Categoria Mundo

PORQUÉ HA GANADO TRUMP 0

nov10

Donald Trump no es lo peor que nos puede suceder. Lo peor, nos viene sucediendo desde hace nueve años. La izquierda nacional e internacional no tiene unidad de acción ni respuestas ejecutivas ante los graves problemas que golpean a la mayoría de la ciudadanía.

Trump ha convertido los problemas de la ciudadanía en sus mejores aliados y los ha respondido aunque detestemos sus respuestas

Hillary Clinton, ha pasado de puntillas por ellos y en el mejor de los casos ha ofrecido continuidad. Continuidad, ¿a qué y a quién?

En Estados Unidos, al igual que ocurre en la mayoría de los países europeos y también en España, la continuidad supone vivir en el marco de lo que nos ha dejado la mal llamada crisis, que en realidad es otro reparto de la tarta de la economía, con mayor porción para esa minoría de poderosos y especuladores, y con la menor porción para esa mayoría de ciudadanos y ciudadanas.

Ya no vale llorar.

Tampoco echar la culpa al populismo.

Ya no vale lamentarse de ideas y prácticas racistas, machistas, xenófobas, pro bélicas, etc.

El problema no es que cada vez haya más gobiernos ultraconservadores.

El problema es qué estamos dispuestos a hacer para reducirlos, ganarles y evitarlos.

Donald Trump ha gestionado el miedo de una parte de la sociedad americana, de la que teme perder lo que tiene, y de la que espera tener más, o de la que para tener una oportunidad le sobran negros, hispanos y mujeres.

Que se pueda ganar con tanta zafiedad, tanto desprecio, y tanta política sin valores nobles solo se puede explicar, porque la contraoferta, la encabezada por Hillary Clinton, solo ofrecía buenas oraciones y más de lo mismo. Dicho de otra forma, competían un bárbaro creíble con una moderada increíble.

A Trump se le ha destacado en esta campaña por defender, la tortura, el bombardeo de niños y mujeres, por querer deportar a millones de inmigrantes, por querer levantar un muro con Méjico, por apostar por la destrucción del medio ambiente, por machista, por querer cargarse la reforma sanitaria, por ser pro belicista, por querer profundizar en la política de bloqueo económico a terceros países.

A Trump se le ha destacado por llevar a su lado un equipo con un vicepresidente, Mike Pence, caracterizado como ultraconservador, defensor de su particular religión por encima de los deberes y derechos colectivos, por vetar a los Gais en la política por su opción sexual.

Trump ha sido felicitado, elogiado y aclamado por la derecha extrema y por la extrema derecha británica, húngara, italiana, rusa, francesa, austriaca, holandesa, etc.

Pero también ha sido votado por la mitad de los americanos y americanas hasta hacerle ganador, en un país donde ha amenazado a mujeres, niños, enfermos, pobres, negros, hispanos, gais, ecologistas, pacifistas, y en general a cualquier persona que su decencia la pose en los valores universales de la humanidad.

La ciudadanía americana no es insensible a todo esto.

Pero esto está sucediendo.

Y sucede porque hay una izquierda entre agotada y domesticada en América y en Europa.

Porque hay una opinión pública y publicada que ya empieza a enterrar lo peor de los compromisos de Trump y a destacar que su discurso después de elegido, fue amable y conciliador. Que ya empieza a poner el acento en el que hay que entenderse, en vez de en el que hay que responder y proponer políticas alternativas.

Hay quien sostiene que el clima que hace hoy en Nueva York dentro de una semana lo tendremos aquí. Yo digo que lo que hoy ha pasado en EE.UU. lleva años pasando en Europa.

De un tiempo a esta parte la izquierda, cuando viene la avalancha de la derecha, se divide y se acusa entre ella, se esconde detrás de “lo que nos viene”, o de “con la que está cayendo”, se deja manosear por la derecha, se asusta ante los desafíos.

Desafíos que no se pueden contrarrestar con guitarras y conciertos, o con manifiestos y vueltas a las reflexiones.

Muchos padres y madres están dispuestos a ser racistas para que sus hijos tengan empleo. Están dispuestos a que se levanten fronteras y muros para que se reparta entre menos. Y muchos de ellos y ellas en muchas ocasiones votaron con la izquierda. Y muchos de ellos y ellas volverían a comportarse como progresistas si no les atenazara la incertidumbre y el miedo en el presente y hacia el futuro.

Trump y los Trumps europeos ganan porque ofertan su seguridad y su credibilidad. Aquí tampoco hay misterios. Los poderosos ofrecen su sociedad y los menesterosos protestamos mientras nos dejamos arrastrar por ella.

Ya no vale mirar para otro lado o escondernos tras las palabras. O disputamos con todas las consecuencias el reparto de la riqueza y protegemos los valores o nadie podrá parar el “sálvese quien pueda”, que cada día gana más adeptos.

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LA AMENAZA 0

nov26

Cuando en torno a 2006 Lehman Brothers comenzó a ser observada por sus prácticas económico-financieras, que apuntaban hacia un gran fraude con riesgo de quiebra, el Mundo desarrollado económica y financieramente miro hacia otro lado. Dos años después, en septiembre de 2008, anunció la presentación de quiebra. Estaba en bancarrota. A continuación y en cascada todos fuimos arrastrados con las consecuencias que hoy padecemos y que no parecen tener fin.

Este recordatorio tiene intención de alertar sobre la nueva amenaza que se cierne sobre la economía y algo más, con forma diferente, pero con resultados impredecibles en términos democráticos, económicos y sociales para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas del Mundo.

Ayer fue la gestión financiera internacional incontrolada la que nos metió en este agujero. Ahora sin haber salido de ella, es la gestión militar internacional la que amenaza con sumarse a la anterior y empeorar más las condiciones de vida y los derechos de todo tipo de la ciudadanía.

Mientras todos nos preparamos para la ya definida por unos pocos como Guerra, nadie repara en sus consecuencias, que sin duda alguna van a empeorar las condiciones de vida de la mayoría, porque nadie quiere reflexionar de verdad en esta alocada carrera por responder sólo con las armas al terrorismo.

Yo no descarto la acción militar democrática, la que se deba ejercer en defensa propia y en persecución de terroristas, pero no me parece compatible con las trampas que entre nosotros nos estamos haciendo.

No comparto, que nos aliemos para el despliegue militar, sin denunciar y renunciar a la comercialización de armas sin control que terminan en manos de los terroristas. Sin denunciar y renunciar a comercializar petróleo con quienes financian directa o indirectamente al terrorismo.

No comparto el cinismo, el doble lenguaje, la ética amañada, con la que hoy se hace la política internacional.

En esta situación bélica no comparto que haya países que juegan a la vez a ser aliados contra el terrorismo, víctimas del mismo y cómplices según conveniencia.

Las democracias, las libertades, la igualdad, la solidaridad, ya han empezado a resentirse. Sin una política continental unitaria basada en valores, solo hay una cosa cierta, la destrucción, la injusticia, la desigualdad, la pobreza, la miseria, seguirán creciendo.

La amenaza es demasiado grande como para mirar a otro lado.

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SIN EMBUTIDO Y CARNES ROJAS NO HAY PARAÍSO 0

oct27

La Organización Mundial de la Salud acaba de sacudir un buen revés a la vida. A la vida que se vive, porque se siente, porque produce placer, bienestar, mesa y sobremesa.

Su alarmante noticia relacionando la carne roja y los embutidos, y en definitiva cualquier carne, sea del color que sea, por el hecho de estar procesada, con el cáncer, rebosa exageración y algo más que por prudencia no calificaré.

Me siento solidario con criadores de ganado, con productores de carne y embutidos, con cocineros que procesan carne, con parrilleros que transforman en manjares nobles productos cárnicos, y que ahora todos están en entredicho.

La parrilla es peligrosa, la sal, las especias, el pimiento, las chuletas, los fiambres, también.

En un tiempo atrás fue el pescado azul, ahora el blanco, en realidad los dos están bajo sospecha tras sus correspondientes estudios.

No sabemos qué alimento nos va a matar, sí sabemos que el hambre mata todos los días.

Sabemos cuánto mata la especulación, el poder cuando se abusa de él, las injusticias.

Y sabemos lo bien que le viene a todo esto que desviemos la atención a la alimentación y a lo fácil que resulta provocar debates y conversaciones interminables sobre este asunto.

Sabemos que mata la adulteración de alimentos a los que se añaden productos no comestibles por el ser humano.

Sabemos que es perjudicial para la salud la manipulación fraudulenta de alimentos.

Sabemos que a algunas multinacionales productoras o manipuladoras de productos cárnicos, habría que exigirles mucho más en la trazabilidad de sus productos.

También sabemos que mientras una parte de la humanidad no alcanza la adolescencia, otra está empeñada en vivir 130 años, aunque no sepa ni cómo, ni para qué, ni con qué calidad de vida.

Qué malos son los extremos aunque lleven bata blanca de camuflaje. Qué capacidad tienen para enredar en lo pequeño y pasar de puntillas por lo grande.

Vaya forma de dar la noticia. Cuánto recuerda a la gripe A, o al ébola. Vaya forma de provocar estampidas que siempre asfixian al más débil.

A ver ahora a qué hospital se le ocurre poner en su menú, chuletas de Sajonia, fiambre de jamón o pavo o hamburguesas, como viene sucediendo.

Seguramente el informe de la OMS necesita ser tratado con más rigor y con más detalle, seguramente todo estará más matizado y participará de una perspectiva más razonable.

Seguro que sí y seguro que si la OMS hubiera administrado bien la comunicación de la noticia, no estaríamos en estado de alarma, o de indignación.

Está fuera de toda duda que una alimentación ordenada, natural, variada, incide positivamente en la salud. Como también lo está una ingesta razonable de determinados alimentos.

Agradezco todas las recomendaciones que ofrecen mejor salud, las agradezco más cuando van acompañadas de equilibrio con lo que llamaría calidad de vida.

Y agradezco el embutido bien hecho, saludable que lo hay, las carnes procesadas con respeto a su esencia, a su naturaleza, las parrillas de esos fenómenos del asado, los condimentos que realzan sus sabores. De su cantidad, lo dejo a criterio de cada cual, la recomendable, la que te acerque al paraíso.

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MIEDO, ¿A QUÉ? 0

sep7

(Artículo publicado en Dato Económico en Septiembre de 2015)

La cercanía de las elecciones generales están motivando discursos rancios impropios en nuestra democracia.

Rajoy ha decidido no asumir los daños colectivos que su Gobierno ha aplicado a la ciudadanía, y ha optado por la táctica del miedo al futuro bajo el eslogan de “él o el caos”, como si ambas cosas no fueran lo mismo.

Rajoy no reconoce como propio su fracaso al ganar unas elecciones con un programa electoral expansivo, que ha concluido en un sin fin de recortes y tajazos a la economía y derechos sociales colectivos.

Curiosamente utiliza la situación de Grecia como uno de los ejemplos más visibles del desastre en el caso de que las próximas elecciones no le den el triunfo que busca.

En esa fuga a ninguna parte, inventa un escenario y trata de comparar al PSOE y a Pedro Sánchez, con Syriza y con Alexis Tsipras. Incluso hace algo peor, trata de comparar a España con Grecia, en el caso de que él no repitiera en el Gobierno.

Pero como casi siempre ocurre, la realidad es más tozuda que la fábula, y ésta si no se ha cimentado bien cae con facilidad.

Porque a fecha de hoy de existir algún parecido entre la política griega y la política española contemporánea, este se podía resumir, en tres actos.

El primero, en la enorme coincidencia de enfoque de campaña electoral con la que ganaron sus respectivas elecciones, PP y Syriza. Ambos, fabularon y dibujaron soluciones de salida de la crisis ayudando a la ciudadanía más necesitada. Ambos, y en tiempo récord, han construido una realidad en la que han agravado notablemente el acceso al empleo, su calidad, o su poder adquisitivo.

El segundo, igualmente visible, ambos fabularon un compromiso de respeto y defensa de los servicios públicos y de las políticas sociales, que inmediatamente han sido canjeadas en la realidad por dramáticos recortes.

El tercero, la apelación al populismo. Ambos acudieron al uso irresponsable de la comunicación para trasladar a ciudadanos y ciudadanas las cosas que se deseaban oír y no las que de acuerdo con la realidad se debieran y pudieran hacer.

Si medimos resultados, en vez de intenciones, con las políticas del PP y de Syriza los ganadores siguen siendo los mismos, los Bancos y el dinero dedicado a la especulación. Los perdedores también siguen siendo los mismos la ciudadanía y los recursos destinados a la producción.

Las semanas, los días, que nos separan de la cita electoral, van a estar plagados de exageraciones, de fábulas, de negación de errores propios, abusos y excesos, cometidos en la acción del Gobierno Rajoy.

Seguramente el “España va bien” de Aznar será sustituido por “el PP lo ha hecho bien”.

Seguramente se amenazara con la involución, con el desastre económico, con la pérdida de inversión, con el riesgo a quedarnos descolgados de Europa.

Esta táctica del miedo que ya la ha utilizado recientemente, en las pasadas elecciones municipales, forales y autonómicas, le ha proporcionado un mal resultado, pero aun así vuelve a confiar la posibilidad de un vuelco en su tendencia a la baja, si el miedo se abriera paso.

La foto que deja esta actitud es la de un Gobierno y un Partido que no pudiendo tirar de balance político, de programa cumplido, de cercanía a la ciudadanía y de mejora de la calidad de vida colectiva, opta por revolver en el río.

De tener miedo a algo, mejor tenerlo a la desigualdad, al desempleo, a la insolidaridad,  y a quienes lo han venido practicando tratando de engañar por partida triple, cuando hicieron las promesas, cuando las han ejecutado y cuando las han relatado.

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EL ABRAZO DEL FMI Y EL BANCO DE ESPAÑA 0

jul9

(Artículo publicado en Dato Económico en julio-agosto 2015)

El Fondo Monetario Internacional y el Banco de España se han abrazado para determinar qué le conviene a España para proseguir en lo que ellos definen como recuperación.

La receta es conocida. Lo que proponen es aumentar la dosis. Mas abaratamiento de los despidos, más facilidad para los despidos colectivos, reducir los impuestos de la contratación, aumento de los impuestos indirectos,  más IVA, más impuesto a las gasolinas o a la electricidad.

También señalan a las Comunidades Autónomas como espacios públicos en los que conviene reducir el gasto, sabiendo que el gasto en estas instituciones es sobre todo Educación, Sanidad, Políticas Sociales.

La propuesta del FMI y Banco de España insiste en que para salir de la crisis, hay que dar otra vuelta al reparto de la parte social de la economía.

Ni una palabra sobre cómo actuar ante la economía especulativa.

No considero que nadie deba sorprenderse de las propuestas de ambos organismos financieros, siguen en su línea. Sí considero sorprendente que a la vez afirmen estar preocupados por las tasas de paro entre los jóvenes, o entre desempleados con menos cualificación, o entre los de larga duración.

Por un lado resaltan la necesidad de más empleo, y en paralelo quieren que se reduzca la inversión pública creadora de empleo, que se reduzcan las tributaciones por los nuevos empleos en función de su modalidad, las contraprestaciones económicas del trabajo y también la reducción del poder adquisitivo de los salarios más pequeños aumentando los impuestos indirectos en gasolinas y electricidad.

Al tiempo que ocurre esto se conoce que el gobernador del Banco de España se subió el sueldo durante 2014, casi el 6%.

Me llama la atención cómo ante planteamientos que si se llevaran a cabo dañarían enormemente la calidad de vida de millones de ciudadanos y ciudadanas, no se producen reacciones contundentes en dos direcciones. La exigencia al FMI y al Banco de España de una cuantificación sobre los objetivos que estas recetas reportarían a la sociedad, y sobre qué responsabilidad asumen quienes las dan, si con ellas no fueran capaces de mejorar la economía colectiva.

Quienes más responsabilidad han tenido en no haber alertado y ayudado a corregir la especulación financiera y la especulación inmobiliaria, quienes no han aportado jamás un análisis autocritico sobre sus nefastas actuaciones, quienes más han contribuido a cargar la deuda pública de los países con el endosamiento de la deuda bancaria por su falta de control y regulación, no parece que estén facultados para seguir dando recetas de manera tan gratuita.

La sociedad es cada día más exigente en la orientación y comprobación de los resultados de las políticas de los organismos públicos, sin embargo de esas exigencias todavía se escapan y mucho los organismos financieros.

Quienes disponen de potentes observatorios sobre la evolución de la economía y cumplen con un servicio público no pueden seguir paseándose con tan poca exigencia y presión social, por planteamientos y resultados tan perjudiciales para la mayoría de la población.

Hasta ahora en todos estos años de crisis económica provocada por especuladores y cómplices no han cuadrado ni una de sus previsiones, ni la de la duración de este ciclo económico, ni la de los indicadores de crecimiento, ni las de la creación de empleo, ni tan siquiera las de la circulación del crédito.

Es un insulto, una provocación y una injusticia, que quien pide ajustes a los que menos tienen se suba el 6% su sueldo para llegar hasta los 176.000 euros anuales.

La igualdad, la solidaridad, la justicia social, por si tenían pocos problemas, ahora tienen la presión del FMI y del Banco de España.

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