escrito

  • 16.10.2015
  • 09:09
  • Txarli Prieto

URKULLU TIENE QUE DAR EXPLICACIONES 0

oct16

El escenario creado por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Vizcaya con la aplicación de la reforma fiscal debatida y acordada en el Parlamento, legislada por las Juntas Generales y ejecutada por las Diputaciones Forales, exige inmediatas y claras respuestas por parte del Lehendakari, como así se lo exigimos en el pleno parlamentario del jueves.

De la aplicación de esa reforma fiscal, de sus resultados económicos, dependen los presupuestos en curso, su cumplimiento, y también los recursos con los que se confeccionarán los de 2016.

Del cumplimiento de la reforma fiscal y de los presupuestos dependen muchos ciudadanos y ciudadanas, que son los destinatarios de nuestras políticas. Esos ciudadanos y ciudadanas a los que el PNV les negó estas oportunidades en la legislatura del Lehendakari Patxi López, sólo por dañar a los Socialistas, aunque fuera a cuenta de los intereses y necesidades de vascos y vascas.

De momento lo que hay a la vista es una gran ceremonia de confusión y lo que es peor, desconfianza sobre el proceder político de la Hacienda de Vizcaya. Desconfianza sobre la voluntad de llevar a efecto los presupuestos vigentes aprobados por el Parlamento, patrimonio no de sus autores y sí de la ciudadanía vasca. Desconfianza sobre las intenciones nacionalistas en torno a recuperar la política de recortes con la que se estrenó y estrelló el Sr. Urkullu en el inicio de su legislatura. Desconfianza y sospecha de que a menos recaudación mejor para presentarse ante una negociación presupuestaria cicatera, para después dejar margen expansivo al Gobierno en la recta final de legislatura y en año electoral.

Muchas incógnitas con un protagonista principal, el PNV en Vizcaya y en Euskadi, y con un Gobierno Vasco, en el que su portavoz habla de ajustes y recortes, su Consejero de Hacienda de inejecuciones presupuestarias, y el Lehendakari está ocupado en trasladar sus enseres de Ajuria Enea a Durango perdiendo la mirada de Álava a su paso por el Pantano.

No es un secreto que el PNV llegó a remolque a la actual reforma fiscal, que no la ha desarrollado en su plenitud, que se niega a fijar objetivos económicos en la lucha contra el fraude fiscal, algo que lleva haciendo la Agencia Tributaria de España desde hace 8 años, o que no es la primera vez que ordena aplazar pagos de impuestos para disminuir ingresos en un año y trasladarlos al siguiente.

Tampoco es un secreto que las inejecuciones presupuestarias se dan todos los años, pero lo que es lamentable es que se juegue con ellas dos meses y medio antes de cerrar el año, porque ponen de relieve la voluntad de ir por ese camino, o dicho de otra forma, de jugar caprichosamente con los compromisos presupuestarios.

Urkullu tiene que dar la cara. Los Socialistas se lo exigimos con la legitimidad que da el estar comprometidos con una política constructiva en favor de la ciudadanía, que se ha concretado en conseguir más ingresos para impedir recortes, defender los servicios públicos, atender las políticas sociales, acordar planes de empleo y ayudar a la economía productiva.

Estas políticas que se han plasmado en la política de ingresos y gastos reflejados en los  Presupuestos hoy están en cuestión, y por eso hemos requerido al Lehendakari a que aclare si esto va a afectar a la Sanidad, a la Educación, al Empleo, a la Inversión o a la Investigación. Una preocupación que ha llevado a la Secretaria General, Idoia Mendía, a pedir una reunión urgente al Lehendakari, para tratar esta situación.

La actitud del Consejero de Hacienda ha encendido más las alarmas cuando ha restado importancia a la caída de recaudación en Vizcaya, en una cantidad cercana a los 200 millones de euros, como si esa cantidad tuviera la misma importancia que la propina que se puede dejar cuando se toma un café.

Que la reforma fiscal en curso es útil está fuera de dudas, que da los resultados esperados también, así se está comportando en las Haciendas de Gipuzkoa y de Álava. Una reforma fiscal que sigue teniendo margen de desarrollo y mejora, en las herramientas aprobadas por el Parlamento en la armonización fiscal, en nuevas tasas, en tipos impositivos, en deducciones, en objetivos económicos en el fraude, o en más y mejores medios para esta actividad.

Sin embargo el Consejo Vasco de Finanzas del miércoles pasó sin pena ni gloria ante el incumplimiento de un Territorio y el cumplimiento de dos, lo que indica un cierre de filas nacionalista, un deseo de tapar, ya que el Consejo, hoy, en monocolor.

Es muy decepcionante ver a un Consejo Vasco de Finanzas despreocupado por lo que ocurre en la recaudación y sin reacción ante las medidas a tomar para que esto se corrija.

Es muy decepcionante que una Diputación diga que no va a recaudar lo previsto y que no explique el porqué.

Es muy decepcionante la inhibición del PNV ante graves problemas como éste y la falta de liderazgo del Lehendakari para comprometerse y evitarlos.

El Lehendakari está emplazado a dar explicaciones y a proponer soluciones, a lo que ellos y sólo ellos y nadie más que ellos hacen mal, sabiendo que los Socialistas vamos a ejercer la misma firmeza en la elaboración de acuerdos para la ciudadanía como en su cumplimiento.

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