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  • 24.11.2017
  • 12:36
  • Txarli Prieto

PENSIONES, TENSIONES Y SOLUCIONES 0

nov24

Las pensiones actuales y futuras junto con el empleo son los dos grandes retos sociales de hoy y de los próximos años.

Con el empleo precario y mal retribuido de los últimos cinco años, con una caída salarial entre el 7 y el 10%, con la negociación colectiva congelada por la reforma laboral, las cotizaciones han caído en similar proporción. El déficit anual entre ingresos y gastos para el pago de pensiones oscila entre 17.000 y 20.000 millones año.

Conviene retener este dato: en 2006, 2007, los nuevos 500.000 cotizantes aportaron 8.000 millones de recaudación. Los 800.000 nuevos cotizantes de 2016, 2017, aportaron 3.000 millones.

Desde hace años el debate de las pensiones esta falseado, muy manipulado y derivado a lo técnico de manera torticera.

Tras estas actitudes existe una presión brutal de la derecha política, económica y mediática, para facilitar que el negocio privado se haga cargo de buena parte de las pensiones, de las que sólo se beneficiarán quienes tengan excedentes económicos en sus salarios y rentas. Para alcanzar el objetivo resulta imprescindible presentar un sistema de pensiones en crisis y sin salvación.

Desde los progresistas no siempre se ha hilado fino. Se ha aceptado en parte la alarma, y en vez de enfrentarse a ello con contundencia ideológica y programática, se ha ido más por ajustes y reajustes en el reparto entre ingresos y gastos.

En la actualidad esto está cambiando, el PSOE ya ha propuesto un pacto de rentas en España, la derogación de la reforma laboral, la recuperación de la negociación colectiva, y la implementación de recursos con más vías de financiación.

Afirmo sin matices que el problema de la solvencia para asegurar pensiones no es un problema técnico. No está en crisis el modelo de pensiones. Está en crisis el modelo de reparto de la riqueza. Al tiempo que crecen las desigualdades, que crece la acumulación de dinero en menos personas, y la reducción de recursos en la inmensa mayoría, se produce este problema social y otros más.

No hay que negar que los pensionistas cada década lo van a ser por más tiempo, por ello, alargándose el periodo de vida medio, se necesitarán más recursos.

La derecha no está por la labor y ya está haciendo cosas. Lleva años aplicando una fórmula de revisión de pensiones que garantiza la pérdida anual de pensiones. Ha dilapidado el fondo de reserva. Ha cargado sobre los pensionistas con el copago farmacéutico 1.000 millones año, mientras que la revalorización solo alcanza a 200. A partir de 2019 amenaza con aplicar el llamado factor de sostenibilidad, que supone reducir la cuantía de pensiones según estimaciones de vida.

Claro que hay otras opciones. Algunas ya he señalado. Hay más. Gravar fiscalmente el capital ocioso y especulativo. Aumentar la fiscalidad de las rentas de capital. Subir el tope actual de cotización. Mejorar los resultados en la lucha contra el fraude fiscal. Aumentar la inversión y el empleo público. Favorecer el crecimiento del empleo privado. Aumentar el gasto social en relación al Producto Interior Bruto como se hace en los países europeos vecinos. Eliminar de los gastos del sistema los que no van directamente a las pensiones.

La pensión es un derecho subjetivo del ciudadano y el Estado debe garantizarlo. Así se establece en el artículo 41 de la Constitución y en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

Las pensiones no se clasifican entre sostenibles o insostenibles. Los gobiernos sí se clasifican en progresistas o conservadores. Por eso las pensiones de gobiernos socialistas tienen un balance social y las de los conservadores antisocial.

La política puede y debe arreglar esta situación si la ciudadanía mayoritariamente lo desea. Hacerlo en el Pacto de Toledo, escenario compartido por los representantes económicos, sociales y políticos, mediante el diálogo, acuerdo y búsqueda de amplio consenso es una necesidad.

Este es un asunto de País, si llegamos a la edad todos seremos pensionistas y dejaremos este mundo sin dejar de serlo. Demasiado en juego como para dejarlo en manos de la derecha. La derecha ha metido el miedo y los recortes, la izquierda debe afianzar la esperanza y las reformas. Esto solo puede hacerse en el Congreso de los Diputados.

Cambiar el Gobierno Rajoy resulta imprescindible.

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