escrito

  • 16.07.2014
  • 10:28
  • Txarli Prieto

JUNCKER NO 0

jul16

La decisión del Secretario General Pedro Sánchez, ejecutada por los eurodiputados del PSOE de votar no al candidato de la derecha, el señor Juncker, a la presidencia de la Comisión Europea, sólo puede interpretarse como un acto de responsabilidad y coherencia, así comprometido con nuestros electores, que ayuda a recuperar confianza, credibilidad y sintonía.

Votar no a Juncker no es una decisión propiedad de 14 europarlamentarios, ni tan siquiera del PSOE, es una decisión colectiva de 3,6 millones de electores, a quienes les dijimos que no era lo mismo votar a un socialista que a un conservador, al tiempo que les pedíamos su voto.

Juncker, representa la política económica conservadora que nos ha estrangulado a España durante los cinco últimos años, esa que ha facilitado que los especuladores se llevaran el dinero público con intereses de deuda abusivos, produciendo desempleo y recortes sociales, y a la vez rescatando a Bancos sin ningún límite económico y también a cargo del dinero de todos.

Desde ayer la inmensa mayoría de afiliados y afiliadas del PSOE, estoy seguro de que respiramos mejor, de que nos sentimos mejor. Administrar con respeto los votos de nuestros electores, no es un mérito, tan solo es nuestra obligación.

En el PSOE estamos inmersos en un proceso de recuperación política, un proceso en el que ya no debiera caber que cuando uno recoge su acta de representante público, hace y deshace según su saber y entender y si es menester suplanta a sus apoyos, apelando al particular sentido de la responsabilidad.

Escuchando y leyendo algunas informaciones, me reafirmo en el acierto de esta decisión. Hay que ver lo enfadados que están los que no nos votan, los que casi siempre que nos han presionado nos han llevado a su huerto, los de las derechas, los que tanto han trabajado por debilitarnos jaleando lo que nos desconectaba de nuestro perfil socialista.

Quiero creer que nos alejamos definitivamente del “me cueste lo que me cueste”.  De la cohabitación hasta la confusión en los espacios de la derecha. De “esto lo hago para salvaros de males mayores que vosotros no veis y yo sí”.

Si el socialismo europeo hubiera tenido un compromiso serio entre los partidos de los distintos países, hace tiempo que habríamos puesto colectivamente el grito en el cielo, denunciando y oponiéndonos a la política económica, y al crecimiento de la desigualdad.

Los socialistas españoles no hemos roto nada en la Unión Europea, la política de la Unión Europea sí ha roto muchas cosas en nuestra sociedad. Ahora toca recomponerlas y recuperarlas, teniendo voz y personalidad. Exigiendo reformas en línea opuesta a la política de austeridad antisocial. No siendo cómplices de medidas tibias y retoques con exceso de maquillaje.

Por no votar a Juncker, hoy he leído que somos irrelevantes, que estamos en la marginación, que nos alineamos con los antieuropeos y con la extrema derecha. Tantas majaderías y tanta irritación nos confirma que estamos en el otro camino, en el bueno, en el que necesitábamos estar, y en qué quieren que estemos los nuestros.

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