escrito

  • 30.04.2015
  • 05:22
  • Txarli Prieto

GRECIA, SYRIZA y BILDU 0

abr30

Hace unos días Bildu llevo al Pleno del Parlamento Vasco una iniciativa que pudo tener interés, pero que fue ampliamente desestimada por el error de su enfoque.

En ella se nos pedía a los demás grupos políticos de la Cámara que mostrásemos una adhesión incondicional al Gobierno Griego, a su coalición, a su política. Incluso llegaba a solicitar que esa política la adoptásemos todos como ejemplo y guía de lo que hay que hacer en Europa.

Grecia, sus ciudadanos y ciudadanas, ni que decir tiene que cuentan con nuestra simpatía, cercanía y solidaridad. España es un País que ejerce de manera notable la solidaridad económica activa con Grecia.

Grecia a la vez, tal como nos ocurre a nosotros, es un País, con una enorme deuda, donde parece que el negocio del dinero, sólo es de riesgo para el que lo recibe, y nunca para el que lo presta, o el que lo arriesga, algo que no ocurre en ningún otro negocio de ninguna otra actividad del Mundo.

Grecia, como España y algunos países más, llevamos siete años de crisis provocada por la especulación anterior, agravada por las políticas de austeridad, y estrangulada por los saqueos con los altísimos intereses de deuda ya abonados, que nos ha impedido reducirla y nos ha llevado a incrementarla.

Tenemos muchas razones para compartir reflexiones y políticas a futuro con griegos, franceses, italianos, portugueses y con otros países más. Pero esto no puede hacerse ni con adhesiones inquebrantables, ni con pensamiento único, ni sin espacio para la crítica.

Ningún Gobierno merece la adhesión inquebrantable de nadie que esté en su sano juicio, ni tan siquiera de aquellos que lo han elegido.

El Gobierno Griego en su composición y nacimiento ya arrastra aspectos sobre los que conviene la cautela. Un gobierno formado por dos fuerzas políticas, la mayoritaria Syriza, soportada por un partido de reciente creación, sin historia y sin balance, un partido con planteamientos progresistas y filosofía de izquierda, que ha sido ubicado en la izquierda radical, y que todavía no ha demostrado qué sabe hacer.

El otro partido Anel, está ubicado en el independentismo conservador y se declara contrario a la educación laica y a la solidaridad internacional con los inmigrantes.

Ambos partidos para formar gobierno pactaron en horas que no diera separación entre Iglesia y Estado, y que se mantuvieran los gastos militares, siendo éstos de los más altos del mundo y haciéndolos convivir con una situación económica y social de su ciudadanía, muy dramática.

Días después hemos sido sorprendidos con una propuesta de amnistía fiscal, abrazada y ensalzada por el ministro Montoro y por todo el PP.

Actualmente los ingresos en Grecia caen en picado y el gasto público se está nutriendo de fondos de empresas públicas, de gobiernos locales, de la seguridad social. Dicho de otra manera, económicamente hoy están peor que cuando a principios de año se conformó el Gobierno, porque todas las pequeñas e insuficientes reservas también se están agotando.

No dudo de la importancia de saber llamar la atención, de proponer medidas arriesgadas, del valor de poner el grito en el cielo en algunas ocasiones, mucho menos en la necesidad de enseñar caminos alternativos o de echar el pulso a los poderosos.

Pero sí dudo y alerto de la viabilidad del populismo, de querer agradar con palabras a quien lo pasa mal, de arremeter contra la experiencia y el saber hacer mediante reformas que nos han traído hasta aquí con políticas de cierta igualdad y oportunidades.

Quien accede a un Gobierno está obligado a responder con las políticas que comprometió con sus votantes.

Cómo lo va a hacer el Gobierno Griego es una incógnita, lo es por su falta de autonomía de medios, pero sobre todo lo es por su arrogancia expresada en su autoaislamiento.

Syriza ha querido superar a todo y a todos, se ha emborrachado dando lecciones, y ahora está transitando por la disyuntiva de poner alfombra a los defraudadores para hacer caja, ya que se encuentra sin liquidez económica y sin aliados en Europa.

Grecia necesita otra política de País y otra política Europea. Salvando las diferencias, y las hay muy importantes, lo mismo nos sucede en España y en otros países.

Necesitamos proteger a los países con economías en crisis de los especuladores.

Necesitamos dar otro tratamiento a la deuda acumulada. Favorecer la liquidez de los Países para atender necesidades ciudadanas.

Necesitamos acabar con los paraísos fiscales y sus sucedáneos. Perseguir con contundencia el fraude fiscal.

Necesitamos garantizar la relación económica del Banco Central Europeo con los Estados de la Unión.

Necesitamos proteger constitucionalmente un espacio social común de derechos en educación, salud, y atención social.

Necesitamos situar al pleno empleo como objetivo número uno de la Unión.

Necesitamos implantar una política pública redistributiva que recupere igualdad entre las personas.

Necesitamos que partidos serios, pegados a la realidad, con experiencia y obra en la construcción de los servicios públicos y las políticas sociales, con políticas de igualdad contrastadas, podamos suceder democráticamente a los gobiernos de la derecha en todos los niveles institucionales.

Pero esto no pasa ni por adhesiones inquebrantables, ni por lecciones de pureza. Esto pasa por saber sumar, por encontrar espacios de encuentro y complicidad entre diferentes, por hacer una política incluyente y no excluyente. Quizás por esto Varoufakis ha sido apartado de las negociaciones. Todavía es pronto para saber que significa este gesto.

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