Archivo Julio 2014

JUNCKER NO 0

jul16

La decisión del Secretario General Pedro Sánchez, ejecutada por los eurodiputados del PSOE de votar no al candidato de la derecha, el señor Juncker, a la presidencia de la Comisión Europea, sólo puede interpretarse como un acto de responsabilidad y coherencia, así comprometido con nuestros electores, que ayuda a recuperar confianza, credibilidad y sintonía.

Votar no a Juncker no es una decisión propiedad de 14 europarlamentarios, ni tan siquiera del PSOE, es una decisión colectiva de 3,6 millones de electores, a quienes les dijimos que no era lo mismo votar a un socialista que a un conservador, al tiempo que les pedíamos su voto.

Juncker, representa la política económica conservadora que nos ha estrangulado a España durante los cinco últimos años, esa que ha facilitado que los especuladores se llevaran el dinero público con intereses de deuda abusivos, produciendo desempleo y recortes sociales, y a la vez rescatando a Bancos sin ningún límite económico y también a cargo del dinero de todos.

Desde ayer la inmensa mayoría de afiliados y afiliadas del PSOE, estoy seguro de que respiramos mejor, de que nos sentimos mejor. Administrar con respeto los votos de nuestros electores, no es un mérito, tan solo es nuestra obligación.

En el PSOE estamos inmersos en un proceso de recuperación política, un proceso en el que ya no debiera caber que cuando uno recoge su acta de representante público, hace y deshace según su saber y entender y si es menester suplanta a sus apoyos, apelando al particular sentido de la responsabilidad.

Escuchando y leyendo algunas informaciones, me reafirmo en el acierto de esta decisión. Hay que ver lo enfadados que están los que no nos votan, los que casi siempre que nos han presionado nos han llevado a su huerto, los de las derechas, los que tanto han trabajado por debilitarnos jaleando lo que nos desconectaba de nuestro perfil socialista.

Quiero creer que nos alejamos definitivamente del “me cueste lo que me cueste”.  De la cohabitación hasta la confusión en los espacios de la derecha. De “esto lo hago para salvaros de males mayores que vosotros no veis y yo sí”.

Si el socialismo europeo hubiera tenido un compromiso serio entre los partidos de los distintos países, hace tiempo que habríamos puesto colectivamente el grito en el cielo, denunciando y oponiéndonos a la política económica, y al crecimiento de la desigualdad.

Los socialistas españoles no hemos roto nada en la Unión Europea, la política de la Unión Europea sí ha roto muchas cosas en nuestra sociedad. Ahora toca recomponerlas y recuperarlas, teniendo voz y personalidad. Exigiendo reformas en línea opuesta a la política de austeridad antisocial. No siendo cómplices de medidas tibias y retoques con exceso de maquillaje.

Por no votar a Juncker, hoy he leído que somos irrelevantes, que estamos en la marginación, que nos alineamos con los antieuropeos y con la extrema derecha. Tantas majaderías y tanta irritación nos confirma que estamos en el otro camino, en el bueno, en el que necesitábamos estar, y en qué quieren que estemos los nuestros.

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LA PRIVATIZACIÓN DE KUTXABANK 0

jul3

(Artículo publicado en Dato Económico, julio-agosto 2014)

La privatización de una parte del sistema financiero público vasco está en marcha. Es la consecuencia de una Ley pactada entre la mayoría absoluta del PP y el PNV en Cortes Generales, en el año 2013 y que en 2014 tiene que ejecutarse. Las Cajas vascas mediante esta Ley tienen la opción de convertirse en Fundaciones Bancarias, con el fin de ceder una parte de sus acciones de Kutxabank a la entrada de capital privado. Cuál es la titularidad de ese capital privado y cuánta es la parte accionarial que sale al mercado es lo que todavía no está resuelto, y para lo que nos estamos moviendo y haciendo acuerdos los Socialistas.

La Ley nos afecta, y aunque nos disguste esta obra y gracia de PP y PNV, su contenido sólo da como resultado esta opción de privatización de una parte de las Cajas Vascas, porque no hacerlo nos llevaría a intervenciones no deseadas, a exigencias y limitaciones en la capacidad operativa del puzle financiero, y con ello a pérdida de control público, a lejanía en la toma de decisión de sus operaciones crediticias y de inversión, a la falta de competitividad con Banca Privada, y con todo ello a una pérdida de cantidad y calidad de la Obra Social, autentica razón de ser de las Cajas.

La Política se enfrenta a una disyuntiva, permanecer inmóvil como propone BILDU, y esperar a que los acontecimientos nos pasen por encima, o utilizar los márgenes de la Ley para que podamos participar de cómo tiene que ser el futuro.

Las Cajas como parte del sistema financiero de carácter público, vienen siendo perseguidas desde hace décadas por el sector privado y por las opciones políticas que desean contentarles. En el tiempo que vivimos donde la política económica que domina nuestra sociedad es de carácter conservador, la oportunidad de la privatización no quieren dejarla pasar. Para ello se utilizan dos argumentos, la politización en los órganos de gobierno, y los errores y excesos cometidos. Ambas cosas son verdad, pero no toda la verdad. Bancos americanos, holandeses, irlandeses, alemanes, belgas, ingleses, franceses, y de otros lugares, todos privados, todos gestionados por profesionales, son los responsables de esta crisis financiera, son los que se cargaron las normas y controles de la práctica bancaria rigurosa, y además la mayoría de ellos han sido rescatados y reflotados con dinero público.

Las Cajas Vascas arrancan su existencia hace 164 años, ahora son tres, llegaron a ser seis en un tiempo anterior, y siempre han estado gestionadas por la combinación de profesionales con representantes institucionales, hoy las tres son solventes, hasta el inicio de la crisis las tres estaban en los máximos puestos de honor, en solvencia y buena gestión de las casi 50 que existían en España. De entonces aquí lo que ha ocurrido es que sobre la mala gestión de algunas se metió a todas en el saco, y ahora todas están en la senda de la privatización.

La política es la garantía de que una parte del negocio financiero del País tenga un resultado social. No habrá obra social de verdad, ni en cantidad, ni en calidad, desde la iniciativa privada. La privatización es para convertir obra social en reparto de dividendos.

A fecha de hoy la política lo puede evitar, por eso los Socialistas queremos actuar en los márgenes de la Ley, construyendo mayorías, que preserven la máxima titularidad pública, que intervengan en el capital que pueda entrar, que garanticen servicio a las Personas, Empresas y Administraciones Públicas, que garanticen recursos de los beneficios para la Política Social.

El futuro sigue cargado de incertidumbres, los pasos que hoy se dan pueden verse sometidos mañana a otras modificaciones legales, que cierren más el espacio a esta forma pública de una parte del sistema financiero, por esta razones y por prevención, aunque a algunos les parezca paradójico, sólo la intervención política lo puede evitar. En ese interés nos movemos los Socialistas.

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