Archivo Junio 2014

LOS RETOS DEL FUTURO SECRETARIO GENERAL: liderazgo, claridad y compromiso 0

jun20

La Comisión Ejecutiva Federal, decidió hace unas semanas, convocar un Congreso extraordinario para elegir una nueva dirección, y convocar a todos los afiliados y afiliadas a la oportunidad de presentarse a la elección del titular de la Secretaría General, y a la elección por voto directo de afiliados y afiliadas sobre las candidaturas resultantes.

Ya estamos en ese proceso, ahora toca saber cuál es la oferta política de cada uno de los candidatos.

De momento las primeras ruedas de prensa y los actos realizados han resultado más formales que otra cosa. Por lo que se ve y se oye, hay más prudencia que osadía, y mi opinión es que no hemos llegado a este escenario porque nuestro principal problema sea sustituir una cara, sino pasar de estado de crisis a estado de recuperación.

El PSOE sigue siendo el primer Partido de la oposición, el Partido mejor colocado para una alternancia en el liderazgo del Gobierno, el Partido que mejor puede llegar a remover el voto de un amplio sector de la abstención.

Pero nada de estas potenciales expectativas llegarán a buen puerto, si no resolvemos con claridad y con rotundidad, qué es lo nuevo. Cuál es la nueva actitud. Qué riesgos se quieren asumir.

El PSOE a mi juicio está necesitado de liderazgo, claridad y compromiso, en tres áreas:

1-La recuperación de la confianza entre quienes algún día nos dieron su voto y en el futuro quieran hacerlo.

2-La claridad en la ejecución de su política con relación a su ideología y programa.

3-La firme voluntad de compartir la política con la ciudadanía.

El PSOE necesita un ejercicio de humildad. No somos el Partido de todos y para todo. Somos un Partido importante porque una buena parte de la ciudadanía así lo quiere, importante en la historia, importante en la construcción democrática, social, y económica, del País, pero también un Partido vulnerable, porque ha combinado aciertos y errores, orgullo y decepción. Un Partido que no debe olvidar lo mejor de su pasado, pero que no se puede servir solo de él, para vivir su presente y futuro. Partiendo de esta reflexión, este Partido debiera comprometerse con algunos cambios. Cambios que debieran estar en el compromiso que cada líder asume, y que tendrán la virtud de ser refrendados mayoritariamente por la afiliación con su voto, cargando así de legitimidad las novedades del próximo tiempo.

Entrando en harina sobre los tres asuntos enunciados daré mi opinión sobre aquellos aspectos en los que me gustaría ver el pronunciamiento de los candidatos, y que a su vez constituyen parte de las principales incógnitas que la ciudadanía que nos mira con simpatía, tiene sobre nosotros.

1-RECUPERACIÓN  DE LA CONFIANZA

Hay que asumir los errores de nuestra última legislatura. Hay que identificarlos. Hay que pedir disculpas por ellos. Hay que comprometerse con su no repetición.

Hay que ser muy expeditivos con la corrupción. Hay que reformar la justicia para que la corrupción se trate con rapidez y solvencia.

Hay que soportar las acciones y decisiones en nuestra ideología y programa.

Hay que definir la política de alianzas con otras formaciones políticas.

Hay que definir las líneas rojas de nuestra política.

Hay que ser percibidos clara e inequívocamente en la izquierda.

2- LA CLARIDAD EN LA POLITICA A DEFENDER Y EJECUTAR

Hay que plantar cara a la economía especuladora, al estrangulamiento de los poderosos, diciendo cómo lo vamos a hacer. Hay que saber plantarse ante los excesos de la política europea que nos dañan y nos empobrecen.

Hay que proponer un gran plan de empleo público con objetivos y financiación.

Hay que comprometerse con la derogación de todas las contrarreformas del PP que han supuesto recortes y pérdida de derechos en los servicios públicos, en las relaciones laborales, en las libertades individuales, y en las políticas sociales. Hay que señalar con precisión cuáles son y a qué estado queremos devolverlas.

Hay que decir cómo queremos distribuir la riqueza, quiénes tienen que recibir más, quiénes tienen que aportar más, cómo se va a perseguir a los defraudadores.

3- LA PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA EN LA POLÍTICA

Hay que garantizar un sistema de información sobre los grandes asuntos, sobre los que afectan a la mayoría de la sociedad. Hay que garantizar un tiempo de reflexión y hay que consultarles (reformas constitucionales, seguridad social, derechos y libertades individuales y colectivos, etc.).

Hay que explicitar tras las grandes propuestas, el procedimiento y la viabilidad para alcanzarlas.

La expectativa creada en torno al nuevo liderazgo, añade una enorme responsabilidad a quien resulte elegido, encarar el inicio de la recuperación política del PSOE. El líder tiene que echarse el Partido a la espalda y cambiar considerablemente las inercias y tendencias políticas que desde 2008 nos han traído hasta aquí. El PSOE en los últimos años ha sido un Partido demasiado previsible, fácilmente influenciable por estados de opinión conservadores, temerosos de aparecer como radicales solo por defender ideas progresistas, excesivamente protectores y continuistas con políticas negativas del pasado que hemos seguido defendiendo o justificando amparados en una falsa solidaridad. Tanto error y tanta persistencia en él ha espantado a buena parte del voto Socialista. Revestidos de una solemne responsabilidad con el País y con sus riesgos, hemos sido tibios en la defensa de aquellos a los que debemos nuestra razón de ser. Hemos manifestado muy poca capacidad transformadora en el tiempo en el que mayor brutalidad ha aplicado la derecha y el capital especulativo, contra los derechos, la igualdad y la dignidad de la mayoría de las personas. Hemos criticado muchas políticas de la derecha pero no hemos transmitido con claridad la alternativa y las ganas de cambiarlas. Hemos sido más sensibles a la maldita centralidad, que muchos emplean y nadie sabe qué es, que a lo que nos exige el ideario y el programa Socialista. Hemos buscado el apoyo de una mayoría heterogénea confusa y hemos descuidado el firme anclaje en la izquierda, en los progresistas. Hemos hablado más de nosotros que de quienes representamos.

Y si el tiempo se agota, las oportunidades también. Por eso este es el tiempo en el que hay que explicitar y legitimar el liderazgo y el cambio político. Este es el tiempo de tomar impulso, de comprometerse con el Partido y con la Sociedad que se quiere liderar. Este es el tiempo de mojarse. Y los que más tienen que mojarse son quienes quieren liderar el proyecto y el Partido.

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PIÑA CARAMELIZADA CON NATA Y JENGIBRE 0

jun4

Cortar unos dados de piña fresca y colocar en un vaso, añadir azúcar y caramelizar con soplete, añadir un toque de jengibre fresco rallado, incorporar un chorrito de nata líquida y espolvorear canela. Terminar con una hoja de albahaca.

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MONARQUIA O REPÚBLICA 0

jun3

Hace cuarenta años la primera preocupación en España era la de cómo terminar con la dictadura. Afinando un poco más y tal como se demostró después, la prioridad fue cómo pasar de la dictadura a la democracia. Un viejo eslogan de una parte de la izquierda decía, “el problema no es Monarquía o República, sino Dictadura o Democracia”.

Todos no estábamos de acuerdo en lo que había que hacer y en cómo hacerlo, pero al tiempo que hablábamos de si el camino se hacía con reformas o con rupturas, la democracia inició su andadadura y lo hizo por la senda de las reformas y del consenso más amplio posible. Así nació la Constitución y con ella hemos llegado a este momento.

Eran tiempos muy difíciles en lo político, en lo económico y en lo social. Tan difíciles que casi todos temíamos por la vida de la democracia. Algunos militares se encargaron de ilustrar el temor con aquel 23 de febrero. Entonces un joven Rey que había sido designado sucesor como Jefe de Estado por el dictador, supo jugar su más brillante papel, y se ganó a la mayoría de la ciudadanía oponiéndose a los golpistas.

Desde entonces la política ha convivido con naturalidad con la Corona, y los sobresaltos y cuestionamientos a la misma se han producido más por errores y abusos de la Realeza, que por tensiones nacidas en las instituciones o en la ciudadanía.

La política ha reconocido y respetado el tiempo del Rey llegando a este 2 de junio, en el que el Rey abdica. Así las cosas hoy se abre de forma natural un debate nacional sobre el futuro, en el que los ciudadanos y ciudadanas algo tienen que decir, porque es su País, y por algunas cosas más.

En los últimos años muchas voces han hablado con frecuencia del desafecto de la ciudadanía con la política. De la necesidad de abrirla, de contar con las personas para resolver las cosas que les atañen. Muchas voces han señalado que el país ha avanzado, se ha modernizado, y que algunas cosas es necesario revisar y encajar. Se ha hablado de las generaciones que nacieron con una sociedad estructurada y en marcha y que a día de hoy no han podido participar en ella. Me consta que actualmente hay Republicanos y Republicanas que consideran que este no es el momento para un posible cambio, que la sociedad no goza de la suficiente cohesión política y social para dirimir con éxito esta disyuntiva. También hay quien interpreta que tenemos demasiados problemas por resolver, como para sumar otro más, y distraernos de los más vitales. Todas las reflexiones deberán tenerse en cuenta y apreciarse en su valor. Pero hay una de la que debiera nacer todo lo demás, la mayoría tiene derecho a pronunciarse, a ser consultada, a dejar testimonio de una situación que puede prolongarse durante décadas. No necesitamos obligar a los Republicanos a asumir la Monarquía Parlamentaria, ni tampoco lo contrario.

Hoy hay una oportunidad de hacerlo de otra manera y además bien, abriendo un debate, sin necesidad de prejuzgar su resultado, acercando a la ciudadanía a ese debate, a su participación en algo que les compete, si desean la Monarquía Parlamentaria, o si optan por otro modelo. Si se quiere recuperar complicidad ciudadana con la política, el momento y la cuestión encajan perfectamente. La oportunidad existe, que se aproveche o no es la otra oportunidad.

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LAS PENSIONES NO SE RECUPERAN 0

jun3

(Artículo publicado en Dato Económico, junio 2014)

La derecha no entiende que los Socialistas queramos compartir sus continuos anuncios de recuperación. Decía el ministro Montoro hace unos meses, cuando ya empezaba el Gobierno del PP a publicitar la recuperación, que “la economía no se recupera hasta que entra en tu casa”.

En el final de 2013 y en el presente año, todos los días laborales y las fiestas de guardar, han sido utilizados por el Gobierno Rajoy para persuadirnos de que ya vivimos en tiempo de recuperación económica. Los Socialistas siempre nos alegramos y nos alegraremos de que a nuestro País le vaya bien. Nosotros no convivimos con aquella famosa frase de un dirigente del PP, hoy ministro, el señor Montoro, cuando manifestó en mayo de 2010, “que caiga España que ya la levantaremos nosotros”. No queremos ser partícipes de la irresponsabilidad y el desastre. Si la economía va bien, estupendo, pero que se comparta, con Pensionistas y Jubilados, con Desempleados, con quienes más necesidades tienen.

Con este fin hemos presentado en estos días una iniciativa en el Parlamento Vasco, con un doble objetivo, rechazar la fórmula de revisión de pensiones impuesta por el Gobierno Rajoy, que supone para este año un incremento del 0,25%, frente a una inflación prevista del 1,5%; y devolver las decisiones y reformas que el sistema público de pensiones deba tener en el presente y en el futuro al Pacto de Toledo, lugar de encuentro, diálogo, negociación y consenso, de los representantes políticos, sindicales y económicos.

Esta iniciativa ha contado solo con el rechazo del PP, un rechazo que viene a confirmar que la música de la recuperación es hoy por hoy puro entretenimiento, pura táctica de propaganda más o menos envolvente, y sobre todo una falta de respeto a la necesaria solidaridad que precisan las personas que mayores dificultades económicas sufren.

Pero mientras esto ocurre así, hemos sabido que el Gobierno Rajoy ha presentado en Bruselas ante la Comisión Europea, un Programa de Estabilidad hasta el año 2017, donde se compromete a seguir ajustando el déficit público, recortando el gasto público en pensiones y desempleados, y reconociendo que en este periodo, los Pensionistas y Jubilados perderán como mínimo tres puntos de poder adquisitivo.

Una pérdida que será muy superior, porque los Pensionistas y Jubilados, en su mayoría, destinan sus pensiones al consumo y a la demanda interna de bienes y servicios, a la calefacción, la luz, el agua, el transporte público, los medicamentos, que están sufriendo subidas que van del 11,4% al 20,9%.

Si el Gobierno del PP considera que estamos en la recuperación económica y que a la vez va a reducir el poder adquisitivo de las pensiones, que dé la cara, que lo asuma, que explique porqué y para qué hay que castigar directamente a quienes menos tienen y por extensión a quienes trabajan en la actividad del consumo, bienes y servicios.

Cuando un Gobierno habla de la recuperación de la economía, no debe escudarse en datos sueltos sobre la economía privada, debe hacerlo sobre la mejora del sector público y sobre la mejora de las condiciones y calidad de vida de las personas que dependen directamente de él. Y de esto los datos dicen que vamos a peor.

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