tarea de la Paz y la Convivencia, y el rescate de todas las soflamas independentistas en torno al plan Ibarretxe.

Egibar, tras unos meses colocado de perfil, y en plano discreto, en la gestación de los acuerdos de su Partido y su Gobierno con el PSE, tras haber tragado algún sapo que otro porque su política de acuerdos no pasa por los Socialistas, ha entrado en acción.

Quiere forzar que lo que nuclea batasuna, no tenga la exigencia permanente y pública de la observación activa de los principios y valores democráticos, que exigimos todos los demás, y que los excesos que están cometiendo o tolerando, pasen desapercibidos. En el fondo su clave es asegurar una mayoría nacionalista y una suma suficiente que reclame la independencia, y para su logro hay que tratar de reducir o eliminar los obstáculos de ese camino, cuidando y protegiendo a su socio deseado para la aventura independentista. Por su parte el Lehendakari, con su táctica de poner huevos en todas las cestas, también ayuda a esa estrategia y por eso lo ha dejado en manos de los Partidos del arco parlamentario, insistiendo así en su doble juego, si su grupo parlamentario va lejos, el Lehendakari mediará, y así contentará a nacionalistas platónicos sin desautorizar a los más ansiosos.

Con respecto al Nuevo Estatus político y jurídico, el PNV sabe que tiene muy poco recorrido, tan poco que a la hora de la verdad, ni tan siquiera se planta ante ningún desafío. Acepta que le reduzcan competencias en materia sanitaria o educativa, acepta y acuerda que salga adelante la reforma local impulsada por el Gobierno Rajoy. Acepta sin rechistar los objetivos de déficit que el PP le impone. Acepta con sumisión los recortes presupuestarios del Gobierno de España en Euskadi, en las infraestructuras, aislando a Euskadi de las conexiones del AVE con Europa. Acepta y acepta y después recurre a entretener y tensar con determinados discursos, y pretendidas escenificaciones teatrales.

El Lehendakari y el PNV saben bien cuáles son los márgenes de la política, en los asuntos citados y en otros muchos más. El PNV del Gobierno sabe que el desarrollo autonómico en Euskadi da para muy poco más, que estamos muy cerca del límite, que fuera de España y a la vez fuera de Europa hay poca vida; sabe que fuera de los valores democráticos, que fuera de la memoria, la dignidad y la justicia, no hay encuentro; sabe que ni en sus bases, ni en sus élites dispone de una mayoría aventurera, incluso sabe que para ser radicales ellos no son el original sino la fotocopia. Pero sabiendo todo eso quiere seguir jugando al mareo, ser protagonista en todos los asuntos, imprimir dinámicas contradictorias ante asuntos complejos para inflar artificialmente su liderazgo. El PNV es un Partido demasiado conservador como para poder llevar a la práctica sus propuestas más radicales, luego el único beneficiario posible de tanto despropósito solo puede ser BILDU. El PNV es el único que parece no haberse enterado de que su protagonismo desmedido, su insaciabilidad, su doble juego, ya no es ni un truco, ni una hoja de ruta para llegar a ningún lugar, y que el espectador le ha calado, y lo que es peor, que su política es notablemente irresponsable. La POLÍTICA con mayúsculas merece más respeto. La prestidigitación también.

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ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LA REVISTA DATO ECONÓMICO EN 2013 0

ene7

EL GLOBO PUEDE REVENTAR

(Publicado en Dato Económico, Abril 2013)

La crisis de la globalización sin reglas y controles, que dio paso a los desmanes financieros y a la especulación inmobiliaria, la estamos pagando demasiadas veces. La primera cuando se provocó el endeudamiento masivo de la ciudadanía. La segunda cuando todos los activos productivos e improductivos se han depreciado hasta niveles insospechados, porque quienes determinaban su valor, mintieron sólo para lucrarse.

Pero no hay dos sin tres, y ahora estamos inmersos en la tercera. En la del coste social que todo ello provoca en esa tela de araña que está tejida para que a todos nos atrape, y que así será mientras no sumemos las suficientes voces y actitudes para romperla. Una tela de araña que nos exige pagar la deuda principalmente con recursos públicos, en un tiempo imposible, denominado control del déficit, y con unos intereses elevadísimos, como precio de rescate para que no se vea que somos rescatados.

La consecuencia de todo ello es la pérdida de puestos de trabajo por cuenta ajena y propia; el cierre de empresas; la pérdida de la vivienda; los recortes y repagos en sanidad y educación; el descenso brutal de la inversión pública; la ausencia del crédito; la caída del consumo. Conviene saber que cada euro retirado del gasto público, multiplica por tres su contracción en la economía general.

En este negro túnel, no será rompiendo más los equilibrios económicos y sociales alcanzados durante décadas como veremos la luz; o rompiendo el derecho a una salud y a una educación universal y gratuita; o rompiendo los derechos laborales y sindicales alcanzados; o dinamitando la cobertura de los convenios colectivos. No será con estas políticas, como reduciremos la conflictividad social, o como contribuyamos a la creación de oportunidades.

Sin un sector público potente que dé equilibrio a toda la economía y a la convivencia social, la economía privada productiva, también está y estará herida de muerte. Trabajadores y empresarios nos necesitamos para romper la tela de araña. La empresa necesita el crédito y el consumo. El trabajador el empleo para poder consumir.

Ni la fiscalidad, ni los convenios colectivos, ni los servicios públicos, ni las políticas sociales, ni los derechos laborales y sindicales, ni la estructura institucional, son obstáculos o enemigos para el desarrollo de la economía. Muy al contrario son aliados. Son elementos de cohesión de la ciudadanía, son estímulos para la corresponsabilidad económica y social, factores de convivencia, porque aportan igualdad, justicia social y solidaridad, y con todo ello dignidad individual y colectiva. Todo lo que se destruya en perjuicio de la ciudadanía habrá que reconstruirlo, y la ansiedad por la necesidad de hacerlo se convertirá en conflictividad.

Necesitamos un tiempo mayor en los límites del déficit. Necesitamos pagar la deuda al interés al que la pagan Alemania, Reino Unido y Holanda, cinco y seis veces menor que el nuestro. Y esto necesitamos reclamarlo juntos trabajadores y empresarios para que no se cierren más empresas, se destruya más empleo. Para que se reactive el crédito, el consumo, la economía. Necesitamos sumar voces y actitudes aunque cada cual lo haga desde su autonomía y desde el terreno que elija.

Necesitamos como sociedad que el capital productivo, desplace al especulativo, que la política que cohesiona desplace a la de sálvese quien pueda, que se distinga entre la verdad y la mentira. Que se persiga más y mejor a los defraudadores, que a nadie se premie con amnistías fiscales. Necesitamos una presión fiscal mayor en las fortunas, patrimonios, depósitos o transacciones, de cuantías elevadas.

Porque es una gran mentira que los recortes son necesarios porque gastamos lo que no tenemos. Mientras que es verdad que gastamos mal lo que tenemos y que atendemos desequilibradamente los esfuerzos fiscales. Mientras las rentas del trabajo tributen mucho más que las rentas del capital y del ahorro, el esfuerzo fiscal seguirá en las personas sujetas a nómina, dejando para la ingeniería fiscal el resto de ganancias y reduciendo la capacidad pública de obtención de recursos.

Una sociedad con poco empleo, con las condiciones de trabajo rotas, sin financiación a la actividad económica, con una salud y una educación para quien se la pueda pagar, con una economía pública en decadencia y con gran dependencia de los poderosos, sean estos grupos financieros o países, es una sociedad convocada al conflicto político económico y social, a la competencia desleal y al individualismo y ese escenario, ni tan siquiera podría llamarse sociedad. Todavía estamos a tiempo de reconducir la situación. Como todo el mundo sabe, la mejor forma de demostrar que un globo puede reventar es metiendo más aire del que pueda soportar. Es una temeridad insistir en comprobar la certeza de la teoría del globo, por eso nos necesitamos.


CUENTAS y CUENTOS

(Publicado en Dato Económico, Mayo 2013)

El acuerdo es sin duda la herramienta más útil para convivir en una sociedad recorrida por distintos intereses económicos y sociales. El acuerdo nace del diálogo y de la aproximación y nunca de la subordinación o de la adhesión. Se consigue cuando las partes se ven reflejadas en él. Es bueno siempre y muy necesario en tiempos difíciles, y a quien gobierna en minoría es a quien le corresponde demostrar el interés por alcanzarlo. Bajo estas premisas debiera haberse abordado el debate presupuestario de las Cuentas Vascas. Pero lamentablemente no ha sido así, porque el Gobierno Vasco del señor Urkullu y su Partido han ido produciendo antes y después de las Elecciones Autonómicas una serie de actos más apropiados para lograr el fracaso que el buen resultado en la acción política.

El primer error cometido por los nacionalistas se viene arrastrando desde hace dos años cuando el Lehendakari Patxi López, propuso una reforma fiscal que dotara de más recursos a las políticas públicas y el PNV, por sectarismo y con afán sólo de limitar la acción del Gobierno se negó. Lo hizo en alianza con el PP. La consecuencia hoy es una política de paralización de la inversión y de recortes de todo tipo que traen más recesión y más desempleo.

El segundo error es el de preocuparse más por ocupar el Gobierno que por garantizar la Gobernabilidad, y por eso un Gobierno en minoría, débil, así conformado voluntariamente por el Lehendakari, hoy busca flotadores a derecha e izquierda, aunque no haya materia para reflotar. El PNV y el Lehendakari confiaron en exceso en los efectos virtuales de su vuelta a Ajuria Enea y de su engañosa capacidad para seleccionar y conseguir apoyos, allí donde tirase la caña.

El tercer error es el de no saber escuchar, el de no querer practicar el diálogo y el acercamiento en toda su extensión. Los Socialistas le hemos dicho en innumerables ocasiones y lugares, y muy especialmente en el Parlamento Vasco, que los gastos de un Presupuesto nacen de los ingresos y que este es hoy el principal objetivo presupuestario.

Además el señor Urkullu, ha negado el diálogo y el acercamiento cuando ha impedido que el Presupuesto se dotara con más recursos procedentes de tres fuentes de recaudación. De un objetivo de déficit razonable, frente al 0,7% que quiere imponer el Gobierno Rajoy, incumpliendo por un lado el compromiso de pactarlo en la Comisión Mixta del Concierto, y dejando en evidencia al PNV en su escasa defensa de las capacidades del Autogobierno. De una decidida lucha contra el fraude fiscal, (un estudio de la Universidad sitúa en 2.500 millones de euros el fraude anual en Euskadi), fijando un ambicioso objetivo de ingresos. De una nueva y segura mayor recaudación por la entrada en vigor desde el 1 de Enero de este año, de los nuevos impuestos en actualización de balances de empresas; en el juego; en la energía eléctrica; así como en la actualización de impuestos que entraron en vigor en 2012.

Si el Lehendakari hubiera querido negociar con los Socialistas habría hecho cuando menos dos cosas. Una, hablar con nosotros antes de presentar el proyecto para explorar márgenes de entendimiento. Dos, tener en cuenta y llevar al capítulo de ingresos parte de lo que venimos proponiendo los Socialistas desde el Consejo Vasco de Finanzas, de octubre de 2012, órgano donde se establecen las previsiones de recaudación para elaborar los presupuestos, y que tuvo su segunda oportunidad en el Consejo Vasco de Finanzas de febrero de 2013.

La realidad se impone y el Gobierno Vasco no ha querido escuchar y compartir nuestras ideas, y su mejor demostración es que el Lehendakari en total contraposición con lo que venimos haciendo y diciendo, no ha tenido ningún reparo en proponernos, que mediante la abstención, el PSE le acompañáramos en la reducción del empleo público, y de las políticas sociales, en los copagos, en reducir las inversiones en infraestructuras, en limitar los planes renove y otras formas de estimular la economía y con ella el empleo. Nadie propone una abstención si está buscando una negociación.

En la ronda de comparecencias de los Consejeros y Consejeras para explicar los Presupuestos sólo ha existido una idea transversal, el porcentaje de recorte que acometían y su resignación por haber sido llamados a ejercer este inevitable mal, como si hubieran venido del más allá a cumplir con un inexcusable deber. Este es el hilo conductor del Presupuesto y el objetivo prioritario. Esta es toda la ambición política de este Gobierno, que reduce cuentas y aumenta cuentos. La oferta a la oposición tampoco desmerece el suspenso. Nos han ofertado asumir los ingresos y enredarnos en cambiar de lugar los gastos. Dicho de otra forma, en elegir y compartir a quien perjudicábamos y en qué cuantía.

El drama al que nos ha llevado este inconsistente Gobierno no es a disponer o no de Presupuestos, es a que con su Proyecto se ahonde más en la crisis y en la desigualdad. Y puestos a elegir son mejores los presupuestos del 2012 que los presentados para 2013.


EN BUSCA DEL ACUERDO PERDIDO

(Publicado en Dato Económico, Junio 2013)

En las últimas semanas el País se ha visto envuelto en todos sus niveles Institucionales, en una sucesión de iniciativas para reunirse de urgencia y buscar ese acuerdo perdido que sus protagonistas dicen querer y nadie consigue resolver.

Así han anunciado o semianunciado, reuniones, el Gobierno Rajoy en Moncloa con los Agentes Económicos y Sociales; el Rey en Zarzuela con los Dirigentes del País; el Gobierno Urkullu en Ajuria Enea con Diputaciones y Eudel, con Sindicatos y Empresarios, y con Partidos.

Todos los anfitriones casi al unísono han dado la impresión de estar tocados por una repentina urgencia de reunión. Da la sensación de que los anfitriones no se han percatado de la existencia de Parlamentos, Foros Institucionales y Mesas de Diálogo Económico y Social, como lugares naturales y representativos de la ciudadanía, en los que su utilidad y razón de ser dependen, de su capacidad de debate, negociación y acuerdo. Da la sensación de que los anfitriones no habían reparado hasta hoy de la gravedad de la situación económica y social.

Podemos obviar el tiempo pasado que no tiene recuperación, los compromisos electorales incumplidos porque ya lo están, los rechazos rotundos a cualquier iniciativa de la oposición, la desconsideración con la movilización social, la falta de sensibilidad para encontrarse con los Sindicatos. Incluso podemos obviar los Gobiernos que irresponsablemente nacen en debilidad y que retiran su Proyecto de Presupuestos sin el coraje para defenderlos.

Podemos obviar que quienes proponen encuentros sólo se les conoce por liderar y ejecutar desencuentros. Lo que no podemos obviar es que esta explosión de reuniones y de llamadas al encuentro, se hacen sin poner encima de la mesa los contenidos y márgenes de lo que se quiere tratar y que cuando las cosas nacen así es porque en estas iniciativas hay más de imagen que de sustancia; hay más necesidad de aparentar diálogo que de tenerlo; de querer desviar la incomodidad y erosión de políticas conservadoras con balances muy adversos.

Lo que tampoco podemos obviar son los portazos y las manipulaciones. Como el portazo dado por Rajoy a las alternativas ofrecidas el 8 de mayo por el PSOE, en Cortes Generales, en la presentación por el Gobierno de sus Programas de Reformas y de Revisión de Previsiones Económicas. Una propuesta basada en una Reforma Fiscal, en una eficaz lucha contra el Fraude; en el destino de 30.000 millones de euros para dar créditos a PYMES y atajar el impago de hipotecas, para Evitar Despidos y Cofinanciar Empleos, para hacer frente a la actual situación de Pobreza; para que no se recorte la inversión en Investigación, Sanidad o Educación; para que se Cambie la Reforma Laboral.

Lo que tampoco queremos obviar es la improvisación ofrecida tras la reunión del Lehendakari con los Diputados Generales y Eudel, cuando se afirmaba que se había producido un acuerdo, al tiempo que por una de las partes se desmentía y por otra se trasladaba lo hablado a una futura mesa de desarrollo de objetivos de gasto a cuenta de la futura decisión de Rajoy sobre la flexibilización del déficit.

Si los máximos responsables de los Gobiernos hoy quisieran propiciar una política de diálogo y encuentro con información a la sociedad y con control público, para eso están los Parlamentos. Si lo que se busca es un diálogo tranquilo y fructífero, para eso se inventó la discreción. Lo que aquí no encaja no son las formas del instrumento del diálogo. Lo que no encaja es a qué y a quién quiere proteger cada cual.

Si el País gasta sus recursos en reflotar Bancos con dinero público y a la vez en pagar a la Banca intereses de expolio por créditos a las Instituciones. En aceptar déficits injustos y provocadores de más recesión económica y social, lo que no puede hacer a la vez es reactivar la economía, favorecer el empleo, estimular el consumo, promover la inversión pública, propiciar políticas de cobertura social, o proteger y defender la Sanidad y la Educación.

La actual situación económica y social que sufrimos no es consecuencia de haber gastado más de lo que se tenía. La situación actual proviene de que quienes asumieron créditos privados y quienes los concedieron para especular con sus respectivos negocios, han transferido ese riesgo privado, cuando les ha fallado, a lo público, y además en un plazo y con un coste imposible de satisfacer, salvo que se facilite lo que hoy ocurre, despidos, recortes salariales, sociales y de todo tipo de derechos.

Claro que el encuentro y el diálogo se necesitan para que la factura de las tensiones económicas no las paguen en mayor cuantía los que menos tienen. Se necesita para sumar fuerzas contra los poderosos especuladores políticos y económicos y pararles los pies, en vez de asumir sus dictados. Se necesita un verdadero acuerdo de País y no pequeños parches.

Es sobre esto, sobre lo que puede pendular el diálogo político y social entre la izquierda y la derecha. Es en esto donde habría que buscar la aproximación. Pero hasta hoy ni el PP, ni el PNV, dan ninguna muestra de buscar ese escenario.

ESTAMOS NEGOCIANDO

(Publicado en Dato Económico, Julio-Agosto 2013)

La debilidad y el aislamiento que el PNV eligió para la conformación de su Gobierno, ha provocado meses de paralización política. Su decisión de ocupar el Gobierno y de confiar la gobernabilidad al azar ha fracasado estrepitosamente. Su minoría parlamentaria y su falta de sensibilidad para escuchar y aproximarse a los demás Partidos Políticos, alcanzó su máxima expresión en la retirada del proyecto de Presupuestos del Gobierno Urkullu, sin permitir que se produjera debate. A la vez la poca capacidad de previsión y de planificación de la política del PNV en la Legislatura anterior, demasiado trufada de sectarismo y de irritación por la gobernanza Socialista, ha retrasado la oportunidad de contar ya, con más herramientas y recursos para hacer frente a las actuales necesidades económicas y sociales.

Los Socialistas no vamos a pagar con la misma moneda, aunque se la merezcan, porque los perjudicados serían los ciudadanos y ciudadanas vascas.

Los Socialistas somos conscientes de nuestra ubicación estratégica en la política vasca, tanto en el plano de lo que representa y defiende nuestro proyecto ideológico y programático, como en nuestra capacidad para sumar, y conformar mayorías sólidas y estables para determinadas políticas de interés público.

Los Socialistas queremos que por encima de los errores y las ambiciones desmedidas de poder del PNV, se sitúen las necesidades de la ciudadanía y la utilidad de las instituciones, y con este afán los Socialistas hemos iniciado negociaciones con los Nacionalistas.

Negociaciones en las que el Gobierno Urkullu y el PNV han tenido que reconocer que nuestro planteamiento de acción política propuesto hace mucho tiempo, era tan razonable y tan necesario que en torno a él, se ha conformado una Comisión Política y cuatro Comisiones Sectoriales para abordar, un Plan de Reactivación de la Economía y de Creación de Empleo; la Reforma Institucional; las Políticas Públicas y los Servicios Públicos; y la Reforma Fiscal y la Lucha contra el Fraude Fiscal.

Las negociaciones han arrancado por parte Socialista con la pretensión de servir al País, con el objetivo de resolver problemas económicos y sociales, y totalmente alejadas de cualquier especulación sobre participación en Gobiernos, Pactos de Legislatura, o cualquier otra formulación expresada en claves de poder.

Los Socialistas Vascos ejercemos la Política desde nuestra Autonomía y será solo el contenido, el alcance, la importancia de las materias, lo que guiará el resultado final.

Unas negociaciones que nacen con transparencia y que discurrirán igual, para que cuando proceda puedan ser evaluadas por quien lo desee. Unas negociaciones que combinarán, si evolucionan favorablemente, los encuentros bilaterales, con el debate y toma de decisión en las Instituciones y sobre todo en el Parlamento Vasco.

La hoja de ruta de los Socialistas está bastante trazada. Nos oponemos a las políticas de recortes. A la paralización de proyectos en curso necesarios para nuestro desarrollo. A las políticas de corte local cuando sean necesarias las de ámbito de País. A cargar la presión fiscal sobre los más desfavorecidos. A permitir que quienes más tienen se escapen de contribuir. A evitar duplicidades. A sostener empresas públicas que no tienen una función clara. A restar eficiencia al gasto público. A regatear políticas sociales. A dificultar el crédito para producir. A dejar abandonados a su suerte a desahuciados, a estafados por productos financieros tóxicos, a desempleados sin recursos. A aceptar las políticas centralizadoras y regresivas del Gobierno de España.

Mucha tarea por delante. Mucha determinación para ejercer la política con contenido social, solidario, justo, y progresista. Es por tanto empeño difícil este conjunto de retos, como difícil es el tiempo que nos toca vivir. Por encima de las dificultades siempre están las necesidades. Además tenemos el aval de haber gobernado con estos valores y con estas líneas rojas y precisamente por eso afirmamos que si se quiere, se puede hacer otra política distinta a la que hasta hoy ha venido proponiendo el Lehendakari, basada solo en recortes.

La política es el instrumento con el que se organiza la sociedad. La sociedad en este último lustro sufre enormes dosis de desorganización porque durante demasiado tiempo, las reglas colectivas fueron sustituidas por la iniciativa particular en ausencia de controles. Una desorganización que continua y que hoy no obedece exactamente a la falta de recursos, sino al incremento de desigualdades, para que los menos tengan más y los más menos. Vivimos un periodo en el que el capital especulativo está desplazando al capital productivo, y en el que el capital especulativo interfiere en las decisiones públicas para reducir su peso en la política redistributiva.

Pero estas situaciones no provienen de un fenómeno natural, sino de situaciones creadas por las personas que pueden ser modificadas y en ello estamos los socialistas.


CONVENIOS CONVENIENTES

(Publicado en Dato Económico, Septiembre 2013)

Llevamos varias semanas sin convenios colectivos y esto promete continuar igual tirando a peor. Confebask piensa que vivir sin reglas es mejor que hacerlo con ellas. Confebask ha hecho oídos sordos a CCOO, UGT, LAB, Gobierno Vasco, Parlamento, Juntas Generales, Partidos Políticos, etc. Todas las indicaciones y propuestas que le han ido llegando para que se acordara el mantenimiento de los convenios, las han ignorado, probablemente desde el pensamiento de que esta oportunidad es única para hacer retroceder costes salariales, para contratar bajo la precariedad de la amenaza del despido más barato, para imponer la ley del más fuerte, la del empleador frente al empleado. Sólo PP y ELA-STV con razones y posicionamientos distintos, están en la órbita de Confebask, de cargarse la negociación colectiva sectorial.

Llama la atención que este tiempo esté acompañado de declaraciones de buenas intenciones en las que la organización empresarial afirma que no cometerán ninguna barbaridad. Llama la atención, porque si fuera verdad, nada daría más confianza y mejor seguridad, que la renovación de convenios a la que se han negado, y lo siguen haciendo. Y llama la atención porque si no estuviera abierta la puerta a las barbaridades no habría que hablar de ellas.

La negociación colectiva es algo más que la regulación del salario, la jornada, y unos cuantos derechos y obligaciones laborales. La negociación colectiva es una materia transversal que afecta al conjunto de la sociedad, que involucra y afecta principalmente a quienes tienen empleo, pero que también afecta al conjunto de la ciudadanía, porque afecta al reparto del empleo, a las cotizaciones sociales, a los impuestos, a la competencia leal entre sectores y empresas.

El momento social y económico que vivimos hoy, viene precedido de un tiempo en el que en esta sociedad, la falta de controles y reglas, nos ha llevado por la voracidad insaciable de quienes no querían ni quieren reglas y controles, a los abusos financieros e inmobiliarios.

Repetir este esquema nos llevará necesariamente al empobrecimiento colectivo y al caos. Nos llevará al drama social, al conflicto, a la ruptura de convivencia.

Vivir en colectividad sin reglas y sin controles sólo abre la puerta, al abandono de conductas y comportamientos sociales, a la proliferación de actitudes al margen del funcionamiento ordenado de la sociedad.

La falta de empleo, la ausencia del crédito, la destrucción del tejido productivo, la falta de recursos públicos para atender las necesidades públicas, los desahucios, la desesperación, son consecuencias directas, del hacer y dejar hacer sin reglas y controles. En las relaciones laborales, a su escala, estamos entrando en el tiempo de descuento para que se termine así. Para que los empresarios sin conciencia y sin escrúpulos desplacen y tumben a los que sí los tienen. Los trabajadores no se merecen tanta intransigencia de la organización empresarial. Los empresarios, buena parte de ellos tampoco se la merecen. Tampoco se merecen que queden abandonados a su suerte, cuando nunca se han dedicado a la regulación laboral porque ya estaba estructurada en los convenios colectivos.

El empresariado vasco siempre ha presumido de tener un carácter abierto, dialogante, conciliador. De ser un empresariado muy emprendedor. De saber motivar a sus trabajadores en la formación permanente, en la responsabilidad social. De cumplir con sus clientes por garantizarse la tranquilidad social. De ser muy modernos y de exhibir esa modernidad mediante unas contraprestaciones laborales con nivel. Curiosamente, o si se quiere perplejamente, hoy en el País Vasco, gracias a la cerrazón de Confebask, comienza a retroceder esta caracterización, como lo demuestra el que en casi todos los lugares de España se haya llegado a acuerdos entre empresarios y sindicatos, y aquí se siga en el desacuerdo.

Cientos de miles de trabajadores y trabajadoras vascas, y miles de empresas, ya están en la cuerda floja. Evitar que se caigan y volver a tensarla es una tarea colectiva residenciada en las partes que están facultadas para la negociación, empresarios y sindicatos, pero que nos incumbe a toda la sociedad. Por ello apuesto porque desde lo político neguemos ayudas públicas de todo tipo a quienes desde lo privado quieren volver a lo peor de un tiempo predemocrático en la relación del empresario con el trabajador.

Confebask tiene empresarios de verdad, inteligencia suficiente, formación política y social entre sus miembros, experiencia laboral acumulada, como para corregir su lamentable y equivocado rumbo. Enfrente tiene a casi todas las organizaciones sindicales, políticas, institucionales, cargadas de receptividad para recomponer el acuerdo.

Dinamitar el diálogo y el acuerdo en corto es asegurar el conflicto y la tierra quemada en el medio y el largo. Demasiada fechoría para tan mala y escasa recompensa. Parece que es conveniente que tengamos convenios.

La POLÍTICA con mayúsculas es aquella que produce expectativas, horizontes, soluciones, a la ciudadanía. Quienes obtenemos el voto y con él la representación en las Instituciones, lo hacemos para producir, de acuerdo a nuestra ideología y programa comprometido, medios de mejora de la calidad de vida. En una sociedad plural y en unas Instituciones donde nadie por si solo dispone de la mayoría absoluta, caben dos opciones, aprovechar la diversidad para bloquear la actividad política; o disponer una actitud constructiva donde se consiga avanzar mediante el acuerdo.

El Partido Socialista de Euskadi ha optado por lo segundo. Esta decisión surge tras casi un año de Gobierno Urkullu, donde todos los indicadores económicos, sociales, de empleo, han empeorado mucho; donde el Gobierno del PNV presentó unos presupuestos plagados de recortes, que tuvo que retirar; donde sorpresivamente cae estrepitosamente el índice de producción económica, el comercio interno, el turismo, etc, etc.

Ciertamente, hay votantes socialistas que piensan que el PNV no merece los beneficios que conlleva el acuerdo, entre otras cosas, por la hostilidad con la que nos trataron en la etapa anterior. Razón anímica no les falta. Por eso no es el PNV, ni el Gobierno Urkullu los destinatarios del acuerdo. Destinatarios del acuerdo son los ciudadanos y ciudadanas que como trabajadores o como usuarios de los servicios públicos, de la sanidad, de la educación, no sufrirán recortes en los Presupuestos Vascos como así lo hemos acordado.

Destinatarios del acuerdo son quienes se van a beneficiar de la inversión en empleo por importe de más de 550 millones de euros, de aquí al final de la legislatura.

Destinatarios del acuerdo son quienes esperan que la investigación sea el motor de nuestro cambio de modelo económico y productivo, mediante, el aporte de valor añadido, mediante la recuperación, entre otros, del proyecto Biocruces, que PNV se cargó y ahora se retoma.

Destinatarios del acuerdo son quienes recibirán la solidaridad ciudadana en forma de atenciones sociales, porque el acuerdo mantiene los mismos recursos que se dedicaron con el Gobierno Socialista de Patxi López.

Destinatarios del acuerdo son quienes se beneficiaran de la continuación de las inversiones puestas en marcha por el Gobierno del Lehendakari Patxi López en el Hospital Universitario de Álava, en la creación de una estrategia de crónicos en el Hospital Santiago, en el Hospital de Eibar, o en las inversiones del Metro de Donostia.

Destinatarios son quienes se apuntarán a los nuevos Planes Renove, a las nuevas contrataciones desde los Ayuntamientos, o a las nuevas líneas de apoyo a la financiación de empresas.

Los Socialistas Vascos seguimos en la oposición, somos rivales del PNV, lo vamos a seguir siendo. Con ellos no compartimos el modelo de País, la forma y contenidos de cómo se debe convivir en la diversidad. No compartimos sus políticas sectoriales conservadoras y otras exageradamente nacionalistas, hasta llegar al radicalismo y al sectarismo. No compartimos su política doctrinal de aislamiento de España y de Europa, con su independentismo, que la hacen más o menos visible según les sople el viento. No compartimos su vocación de recortes, copagos y repagos, a los que les hemos puesto el stop.

Haciendo oposición, tumbando un infame proyecto de presupuestos, venciendo las resistencias a que el Parlamento haga políticas de País entre otras las fiscales, es como hemos forzado un cambio de rumbo en favor de la ciudadanía.

El acuerdo no nace de una complicidad impostada. Nace de la necesidad de ofrecer respuestas a los problemas concretos de la ciudadanía, desde la capacidad y competencias de la política vasca.

Los Socialistas queremos ejercer la oposición y el no cuando proteja mejor a la ciudadanía y la oposición y el sí cuando también así sea. La oposición no es un fin en si mismo salvo para quienes se alimentan del sectarismo, o para quienes interpretan la representación política como una ventaja para servirse y no como un compromiso de servicio.

Algunas voces tan conservadoras como insolidarias, cargan un día sí y otro también contra la reforma fiscal contenida en el acuerdo. Se quejan amargamente de que quienes tienen los sueldos más altos paguen un poco más. Que también lo hagan quienes a fin de año tienen una importante capacidad de ahorro. O quienes obtienen importantes beneficios por sus actividades económicas. O quienes heredan un importante patrimonio. Efectivamente algunos tendrán que pagar algo más para que haya políticas públicas de redistribución, para que se financien los servicios públicos y para que se estimule la economía y la creación de empleo. Quienes critican ferozmente la fiscalidad de este acuerdo, lo hacen porque tendrán que dejar en hacienda esa parte que quieren negar a quienes más sufren esta crisis y más desfavorecidos e indefensos están ante ella.

Este acuerdo claro que trae estabilidad. Estabilidad para la ciudadanía contraria a los recortes, a la resignación, al sálvese quien pueda, y a la paralización institucional en la que nos había sumido el Gobierno Urkullu durante casi un año. Trae la estabilidad al recuperar políticas anticrisis, públicas, sociales, con las que gobernó el Lehendakari Patxi López.


ACUERDO PSE-PNV, LA UTILIDAD DE LA POLÍTICA

(Publicado en Dato Económico, Octubre 2013)

La POLÍTICA con mayúsculas es aquella que produce expectativas, horizontes, soluciones, a la ciudadanía. Quienes obtenemos el voto y con él la representación en las Instituciones, lo hacemos para producir, de acuerdo a nuestra ideología y programa comprometido, medios de mejora de la calidad de vida. En una sociedad plural y en unas Instituciones donde nadie por si solo dispone de la mayoría absoluta, caben dos opciones, aprovechar la diversidad para bloquear la actividad política; o disponer una actitud constructiva donde se consiga avanzar mediante el acuerdo.

El Partido Socialista de Euskadi ha optado por lo segundo. Esta decisión surge tras casi un año de Gobierno Urkullu, donde todos los indicadores económicos, sociales, de empleo, han empeorado mucho; donde el Gobierno del PNV presentó unos presupuestos plagados de recortes, que tuvo que retirar; donde sorpresivamente cae estrepitosamente el índice de producción económica, el comercio interno, el turismo, etc, etc.

Ciertamente, hay votantes socialistas que piensan que el PNV no merece los beneficios que conlleva el acuerdo, entre otras cosas, por la hostilidad con la que nos trataron en la etapa anterior. Razón anímica no les falta. Por eso no es el PNV, ni el Gobierno Urkullu los destinatarios del acuerdo. Destinatarios del acuerdo son los ciudadanos y ciudadanas que como trabajadores o como usuarios de los servicios públicos, de la sanidad, de la educación, no sufrirán recortes en los Presupuestos Vascos como así lo hemos acordado.

Destinatarios del acuerdo son quienes se van a beneficiar de la inversión en empleo por importe de más de 550 millones de euros, de aquí al final de la legislatura.

Destinatarios del acuerdo son quienes esperan que la investigación sea el motor de nuestro cambio de modelo económico y productivo, mediante, el aporte de valor añadido, mediante la recuperación, entre otros, del proyecto Biocruces, que PNV se cargó y ahora se retoma.

Destinatarios del acuerdo son quienes recibirán la solidaridad ciudadana en forma de atenciones sociales, porque el acuerdo mantiene los mismos recursos que se dedicaron con el Gobierno Socialista de Patxi López.

Destinatarios del acuerdo son quienes se beneficiaran de la continuación de las inversiones puestas en marcha por el Gobierno del Lehendakari Patxi López en el Hospital Universitario de Álava, en la creación de una estrategia de crónicos en el Hospital Santiago, en el Hospital de Eibar, o en las inversiones del Metro de Donostia.

Destinatarios son quienes se apuntarán a los nuevos Planes Renove, a las nuevas contrataciones desde los Ayuntamientos, o a las nuevas líneas de apoyo a la financiación de empresas.

Los Socialistas Vascos seguimos en la oposición, somos rivales del PNV, lo vamos a seguir siendo. Con ellos no compartimos el modelo de País, la forma y contenidos de cómo se debe convivir en la diversidad. No compartimos sus políticas sectoriales conservadoras y otras exageradamente nacionalistas, hasta llegar al radicalismo y al sectarismo. No compartimos su política doctrinal de aislamiento de España y de Europa, con su independentismo, que la hacen más o menos visible según les sople el viento. No compartimos su vocación de recortes, copagos y repagos, a los que les hemos puesto el stop.

Haciendo oposición, tumbando un infame proyecto de presupuestos, venciendo las resistencias a que el Parlamento haga políticas de País entre otras las fiscales, es como hemos forzado un cambio de rumbo en favor de la ciudadanía.

El acuerdo no nace de una complicidad impostada. Nace de la necesidad de ofrecer respuestas a los problemas concretos de la ciudadanía, desde la capacidad y competencias de la política vasca.

Los Socialistas queremos ejercer la oposición y el no cuando proteja mejor a la ciudadanía y la oposición y el sí cuando también así sea. La oposición no es un fin en si mismo salvo para quienes se alimentan del sectarismo, o para quienes interpretan la representación política como una ventaja para servirse y no como un compromiso de servicio.

Algunas voces tan conservadoras como insolidarias, cargan un día sí y otro también contra la reforma fiscal contenida en el acuerdo. Se quejan amargamente de que quienes tienen los sueldos más altos paguen un poco más. Que también lo hagan quienes a fin de año tienen una importante capacidad de ahorro. O quienes obtienen importantes beneficios por sus actividades económicas. O quienes heredan un importante patrimonio. Efectivamente algunos tendrán que pagar algo más para que haya políticas públicas de redistribución, para que se financien los servicios públicos y para que se estimule la economía y la creación de empleo. Quienes critican ferozmente la fiscalidad de este acuerdo, lo hacen porque tendrán que dejar en hacienda esa parte que quieren negar a quienes más sufren esta crisis y más desfavorecidos e indefensos están ante ella.

Este acuerdo claro que trae estabilidad. Estabilidad para la ciudadanía contraria a los recortes, a la resignación, al sálvese quien pueda, y a la paralización institucional en la que nos había sumido el Gobierno Urkullu durante casi un año. Trae la estabilidad al recuperar políticas anticrisis, públicas, sociales, con las que gobernó el Lehendakari Patxi López.


FISCALIDAD CON MAYÚSCULAS Y CON MINÚSCULAS

(Publicado en Dato Económico, Noviembre 2013)

El Acuerdo Fiscal alcanzado en el País Vasco entre PNV y PSE al que después de firmado, se ha adherido el PP, nos deja algunas jugosas enseñanzas que van desde el interés público y social, hasta el miedo a perder el poder, pasando por el oportunismo, el bocinazo y el ridículo.

Los socialistas vascos llevamos los mismos años que lleva la crisis, proponiendo una reforma fiscal que pudiera enfrentarse a ella, que atendiera parte de las necesidades que tiene la ciudadanía, que sirviera para recomponer recursos públicos, único instrumento hoy, para redistribuir medios colectivos de forma solidaria y con especial atención a quienes más lo necesitan. Una fiscalidad que ya la tienen más alta en los Países Europeos, con mayor fortaleza económica y social y más prosperidad y progreso que el nuestro.

Con el tesón y la razón socialista, en Euskadi, años después se ha logrado. Se ha logrado porque los socialistas abrimos brecha proponiéndola en las tres Juntas Generales, y acordándola en Guipúzcoa, territorio donde sí se dio una mayoría a favor de nuestra propuesta. Porque dijimos no a los recortes presupuestarios del Gobierno Urkullu, que le obligamos a retirar. Se ha logrado porque junto al no, los socialistas hemos propuesto alternativas y mano tendida. Porque no hemos actuado con venganza frente a un PNV, que en la legislatura del Lehendakari Patxi López dijo no a lo que hoy dice sí. La venganza dañaría a la ciudadanía y ese es un límite no traspasable para los socialistas, aunque sí lo sea para nacionalistas como ha quedado demostrado.

En estos años de gestación hemos escuchado de todo. Urkullu nos dijo que nuestra política fiscal era demagógica y que Euskadi no tenía competencias para hablar de ella, ahora su partido la ha firmado. José Luis Bilbao, dijo que la ‘vaca ya no daba más leche’, y ahora se ha comprometido con recaudar 500 millones más cada año. Javier de Andrés señaló que se opondría a esta reforma y al final ha implorado estar en ella. Todos ellos negaron poder hacer más en la lucha contra el fraude, o en la elusión. Ahora corrigen.

Curiosamente los más beligerantes con la nueva fiscalidad, antes de ella y ahora, no han parado de pedir ayudas públicas a las empresas; avales para la financiación; ayudas para la contratación; para la investigación; para que haya más oferta en obra pública y más contratos para las empresas; más medios para Sanidad; Educación; etc.

Claro que algunos van a tener que pagar más, y para pagar más hay que tener. Cierto es que quienes más tienen también suelen ser los que más controlan todo lo que se mueve, los que más poder acumulan, los que más cerca están de la influencia política y mediática. Suelen ser esas personas que con su nómina ganan más de 91.000 euros; suelen ser los que tienen después de gastos beneficios empresariales; los que consiguen buenas rentas a través del ahorro; o los que heredan fortunas superiores a los 400. 000 euros. Es sobre todo a estos colectivos a los que se les pide un esfuerzo complementario destinado a la solidaridad entre el conjunto de la sociedad.

El ahogo o las dificultades económicas no nacen en la Hacienda. La Hacienda recauda y reparte. El ahogo proviene de que distribuya mal quien gobierna, como hace Rajoy; de quien especula sin freno ni control, como hacen algunos bancos y grupos financieros; de quien hasta hoy no se ha atrevido a pararles los pies, como sucede con la inmensa mayoría de Gobiernos Europeos.

Comprendo la perplejidad que ha producido la ceremonia de la confusión oficiada por el PP. Han estado en contra de todo. El señor De Andrés ha estado defendiendo la bajada de impuestos, con iniciativa legislativa en Álava, con la que ha fracasado, para sumarse incondicionalmente al Pacto Fiscal, sin intervenir en su gasto, y con el encargo, por llegar el último, de presentar el Proyecto de Norma, con el acuerdo PNV, PSE.

PNV y PP han perdido mucho tiempo, y han destruido muchas oportunidades por el camino, han hablado más de la cuenta, han dicho y hecho barbaridades que conviene recordar para no repetir, han reaccionado sólo cuando les ha tambaleado el poder, han antepuesto al interés colectivo el particular, hasta que se han visto obligados a rectificar.

El Acuerdo es POLÍTICA con MAYÚSCULAS, el itinerario del PNV y PP, política con minúsculas. La ciudadanía no debiera olvidar estos comportamientos si quiere que el futuro sea mejor que el presente.


EL PSOE HA VUELTO

(Publicado en Dato Económico, Diciembre 2013)

La Conferencia Política del PSOE celebrada en Madrid el 9 y 10 de noviembre, supone para los socialistas, y deseamos también que así sea para la mayoría de la ciudadanía, un antes y un después. El PSOE HA VUELTO, encierra una autocrítica por aquellas políticas que hicimos alejadas de nuestra ideología y compromiso programático. El PSOE HA VUELTO, cierra un periodo de debilidad política y orgánica, sustituyéndolo por otro de claridad y fortaleza. El PSOE HA VUELTO, viene envuelto de propuestas políticas para conectar con la mayoría progresista y de izquierdas. El PSOE HA VUELTO, quiere encontrarse, reconciliarse, abrazarse con sus votantes, con los de antes y con los de ahora. El PSOE HA VUELTO, preparado para derrotar a la derecha, para impedir la continuidad de su mayoría absoluta, para rescatar a este País de su desmantelamiento público, social, sindical, laboral.

Los Socialistas ya hemos pagado electoralmente por nuestros errores. Hemos pagado un alto precio, lo hemos aceptado, y queremos finiquitarlo.

Con este empeño, en la Conferencia Política, hemos trazado los objetivos políticos que queremos compartir con la mayoría de la ciudadanía y también las líneas rojas que no podemos traspasar. Hemos producido ideas y consensos y lo hemos hecho de forma abierta y participativa. Lo hemos hecho contando con miles y miles de ciudadanos y ciudadanas, sin afiliación, que han trabajado con entera libertad y autonomía, y también con la afiliación, recogiendo todas sus aportaciones, en un ejercicio de apertura sin precedente, en la historia política del País.

La Conferencia se ha comprometido, con la derogación de la Reforma Laboral del PP. Con el restablecimiento de los Derechos Laborales de los trabajadores, muy especialmente el de la Negociación Colectiva. Con el fortalecimiento de las Pensiones Mínimas y de las No Contributivas. Con una fiscalidad en la que no paguen IRPF los parados y las rentas inferiores a 16.000 euros. Donde se tribute proporcionalmente a lo que se obtenga por el trabajo, el capital y la herencia. Donde se prohíban las amnistías fiscales. Donde las empresas con beneficios tributen un mínimo del 15% de sus beneficios.

El PSOE avanza en la Laicidad y se compromete con la Escuela Pública y Laica, sin religión en la enseñanza curricular. Con denunciar los acuerdos con el Vaticano. Con que cada religión se autofinancie. Con que la Iglesia pague el IBI por las propiedades que no sean de exclusivo uso de culto. Con el impulso de una ley de Libertad Religiosa, de Libertad de Conciencia, de Libertad de Culto.

La Conferencia se ha comprometido con incluir como Derecho Universal en la Constitución la Sanidad Pública y Gratuita. Con la creación de un Fondo de Garantías del Estado de Bienestar, para que sea sostenible en su financiación, similar al que tiene el sistema de pensiones, para que se pueda atender a quienes se quedan sin empleo y para quienes agotan la prestación por desempleo. Con la defensa y financiación de la Ley de Dependencia.

En Educación queremos una Escuela para la Igualdad y por la coeducación, frente a la segregación que tanto gusta a la derecha. Con una financiación superior al 5% del PIB. Con Becas como derecho y con las mismas exigencias académicas para quien las necesita como para quienes no. Con un Plan de Recuperación de Jóvenes Investigadores y con mayor financiación para Universidad, Investigación y Ciencia.

En Igualdad el PSOE se compromete con incrementar los recursos para hacer frente a la Violencia de Género y a los recortes del PP en esta materia. También a revertir cualquier retroceso que quiera hacer el PP abusando de su mayoría absoluta, sobre el Derecho a Decidir de las Mujeres Sobre su Maternidad.

La Conferencia propone limitar la concesión de Indultos por el Gobierno, y la eliminación cuando se trate de delitos relacionados con la corrupción. La ilegalización de las Formaciones Ultra. La reforma del sistema de elección de Órganos Constitucionales, en beneficio de su independencia y profesionalidad.

La Conferencia, se ha posicionado a favor de las Listas Cremallera para garantizar la igualdad de mujeres y hombres; y a favor de la elección del candidato a Presidente de Gobierno por sistema de primarias abiertas a la ciudadanía.

El PSOE, con más de 130 años a su espalda, HA VUELTO con ganas de futuro. HA VUELTO rectificando y mejorando la oferta política. HA VUELTO con la ambición de liderar a la mayoría y derrotar a la derecha.

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