escrito

  • 06.06.2016
  • 04:21
  • Txarli Prieto

PEDRO O MARIANO 0

jun6

Las elecciones celebradas el pasado 20 de diciembre han retratado con claridad a sus protagonistas.

En orden al número de votos y escaños obtenidos, hemos visto a Mariano Rajoy huyendo de su responsabilidad de formar Gobierno como fuerza más votada.

Hemos visto a Pedro Sánchez intentándolo y sumando junto a Ciudadanos y Coalición Canaria, 200 propuestas políticas y más votos que los obtenidos por el PP, 131 frente a 123.

Hemos visto A Pablo Manuel Iglesias apostando por la repetición de las elecciones y cerrando a cal y canto la oportunidad de la alternativa.

Hoy de todos ellos sabemos más que ayer. Hoy sabemos que el PP está totalmente aislado por méritos propios. Por la política que ha realizado con su mayoría absoluta y por la que que ha sembrado el descontento y rechazo de la mayoría ciudadana.

Hoy también sabemos que Podemos antepone un mejor resultado propio en escaños, a que otra política económica y social para las personas, se abra paso.

Hoy sabemos que hay nuevas elecciones el 26 de junio porque el PSOE arriesgó, se presentó a la investidura, ejerció de alternativa, apostó por el cambio, y sobre todo sabemos que su decisión retrató a todos y puso en marcha el reloj de la democracia para que la ausencia de un nuevo Gobierno no se perpetuara.

En estos cuatro meses hemos visto a un PP ausente de cualquier liderazgo de País. Hemos visto a Podemos abortando cualquier posibilidad de acuerdo progresista. Hemos visto a PP y Podemos en total comunión con el objetivo de nuevas elecciones, para una oportunidad de revancha. EL PP para continuar en el Gobierno. Podemos para facilitar que así fuera con tal de que no gobierne el PSOE.

En política no valen solo las intenciones, también y sobre todo, las ejecuciones.

Podemos desde el día 21 se afanó por hacer imposible cualquier acuerdo progresista. Empezó queriendo formar un Gobierno sin programa político, y por eso irrumpió la ronda de consultas del Rey, proponiéndose a sí mismo y a los de su Partido para disponer de innumerables cargos, aunque nadie supiera para asumir qué cargas.

Pablo Manuel Iglesias frenó cualquier intento de acercamiento entre Podemos y PSOE, así ocurrió con las primeras conversaciones entre PSOE e Izquierda Unida. También con Compromís. También con la Comisión Negociadora de su Partido encabezada por Errejón.

Pablo Manuel Iglesias volvió a impedirlo cuando se acababa el plazo para formar Gobierno ante la propuesta de 30 puntos de Compromís, donde el PSOE le aceptó 27.

Pablo Manuel Iglesias, no dejó un cabo suelto, reventó cualquier acercamiento con terceros, elevó su propuesta programática con el PSOE hasta el imposible, y le resultó tan imposible que horas después la rebajó, aunque para asegurarse el fracaso de las negociaciones puso en el imposible de los imposibles a Cataluña.

El comportamiento de Pablo Manuel Iglesias en estos meses más claro no ha podido ser. Solo tiene un objetivo, suceder al PSOE al precio que sea.

El espectáculo público de la negociación para la coalición de Podemos con IU, pocas dudas deja. Una operación aritmética, con ausencia total de cualquier reflexión programática.

Pablo Manuel Iglesias ha convertido a Podemos en una formación con poder para bloquear pero no para sumar y construir la alternativa de cambio que la mayoría social necesita.

Las próximas elecciones del 26 de junio deben resolver este dilema y deberán hacerlo con la mayor solvencia posible eligiendo entre los dos únicos proyectos que pueden gobernar España, PP o PSOE, Pedro o Mariano.

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