escrito

  • 07.01.2014
  • 11:04
  • Txarli Prieto

PRESTIDIGITACIÓN 0

ene7

(Artículo publicado en Dato Económico, Enero 2014)

La política nacionalista cada cierto tiempo exhibe sus números clásicos de prestidigitación. En esta transición del 2013 al 2014, el Plan de Paz y Convivencia y el Nuevo Estatus político y jurídico para el País Vasco son los números elegidos. El PNV, hoy, quiere desviar la atención hacia dos terrenos en los que abundan sus propias contradicciones internas, y también su ego como nacionalistas. De este modo pretende conseguir dos objetivos. De un lado, alejar del primer plano de la política su condición de mal gestor por el conjunto de rectificaciones a los que se ha sometido, en fiscalidad, recortes, presupuestos retirados, etc. De otro lado, entrar en el juego y la competencia entre nacionalistas radicales que militan en partidos diferentes, pero que se disputan el liderazgo de ideas y espacios similares.

Es evidente que en el PNV, sus diferencias y prioridades están a flor de piel, y de ahí que el Sr. Egibar, valiéndose de su condición de portavoz parlamentario, haya sometido a todo el PNV, a tratar de esconder bajo puerta cerrada de ponencia, las tensiones y problemas de los últimos meses creadas por Bildu, en la tarea de la Paz y la Convivencia, y el rescate de todas las soflamas independentistas en torno al plan Ibarretxe.

Egibar, tras unos meses colocado de perfil, y en plano discreto, en la gestación de los acuerdos de su Partido y su Gobierno con el PSE, tras haber tragado algún sapo que otro porque su política de acuerdos no pasa por los Socialistas, ha entrado en acción.

Quiere forzar que lo que nuclea batasuna, no tenga la exigencia permanente y pública de la observación activa de los principios y valores democráticos, que exigimos todos los demás, y que los excesos que están cometiendo o tolerando, pasen desapercibidos. En el fondo su clave es asegurar una mayoría nacionalista y una suma suficiente que reclame la independencia, y para su logro hay que tratar de reducir o eliminar los obstáculos de ese camino, cuidando y protegiendo a su socio deseado para la aventura independentista. Por su parte el Lehendakari, con su táctica de poner huevos en todas las cestas, también ayuda a esa estrategia y por eso lo ha dejado en manos de los Partidos del arco parlamentario, insistiendo así en su doble juego, si su grupo parlamentario va lejos, el Lehendakari mediará, y así contentará a nacionalistas platónicos sin desautorizar a los más ansiosos.

Con respecto al Nuevo Estatus político y jurídico, el PNV sabe que tiene muy poco recorrido, tan poco que a la hora de la verdad, ni tan siquiera se planta ante ningún desafío. Acepta que le reduzcan competencias en materia sanitaria o educativa, acepta y acuerda que salga adelante la reforma local impulsada por el Gobierno Rajoy. Acepta sin rechistar los objetivos de déficit que el PP le impone. Acepta con sumisión los recortes presupuestarios del Gobierno de España en Euskadi, en las infraestructuras, aislando a Euskadi de las conexiones del AVE con Europa. Acepta y acepta y después recurre a entretener y tensar con determinados discursos, y pretendidas escenificaciones teatrales.

El Lehendakari y el PNV saben bien cuáles son los márgenes de la política, en los asuntos citados y en otros muchos más. El PNV del Gobierno sabe que el desarrollo autonómico en Euskadi da para muy poco más, que estamos muy cerca del límite, que fuera de España y a la vez fuera de Europa hay poca vida; sabe que fuera de los valores democráticos, que fuera de la memoria, la dignidad y la justicia, no hay encuentro; sabe que ni en sus bases, ni en sus élites dispone de una mayoría aventurera, incluso sabe que para ser radicales ellos no son el original sino la fotocopia. Pero sabiendo todo eso quiere seguir jugando al mareo, ser protagonista en todos los asuntos, imprimir dinámicas contradictorias ante asuntos complejos para inflar artificialmente su liderazgo. El PNV es un Partido demasiado conservador como para poder llevar a la práctica sus propuestas más radicales, luego el único beneficiario posible de tanto despropósito solo puede ser BILDU. El PNV es el único que parece no haberse enterado de que su protagonismo desmedido, su insaciabilidad, su doble juego, ya no es ni un truco, ni una hoja de ruta para llegar a ningún lugar, y que el espectador le ha calado, y lo que es peor, que su política es notablemente irresponsable. La POLÍTICA con mayúsculas merece más respeto. La prestidigitación también.

Share

subscribete vía RSS

No hay comentarios para este post.

Por favor, realice los comentarios que desee

*campos obligatorios

Please leave these two fields as-is: