Archivo Julio 2016

3.700 MILLONES DE FRAUDE AL AÑO 0

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(Artículo publicado en el número de julio-agosto de Dato Económico)

Los datos de una parte del fraude fiscal en Euskadi, referidos a la economía sumergida exclusivamente, revelan que la lucha contra el fraude es una tarea prioritaria.

Una quinta parte de la economía vasca se genera por cauces no tributarios y esto hace que desde 2011 hasta hoy se hayan dejado de recaudar 20.350 millones de euros. De ellos, 12.210 millones corresponden a los ingresos de los presupuestos del País Vasco, de los Territorios Históricos y de los Municipios.

El problema al que nos enfrentamos es de una enorme dimensión.

Estos datos manifiestan una gran insolidaridad de quienes no cumplen con sus obligaciones tributarias y sí consumen servicios públicos y prestaciones sociales. Manifiestan un gran fallo de la política y de las Administraciones que desde ella se gestionan. Suponen un daño ético a la cultura de convivencia ciudadana. Añaden más desigualdad. Generan espacios de renuncia y resignación ante la defensa y reclamación de los derechos de las personas. Alimentan la competencia desleal. Y lo que es peor los defraudadores están muy cerca de la ciudadanía que sí cumple. Muchas veces son demasiado visibles y sin embargo no hay suficientes medios y medidas para reducirlos.

Tras conocer el estudio de los Catedráticos del Instituto de Economía del País Vasco, un estudio financiado con una partida impulsada por el PSE-EE, en los Presupuestos de Euskadi, que costó lo suyo ponerla en marcha, porque para el Gobierno Urkullu, todo eran problemas, pegas y dificultades, algunas reacciones no se han hecho esperar.

En la opinión publicada se ha reflejado satisfacción en la Hacienda del Gobierno Vasco porque la cantidad de fraude no haya sido mayor.

También se ha pretendido suavizar el impacto comparando el fraude vasco con el fraude en España y en Europa. Dicho de otra forma, de manera casi espontanea pero muy ilustrativa del pensamiento de algunos, se ha venido a señalar que con este fraude se puede convivir.

Lejos de compartir el sentido antisocial de esas opiniones publicadas, puedo afirmar y afirmo que el estudio se queda corto, que fraude hay más y que hay que continuar en el trabajo de disponer de las herramientas adecuadas para detectarlo, perseguirlo y evitarlo.

El informe de los Catedráticos ya dice que no se ha analizado el fraude que se materializa mediante el enmascaramiento de rentas, incluida la ingeniería financiera, la deslocalización de rentas y la ocultación de rentas en el exterior. El informe apela a la necesidad de analizar impuesto a impuesto cuál es el fraude que existe, en qué componentes del impuesto hay más fraude, qué métodos se utilizan para defraudar y qué contribuyentes defraudan más.

El informe de los Catedráticos reitera una y otra vez, que faltan datos, métodos, que hay discrepancias no resueltas por las limitaciones con las que se ha encontrado el estudio o que no hay una metodología para evaluar anualmente la eficacia de las Haciendas Forales en la lucha contra el fraude, impidiendo con ello que se pueda cuantificar la rentabilidad en la lucha contra el fraude.

Aun con todas estas dificultades advertidas por el informe, los Catedráticos no dudan en afirmar que la lucha contra el fraude siempre produce recursos adicionales sustanciales en el medio y largo plazo.

Este estudio refuerza la aseveración de que en la lucha contra el fraude se puede hacer más y mejor. Pero para lograrlo se hace imprescindible que la voluntad política de los Gobiernos y el control del Parlamento Vasco y las Juntas Generales de los tres Territorios, se incremente y se intensifique. Hace falta recuperar la educación en valores. Hace falta acordar objetivos económicos cuantificables y evaluables. Hace falta tener determinación para revisar toda la producción legislativa y reducir la elusión fiscal.

El suelo del fraude en Euskadi son 3.700 millones año, el techo todavía no se conoce.

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