escrito

  • 07.09.2015
  • 07:45
  • Txarli Prieto

MIEDO, ¿A QUÉ? 0

sep7

(Artículo publicado en Dato Económico en Septiembre de 2015)

La cercanía de las elecciones generales están motivando discursos rancios impropios en nuestra democracia.

Rajoy ha decidido no asumir los daños colectivos que su Gobierno ha aplicado a la ciudadanía, y ha optado por la táctica del miedo al futuro bajo el eslogan de “él o el caos”, como si ambas cosas no fueran lo mismo.

Rajoy no reconoce como propio su fracaso al ganar unas elecciones con un programa electoral expansivo, que ha concluido en un sin fin de recortes y tajazos a la economía y derechos sociales colectivos.

Curiosamente utiliza la situación de Grecia como uno de los ejemplos más visibles del desastre en el caso de que las próximas elecciones no le den el triunfo que busca.

En esa fuga a ninguna parte, inventa un escenario y trata de comparar al PSOE y a Pedro Sánchez, con Syriza y con Alexis Tsipras. Incluso hace algo peor, trata de comparar a España con Grecia, en el caso de que él no repitiera en el Gobierno.

Pero como casi siempre ocurre, la realidad es más tozuda que la fábula, y ésta si no se ha cimentado bien cae con facilidad.

Porque a fecha de hoy de existir algún parecido entre la política griega y la política española contemporánea, este se podía resumir, en tres actos.

El primero, en la enorme coincidencia de enfoque de campaña electoral con la que ganaron sus respectivas elecciones, PP y Syriza. Ambos, fabularon y dibujaron soluciones de salida de la crisis ayudando a la ciudadanía más necesitada. Ambos, y en tiempo récord, han construido una realidad en la que han agravado notablemente el acceso al empleo, su calidad, o su poder adquisitivo.

El segundo, igualmente visible, ambos fabularon un compromiso de respeto y defensa de los servicios públicos y de las políticas sociales, que inmediatamente han sido canjeadas en la realidad por dramáticos recortes.

El tercero, la apelación al populismo. Ambos acudieron al uso irresponsable de la comunicación para trasladar a ciudadanos y ciudadanas las cosas que se deseaban oír y no las que de acuerdo con la realidad se debieran y pudieran hacer.

Si medimos resultados, en vez de intenciones, con las políticas del PP y de Syriza los ganadores siguen siendo los mismos, los Bancos y el dinero dedicado a la especulación. Los perdedores también siguen siendo los mismos la ciudadanía y los recursos destinados a la producción.

Las semanas, los días, que nos separan de la cita electoral, van a estar plagados de exageraciones, de fábulas, de negación de errores propios, abusos y excesos, cometidos en la acción del Gobierno Rajoy.

Seguramente el “España va bien” de Aznar será sustituido por “el PP lo ha hecho bien”.

Seguramente se amenazara con la involución, con el desastre económico, con la pérdida de inversión, con el riesgo a quedarnos descolgados de Europa.

Esta táctica del miedo que ya la ha utilizado recientemente, en las pasadas elecciones municipales, forales y autonómicas, le ha proporcionado un mal resultado, pero aun así vuelve a confiar la posibilidad de un vuelco en su tendencia a la baja, si el miedo se abriera paso.

La foto que deja esta actitud es la de un Gobierno y un Partido que no pudiendo tirar de balance político, de programa cumplido, de cercanía a la ciudadanía y de mejora de la calidad de vida colectiva, opta por revolver en el río.

De tener miedo a algo, mejor tenerlo a la desigualdad, al desempleo, a la insolidaridad,  y a quienes lo han venido practicando tratando de engañar por partida triple, cuando hicieron las promesas, cuando las han ejecutado y cuando las han relatado.

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