escrito

  • 11.05.2015
  • 03:19
  • Txarli Prieto

URKULLU, ZAHORI 0

may11

(Artículo publicado en Dato Económico del mes de mayo)

Como es conocido, un zahorí es una persona a quien se le atribuye la propiedad de ver lo que está oculto.

En estos días el Lehendakari Urkullu anunciaba que 2020 será el año de la recuperación definitiva de la economía vasca, y situaba para entonces cifras de empleo similares a las del inicio de la crisis.

No citaba en esa previsión económica y de empleo si el instrumento de análisis había sido una varilla o un péndulo, o si había recurrido a otras formas de predicción del futuro como el Oráculo, apoyándose a su vez en el tintineo de campanillas, en la interpretación de símbolos sobre piedras o en algo más común y televisivo como el Tarot.

La evolución de la economía y las oportunidades para el empleo con una perspectiva de igualdad son demasiado importantes y necesarias para la ciudadanía como para permitirse estas licencias.

Las predicciones económicas y de empleo en España y en Euskadi llevan años fallando estrepitosamente, y además fallando cuando se daban a uno o dos años. En 2012 se hablaba de 2013, en 2013 de 2014, y así sucesivamente. Y ahora en 2015 se fía a 2020.

La responsabilidad de un gobernante, sobre todo cuando se tiene la máxima responsabilidad, es el caso del Lehendakari, no es la de hablar de qué pasará cuando a él por mandato no le toca estar, pues su gobierno tiene fecha de caducidad en 2016, sino la de señalar qué se va a realizar en el tiempo de su gobierno.

El empleo que hoy demanda la ciudadanía no es el del año 2020, es el de ahora mismo, y es a este al que no se le está dando respuesta con las herramientas que sí se disponen.

De momento, los datos mandan. Euskadi está a la cabeza de todas las Comunidades Autónomas en nuevas cifras de desempleo. A pesar del comportamiento favorable de la exportación, seguimos con ERES significativos, y la lentitud y a veces desconcierto, con el que se trabajan las políticas de empleo desde el Gobierno Vasco, no invitan al optimismo.

Euskadi tiene posibilidades y medios para hacer mucho más, cuenta con una industria variada, potente, a la que hay que ayudar a que llegue a más mercados y a que no le falte financiación.

Euskadi tiene presupuestos aprobados, tiene más recursos que años anteriores, como consecuencia de la reforma fiscal de 2013, y tiene planes y proyectos de inversión para el empleo, justo es recordarlo, por la responsabilidad y compromiso socialista con la ciudadanía, para que todo esto pueda funcionar.

Es evidente, que la responsabilidad de que funcione sólo depende de quien tiene el acceso a la sala de máquinas, Urkullu y su equipo.

La Deidad a la que se atribuye fenómenos y milagros no debe apoderarse del Lehendakari.

El poder sobre lo oculto que define a un zahorí tampoco. Sus sinónimos, brujo, embaucador, vidente, mucho menos.

Por deducción sólo queda el trabajo riguroso, el cumplimiento de los compromisos contraídos en los acuerdos con el PSE, y entre ellos más ganas de conseguir recursos públicos, mediante la lucha contra el fraude fiscal, que también sigue adoleciendo de lentitud y falta de resultados.

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