escrito

  • 05.03.2014
  • 03:33
  • Txarli Prieto

VITORIA CAPITAL DEL VINO 0

mar5

(Artículo publicado en Dato Económico, Marzo 2014)

En estos días el Parlamento Vasco con los votos del PNV y PP, rechazaba la propuesta del Partido Socialista de nombrar Vitoria Capital del Vino. La propuesta Socialista tenía como objetivo competir con otros lugares del mundo, organizando un escaparate anual donde se presentaran todos los vinos del País Vasco. Un evento con llamada nacional e internacional, en el que el vino como gran protagonista, pudiera acompañarse de nuestra oferta cultural, paisajística, comercial, hotelera, gastronómica…

El año 2014 en el que Vitoria se muestra como única Capital Gastronómica de España, parece propicio para dar a los vinos vascos y muy especialmente a los de Rioja Alavesa, el brillo que con frecuencia se reconoce y se premia en catas y certámenes nacionales e internacionales. Fuera de Euskadi, el saber hacer de productores de uva y de bodegueros creadores de vino, disfruta de una excelencia, que nos reporta empleo, economía, desarrollo territorial, y una gran localización mundial bajo la denominación de origen, Rioja. Hoy en vísperas de que la candidatura Rioja y Rioja Alavesa, pueda ser protegida como Patrimonio de la Humanidad, todos los impulsos y actos de prestigio están llamados a sumar.

Curiosamente esta negativa de PNV y PP a nombrar Vitoria Capital del vino venía precedida por la necesidad de enfrentarse a la caída del consumo del vino en determinados sectores de la sociedad, y muy especialmente en el País Vasco. También curiosamente sólo unos días antes de producirse este debate en el Parlamento, veíamos a PNV y PP enzarzados en los medios de comunicación, con sendas declaraciones sobre cuál de ellos hace más y cuál menos, en la promoción y desarrollo de Rioja Alavesa. Me cuesta encontrar mejor propuesta para la promoción del vino y de todo lo que mueve a su alrededor, que una Capital en la que todos los vinos vascos sin excepción puedan ser presentados y degustados, valorados y publicitados por ciudadanos, comerciantes, hosteleros, críticos, medios de comunicación…

Uno de los grandes problemas de Euskadi como País, de Álava como Territorio y de Vitoria como Capital, es la insensata proliferación de actuaciones a favor de ser pequeños, desconocidos, insignificantes, de tener mirada corta, en ocasiones aldeana. Irrita escuchar discursos grandilocuentes acompañados de decisiones ridículas. Muchos países de todo el Mundo pagarían por disponer de un producto cuyo nombre traspasa fronteras, supera barreras idiomáticas, facilita el intercambio de conceptos culturales, oficia encuentros, preside transacciones, forma parte del arte de la gastronomía, y brinda en todas las celebraciones.

Rioja Alavesa, es un espacio natural privilegiado, por su naturaleza, por su microclima, por el oficio de sus gentes.

Txakoli de Álava, Getaria y Vizcaya, es el resultado de un empeño sin descanso por hacer de una uva a la que el clima no le facilita los mejores atributos, un producto final que ha conseguido medirse con blancos de gran calidad y tradición, de Europa y otros Continentes.

Rioja Alavesa y Txakoli, son dos productos que crecen en exportación, pero que tienen dificultades en el mercado interior, y a los que se les niega la Capital para que se luzcan y promocionen. A los que se han negado que les den gaseosa. Y los que han sido negados que tomen nota y quizás algo más.

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