escrito

  • 06.11.2015
  • 09:22
  • Txarli Prieto

NI CON RIOJA NI SIN TI 0

nov6

Artículo publicado en la revista Dato Económico de noviembre 2015)

Las relaciones entre Rioja y Riojanos, de cepas diferentes, atraviesan por su enésima crisis. Amor y desamor. Acogida y abandono. Dependencia e indiferencia, son expresiones que forman parte de un catálogo de dimes y diretes, que han enturbiado como nunca las relaciones entre productores, bodegueros, consejo regulador y diferentes instituciones, hasta conseguir que la última Fiesta de la Vendimia celebrada en Elciego, se convirtiera en una plataforma visible de desencuentro entre unos y otros.

En dicha Fiesta el Consejo Regulador de la Denominación Rioja estuvo ausente, y en cierto modo beligerante con Rioja Alavesa y además protagonizó el feo gesto de negar su participación económica en el evento.

Tras este escenario se esconden diferentes intereses, como no podía ser de otra forma, en un sector económico que si bien tiene una cosa en común, todo acaba en vino, también dispone de un rosario de diferencias y desigualdades.

El precio de la uva, la dimensión de la bodega, la fortaleza económica de cada cual, la forma de agruparse, la calidad del caldo, el valor añadido, el riesgo que se asume, la red comercial, el apoyo mediático, son algunos exponentes de las enormes diferencias que existen y de las complicaciones, más bien imposibilidad, para casar tantos intereses.

Así las cosas, y ante un listado tan largo de problemas quedan dos opciones, añadir más problemas para ver dónde acaba todo, o empezar por alguno de ellos y llevarlos por el camino de la inteligencia colectiva, favoreciendo el diálogo como mejor mecanismo de solución y alejando la polémica de un marco de dramatismo y de cierta ruptura, que si bien pudiera tener algún beneficiario individual y extravinícola, de ningún modo serviría al interés colectivo.

Que RIOJA tiene valor es innegable. Con su nombre se cruza fronteras, se abre todo tipo de puertas y se seduce a millones de paladares.

En esta Denominación, que pronto cumplirá el centenario de su existencia, el reto no está en cambiarse de nombre, ni  en sumar o negar apellidos. El reto está en acertar con el proceder, que permita que la escala de calidad, de valor añadido, de excelencia, reciba la adecuada promoción para que disponga de su propio espacio y oportunidades.

El tratamiento de la viña, su orientación, la selección de uva, el trato de ella, su guarda, su presentación, el volumen de su producción, genera tantas diferencias, que si absurdo es negar la identidad de la madre, absurdo es negar la existencia de los hijos.

De todo lo dicho, oído y escrito en estas semanas comparto dos cosas por encima de todas. En todas las zonas de RIOJA hay calidad y en todas también hay quien solo apuesta por la cantidad.

Este puede ser un principio de acuerdo para poder llegar a un lugar de encuentro. Diferenciar cantidad y calidad y dar a cada cual el sitio que se merece.

El esfuerzo de investigar, de innovar, de crear, de producir cultura, requiere de apoyo porque con él todos crecemos y todos nos beneficiamos.

En RIOJA no sobra ningún productor, cosechero o bodeguero que haga bien su trabajo.

En RIOJA sí falta infraestructura, proyección, cobertura para quienes lo hacen mejor.

En mi caso, con RIOJA, mis males sí tienen remedio.

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