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  • 03.03.2017
  • 11:56
  • Txarli Prieto

El DEBATE DEL 39 CONGRESO DEL PSOE EMPIEZA MAL 0

mar3

El pasado 25 de Febrero la Comisión Gestora del PSOE nos convocaba en Madrid a los trabajos de preparación de la Ponencia Económica que se presentará al 39 Congreso.

Para ese trabajo se nos entregó ese mismo día, según retirábamos las credenciales, un documento de 14 páginas que pudimos leer mientras la Secretaria General de la Federación de Madrid, el  Presidente de la Gestora y otros siete conferenciantes más nos ocupaban la mañana con sus libres y particulares exposiciones. Por la tarde durante dos horas nos reunimos en tres Comisiones, recibimos algunas charlas más y los minutos sobrantes los fuimos compartiendo a modo de tormenta de ideas.

No me parece razonable llamar a esto una jornada de trabajo, quizás sí de propaganda, quizás sí de búsqueda de aplauso, y desde luego que sí de falta de rigor y respeto, a la importancia que debiera tener el debate para la elaboración de nada más y nada menos que la Ponencia de un Congreso tan atípico, controvertido y arriesgado como el que vamos a celebrar.

Pero no es esto, que me parece importante por grave, lo que quiero destacar.

Quiero destacar algunos pasajes del documento de 14 páginas, y también lo que creo que es el gran fondo del debate, y que fue lo que conformó la intervención que hice.

Sobre el documento cabe destacar un conjunto de vaguedades sobre las cosas que vienen sucediéndose en la política que impresionan por el relato acrítico con el que se encaran. También destaca las políticas sectoriales que decimos defender, que parece que son el cuerpo fundamental de nuestro proyecto político, y que más allá de enumerarlas nunca se desciende ni a su concreción, ni a su consecución.

En mi opinión en todos los textos y disertaciones exhibimos un exceso de diagnóstico, hacemos fugas hacia adelante con frases que nos comprometan poco y renunciamos a la parte de autocrítica básica para recuperar credibilidad perdida a chorros.

El documento de la Gestora dice cosas como las siguientes:

1-Que abandonamos el Gobierno de España en 2011.

2-Que después han aparecido nuevas formaciones políticas en el espacio parlamentario.

3- Que tras el desbloqueo institucional por el PSOE para no ir a terceras elecciones aparecieron profundas heridas que han dañado la unidad interna.

4- Que llevamos tiempo con inflación de discurso político, ambicioso en promesas, modesto en logros.

Con afirmaciones como estas se trata de no asumir aquellas decisiones equivocadas, que sin necesidad de recordarlas para anclarnos en ellas, sí constituyan una sincera autocrítica, que señale líneas rojas y que vuelva a conectar con una mayoría de gentes de izquierda y progresistas.

Autocrítica es aceptar que encaramos la globalización, sin querer pelear por acompañar a la libre circulación de capitales y mercancías, las necesarias reglas sociales, que definen el modelo universal que el socialismo ha de proteger y extender.

Autocrítica es aceptar que fuimos corresponsables en el empobrecimiento de muchas familias y muchas empresas por nuestro miedo al rechazo que pudiera despertar el necesario pinchazo controlado de la burbuja inmobiliaria.

Autocrítica es haber bajado el impuesto sobre sociedades y haber transferido con él rentas públicas a rentas de capital.

Autocrítica es reconocer nuestra tardanza en oponernos a los desahucios y a los productos bancarios tóxicos y abusivos, porque no se podía, cuando ahora sí se empieza a poder.

Autocrítica es aceptar errores y miedos en la gestión de la mal llamada crisis económica entre 2008 y 2011.

Por estas políticas no renovamos Gobiernos. Por estas políticas perdimos votos. Por ellas aparecieron otros partidos que se han instalado en espacios que antes sí confiaban en nosotros.

Autocrítica es asumir tibieza a la hora de poner en marcha políticas necesarias y realizables, por ser un Partido que en su deseo de contentar a muchos sectores lejanos, ha provocado el desanclaje de parte de los más cercanos.

La política no es contar lo que está pasando, es apostar por lo que queremos que pase, cada cual atendiendo a su ideología y programa, y con qué medios la vamos a aplicar.

El documento también tiene su curiosidad en el relato de los culpables de todos los males que padecemos.

Por supuesto el PP con su política de vulneración social a millones de personas.

También la desconfianza generalizada de la ciudadanía con respecto a la política.

Por supuesto la Europa de las tensiones y los populismos.

Como no las incertidumbres de los avances tecnológicos, de la internacionalización.

Todo esto también se describe de forma acrítica, con grandes dosis de misterio, como si nada de ello no se hubiera conocido ya en tiempos anteriores y en otras escalas, y como si el socialismo no tuviera respuestas ya ensayadas.

El documento es también muy llamativo cuando enumera nuestros objetivos, empleo de más calidad, mejores pensiones y más seguras, mayor atención a la dependencia, más y mejor sanidad, igualmente con la educación, etc, etc.

De tanto repetir palabras algunas muy importantes se corre el riesgo de perder su significado.

Pero como no solo de crítica vive el hombre apuntaré lo que ya dije en Madrid.

El PSOE lo tenemos sobrado de diagnósticos y programas y escaso de propuestas cuantificadas y de compromisos de consecución.

Las Pensiones necesitan 16.000 millones de euros anuales más. De dónde se van a sacar. Si fuera de los impuestos sería a costa de otros gastos. La política social no precisa de trasvases de dinero de unas cajas  a otras, precisa de más recursos. Porque si no serán recortes.

La Dependencia necesita 2.000 millones más.

La Sanidad 5.000 más para recuperar su estado anterior a los recortes.

La Educación otros 5.000.

El empleo público, congelado y ultracongelado durante años, solo para reponer plantillas necesita otros 3.000 millones.

Cuántos más necesitan las Infraestructuras, la Investigación, la Cultura o la Justicia? no menos de 12.000.

De dónde sacar los recursos de los empleos con salarios congelados o reducidos. De los nuevos empleos de bajísimas cotizaciones. O de donde se han producido los abusos y los desequilibrios en la generación y reparto de la riqueza.

El dinero que falta en este País está en los 50.000 millones de Fraude Fiscal. En las Rentas de Capital que tributan muy por debajo de Ias Rentas del Trabajo. En el Impuesto sobre Sociedades que con desgravaciones tributa en la cuarta parte de su tipo impositivo. En las Grandes Fortunas y en los Grandes Patrimonios. En las Ingenierías Fiscales de los Paraísos Fiscales que sufrimos a pocos kilómetros de aquí y en ubicaciones más lejanas.

Ponencia y Congreso para contemporizar. O Ponencia y Congreso para arriesgar, defender, proteger, y mejorar a quienes son como nosotros.

Este Congreso o lo encaramos para volver a ser Partido de Gobierno y alcanzar el Gobierno, o iremos por mal camino. Este Congreso no va ni de liderazgos, ni de unidad, ni de integración.

Si finalmente como todo apunta hay dos candidatos y una candidata, la unidad y la integración no tendría por qué ser difícil, una candidatura aporta la cabeza, la otra el tronco y la otra las extremidades.

El problema es que este Congreso o va de clarificación política o no irá.

Aquí está nuestro dilema. Aquí está nuestra recuperación y nuestro futuro.

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