escrito

  • 25.03.2014
  • 06:11
  • Txarli Prieto

EL MACHO ORTUZAR, ANDONI 0

mar25

El señor Ortuzar me ha dedicado unas líneas por mis iniciativas de control al Gobierno en el Parlamento, y por mis opiniones en un debate, en el programa el Parlamento de las Ondas, de Radio Euskadi.

Aparentemente, el motivo de su dedicatoria, está referido a la controversia entre opiniones de portavoces de su partido, y las que yo he dado, sobre la ponencia que se constituirá esta semana, sobre la actualización del Autogobierno.

El señor Ortuzar me acusa de tener un tono faltón y para eso empieza su dedicatoria con el ingenioso a la par que respetuoso título “Prietas las filas Txarli”. Me acusa de “tono misógino hacia la parlamentaria María Eugenia Arrizabalaga”, y por eso sale en su defensa, quizás queriendo demostrar que una mujer no es nadie sin un hombre detrás, y que actuando como macho protector, sienta un criterio de autoridad superior por su condición de macho.

Además señala cómo me debo dirigir al PNV si quiero tener relaciones y llegar a acuerdos. Añade que “los Socialistas en privado queremos acordar con ellos, y que en público hacemos declaraciones que tienen por objeto zaherir de manera gratuita y grosera a su partido”, y añade con orgullo “que actuamos de manera bipolar”.

También afirma que “en privado nuestro partido le reconoce al suyo, que nuestra viabilidad política futura sólo puede asegurarse en el entendimiento con ellos”.

Me acusa de “violencia verbal y escrita”.

Me aconseja a mí y a otros que no nombra, “a que estemos con la boca cerrada”. Remata el señor Ortuzar, presumiendo haber realizado esta reflexión, en uno de sus días buenos.

Señor Ortuzar, para responder en plano de igualdad, yo también le dedico tres consideraciones.

Primero, soy de la opinión y el proceder, de que cuando se llega a un acuerdo, se defiende el acuerdo, se defiende en su esencia, y se defiende por quienes tienen la responsabilidad de operar con él. No es este el proceder de sus portavoces parlamentarios, ni en el debate del Pleno del Parlamento donde se formalizaba la decisión de constituir la Ponencia, ni en el debate del sábado en la radio pública vasca. No es la primera vez que esto ocurre. No tengo interés en hurgar en cómo se relacionan ustedes internamente. La técnica de patio de vecindad es para otros. Si tengo interés por defender, y lo haré aunque a usted y a otros les moleste, las ideas y posiciones políticas que represento, y lo haré con vehemencia y pasión porque es una actitud imposible de desligar, por lo menos en mi caso, de quienes tomamos opción política por compromiso con un modelo de sociedad.

Segundo, el derecho a decidir puesto en su boca, es su derecho a decidir, no el mío. El suyo es el de hacerlo según su conveniencia y cuando a usted le venga bien. Además afirma estar en mayoría para ejercerlo. Y además cree que amenazando con él, sino obtiene el objetivo final, por la razón que sea, otros beneficios colaterales obtendrá. En ese camino no estamos los socialistas. De la ponencia somos coautores porque hemos pactado un recorrido de transversalidad, no de barra libre, mucho menos de pista de aterrizaje de la autodeterminación, de la independencia. Ese ni es ni será nuestro proyecto. Si usted quiere aliados para definir una Euskadi independiente tendrá que buscar en otros caladeros. Yo no le niego su libertad para defenderla, le niego mi colaboración, y le antepongo otro modelo de País, que para no engañarnos se parece mucho al que tenemos. Un Autogobierno mejorado, modernizado, actualizado. Con futuro y por ello en España y en Europa.

Tercero, no queda bien en la responsabilidad política que representa y en los valores personales que aparenta atesorar, por contraposición con lo que me reprocha, que se dedique de manera reiterada a insinuar que los Socialistas decimos unas cosas en privado y otras en público. Queda mal que se crea con derecho a defender sus ideas y a tutelar las nuestras. Queda fatal ordenándome y ordenándonos tener la boca cerrada, si queremos acuerdos. Queda mal porque, si vuelve a realizar insinuaciones insidiosas sobre lo que conversamos en privado, quedara ratificado, que no es merecedor de esa confianza. Queda mal porque preconiza más libertad para usted que para quien no piensa igual que usted. Queda mal porque para cuando nacieron los nacionalistas, los socialistas llevaban años hablando y defendiendo sus ideas, y porque podemos garantizar y garantizamos continuidad.

Queda mal porque suena, huele y sabe a machada.

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