escrito

  • 26.11.2015
  • 11:29
  • Txarli Prieto

LA AMENAZA 0

nov26

Cuando en torno a 2006 Lehman Brothers comenzó a ser observada por sus prácticas económico-financieras, que apuntaban hacia un gran fraude con riesgo de quiebra, el Mundo desarrollado económica y financieramente miro hacia otro lado. Dos años después, en septiembre de 2008, anunció la presentación de quiebra. Estaba en bancarrota. A continuación y en cascada todos fuimos arrastrados con las consecuencias que hoy padecemos y que no parecen tener fin.

Este recordatorio tiene intención de alertar sobre la nueva amenaza que se cierne sobre la economía y algo más, con forma diferente, pero con resultados impredecibles en términos democráticos, económicos y sociales para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas del Mundo.

Ayer fue la gestión financiera internacional incontrolada la que nos metió en este agujero. Ahora sin haber salido de ella, es la gestión militar internacional la que amenaza con sumarse a la anterior y empeorar más las condiciones de vida y los derechos de todo tipo de la ciudadanía.

Mientras todos nos preparamos para la ya definida por unos pocos como Guerra, nadie repara en sus consecuencias, que sin duda alguna van a empeorar las condiciones de vida de la mayoría, porque nadie quiere reflexionar de verdad en esta alocada carrera por responder sólo con las armas al terrorismo.

Yo no descarto la acción militar democrática, la que se deba ejercer en defensa propia y en persecución de terroristas, pero no me parece compatible con las trampas que entre nosotros nos estamos haciendo.

No comparto, que nos aliemos para el despliegue militar, sin denunciar y renunciar a la comercialización de armas sin control que terminan en manos de los terroristas. Sin denunciar y renunciar a comercializar petróleo con quienes financian directa o indirectamente al terrorismo.

No comparto el cinismo, el doble lenguaje, la ética amañada, con la que hoy se hace la política internacional.

En esta situación bélica no comparto que haya países que juegan a la vez a ser aliados contra el terrorismo, víctimas del mismo y cómplices según conveniencia.

Las democracias, las libertades, la igualdad, la solidaridad, ya han empezado a resentirse. Sin una política continental unitaria basada en valores, solo hay una cosa cierta, la destrucción, la injusticia, la desigualdad, la pobreza, la miseria, seguirán creciendo.

La amenaza es demasiado grande como para mirar a otro lado.

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