escrito

  • 03.11.2016
  • 09:52
  • Txarli Prieto

CON EL DÉFICIT NO SE RECAUDA 0

nov3

(Artículo publicado en Dato Económico en noviembre de 2016)

Descansar en la posibilidad de aumentar el déficit los problemas fiscales acumulados en la evolución de la recaudación fiscal, no deja de ser una temeridad que volveremos a pagar a escote la ciudadanía de manera inversamente proporcional a los recursos y posibilidades de cada persona.

En Euskadi, la política fiscal hoy disponible da para mejorar la recaudación y asegurar los costes de los servicios públicos, las políticas sociales y las inversiones públicas. El problema  se produce cuando esa política fiscal se altera sin justificación, cuando no se fijan objetivos de recaudación razonables o cuando no se evalúan con mirada progresista las herramientas de la fiscalidad.

En los últimos meses el Gobierno Rajoy alteró la recaudación del impuesto sobre sociedades, reduciendo sensiblemente su futura recaudación, y afectando con ello los recursos de todas las Administraciones, incluida la vasca, donde también y a pesar de disponer del Concierto Económico, el pago de impuestos de grandes empresas en territorio común, nos afectaría gravemente. Así ha sido y así está siendo.

Pero no todos los problemas nos vienen de fuera. En Euskadi hay dos instrumentos extraordinarios de recaudación justa y progresista que las Haciendas Forales y el Gobierno Vasco, vienen dejando de lado.

La lucha contra el fraude fiscal es una de ellas. Mientras en España y en Navarra, ambas administraciones se fijan ambiciosos objetivos de recaudación mediante la persecución de quien defrauda, en Euskadi no se fija ningún objetivo, y a tenor de lo que explican los responsables de perseguir defraudadores, fijar objetivos económicos está entre lo imposible y lo milagroso.

El segundo instrumento de recaudación reside en la revisión de la propia normativa fiscal, en el funcionamiento y resultados que está dando. En el acuerdo político suscrito en su día por PNV y PSE, ya se establecía la necesidad de hacerlo y así ha sido requerido en el curso de este año. Excusas que no razones por la parte nacionalista han  conseguido que a fecha de hoy siga pendiente esa evaluación, revisión y puesta al día, que cuando llegue, llegará tarde, porque no podrá ayudar al inicio de esta nueva legislatura y a la recomposición de la recaudación, hoy a la mitad de las previsiones establecidas en cuanto a su crecimiento para el año en curso.

En este escenario la alternativa a la insuficiente recaudación se centra en la posibilidad de aumentar el déficit, y en otras medidas que nunca aparecen como tales pero que quedan reflejadas en la evolución del gasto público cuando culmina el año, como es gastar menos y arrastrar gastos durante meses sin hacerlos efectivos.

Es en esta política donde se termina pagando a escote entre la ciudadanía, no por lo que cada cual dispone sino por lo que se recibe, o por lo que más bien no se recibe.

Los comportamientos recaudatorios a la baja, en una sociedad en la que el gasto público se concentra en servicios públicos, políticas sociales e inversiones públicas, terminan restando oportunidades y medios a las personas usuarias de esos servicios, que a su vez suelen ser las más necesitadas de políticas sociales y solidarias.

Que ahora el Partido Popular en España quiera modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, porque está fallando la recaudación, cuando ellos unilateralmente, oportunista y electoralmente, han hecho caer la recaudación, lejos de ser una solución, es aumentar el problema del gasto público a corto y medio plazo.

Share

subscribete vía RSS

No hay comentarios para este post.

Por favor, realice los comentarios que desee

*campos obligatorios

Please leave these two fields as-is: