Categoria España

EL PP NO SABE NO CONTESTA 0

abr25

La política del Partido Popular, la realizada en estos escasos meses de Gobierno, y muy prolijos en recortes antisociales, recuerda cada día más a ese apartado que siempre se refleja en toda encuesta referido al ¨no sabe no contesta¨.

El cuadro que hoy diagnostica, define, al Gobierno, se caracteriza, por un presidente, el señor Rajoy que no sabe o no quiere explicar hacia dónde lleva a España y a los españoles. Por un Ministro de Hacienda, el señor Montoro que no sabe o no quiere defender sus Presupuestos Generales del Estado. Por un Gobierno que de forma coral y ante la ausencia y ocultación de su programa electoral, echa la culpa de todo al anterior Gabinete.

El gobierno Rajoy, ha encontrado en la ¨herencia recibida¨ la panacea para justificar su incapacidad para mostrar su supuesta solvencia en positivo. Los que todo sabían hacer, los que todo sabían resolver, recorren el Mundo lloriqueando que no tienen dinero, improvisando recortes, exhibiendo músculo por su entereza para hacer y repetir todo tipo de recorte social sin miramiento alguno, amplificando desde su contribución la, según ellos, inaguantable carga pública.

El gobierno Rajoy parece disfrutar con la recesión porque le espolea su deseo de aumentar sin pérdida de tiempo más y más recortes. Nada ni nadie quiere que se le escape a ellos. Ahora toca a las Comunidades Autónomas. Toca al Autogobierno. Toca a las Administraciones cercanas al ciudadano. No está mal pensado, la derecha sabe que cuantos menos derechos tenga el ciudadano y cuanto más fría y lejana esté cualquier Institución, mayor sensación de ineficacia y desprestigio para lo público.

Y cuando las cosas ocurren así los prestamistas del dinero especulativo más nos estrujan, más nos conducen hacia la desigualdad social, más dueños se hacen del Mundo, más parados se registran en España.

El coste de la ruptura social que el gobierno Rajoy lidera es inasumible en nuestro presente y futuro. En Euskadi así lo defendemos y defenderemos ¨con uñas y dientes¨, en expresión del Lehendakari. Claro que la alternativa a esta política depredadora existe, Euskadi es la viva demostración.

Es evidente que el Gobierno no sabe de muchas cosas, también que a otras no contesta. Pero con las que ya sabe y contesta el daño social está garantizado. No necesitamos más, hay que pararles los pies, en ello va nuestro futuro.

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HOLLANDE DEBE LIDERAR LA IZQUIERDA EUROPEA 0

abr23

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones en Francia ponen de relieve tres aspectos de vital importancia para el futuro de la ciudadanía. El primero, que las recetas de la derecha en políticas económicas y sociales han defraudado a la mayoría de la sociedad. El segundo, que el socialismo, la izquierda, es la alternativa. El tercero, que sólo en un modelo de bienestar social colectivo, tiene futuro el conjunto de la ciudadanía.

El socialismo es imperfecto. El socialismo, la izquierda, no tenemos todas las respuestas a todos los problemas. En demasiadas ocasiones cometemos errores. En nuestro seno conviven posiciones y matices políticos muchas veces contradictorios. Aun así, el socialismo, la socialdemocracia, los progresistas, la izquierda, seguimos conformando la alternativa a una derecha dispuesta a hacer negocio con los daños de la crisis.

En Europa hoy el negocio no está ni en los bancos, ni en el ladrillo, ni en la industria. El negocio rápido y para los próximos años está en reducir la capacidad económica de los Estados, en transferir sector público a privado, en convertir dinero público en oportunidades privadas. Los ataques brutales a la Sanidad y a la Educación no son fruto del azar. La necesidad de la salud y del conocimiento hace imprescindibles tales servicios de tal manera que si lo público no lo garantiza lo privado lo sustituirá. Los copagos van en esta dirección. Primero se encarecen los servicios, después se confirma que aun así no son rentables, más tarde los más imprescindibles y golosos para el negocio se privatizan, y finalmente queda rota la universalización que tanto nos costó poner en pie.

La política europea de recortes y la practicada en cada uno de los países de la Unión no está dando resultados económicos. Cuantos más ajustes más inestabilidad. Los mercados y los propietarios del dinero especulativo, a cada recorte público, responden con el aumento de la prima de riesgo, y con la caída de las bolsas. En España a ello contribuye de manera notable el gobierno Rajoy cuando va por el mundo diciendo que no tenemos dinero para pagar nuestros servicios, en un ejercicio de provocación y de filibusterismo político, sin precedentes en la política exterior, salvo cuando Aznar llamaba pedigüeño al gobierno de Felipe González, por buscar recursos para España en Europa.

La igualdad, las oportunidades en una sociedad no nacen espontáneamente. Sin amparo público, sin la protección de los gobiernos, las personas y colectivos más vulnerables, quedan abandonadas a su suerte.

Hollande y la determinación de una mayoría de su país, están a punto de cuajar una más que deseada y necesaria esperanza. La Europa de los mercados antisociales, de los bancos gestionados tramposamente, de los y las gobernantas sin entrañas, está a punto y muy necesitada de conocer otras rutas.

La política económica basada en el déficit cero y en el estrangulamiento de la economía pública ya ha demostrado que es un fracaso para la ciudadanía en sus aspectos materiales y también para la convivencia. Toca hacer otras cosas. Toca hacerlas al socialismo. A ese socialismo que algunos poderosos y su maquinaria de propaganda daban por amortizado. El socialismo no nace de la casualidad porque su naturaleza obedece a la necesidad.

La izquierda en Europa es hoy tan necesaria o más que nunca, porque aquello que se construyó sobre todo a partir de la segunda guerra mundial y cuyos destinatarios era el conjunto de la ciudadanía, la derecha lo está haciendo desaparecer mediante subasta.

Hollande está llamado a ser algo más que el nuevo inquilino del Elíseo, está llamado a interponerse en el tándem Merkel-Sarkozy, está llamado a revitalizar la izquierda, está llamado a impulsar otra forma de repartir la economía. Esta es nuestra esperanza, esencialmente coincidente con la de la mayoría de los franceses.

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BASAGOITI ESA EMINENCIA 0

abr18

El señor Basagoiti ha pretendido ofender al Lehendakari. El supuesto detonante, la irritación que le produce las valoraciones y alternativas que preconiza y practica, “el alto representante institucional vasco” frente a la política de recortes y recesión, de la política antieconómica y antisocial de la derecha que lidera el señor Rajoy. Lo peor del suceso la ausencia de argumentos políticos y el recurso al pretendido y fallido intento de insulto. Lo inmediatamente peor, esa vena recalcitrante más propia de una derecha antigua escasamente democrática, que tiene incrustada con más fuerza que un tatuaje, que el mundo les pertenece, incluidas personas, bienes y opiniones. El señor Basagoiti seguramente deseará respeto para él, también juego limpio para con él, también ser considerado por su trabajo, también ser escuchado en sus ideas. Y ésto, si está bien, si es lo correcto, porqué no lo practica. La respuesta está a la vista.

El PP prometió que era, un partido capaz de dar confianza a la economía, que sabia sacar a España de la crisis, que crearía empleo, bajaría impuestos, haría correr el crédito, protegería a la sanidad, la educación, los pensionistas, etc, etc. Con esas credenciales fue a las elecciones a por la mayoría absoluta y la consiguió.

Ahora cuando toca exhibir sus virtudes, cumplir con la palabra, con los compromisos contraídos. Ahora que tiene mayoría para no depender de nadie. El PP está en otra cosa, en una cosa escasamente explicable y sobre todo económica y socialmente insoportable.

Ahora el PP está aumentando el paro con su inconstitucional reforma laboral. Está provocando la mayor recesión y depresión económica de la democracia, con sus recortes presupuestarios. Está estrangulando la inversión pública. Está reduciendo el consumo. Está premiando a los defraudadores con la amnistía fiscal. Está anulando la inversión en investigación. Está estrangulando la Sanidad y la Educación. Está imponiendo copagos. Está reduciendo las pensiones, subiendo impuestos y cobrando medicamentos, etc, etc.

Además todo lo hace por sorpresa, por la espalda, ocultando su verdadero programa electoral, tras pasar las elecciones andaluzas y asturianas, tras querer arañar votos en su ansia por acumular poder, aunque su ejercicio perjudique a la mayoría de los ciudadanos.

Me hago cargo de la dificultad del señor Basagoiti para tener un discurso político creíble con estas prácticas políticas, me hago cargo de su propensión a la irritabilidad, pero de este desaguisado es responsable él y sus compañeros de Partido.

Señor Basagoiti, con toda mi admiración por sus cualidades como controlador laboral y como dispensador de títulos, no pague con el lehendakari sus frustraciones.

Hágame caso Eminencia.

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LA FAMILIA REAL FALLA MÁS QUE UNA ESCOPETA DE FERIA 0

abr17

La decadencia de la familia real es un clamor popular. Clamor del que se hacen eco republicanos y también monárquicos. Durante muchos años los excesos y la opacidad de la Casa Real fue silenciada. Eran años de mucha consideración de la ciudadanía y sus instituciones sobre la figura del Monarca y sobre algunos de sus gestos y contribuciones a la consolidación democrática. Eran tiempos en los que la Familia Real era cosa de dos. Hoy la Familia Real son multitud, una familia reproducida y multiplicada en la ¨calle¨ y por la misma razón sometida cada vez más al observatorio y valoración de la calle.

Los sucesos de utilización de la Familia para el enriquecimiento abusivo y acelerado, hoy en manos de la justicia, producidos por Urdangarin y su entorno. Los producidos por la deficiente educación de los niños que juegan con armas y que la Familia justifica con alegría. Los referidos a las aventuras y desventuras del Monarca con los elefantes, sus trompas y los trompazos. Los acumulados por la escasa transparencia de las cuentas Reales, de los reales, más tarde euros. Los relacionados con la difusa rentabilidad social de las actividades públicas, más allá de las de representación y folclore, han terminado por colmar el vaso.

En un tiempo en el que todo se revisa y todo se cuestiona la Casa Real no se va a escapar. En primer lugar porque con sus actos así lo han reivindicado hasta ganárselo a pulso. En segundo lugar porque en una democracia todo lo público debe estar sujeto a control, evaluación y conclusión. En tercer lugar porque todos estos ejercicios de abusos con amparo, excesos insolidarios con recursos públicos, ostentaciones faraónicas, están tan fuera de lugar que a su vez colocan fuera de lugar a quien los practica.

Seguramente ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro de la Casa Real, su encaje en nuestro sistema institucional, su operatividad, su eficacia. Ha llegado el momento de contrastar sus discursos y sus prácticas. Esos discursos navideños cargados de buenas intenciones y esas prácticas tan poco edificantes.

Aunque sea un tópico la voz popular dice que las armas las carga el Diablo, no hay constancia de que el Diablo sea republicano, aunque por lo que nos cuentan de él quienes le conocen, en malas condiciones sí que vive, luego razones no le faltan para ser como mínimo protestante. De todas formas esta ópera bufa tiene demasiados ingredientes en mal estado como para que el Estado no deje pasar en qué estado está la imagen, el prestigio, y la utilidad de la Casa Real.

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NI MIEDO, NI RESIGNACIÓN, MOVILIZACIÓN 0

abr16



La derecha Europea ha encontrado en la crisis su aliado perfecto para reinventarse. En los inicios de la misma ya lo dijo Sarkozy, “hay que refundar el capitalismo”. En ese tiempo había cosas que no terminábamos de ver porque las leyendas y misterios sobre el origen, el tamaño y la duración de la crisis, invadían la información y la opinión en todos los niveles de la sociedad.

A fecha de hoy ya sabemos lo suficiente y lo que no sepamos con certeza lo podemos intuir con precisión. A fecha de hoy sabemos que la crisis más allá de lo que se haya especulado y robado, es el fruto de un mundo que ha cambiado sensiblemente en los últimos 12 años y que ha descolocado al capitalismo sobre todo en dos continentes, en Europa y en América, más localizado en Estados Unidos.

El asunto es relativamente sencillo de interpretar manejando unos pocos datos. El primero de ellos, el de la población mundial, en el año 2000 llegaba a 6.000 millones de personas, en 2012 somos 7.000. El segundo es el incremento y la incorporación al reparto de la tarta económica mundial de tres continentes y medio más. El tercero, el agotamiento del sistema de globalización sin reglas donde buena parte de los invasores económicos terminan siendo invadidos por sus pretendidas víctimas. El cuarto, el reconocimiento de la inviabilidad de las burbujas financiera e inmobiliaria, para seguir en la especulación y el engaño. El quinto, la constatación de que la generación de riqueza es mucho más limitada de lo que parecía y que sobre todo está ligada a la economía productiva, a la formación y a la investigación.

De todo esto los primeros en darse cuenta han sido los poderosos, los que disponen de cantidades de dinero especulativo infinitamente mayores que los generados con el dinero productivo, y prueba de ello es la ventaja que nos llevan a la hora de gestionarla.

A continuación se ha dado cuenta la derecha política y ha querido aprovechar la coyuntura para hacer de las suyas.

En este estado de cosas a la izquierda le corresponde alertar de lo que está viniendo y de lo que va a venir. Proponer alternativas. Organizar respuestas. Reconstruir una mayoría progresista que le dote a la organización de la sociedad y a la economía de sentido social. Impedir retrocesos en derechos, servicios y libertades esenciales para una democracia de calidad y para una sociedad en la que se practique la igualdad.

Y es que es mucho lo que nos viene encima y la reacción no puede esperar.

La derecha, en el caso de España el Partido Popular, no solo tiene marcado su rumbo sino que lo está imprimiendo a gran velocidad. La Reforma Laboral. Los recortes presupuestarios que provocan recesión y paro. Los recortes en sanidad y educación y su ansiada semiprivatización. El premio a los defraudadores con la Amnistía Fiscal. Son algunos de los exponentes más claros, de esta insoportable y rechazable política antisocial.

Todo ello aditivado con una política más centralista, de ahí el permanente ataque al sistema autonómico. Con una política de limitación de las libertades, de ahí el vincular las manifestaciones con actos vandálicos. Todo ello aditivado con la liturgia del miedo, en la que los oficiadores, Rajoy y sus Ministros, amenazan con la intervención de la Unión Europea, por la supuesta quiebra del País.

La verdad es que el círculo vicioso está hoy por hoy bien construido por los patriotas alérgicos a la ciudadanía, por los salvadores solo de su especie, aunque de vez en cuando traten de confundir.

Hay que romper ese círculo vicioso. Hay que evitar que la ciudadanía caiga en la resignación. Hay que movilizarse. Movilizar la conciencia, la opinión. Hay que movilizarse mostrándose con alternativas desde la izquierda a todas las chapuzas de la derecha. Hay que mostrarse en la calle haciendo causa común con los sindicatos de los trabajadores. Hay que recuperar la fortaleza de los progresistas, de la izquierda. Hay que superar aquel enfado gestionado por muchas personas en forma de abstención en las elecciones generales y antes en las municipales, forales y autonómicas. Hay que reconvertir la defensa de los derechos y la protesta a los ataques que reciben, en presencia institucional cuando toque.

Para la izquierda, para los progresistas, ha quedado demostrado en solo semanas que no es lo mismo que gobierne la derecha que la izquierda. Por muchas insatisfacciones que produzca la izquierda, que a veces se hace, siempre se busca, se persigue el interés social, público, de igualdad, de justicia, en las decisiones.

No ocurre igual en esa derecha que quiere convertir el escenario de la crisis, en un escenario de privatizaciones, en un cuadrilátero donde se imponga la ley del más fuerte, en un ejercicio permanente de elitismo, de clasismo, de individualidad.

La izquierda, los progresistas, los asalariados, las personas que queremos vivir en colectividad, repartiendo bien la riqueza, desarrollando el bienestar social protegiendo los derechos básicos, desplegando la igualdad, somos más, somos muchos más. Vayamos pensando en ello. Vayamos formando conciencia de ello porque en cada una de las próximas citas a las que estemos convocados, sea de opinión, de movilización o electorales, debemos acudir y responder si queremos que nuestro futuro se parezca a como lo deseamos y esté en nuestras manos.

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