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  • 26.01.2017
  • 04:38
  • Txarli Prieto

MEMORIA Y CONVIVENCIA. QUÉ HA CAMBIADO 0

ene26

Hoy se ha acordado la constitución de la Ponencia de Memoria y Convivencia en el Parlamento Vasco. Una Ponencia que trabajó en la novena legislatura, que no lo hizo en la décima, y que se reanuda en la recién estrenada.

Una Ponencia que ha contado con la colaboración de todos los grupos excepto el Partido Popular.

Las razones de los Populares para no participar han sido dos, la no aceptación por BILDU del suelo ético acordado en la novena en la que no participaron por estar ilegalizados, que no asumieron en la décima, y que también orillan en la actual. La inconveniencia de aparecer mezclados con quienes no expresan con rotundidad la condena del terrorismo de ETA.

Desde entonces a hoy qué ha cambiado nos preguntaban a los Socialistas los Populares.

Sobre todo han cambiado tres cosas.

Que ETA no actúa. Que llevamos cuatro años sin atentados. Que llevamos cuatro años sentados en la misma Cámara hablando de esto aunque se haya hecho en ese formato. Que han pasado cuatro años más de duelo. Que la política está hoy más emplazada que ayer para acompañar al conjunto de la sociedad en la memoria, atención y reparación a las víctimas. Que los valores y derechos fundamentales de las personas hay que defenderlos y protegerlos mirando al futuro sin olvidar el pasado en vez de mirar al pasado sin pensar en el futuro.

Una Ponencia es un formato más de los que existen para trabajar en la actividad parlamentaria. Es un formato de debate interno, menos expuesto al público, con normas más flexibles, con procedimientos de convocatoria y opinión más ágiles, pero igualmente público y transparente en las posiciones de cada participante, y por supuesto absolutamente transparente en sus resoluciones.

Que un grupo se niegue a participar en una Ponencia es posible pero resulta chocante que sí se acepte hacerlo en las Comisiones, en los Plenos, o en otros actos que sí compartimos.

Es cierto que lo que defiende BILDU en nada ayuda. Buena parte de la intervención que hoy ha hecho ha sido más útil para rechazar la Ponencia que para crearla. Pero siendo esto así, qué sentido tiene que sigamos aplazando el debate. Cuál es la utilidad de no hablar. Si nadie cambia su posición, cuántos años más debieran pasar para poder abordarlo.

Esta Ponencia arranca con dificultades, de eso no cabe duda. Escuchar de boca de BILDU que hoy se persigue y encarcela por motivos sociales, políticos y profesionales o que para que haya Paz y Convivencia hay que desalojar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, hace más ardua la tarea. Querer equiparar violencias para diluir en ellas a ETA como hace BILDU, aleja el acuerdo.

Aun así y con todas las cautelas necesarias la tarea de la política es la de dialogar para superar dificultades. Así lo haremos siendo fieles y firmes con nuestras convicciones democráticas.

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