Archivo Septiembre 2015

MIEDO, ¿A QUÉ? 0

sep7

(Artículo publicado en Dato Económico en Septiembre de 2015)

La cercanía de las elecciones generales están motivando discursos rancios impropios en nuestra democracia.

Rajoy ha decidido no asumir los daños colectivos que su Gobierno ha aplicado a la ciudadanía, y ha optado por la táctica del miedo al futuro bajo el eslogan de “él o el caos”, como si ambas cosas no fueran lo mismo.

Rajoy no reconoce como propio su fracaso al ganar unas elecciones con un programa electoral expansivo, que ha concluido en un sin fin de recortes y tajazos a la economía y derechos sociales colectivos.

Curiosamente utiliza la situación de Grecia como uno de los ejemplos más visibles del desastre en el caso de que las próximas elecciones no le den el triunfo que busca.

En esa fuga a ninguna parte, inventa un escenario y trata de comparar al PSOE y a Pedro Sánchez, con Syriza y con Alexis Tsipras. Incluso hace algo peor, trata de comparar a España con Grecia, en el caso de que él no repitiera en el Gobierno.

Pero como casi siempre ocurre, la realidad es más tozuda que la fábula, y ésta si no se ha cimentado bien cae con facilidad.

Porque a fecha de hoy de existir algún parecido entre la política griega y la política española contemporánea, este se podía resumir, en tres actos.

El primero, en la enorme coincidencia de enfoque de campaña electoral con la que ganaron sus respectivas elecciones, PP y Syriza. Ambos, fabularon y dibujaron soluciones de salida de la crisis ayudando a la ciudadanía más necesitada. Ambos, y en tiempo récord, han construido una realidad en la que han agravado notablemente el acceso al empleo, su calidad, o su poder adquisitivo.

El segundo, igualmente visible, ambos fabularon un compromiso de respeto y defensa de los servicios públicos y de las políticas sociales, que inmediatamente han sido canjeadas en la realidad por dramáticos recortes.

El tercero, la apelación al populismo. Ambos acudieron al uso irresponsable de la comunicación para trasladar a ciudadanos y ciudadanas las cosas que se deseaban oír y no las que de acuerdo con la realidad se debieran y pudieran hacer.

Si medimos resultados, en vez de intenciones, con las políticas del PP y de Syriza los ganadores siguen siendo los mismos, los Bancos y el dinero dedicado a la especulación. Los perdedores también siguen siendo los mismos la ciudadanía y los recursos destinados a la producción.

Las semanas, los días, que nos separan de la cita electoral, van a estar plagados de exageraciones, de fábulas, de negación de errores propios, abusos y excesos, cometidos en la acción del Gobierno Rajoy.

Seguramente el “España va bien” de Aznar será sustituido por “el PP lo ha hecho bien”.

Seguramente se amenazara con la involución, con el desastre económico, con la pérdida de inversión, con el riesgo a quedarnos descolgados de Europa.

Esta táctica del miedo que ya la ha utilizado recientemente, en las pasadas elecciones municipales, forales y autonómicas, le ha proporcionado un mal resultado, pero aun así vuelve a confiar la posibilidad de un vuelco en su tendencia a la baja, si el miedo se abriera paso.

La foto que deja esta actitud es la de un Gobierno y un Partido que no pudiendo tirar de balance político, de programa cumplido, de cercanía a la ciudadanía y de mejora de la calidad de vida colectiva, opta por revolver en el río.

De tener miedo a algo, mejor tenerlo a la desigualdad, al desempleo, a la insolidaridad,  y a quienes lo han venido practicando tratando de engañar por partida triple, cuando hicieron las promesas, cuando las han ejecutado y cuando las han relatado.

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TOCA ELEGIR MODELO 0

sep1

En estas semanas Rajoy ha insistido machaconamente en el problema que supondría para España, una victoria electoral socialista en elecciones generales. Su aseveración de que España va bien, por el buen camino, y su apelación a que necesita más tiempo de ocupación de gobierno para culminarla, es la explicación que usa, para rematar que si a esto se añade el sesgo izquierdista del PSOE de hoy, el desastre nacional con un cambio político, estaría asegurado.

De nuevo, Rajoy, con expresiones de grueso calibre se hace notar y pretende influir en el ánimo ciudadano, huyendo de su responsabilidad de explicar las cosas que están sucediendo en el País por su política, y pretendiendo situar el debate político en el golpe bajo y no en el interés general.

Las cifras de creación de empleo de estos meses, de exportación, de turismo, le proporcionan a Rajoy escudos con los que protegerse, además de la retórica para tratar de distraer al gran público de la realidad con la que hemos llegado hasta aquí.

La ciudadanía española no existe para Rajoy en el plano individual o familiar. El grueso de la ciudadanía queda engullida en datos muy parciales y muy fríos, pero eso sí, muy publicitarios.

La pregunta que cabe hacerse es a dónde nos lleva este modelo.

En la actualidad nadie oculta que los nuevos empleos son de peor calidad que los anteriores; que las condiciones de contratación tienen menos derechos; que los empleos son de menor duración; que las retribuciones salariales han caído para los nuevos empleos y para los antiguos, con la inestimable ayuda de la contrarreforma laboral, que se cargó la negociación colectiva, para dificultar la defensa de los derechos laborales.

En la actualidad nadie oculta que la distribución de la riqueza ha aumentado la desigualdad y que es la más injusta de las dos últimas décadas.

Y esto que ya nadie oculta que es así, Rajoy quiere consolidarlo mediante un triunfo electoral, para que se convierta en un modelo asentado de distribución de la economía.

En España hay 25 millones de personas disponibles para el empleo, aunque en la actualidad solo lo ejerzan 17,2 millones.

El reto de esos millones de ciudadanos y ciudadanas transciende al hecho de votar con mayor o menor simpatía al PSOE o al PP, para situarse en qué modelo económico y social quieren para el futuro, si el del presente, o el que el presente les recortó y modificó.

Los modelos económicos y sociales perfectos no existen, pero sí existen los sociales y los antisociales. También existe la historia y la trayectoria.

Eligiendo modelo se despejará lo demás.

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