escrito

  • 20.06.2014
  • 10:45
  • Txarli Prieto

LOS RETOS DEL FUTURO SECRETARIO GENERAL: liderazgo, claridad y compromiso 0

jun20

La Comisión Ejecutiva Federal, decidió hace unas semanas, convocar un Congreso extraordinario para elegir una nueva dirección, y convocar a todos los afiliados y afiliadas a la oportunidad de presentarse a la elección del titular de la Secretaría General, y a la elección por voto directo de afiliados y afiliadas sobre las candidaturas resultantes.

Ya estamos en ese proceso, ahora toca saber cuál es la oferta política de cada uno de los candidatos.

De momento las primeras ruedas de prensa y los actos realizados han resultado más formales que otra cosa. Por lo que se ve y se oye, hay más prudencia que osadía, y mi opinión es que no hemos llegado a este escenario porque nuestro principal problema sea sustituir una cara, sino pasar de estado de crisis a estado de recuperación.

El PSOE sigue siendo el primer Partido de la oposición, el Partido mejor colocado para una alternancia en el liderazgo del Gobierno, el Partido que mejor puede llegar a remover el voto de un amplio sector de la abstención.

Pero nada de estas potenciales expectativas llegarán a buen puerto, si no resolvemos con claridad y con rotundidad, qué es lo nuevo. Cuál es la nueva actitud. Qué riesgos se quieren asumir.

El PSOE a mi juicio está necesitado de liderazgo, claridad y compromiso, en tres áreas:

1-La recuperación de la confianza entre quienes algún día nos dieron su voto y en el futuro quieran hacerlo.

2-La claridad en la ejecución de su política con relación a su ideología y programa.

3-La firme voluntad de compartir la política con la ciudadanía.

El PSOE necesita un ejercicio de humildad. No somos el Partido de todos y para todo. Somos un Partido importante porque una buena parte de la ciudadanía así lo quiere, importante en la historia, importante en la construcción democrática, social, y económica, del País, pero también un Partido vulnerable, porque ha combinado aciertos y errores, orgullo y decepción. Un Partido que no debe olvidar lo mejor de su pasado, pero que no se puede servir solo de él, para vivir su presente y futuro. Partiendo de esta reflexión, este Partido debiera comprometerse con algunos cambios. Cambios que debieran estar en el compromiso que cada líder asume, y que tendrán la virtud de ser refrendados mayoritariamente por la afiliación con su voto, cargando así de legitimidad las novedades del próximo tiempo.

Entrando en harina sobre los tres asuntos enunciados daré mi opinión sobre aquellos aspectos en los que me gustaría ver el pronunciamiento de los candidatos, y que a su vez constituyen parte de las principales incógnitas que la ciudadanía que nos mira con simpatía, tiene sobre nosotros.

1-RECUPERACIÓN  DE LA CONFIANZA

Hay que asumir los errores de nuestra última legislatura. Hay que identificarlos. Hay que pedir disculpas por ellos. Hay que comprometerse con su no repetición.

Hay que ser muy expeditivos con la corrupción. Hay que reformar la justicia para que la corrupción se trate con rapidez y solvencia.

Hay que soportar las acciones y decisiones en nuestra ideología y programa.

Hay que definir la política de alianzas con otras formaciones políticas.

Hay que definir las líneas rojas de nuestra política.

Hay que ser percibidos clara e inequívocamente en la izquierda.

2- LA CLARIDAD EN LA POLITICA A DEFENDER Y EJECUTAR

Hay que plantar cara a la economía especuladora, al estrangulamiento de los poderosos, diciendo cómo lo vamos a hacer. Hay que saber plantarse ante los excesos de la política europea que nos dañan y nos empobrecen.

Hay que proponer un gran plan de empleo público con objetivos y financiación.

Hay que comprometerse con la derogación de todas las contrarreformas del PP que han supuesto recortes y pérdida de derechos en los servicios públicos, en las relaciones laborales, en las libertades individuales, y en las políticas sociales. Hay que señalar con precisión cuáles son y a qué estado queremos devolverlas.

Hay que decir cómo queremos distribuir la riqueza, quiénes tienen que recibir más, quiénes tienen que aportar más, cómo se va a perseguir a los defraudadores.

3- LA PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA EN LA POLÍTICA

Hay que garantizar un sistema de información sobre los grandes asuntos, sobre los que afectan a la mayoría de la sociedad. Hay que garantizar un tiempo de reflexión y hay que consultarles (reformas constitucionales, seguridad social, derechos y libertades individuales y colectivos, etc.).

Hay que explicitar tras las grandes propuestas, el procedimiento y la viabilidad para alcanzarlas.

La expectativa creada en torno al nuevo liderazgo, añade una enorme responsabilidad a quien resulte elegido, encarar el inicio de la recuperación política del PSOE. El líder tiene que echarse el Partido a la espalda y cambiar considerablemente las inercias y tendencias políticas que desde 2008 nos han traído hasta aquí. El PSOE en los últimos años ha sido un Partido demasiado previsible, fácilmente influenciable por estados de opinión conservadores, temerosos de aparecer como radicales solo por defender ideas progresistas, excesivamente protectores y continuistas con políticas negativas del pasado que hemos seguido defendiendo o justificando amparados en una falsa solidaridad. Tanto error y tanta persistencia en él ha espantado a buena parte del voto Socialista. Revestidos de una solemne responsabilidad con el País y con sus riesgos, hemos sido tibios en la defensa de aquellos a los que debemos nuestra razón de ser. Hemos manifestado muy poca capacidad transformadora en el tiempo en el que mayor brutalidad ha aplicado la derecha y el capital especulativo, contra los derechos, la igualdad y la dignidad de la mayoría de las personas. Hemos criticado muchas políticas de la derecha pero no hemos transmitido con claridad la alternativa y las ganas de cambiarlas. Hemos sido más sensibles a la maldita centralidad, que muchos emplean y nadie sabe qué es, que a lo que nos exige el ideario y el programa Socialista. Hemos buscado el apoyo de una mayoría heterogénea confusa y hemos descuidado el firme anclaje en la izquierda, en los progresistas. Hemos hablado más de nosotros que de quienes representamos.

Y si el tiempo se agota, las oportunidades también. Por eso este es el tiempo en el que hay que explicitar y legitimar el liderazgo y el cambio político. Este es el tiempo de tomar impulso, de comprometerse con el Partido y con la Sociedad que se quiere liderar. Este es el tiempo de mojarse. Y los que más tienen que mojarse son quienes quieren liderar el proyecto y el Partido.

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