escrito

  • 06.10.2015
  • 08:02
  • Txarli Prieto

EN LA GRANJA DE PEPITO, IA, IAE 0

oct6

(Artículo publicado en Dato Económico en Octubre 2015)

El IAE, Impuesto de Actividades Económicas en Vitoria-Gasteiz, empieza a ser un firme candidato al libro de honor de los despropósitos políticos. Su reciente subida del 41% y el inicio de su aplicación en estos días así lo avalan.

Su origen es tan oscuro como chapucero. Su permanencia desde su aprobación por PP y BILDU, en 2014, tan esperpéntica como confusa. Su corta vida alimentada por el PNV, tan engañosa, como absurda. Su futuro tan incierto como bochornoso. Con un poco más de rima a Joaquín Sabina le daría para una canción.

Que un impuesto aumente de la noche a la mañana el 41% necesita tanta explicación para su justificación, que a falta de tal abundancia, se ha optado por el silencio. Un silencio que cubre toda su gestación y que se prolonga un año después.

Nadie hasta la fecha, ha explicado como se merece, cómo se llega a ese 41%, cuales son los criterios fiscales para su aprobación, a qué línea de política fiscal obedece, cuál es su armonía con una fiscalidad progresiva, etc., etc.

Sus protagonistas PP y BILDU, han dado la callada por respuesta, y una vez que el Sr. Maroto no repitió en la alcaldía, el PP se ha apresurado a cambiar de postura.

El PNV, que se opuso frontalmente en su día a esta subida, se comprometió con su rectificación, y así lo aseveró en campaña electoral el candidato, hoy Alcalde, Sr. Urtaran.

De hecho y con intención de convertirse en derecho ya existe en la Diputación Foral de Álava, un borrador de proyecto de norma, con regulación para todos los Ayuntamientos Alaveses, por el que se permite que mediante bonificaciones, las subidas del IAE tengan la moderación y correspondencia con los tiempos que envuelven a la actual actividad económica.

Igualmente en el ámbito estrictamente político existen suficientes voluntades para conformar una mayoría, que repare este desaguisado.

El inicial compromiso del PNV, la hoy rectificación del PP y la posición del PSE-EE, en el Ayuntamiento, en las Juntas Generales y en la Diputación Foral de Álava, así lo confirman.

Así las cosas, ¿por qué se persiste en el error?

¿De quién es rehén el Alcalde? ¿A quién le teme?.

El Alcalde de Vitoria-Gasteiz, entretiene a quien le pregunta con la explicación de la mala situación económica del Ayuntamiento, con su falta de liquidez, dando a entender dos cosas a cada cual peor, que desconocía la situación del consistorio donde era Concejal y Portavoz; y que toda la penuria económica del mismo se la quiere cargar a un impuesto y a una actividad.

Es evidente que aquí falta explicación, y que la que falta no es de naturaleza estrictamente económica.

El PNV ha dado muchos pasos de calado para oponerse a esta medida. Lo ha llegado a escenificar con toda solemnidad en un encuentro del máximo nivel en la Administración Local, entre el Alcalde y el Diputado General.

Pero sorprendentemente la confusión lejos de parar va más allá, porque al tiempo que el Alcalde gira los nuevos y carísimos recibos, anuncia otra fuerte subida en el mismo impuesto para el año 2016. El esperpento tampoco conoce límites, porque ahora casi nadie de sus protagonistas, se mantiene en sus posiciones iniciales, PP y PNV, las han cambiado, y tampoco lo han explicado.

Conviene una reflexión tan serena como urgente. Un procedimiento que ponga cordura. Y una reparación razonable sobre un impuesto que ha dejado de tener la consideración de fiscal para instalarse en el de confiscatorio.

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