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  • 27.10.2015
  • 02:02
  • Txarli Prieto

SIN EMBUTIDO Y CARNES ROJAS NO HAY PARAÍSO 0

oct27

La Organización Mundial de la Salud acaba de sacudir un buen revés a la vida. A la vida que se vive, porque se siente, porque produce placer, bienestar, mesa y sobremesa.

Su alarmante noticia relacionando la carne roja y los embutidos, y en definitiva cualquier carne, sea del color que sea, por el hecho de estar procesada, con el cáncer, rebosa exageración y algo más que por prudencia no calificaré.

Me siento solidario con criadores de ganado, con productores de carne y embutidos, con cocineros que procesan carne, con parrilleros que transforman en manjares nobles productos cárnicos, y que ahora todos están en entredicho.

La parrilla es peligrosa, la sal, las especias, el pimiento, las chuletas, los fiambres, también.

En un tiempo atrás fue el pescado azul, ahora el blanco, en realidad los dos están bajo sospecha tras sus correspondientes estudios.

No sabemos qué alimento nos va a matar, sí sabemos que el hambre mata todos los días.

Sabemos cuánto mata la especulación, el poder cuando se abusa de él, las injusticias.

Y sabemos lo bien que le viene a todo esto que desviemos la atención a la alimentación y a lo fácil que resulta provocar debates y conversaciones interminables sobre este asunto.

Sabemos que mata la adulteración de alimentos a los que se añaden productos no comestibles por el ser humano.

Sabemos que es perjudicial para la salud la manipulación fraudulenta de alimentos.

Sabemos que a algunas multinacionales productoras o manipuladoras de productos cárnicos, habría que exigirles mucho más en la trazabilidad de sus productos.

También sabemos que mientras una parte de la humanidad no alcanza la adolescencia, otra está empeñada en vivir 130 años, aunque no sepa ni cómo, ni para qué, ni con qué calidad de vida.

Qué malos son los extremos aunque lleven bata blanca de camuflaje. Qué capacidad tienen para enredar en lo pequeño y pasar de puntillas por lo grande.

Vaya forma de dar la noticia. Cuánto recuerda a la gripe A, o al ébola. Vaya forma de provocar estampidas que siempre asfixian al más débil.

A ver ahora a qué hospital se le ocurre poner en su menú, chuletas de Sajonia, fiambre de jamón o pavo o hamburguesas, como viene sucediendo.

Seguramente el informe de la OMS necesita ser tratado con más rigor y con más detalle, seguramente todo estará más matizado y participará de una perspectiva más razonable.

Seguro que sí y seguro que si la OMS hubiera administrado bien la comunicación de la noticia, no estaríamos en estado de alarma, o de indignación.

Está fuera de toda duda que una alimentación ordenada, natural, variada, incide positivamente en la salud. Como también lo está una ingesta razonable de determinados alimentos.

Agradezco todas las recomendaciones que ofrecen mejor salud, las agradezco más cuando van acompañadas de equilibrio con lo que llamaría calidad de vida.

Y agradezco el embutido bien hecho, saludable que lo hay, las carnes procesadas con respeto a su esencia, a su naturaleza, las parrillas de esos fenómenos del asado, los condimentos que realzan sus sabores. De su cantidad, lo dejo a criterio de cada cual, la recomendable, la que te acerque al paraíso.

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