escrito

  • 09.06.2017
  • 08:25
  • Txarli Prieto

BANCO POPULAR, UNA OPERACIÓN DE LISTOS 0

jun9

El Banco Popular es la última expresión de una Banca Privada que, tripulada por la sabia y recta derecha, por esa que sí sabe de negocios, por la que alardea de magnífica preparación, ha dejado empantanados a cientos de miles de accionistas, ha dejado secuelas a depositarios y clientes, y en cierta incertidumbre a sus empleados.

Con lo que se sabe a fecha de hoy ya se puede decir que los listos hicieron negocios ruinosos, que cuando pidieron un esfuerzo para inyectar capital a sus accionistas les vacilaron miserablemente, y después diseñaron la operación posible para tratar de eludir responsabilidades.

La escenificación de lo ocurrido da para matrícula de horror que no de honor. Primero se señalan las pérdidas multimillonarias, luego se le zarandea en bolsa, después se provoca la salida de depósitos, a continuación se hace el boca a boca con la falta de liquidez y finalmente  aparecen los órganos mediadores y reguladores, y por un euro, al más puro estilo de las tiendas chinas de “todo a cien”, se le vende al Banco Santander.

Estos gestores de Banca Privada y algunos más, acompañados de  algunos representantes políticos ultraconservadores españoles y europeos, junto con esos voceros de tertulias y de opinión disfrazada de información, que durante años criminalizaron las Cajas de Ahorros, son responsables en distinto grado pero en perfecta armonía de este desastre y de que en 10 años, de 62 Bancos y Cajas de Ahorro, ahora estemos en 11 y que en el año en curso se siga reduciendo.

Los efectos de esta concentración bancaria llevan años dañando el interés colectivo de la ciudadanía. La falta de competencia bancaria pública-privada y la ausencia de recuperación de rendimientos sociales, les parece poco, quieren más.

Los depósitos no rentan nada, las acciones no están seguras, las comisiones se elevan y multiplican por cualquier operación, los créditos están a un interés muy superior a la media del beneficio de la actividad productiva.

Todo esto sin contar la cuenta que llevamos pagada por el encubierto rescate de la Banca protagonizado por el Gobierno Rajoy.

Pero quieren más y en ello están.

Estos listos fueron los que confundieron a muchas buenas personas, los que hicieron creer que buena parte del problema económico era de haber gastado más de lo que se tenía, de haber gastado mal, y de la mala gestión de la política en el sistema financiero.

Engañaron y endosaron importantes dosis de resignación a una población que, temerosa de perder sus ahorros sólidos o líquidos, aceptó que no había más remedio que dejar el sistema financiero en manos de esos listos.

Hoy, gracias a todo ello y a todos ellos, nuestra vida nos cuesta más en términos económicos y también en sociales.

La riqueza no es el problema. Cómo se obtiene, cómo se reparte, y quién la reparte, sí lo es.

La izquierda metió la pata, la derecha la mano.

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