Archivo Julio 2015

EL ABRAZO DEL FMI Y EL BANCO DE ESPAÑA 0

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(Artículo publicado en Dato Económico en julio-agosto 2015)

El Fondo Monetario Internacional y el Banco de España se han abrazado para determinar qué le conviene a España para proseguir en lo que ellos definen como recuperación.

La receta es conocida. Lo que proponen es aumentar la dosis. Mas abaratamiento de los despidos, más facilidad para los despidos colectivos, reducir los impuestos de la contratación, aumento de los impuestos indirectos,  más IVA, más impuesto a las gasolinas o a la electricidad.

También señalan a las Comunidades Autónomas como espacios públicos en los que conviene reducir el gasto, sabiendo que el gasto en estas instituciones es sobre todo Educación, Sanidad, Políticas Sociales.

La propuesta del FMI y Banco de España insiste en que para salir de la crisis, hay que dar otra vuelta al reparto de la parte social de la economía.

Ni una palabra sobre cómo actuar ante la economía especulativa.

No considero que nadie deba sorprenderse de las propuestas de ambos organismos financieros, siguen en su línea. Sí considero sorprendente que a la vez afirmen estar preocupados por las tasas de paro entre los jóvenes, o entre desempleados con menos cualificación, o entre los de larga duración.

Por un lado resaltan la necesidad de más empleo, y en paralelo quieren que se reduzca la inversión pública creadora de empleo, que se reduzcan las tributaciones por los nuevos empleos en función de su modalidad, las contraprestaciones económicas del trabajo y también la reducción del poder adquisitivo de los salarios más pequeños aumentando los impuestos indirectos en gasolinas y electricidad.

Al tiempo que ocurre esto se conoce que el gobernador del Banco de España se subió el sueldo durante 2014, casi el 6%.

Me llama la atención cómo ante planteamientos que si se llevaran a cabo dañarían enormemente la calidad de vida de millones de ciudadanos y ciudadanas, no se producen reacciones contundentes en dos direcciones. La exigencia al FMI y al Banco de España de una cuantificación sobre los objetivos que estas recetas reportarían a la sociedad, y sobre qué responsabilidad asumen quienes las dan, si con ellas no fueran capaces de mejorar la economía colectiva.

Quienes más responsabilidad han tenido en no haber alertado y ayudado a corregir la especulación financiera y la especulación inmobiliaria, quienes no han aportado jamás un análisis autocritico sobre sus nefastas actuaciones, quienes más han contribuido a cargar la deuda pública de los países con el endosamiento de la deuda bancaria por su falta de control y regulación, no parece que estén facultados para seguir dando recetas de manera tan gratuita.

La sociedad es cada día más exigente en la orientación y comprobación de los resultados de las políticas de los organismos públicos, sin embargo de esas exigencias todavía se escapan y mucho los organismos financieros.

Quienes disponen de potentes observatorios sobre la evolución de la economía y cumplen con un servicio público no pueden seguir paseándose con tan poca exigencia y presión social, por planteamientos y resultados tan perjudiciales para la mayoría de la población.

Hasta ahora en todos estos años de crisis económica provocada por especuladores y cómplices no han cuadrado ni una de sus previsiones, ni la de la duración de este ciclo económico, ni la de los indicadores de crecimiento, ni las de la creación de empleo, ni tan siquiera las de la circulación del crédito.

Es un insulto, una provocación y una injusticia, que quien pide ajustes a los que menos tienen se suba el 6% su sueldo para llegar hasta los 176.000 euros anuales.

La igualdad, la solidaridad, la justicia social, por si tenían pocos problemas, ahora tienen la presión del FMI y del Banco de España.

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