Archivo Junio 2017

BANCO POPULAR, UNA OPERACIÓN DE LISTOS 0

jun9

El Banco Popular es la última expresión de una Banca Privada que, tripulada por la sabia y recta derecha, por esa que sí sabe de negocios, por la que alardea de magnífica preparación, ha dejado empantanados a cientos de miles de accionistas, ha dejado secuelas a depositarios y clientes, y en cierta incertidumbre a sus empleados.

Con lo que se sabe a fecha de hoy ya se puede decir que los listos hicieron negocios ruinosos, que cuando pidieron un esfuerzo para inyectar capital a sus accionistas les vacilaron miserablemente, y después diseñaron la operación posible para tratar de eludir responsabilidades.

La escenificación de lo ocurrido da para matrícula de horror que no de honor. Primero se señalan las pérdidas multimillonarias, luego se le zarandea en bolsa, después se provoca la salida de depósitos, a continuación se hace el boca a boca con la falta de liquidez y finalmente  aparecen los órganos mediadores y reguladores, y por un euro, al más puro estilo de las tiendas chinas de “todo a cien”, se le vende al Banco Santander.

Estos gestores de Banca Privada y algunos más, acompañados de  algunos representantes políticos ultraconservadores españoles y europeos, junto con esos voceros de tertulias y de opinión disfrazada de información, que durante años criminalizaron las Cajas de Ahorros, son responsables en distinto grado pero en perfecta armonía de este desastre y de que en 10 años, de 62 Bancos y Cajas de Ahorro, ahora estemos en 11 y que en el año en curso se siga reduciendo.

Los efectos de esta concentración bancaria llevan años dañando el interés colectivo de la ciudadanía. La falta de competencia bancaria pública-privada y la ausencia de recuperación de rendimientos sociales, les parece poco, quieren más.

Los depósitos no rentan nada, las acciones no están seguras, las comisiones se elevan y multiplican por cualquier operación, los créditos están a un interés muy superior a la media del beneficio de la actividad productiva.

Todo esto sin contar la cuenta que llevamos pagada por el encubierto rescate de la Banca protagonizado por el Gobierno Rajoy.

Pero quieren más y en ello están.

Estos listos fueron los que confundieron a muchas buenas personas, los que hicieron creer que buena parte del problema económico era de haber gastado más de lo que se tenía, de haber gastado mal, y de la mala gestión de la política en el sistema financiero.

Engañaron y endosaron importantes dosis de resignación a una población que, temerosa de perder sus ahorros sólidos o líquidos, aceptó que no había más remedio que dejar el sistema financiero en manos de esos listos.

Hoy, gracias a todo ello y a todos ellos, nuestra vida nos cuesta más en términos económicos y también en sociales.

La riqueza no es el problema. Cómo se obtiene, cómo se reparte, y quién la reparte, sí lo es.

La izquierda metió la pata, la derecha la mano.

Share

MOCIÓN O EMOCIÓN 0

jun1

Una moción de censura es una figura de acción parlamentaria que sólo alcanza sentido cuando se crean las condiciones para que sea materializada.

Hablamos de un recurso político que se legisló para cambiar gobiernos, que por ello tiene un itinerario de máxima confrontación, que se vive con dramatismo y que, en indeterminadas dosis y durante indeterminado tiempo, produce ruptura política entre diferentes.

La dureza de este mecanismo exige rigor y éxito.

La moción de censura impuesta por Pablo Iglesias Turión, carece de casi todo y así se explica que nazca muerta.

Una vez más Pablo Iglesias Turión se encomienda a un acto de enorme irresponsabilidad, en el que la obsesión por su protagonismo, la ansiedad por su autobombo, le arrastra al fracaso. Fracaso que tratará de suavizar responsabilizando a los demás de no haber prosperado su moción.

No sé si cada vez que alguien plantea una utilización tan burda de un reglamento, hay que plantearse revisarlo, pero sí creo que una moción de censura solo debe ser considerada como tal, cuando antes de su presentación se ha acordado una mayoría de votos para que prospere, y por tanto se ha acordado la motivación que la impulsa, el nuevo liderazgo, su equipo, y su programa. El día 13 nada de esto formará parte de la iniciativa.

Una moción de censura cuando se usa indebidamente corre el riesgo de dar oxígeno a quien se censura, de quitar importancia a los errores y excesos acumulados por el censurado, y de quemar por mucho tiempo esa oportunidad.

Pero que esto ocurra no es extraño. Pablo Iglesias Turión es experto en confundir oportunidad con oportunismo, y así le va a la política progresista del País.

Pablo Iglesias Turión, tiene la extraña habilidad de llegar tarde a todo.

Llegó tarde, más bien no llegó, en realidad no quiso llegar, a hacer viable la alternativa a Rajoy, tras las elecciones generales de 2015, no quiso votar a Pedro Sánchez.

Llegó tarde a su ambición de liderar la izquierda, tras ayudar a la derecha a forzar unas nuevas elecciones, para poner en marcha su sorpasso, que se resolvió con una gran pérdida de votos de Podemos, y el reforzamiento del PP.

Llega tarde, además de muy mal, a esta moción, cuando se ha reorganizado la derecha hasta lograr una mayoría absoluta, alcanzado un acuerdo presupuestario, y dando marcha a la legislatura de Rajoy.

No estamos ante una moción de censura, estamos ante una emoción incontrolada, que se sustanciará con un agrio debate, con innumerables descalificaciones y reproches, para un resultado peor que cero en el objetivo anunciado.

Share