escrito

  • 28.03.2014
  • 08:08
  • Txarli Prieto

GOBIERNO Y OPOSICION 0

mar28

En estos días he visto reflejado en algunos medios de comunicación, algunos trazos de dos preguntas que hice al Lehendakari, en el pasado pleno de control del Parlamento Vasco. Preguntas que solicitaban del máximo responsable del Gobierno explicaciones complementarias sobre aseveraciones del propio Lehendakari, y de su Portavoz y a la vez Consejero de Administración Publica y Justicia. Preguntas, respuestas y valoraciones que considero, deben disponer de una información mayor.

En las últimas semanas a juicio del Grupo Parlamentario Socialista, en cuyo nombre intervine, se habían producido las siguientes declaraciones. En la Universidad de Deusto en el Forum Deusto, el sr. Urkullu, refiriéndose a una situación de confrontación y enfrentamiento que él veía en el Parlamento Vasco, aseveró que en el “se extreman las posturas de oposición, se actúa con una visión cortoplacista, se utiliza la vida parlamentaria como ariete de desgaste político y del Gobierno, se tensan los posicionamientos socioeconómicos, se extreman las posturas críticas y los planteamientos demagógicos”.

Ante una afirmación tan grave, dura y rotunda, pensé que algo me debía estar perdiendo y que ya que el saber no ocupa lugar, resultaba oportuno preguntar al Lehendakari, y cito textualmente la pregunta, ¿a qué hechos concretos se refiere en la actividad parlamentaria para hacer tales valoraciones?.

No obtuve ninguna respuesta concreta.

En el mismo pleno y en otra pregunta, me interesé por declaraciones que el Portavoz del Gobierno, había realizado en días distintos y del siguiente tenor, “que se incumpliría el acuerdo suscrito entre PNV, PSE, y Gobierno, en relación a la presentación de la Ley Municipal”; “que había riesgo de escisión en ETA”; “que como Consejero estaba en contra de que Tubacex se hubiera ido a Cantabria, aunque, como presidente del Fondo de Pensiones Itzarri, nada tenía que censurar si el proyecto resultaba rentable”; “que los actos vandálicos acontecidos en Bilbao con motivo de la Cumbre Económica también se producían en otras ciudades y que la garantía de que el dispositivo de seguridad funcionó era evidente, ya que Bilbao no acabó en llamas”.

Sobre este conjunto de declaraciones pregunté al Lehendakari qué valoración realizaba de las declaraciones de su Portavoz.

La respuesta del lehendakari tuvo dos fases, en su primera intervención, “que estaba muy contento con su portavoz, y que le apreciaba mucho”. En su segunda intervención cuando yo ya no le podía replicar, “que para contradicciones las nuestras, por lo que decimos y hacemos en Cataluña y Navarra”.

No creo necesario tener que discurrir mucho para afirmar, que en un Parlamento democrático, el Gobierno está obligado éticamente a responder de sus actos a la oposición. Que un Gobierno no puede generar confianza y proximidad si sus altos cargos se creen excusados de control. Que un gobernante gana como demócrata cuando es tolerante con la oposición. Y mucho más cuando las declaraciones del Gobierno atentan al prestigio del Parlamento, crean alarma, indignan a muchas personas, frivolizan sobre la seguridad, banalizan sobre importantes inversiones de empresas, o anuncian incumplimientos de compromisos firmados.

No debemos pasar por alto que cuando se critica duramente la actividad de oposición del Parlamento, el Gobierno está obligado, a ilustrar en qué actos y datos se basa. No debemos pasarlo por alto porque no es verdad. Y yo sí quiero ilustrar con datos porque no es verdad.

No es verdad, porque este Gobierno, que se constituyó por deseo propio, en un Gobierno en minoría, con un apoyo de 27 parlamentarios de 75, tiene aprobados los presupuestos de 2014, después de haber rectificado tras su fallido presupuesto de recortes de 2013. Porque este Gobierno tiene un acuerdo político con mayoría parlamentaria con la suma de PNV y PSE, para hacer inversiones, para mantener la sanidad y la educación, para sostener y mejorar las políticas sociales, para ayudar a la actividad empresarial, para modernizar la administración, para ejecutar inversiones públicas. Porque este Gobierno tiene una reforma fiscal, también con nuestro concurso, esa que negó su Partido durante la legislatura Socialista, que ha mejorado los recursos y la lucha contra el fraude fiscal. Porque este gobierno tiene un plan de empleo, con la aportación de los Socialistas.

Disponer de un tercio de los escaños y tener aprobados los más importantes proyectos de acción de un Gobierno, sólo puede lograrse mediante un ejercicio de compromiso, responsabilidad y utilidad, con la ciudadanía de este País, por una oposición Socialista, que vamos a seguir combinando, diálogo, negociación y acuerdo, con autonomía política y ejercicio de control al Gobierno, tanto en el cumplimiento de los acuerdos, como en la presentación de propuestas y alternativas donde se marquen las diferencias entre un proyecto Nacionalista conservador y otro Socialista progresista.

Que el Lehendakari, no responda de sus actos de Gobierno, que niegue los datos que pudieran soportar afirmaciones y valoraciones, de gravedad, es una dejación de responsabilidad, de su responsabilidad y obligación de someterse al control parlamentario. Si el Lehendakari en vez de responder como tal, lo hace como si fuera oposición, si en vez de contribuir al prestigio del Parlamento que lo ha investido, y le ha facilitado herramientas de acción política, lo critica injustificadamente, será llamado a dar cuentas tantas veces como haga falta. Quizás esto le haga prolongar su enfado e incomodidad en las sesiones de control. Pero esto también tiene arreglo con el autocontrol.

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