Archivo Junio 2016

DERECHO A GOBERNAR. DERECHO A OPOSICIÓN 0

jun27

Cuando sientas que todo terminó, que todo frente a ti está oscuro, que sientes el vacío del espacio, que no hay voces, que no hay aplausos, no tengas dudas Pablo Manuel, sal del cine que la película ha llegado a su fin.

La aventura de Pablo Manuel Iglesias ha terminado.

Una aventura que comenzó al no aceptar sus propios resultados electorales. Que continuó dinamitando todo posible acuerdo con el PSOE y negando oportunidad al Cambio. Que prosiguió forzando nuevas elecciones y diseñando el sorpasso con Garzón.

Una aventura que compartió con Rajoy, haciendo una coalición de Gobierno en funciones de facto.

Una aventura para la que ha tenido la mejor propaganda gratuita de la historia de la democracia, con todos los encuestadores, tertulianos, periodistas y afines, vaticinándole el triunfo indiscutible en la izquierda.

Una aventura que ha terminado debilitando a la izquierda, creando enormes brechas en ella y fortaleciendo a la derecha.

Pablo Manuel Iglesias ha confirmado que la soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de repente con una miserable cuota de poder.

Lo dejó escrito San Agustín, “la soberbia no es grandeza sino hinchazón, y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”.

Pablo Manuel Iglesias ha utilizado su cuota de poder para que frente a la opción de Cambio, Rajoy tuviera una nueva oportunidad y para que la mayoría de la ciudadanía viera esfumarse el Cambio, algo que en este mismo espacio vaticine en mayo, y que ahora se ha cumplido.

Pablo Manuel Iglesias ha actuado y sobreactuado sin límites. Puso cara de buen chico para ofrecer a Pedro la mano que antes negó. Le asaltó a Anguita para abrazarle aunque “el califa” no le correspondió. Declaró admiración por Zapatero al que antes le había criticado sin límite. Se sintió socialdemócrata a tiempo parcial. Se puso corbata a modo despedida de solteros. Bajó el tono de su voz. Se apresuró a decirle a Pedro que él no era su enemigo. Hizo poca campaña para meter menos la pata. Borró o destiñó algunas líneas rojas para aparentar flexibilidad. Sufrió alucinaciones con las expectativas de votos. Contó con que los poderosos le regalaron una fortuna en publicidad de campaña.

Ni así lo ha conseguido.

Pudo sumar con IU cuando negociaba con el PSOE la formación de Gobierno, pero lo rechazó, quería toda IU para él, se atragantó, y ha restado.

Se obsesionó tanto con sorpasso que no se enteró de que “sor Passo” había abandonado el convento.

Alguien dijo que la inteligencia es un proceso cíclico. Cuando te pasas de listo vuelves a ser tonto.

Ese es su éxito, su utilidad, su aportación a la izquierda, a los trabajadores, a los progresistas de este País. Esa es su aventura con final dramático que deja en herencia a millones de personas.

Ahora, en este desaguisado, demasiadas voces apelan al PSOE, para que ayude a arreglarlo, a formar Gobierno, pero ese tiempo ya pasó. Pudimos hacerlo y bien que lo intentamos. Lo intentamos cuando Rajoy dio la espantada al Rey. Cuando el PP envolvió a España en la incertidumbre. Teníamos candidato, programa y más apoyos en el Congreso de los Diputados que el PP. Pero PP y PODEMOS, pasaron el rodillo y se lo cargaron.

Ahora nos toca la oposición y sólo la oposición.

Quienes nos han votado en su inmensa mayoría no quieren a Rajoy ni por activa ni por pasiva, y esto es lo que tenemos que administrar.

Ya está bien de que quienes no nos votan nos digan qué es lo que tenemos que hacer.

El PSOE es la alternativa a la derecha, lo es ratificado en las urnas por segunda vez.

El Gobierno de España es tarea de quien ha ganado las elecciones, es tarea de quien las ha forzado, es tarea de quienes no se mojaron en la investidura de Pedro Sánchez.

Y me da al olfato que en las próximas horas y días colaboraciones no le van a faltar.

Resulta curioso que quienes han estado maldiciendo el bipartidismo, quienes han ayudado a la creación de nuevos partidos, quienes han mostrado alivio por el actual y más plural mapa político, ahora reclamen la actuación del bipartidismo para componer Gobierno.

Nuestros resultados no son los deseados, pero me siento muy orgulloso de ellos. En primer lugar porque agradezco hasta el infinito a quienes nos han votado. También porque hemos tenido que superar más inconvenientes, intromisiones y maldades que nadie. También porque en el PSE y en el PSOE hay una militancia que vale su peso en oro.

Hemos sufrido la incompetencia de encuestas inventadas, de encuestas fantasma, de encuestas hechas por cenizos, de crónicas hechas por agoreros, de editoriales publicadas por manipuladores, y aquí estamos.

Ahora dicen que tenemos el peor resultado de la historia. Como si la historia fuera una foto fija inmutable a la que no le afectarán los cambios. Nos quieren meter presión, mas presión, quieren debilitarnos alentando contradicciones, alimentando discrepancias.

El País ha cambiado, ha cambiado su sociología, las exigencias ciudadanas, y con todo ello el mapa político, el número de opciones de voto ha aumentado, hay más pluralismo, y estos resultados y los anteriores obedecen, a este tiempo, a este nuevo tiempo, a un tiempo que los socialistas ya hemos interpretado, y que por ello y por todas estas dificultades, si cabe, el resultado merece, mi mejor, mi más alta valoración.

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ALARMA CON LA RECAUDACIÓN 0

jun8

En 2013 los Socialistas hicimos un acuerdo de fiscalidad con PNV. Nos comprometimos con la filosofía y con el modelo fiscal. Acordamos figuras impositivas, tipos fiscales y acción legislativa en la materia. Lo conseguimos tras años de rechazo de los nacionalistas, pero lo conseguimos. Definimos una política de ingresos públicos. Una política de País, frente a las existentes hasta ese momento, de una por cada Territorio. La política fiscal se diseñó en el Parlamento, se hizo con muchas sesiones previas de negociaciones y debates. Se hizo acordando Resoluciones y trasladándolas a las Juntas Generales de los Territorios, que son quienes tienen la mayor parte de las competencias normativas.

En 2013 también hicimos un acuerdo político en defensa de políticas públicas, sociales, de empleo, y de inversión.

Acordamos más dinero para más gasto. Hicimos un plan de choque frente a la crisis y a los recortes que hasta entonces defendía PNV. También acordamos presupuestos acordes con los objetivos. Nos comprometimos para ayudar al País a salir de la crisis. Lo habíamos hecho durante el Gobierno del Lehendakari Patxi López, y queríamos darle continuidad. Arremeter contra el nuevo Gobierno hubiera sido lo más fácil, pero ese no es nuestro fundamento, ni nuestro sentido de la responsabilidad y desgraciadamente ese espacio ya está demasiado lleno por otros.

Cumplimos con creces nuestro papel de oposición responsable comprometida con la ciudadanía, emanada de nuestro sentido institucional y nuestra vocación de Gobierno. Ofrecimos horizontes, estabilidad, utilidad, pensando en el interés colectivo. Antepusimos soluciones y resultados a discursos gaseosos.

Alcanzamos acuerdos. A partir de ahí, la gestión de llevar la iniciativa legislativa, de asegurar la eficiencia en la gestión recaudatoria, y en tomar medidas para la lucha contra fraude fiscal y elusión, correspondía a las cuatro Haciendas Vascas, hoy todas gobernadas por PNV.

Les costó poner en marcha la reforma fiscal, la demoraron a 2014 y la pusieron en funcionamiento en 2015.

Desde entonces la previsión de recaudación la hace el PNV. En mayoría en 2014 para 2015, en solitario en 2015 para 2016.

El PSE no se quedó a verlas venir. Como así consta en las actividades del Parlamento, llevamos dos años pidiendo primero planes en la lucha contra el fraude, después objetivos cuantificables, también unificar la fiscalidad de los tres territorios en lo que todavía falta, o revisar toda la elusión fiscal. Estas acciones forman parte de aquellas resoluciones. No estamos proponiendo cosas nuevas, que si tenemos, pedimos el cumplimiento de los acuerdos.

La realidad, el balance nos dice que se viene actuando tarde y deficientemente.

Para ayudar más, los Socialistas incorporamos a los Presupuestos una partida, ante la negativa del PNV para hacerlo ellos, para actualizar el volumen económico del fraude fiscal, mediante estudio encargado a la Universidad.

El estudio según informaciones recibidas está hecho y el Gobierno Vasco está retrasando su presentación esperando a que con la disolución de la Cámara no haya control, y no se sepa en esta precampaña electoral, a cuánto asciende el fraude fiscal en Euskadi.

La situación de la recaudación es entre grave y muy grave. Mientras tanto, la desigual recaudación de los tres territorios, se parece más a un misterio que a una alteración explicada. Ni la reforma del IRPF en España, ni la reducción de la retención explican las oscilaciones a la baja.

En 2016, en la recaudación de enero y febrero, de cada 100 euros de crecimiento previsto solo se ingresaron 33, tras el mes de marzo y abril, esos 33 euros han pasado a cero.

A esto hay que añadir que en 2015 el Gobierno Vasco no gasto 662 millones de los presupuestados. Y en 2016, están haciendo lo mismo.

La inversión está desaparecida, y lo que plantean de contención y priorización del gasto la va a hacer desaparecer más.

Está paralizado el Tren de Alta Velocidad. La extensión del Tranvía en Vitoria. El Metro de Donostialdea. La construcción de la Facultad de Medicina y Enfermería. La Unidad de Reproducción Asistida del HUA.

La OCDE alerta de que 2016 no acabara bien, y que 2017 ira peor. Ya se habla de 2018 como otro año difícil.

El Banco Central Europeo ha tenido que ampliar la línea y el tiempo de concesión de créditos extra blandos para la inversión y la compra de deuda en empresas, porque la economía europea no tira.

Además no coinciden las cifras del Gobierno de crecimiento del PIB y del empleo, que están anunciando con la caída de recaudación.

La principal preocupación hoy del Lehendakari bebiera ser la política de ingresos. No es así, permanece pasivo y no da la cara cuando se le interpela en el Parlamento. Su escudero el Consejero de Hacienda trata de poner paños calientes, pero solo consigue aumentar la incertidumbre.

PSE hemos ayudado a tener fiscalidad, políticas públicas y funcionamiento institucional.

Estamos en ese compromiso que es el contrario a baja recaudación, freno radical en el gasto público y juego de palabras en el funcionamiento institucional.

Los Socialistas participamos en los acuerdos políticos que benefician al País, pero mantenemos nuestra autonomía política para controlar y exigir el cumplimiento de lo acordado. Y con más rotundidad si no se dan explicaciones claras o no se lideran soluciones alternativas.

Esta forma de administrar un Autogobierno que nos da más competencias y más recursos que a nadie, no es satisfactoria y no es de recibo.

Los Socialistas estamos exigiendo más explicación sobre recaudación; un plan de choque para mantener la inversión; mas estímulos para la economía; objetivos económicos sobre el fraude; la presentación del estudio de la Universidad sobre cuantía estimada de fraude en Euskadi.

Los Socialistas queremos ayudar a la ciudadanía y eso pasa por ofrecer alternativas, y estar dispuestos para el acuerdo como así hacemos.

A lo que no estamos dispuestos es a dejar pasar el tiempo mientras la economía publica se va deteriorando.

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PEDRO O MARIANO 0

jun6

Las elecciones celebradas el pasado 20 de diciembre han retratado con claridad a sus protagonistas.

En orden al número de votos y escaños obtenidos, hemos visto a Mariano Rajoy huyendo de su responsabilidad de formar Gobierno como fuerza más votada.

Hemos visto a Pedro Sánchez intentándolo y sumando junto a Ciudadanos y Coalición Canaria, 200 propuestas políticas y más votos que los obtenidos por el PP, 131 frente a 123.

Hemos visto A Pablo Manuel Iglesias apostando por la repetición de las elecciones y cerrando a cal y canto la oportunidad de la alternativa.

Hoy de todos ellos sabemos más que ayer. Hoy sabemos que el PP está totalmente aislado por méritos propios. Por la política que ha realizado con su mayoría absoluta y por la que que ha sembrado el descontento y rechazo de la mayoría ciudadana.

Hoy también sabemos que Podemos antepone un mejor resultado propio en escaños, a que otra política económica y social para las personas, se abra paso.

Hoy sabemos que hay nuevas elecciones el 26 de junio porque el PSOE arriesgó, se presentó a la investidura, ejerció de alternativa, apostó por el cambio, y sobre todo sabemos que su decisión retrató a todos y puso en marcha el reloj de la democracia para que la ausencia de un nuevo Gobierno no se perpetuara.

En estos cuatro meses hemos visto a un PP ausente de cualquier liderazgo de País. Hemos visto a Podemos abortando cualquier posibilidad de acuerdo progresista. Hemos visto a PP y Podemos en total comunión con el objetivo de nuevas elecciones, para una oportunidad de revancha. EL PP para continuar en el Gobierno. Podemos para facilitar que así fuera con tal de que no gobierne el PSOE.

En política no valen solo las intenciones, también y sobre todo, las ejecuciones.

Podemos desde el día 21 se afanó por hacer imposible cualquier acuerdo progresista. Empezó queriendo formar un Gobierno sin programa político, y por eso irrumpió la ronda de consultas del Rey, proponiéndose a sí mismo y a los de su Partido para disponer de innumerables cargos, aunque nadie supiera para asumir qué cargas.

Pablo Manuel Iglesias frenó cualquier intento de acercamiento entre Podemos y PSOE, así ocurrió con las primeras conversaciones entre PSOE e Izquierda Unida. También con Compromís. También con la Comisión Negociadora de su Partido encabezada por Errejón.

Pablo Manuel Iglesias volvió a impedirlo cuando se acababa el plazo para formar Gobierno ante la propuesta de 30 puntos de Compromís, donde el PSOE le aceptó 27.

Pablo Manuel Iglesias, no dejó un cabo suelto, reventó cualquier acercamiento con terceros, elevó su propuesta programática con el PSOE hasta el imposible, y le resultó tan imposible que horas después la rebajó, aunque para asegurarse el fracaso de las negociaciones puso en el imposible de los imposibles a Cataluña.

El comportamiento de Pablo Manuel Iglesias en estos meses más claro no ha podido ser. Solo tiene un objetivo, suceder al PSOE al precio que sea.

El espectáculo público de la negociación para la coalición de Podemos con IU, pocas dudas deja. Una operación aritmética, con ausencia total de cualquier reflexión programática.

Pablo Manuel Iglesias ha convertido a Podemos en una formación con poder para bloquear pero no para sumar y construir la alternativa de cambio que la mayoría social necesita.

Las próximas elecciones del 26 de junio deben resolver este dilema y deberán hacerlo con la mayor solvencia posible eligiendo entre los dos únicos proyectos que pueden gobernar España, PP o PSOE, Pedro o Mariano.

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