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LA FAMILIA REAL FALLA MÁS QUE UNA ESCOPETA DE FERIA 0

abr17

La decadencia de la familia real es un clamor popular. Clamor del que se hacen eco republicanos y también monárquicos. Durante muchos años los excesos y la opacidad de la Casa Real fue silenciada. Eran años de mucha consideración de la ciudadanía y sus instituciones sobre la figura del Monarca y sobre algunos de sus gestos y contribuciones a la consolidación democrática. Eran tiempos en los que la Familia Real era cosa de dos. Hoy la Familia Real son multitud, una familia reproducida y multiplicada en la ¨calle¨ y por la misma razón sometida cada vez más al observatorio y valoración de la calle.

Los sucesos de utilización de la Familia para el enriquecimiento abusivo y acelerado, hoy en manos de la justicia, producidos por Urdangarin y su entorno. Los producidos por la deficiente educación de los niños que juegan con armas y que la Familia justifica con alegría. Los referidos a las aventuras y desventuras del Monarca con los elefantes, sus trompas y los trompazos. Los acumulados por la escasa transparencia de las cuentas Reales, de los reales, más tarde euros. Los relacionados con la difusa rentabilidad social de las actividades públicas, más allá de las de representación y folclore, han terminado por colmar el vaso.

En un tiempo en el que todo se revisa y todo se cuestiona la Casa Real no se va a escapar. En primer lugar porque con sus actos así lo han reivindicado hasta ganárselo a pulso. En segundo lugar porque en una democracia todo lo público debe estar sujeto a control, evaluación y conclusión. En tercer lugar porque todos estos ejercicios de abusos con amparo, excesos insolidarios con recursos públicos, ostentaciones faraónicas, están tan fuera de lugar que a su vez colocan fuera de lugar a quien los practica.

Seguramente ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro de la Casa Real, su encaje en nuestro sistema institucional, su operatividad, su eficacia. Ha llegado el momento de contrastar sus discursos y sus prácticas. Esos discursos navideños cargados de buenas intenciones y esas prácticas tan poco edificantes.

Aunque sea un tópico la voz popular dice que las armas las carga el Diablo, no hay constancia de que el Diablo sea republicano, aunque por lo que nos cuentan de él quienes le conocen, en malas condiciones sí que vive, luego razones no le faltan para ser como mínimo protestante. De todas formas esta ópera bufa tiene demasiados ingredientes en mal estado como para que el Estado no deje pasar en qué estado está la imagen, el prestigio, y la utilidad de la Casa Real.

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NI MIEDO, NI RESIGNACIÓN, MOVILIZACIÓN 0

abr16



La derecha Europea ha encontrado en la crisis su aliado perfecto para reinventarse. En los inicios de la misma ya lo dijo Sarkozy, “hay que refundar el capitalismo”. En ese tiempo había cosas que no terminábamos de ver porque las leyendas y misterios sobre el origen, el tamaño y la duración de la crisis, invadían la información y la opinión en todos los niveles de la sociedad.

A fecha de hoy ya sabemos lo suficiente y lo que no sepamos con certeza lo podemos intuir con precisión. A fecha de hoy sabemos que la crisis más allá de lo que se haya especulado y robado, es el fruto de un mundo que ha cambiado sensiblemente en los últimos 12 años y que ha descolocado al capitalismo sobre todo en dos continentes, en Europa y en América, más localizado en Estados Unidos.

El asunto es relativamente sencillo de interpretar manejando unos pocos datos. El primero de ellos, el de la población mundial, en el año 2000 llegaba a 6.000 millones de personas, en 2012 somos 7.000. El segundo es el incremento y la incorporación al reparto de la tarta económica mundial de tres continentes y medio más. El tercero, el agotamiento del sistema de globalización sin reglas donde buena parte de los invasores económicos terminan siendo invadidos por sus pretendidas víctimas. El cuarto, el reconocimiento de la inviabilidad de las burbujas financiera e inmobiliaria, para seguir en la especulación y el engaño. El quinto, la constatación de que la generación de riqueza es mucho más limitada de lo que parecía y que sobre todo está ligada a la economía productiva, a la formación y a la investigación.

De todo esto los primeros en darse cuenta han sido los poderosos, los que disponen de cantidades de dinero especulativo infinitamente mayores que los generados con el dinero productivo, y prueba de ello es la ventaja que nos llevan a la hora de gestionarla.

A continuación se ha dado cuenta la derecha política y ha querido aprovechar la coyuntura para hacer de las suyas.

En este estado de cosas a la izquierda le corresponde alertar de lo que está viniendo y de lo que va a venir. Proponer alternativas. Organizar respuestas. Reconstruir una mayoría progresista que le dote a la organización de la sociedad y a la economía de sentido social. Impedir retrocesos en derechos, servicios y libertades esenciales para una democracia de calidad y para una sociedad en la que se practique la igualdad.

Y es que es mucho lo que nos viene encima y la reacción no puede esperar.

La derecha, en el caso de España el Partido Popular, no solo tiene marcado su rumbo sino que lo está imprimiendo a gran velocidad. La Reforma Laboral. Los recortes presupuestarios que provocan recesión y paro. Los recortes en sanidad y educación y su ansiada semiprivatización. El premio a los defraudadores con la Amnistía Fiscal. Son algunos de los exponentes más claros, de esta insoportable y rechazable política antisocial.

Todo ello aditivado con una política más centralista, de ahí el permanente ataque al sistema autonómico. Con una política de limitación de las libertades, de ahí el vincular las manifestaciones con actos vandálicos. Todo ello aditivado con la liturgia del miedo, en la que los oficiadores, Rajoy y sus Ministros, amenazan con la intervención de la Unión Europea, por la supuesta quiebra del País.

La verdad es que el círculo vicioso está hoy por hoy bien construido por los patriotas alérgicos a la ciudadanía, por los salvadores solo de su especie, aunque de vez en cuando traten de confundir.

Hay que romper ese círculo vicioso. Hay que evitar que la ciudadanía caiga en la resignación. Hay que movilizarse. Movilizar la conciencia, la opinión. Hay que movilizarse mostrándose con alternativas desde la izquierda a todas las chapuzas de la derecha. Hay que mostrarse en la calle haciendo causa común con los sindicatos de los trabajadores. Hay que recuperar la fortaleza de los progresistas, de la izquierda. Hay que superar aquel enfado gestionado por muchas personas en forma de abstención en las elecciones generales y antes en las municipales, forales y autonómicas. Hay que reconvertir la defensa de los derechos y la protesta a los ataques que reciben, en presencia institucional cuando toque.

Para la izquierda, para los progresistas, ha quedado demostrado en solo semanas que no es lo mismo que gobierne la derecha que la izquierda. Por muchas insatisfacciones que produzca la izquierda, que a veces se hace, siempre se busca, se persigue el interés social, público, de igualdad, de justicia, en las decisiones.

No ocurre igual en esa derecha que quiere convertir el escenario de la crisis, en un escenario de privatizaciones, en un cuadrilátero donde se imponga la ley del más fuerte, en un ejercicio permanente de elitismo, de clasismo, de individualidad.

La izquierda, los progresistas, los asalariados, las personas que queremos vivir en colectividad, repartiendo bien la riqueza, desarrollando el bienestar social protegiendo los derechos básicos, desplegando la igualdad, somos más, somos muchos más. Vayamos pensando en ello. Vayamos formando conciencia de ello porque en cada una de las próximas citas a las que estemos convocados, sea de opinión, de movilización o electorales, debemos acudir y responder si queremos que nuestro futuro se parezca a como lo deseamos y esté en nuestras manos.

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PROPUESTA PARA LA CONVIVENCIA DEL LAHENDAKARI 0

mar12

El Lehendakari, el jueves 8 de marzo, desde la sede del Parlamento Vasco, ofreció a la sociedad vasca, su visión, sus propuestas, su hoja de ruta para caminar avanzando por lo que tituló “Propuesta para un nuevo tiempo. Memoria y Convivencia democrática”.

El Lehendakari con esta iniciativa asumía un compromiso público para progresar en el estrenado escenario de libertad, tras la victoria de la democracia sobre el terror, tras el forzado anuncio por la resistencia democrática del fin de la acción de ETA.

El Lehendakari acudía al Parlamento para solemnizar la importancia de hacer partícipe de su iniciativa abierta a todas las fuerzas políticas democráticas allí presentes y a través de ellas al conjunto de la sociedad. El Lehendakari sabedor y defensor del valor de la unidad democrática antes para luchar contra ETA y ahora para asentar la convivencia, no quiso ganar por la mano a nadie, y con sus ideas y propuestas se sometió al control, valoración y crítica de todos los partidos políticos en un ejercicio de nobleza y coraje político.

El Lehendakari cumplió ampliamente con su objetivo y me consta que se llevó un  buen sabor de boca del debate parlamentario. Cumplió su objetivo, al situar en la actividad política institucional esta tarea política; al avanzar en un relato democrático bastante compartido sobre valores éticos y democráticos de tolerancia, libertad, pluralidad, memoria y justicia; al dejar sobre la mesa iniciativas a ejecutar por él mismo, como el nombramiento de un Comisionado, como el impulso del Instituto de la Memoria y la Convivencia, como la creación de un Organismo Público dedicado a tareas de Memoria y Convivencia; al dejar sobre la mesa una propuesta de creación de una Ponencia Especial para la Convivencia a materializar por los Grupos parlamentarios.

Ciertamente todo no se resolvió el jueves y ciertamente hubo discrepancias que aconsejaron que la Constitución de la Ponencia, posible de hacer en el día, se aplazara a una fecha próxima. Esta circunstancia, parece haber tomado una relevancia especial  y hay quien quiere situarla en la responsabilidad del Lehendakari, seguramente esto sucede por la falta de atención al detalle de lo que sí dijo y propuso el Lehendakari, que textualmente fue lo siguiente: “Por ello quiero proponer al Parlamento que por los cauces oportunos, constituya una Ponencia Especial para la Convivencia, dado que la capacidad de propuesta y constitución de una Ponencia corresponde, en exclusiva, a los Grupos Parlamentarios”. Por cierto, nadie se opuso a la creación de la Ponencia, Ponencia que sólo se constituirá con los Grupos Parlamentarios. Ponencia que tomará soberanamente sus decisiones y en la que sus miembros serán los únicos responsables del contenido de su trabajo, lo cual evidencia que no deben existir prejuicios o prevenciones, condiciones o limitaciones a priori, pues como siempre ocurre, nadie estará obligado a aceptar o a asumir nada que contravenga sus intereses y sus objetivos.

Por lo tanto, a cada cual lo suyo, la Ponencia Parlamentaria no depende del Lehendakari, sí depende de la decisión de 30 votos del PNV, 25 del PSE, 13 del PP, 4 de Aralar, 1 de EA, 1 de Ezker Anitza y 1 de UPyD. Y serán los Grupos Parlamentarios los que deberán hacer “la cocina”, asumir sus riesgos y tomar la decisión.

A nadie se le escapa que hablar del fin de ETA, establecer las exigencias democráticas de este final de ETA, ir resolviendo problemas que la acción terrorista ha dejado en la democracia, establecer medidas y cautelas para que la doctrina de quienes apoyaron y jalearon la violencia no tenga presencia en el futuro de nuestra sociedad, situar la dignidad y la memoria de las víctimas en el lugar que corresponde, en definitiva que prevalezcan los valores democráticos sobre cualquier otro tipo de lectura o revisión de lo sucedido resulta una tarea delicada.

Tarea delicada que necesita del máximo consenso, porque la convivencia de los vascos para el futuro, después de tanto dolor y sufrimiento, de tanta barbarie y enfrentamiento, no puede ser resultado de mayorías, como lo puede ser cualquier asunto en el que no estén en juego los valores y principios democráticos, el respeto a los derechos humanos.

Claro que en este caso las prisas no son buenas consejeras, tampoco las exageraciones, ni las rivalidades, ni las exigencias infranqueables de cada partido, ni la exposición pública permanente de las tareas pendientes.

Hablar del terror de ETA, de sus consecuencias, responder a los daños causados, colocar a cada cual según su responsabilidad y partiendo de ahí, establecer con solidez la estructura de una convivencia de calidad y duradera, es un trabajo arduo.

Abordar cómo se termina con un tiempo negro y cómo se consigue que quienes asesinaron y sus víctimas, que quienes atacaron sus libertades y sus víctimas, que quienes promovieron el miedo y sus víctimas, convivan en un mismo espacio público, social, requiere de mucho tacto, generosidad y responsabilidad, no sólo por parte de las fuerzas políticas, también por otros poderes y sectores de la sociedad.

La sociedad vasca necesita que la política acierte en cómo respetar sentimientos y a la vez proponer e introducir criterios y procedimientos de una cultura de convivencia donde todos podamos tener cabida, algo que nunca ocurrió desde el inicio de la democracia y que ahora debemos hacer que ocurra.

El Lehendakari, el jueves 8 de marzo, consciente de la complejidad de una tarea que para resolverla bien necesita de amplios consensos propuso la creación de la Ponencia. Ponencia que no me cabe duda se creará en próximas fechas porque sus tareas son inaplazables e imprescindibles. Ponencia que acertará si antepone el resultado a la publicidad.

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LAS SOMBRAS DE LAS ELECCIONES RUSAS 0

mar5

Vladimir Putin sin esperar el recuento de los votos, cuando llevaba escrutado el 18% de los votos ya se erigió en vencedor por mayoría absoluta lo que equivale a no necesitar de una segunda vuelta.

A su alrededor denuncias por miles, planteando el Fraude como recurso para engordar y garantizarse el resultado. Incluso expresiones más contundentes como la de la emisora Eco de Moscú equiparando las elecciones con un golpe de Estado. No se quedó atrás el expresidente Mijail Gorbachov, poniendo en duda el resultado y reclamando una Reforma de la Ley Electoral para garantizar a futuro resultados limpios.

Mientras todo esto ocurre, con toda seguridad la mayoría de los responsables de la Comunicación Internacional darán por resuelta la elección de Putin y cuestionarán más bien levemente las irregularidades o supuestos fraudes.

Pero ni de lejos las sombras de preocupación sobre las elecciones rusas y sus consecuencias se centran en este aspecto electoral, que siendo muy importante, lo es sobre todo para la población rusa y es a ellos a quienes les corresponde poner los remedios.

La sombra que preocupa, indigna y nos acerca a la locura es la promesa electoral principal con la que este hombre ha llegado a ser el más valorado y requerido en las encuestas previas a las elecciones y posteriormente en las urnas, por la población rusa.

La sombra que asusta y que nos lleva a un mundo de locos es que la promesa estrella con la que ha ganado las elecciones, ha sido la de su Plan de Rearme para los 10 próximos años.

Un Plan que destina 583.000 millones de euros a la compra de 400 misiles, 28 submarinos, 50 navíos, 600 aviones, 1.000 helicópteros y 2.300 tanques. Y todo según sondeos de opinión previos a las elecciones porque la mayoría de la población rusa dice estar alarmada ante un posible ataque de Occidente. Sensación que se alimenta desde el poder al señalar que Rusia no puede depender exclusivamente de métodos diplomáticos o económicos para resolver los conflictos.

Pero aquí no acaban las locuras, al tiempo que Rusia celebra sus elecciones, China ha anunciado el aumento para el presente año en gastos militares del 11,2%, 80.646 millones de euros. El año anterior también aumentó el 12,7%. Sin embargo, según los Chinos esto es poco ya que representa el 1,3% del PIB, frente al 4,8% que se gasta en Estados Unidos.

Así está una buena parte del mundo en el que vivimos y en el que millones de ciudadanos y ciudadanas cada día tienen que librar una batalla desigual con la Crisis Económica, ya convertida y con estos, entre otros datos, en la CRISIS del SISTEMA.

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EL DRAMA ESTALLARÁ 0

ene30

La situación económica ya es dramática. Un dramatismo que irá en aumento en los próximos meses. Más de 5 millones de parados. Aumento imparable de las personas afectadas por la pobreza. Cae el consumo de las materias energéticas porque se ha frenado la actividad en muchos sectores. Un tercio del sector servicios, que en algunos casos llega a los dos tercios, no se tiene en pie. Lonjas vacías. Comercios que se cierran. Establecimientos hosteleros semi desiertos. Se multiplican los carteles “se vende”. Bajan los salarios de muchos trabajadores, otros trabajan y no cobran. Miles de trabajadores de la aviación arrastrados a la quiebra. Trabajadores a los que se les cambian las condiciones de trabajo con la contraprestación de “o lo tomas o lo dejas”. Autónomos desesperados. Aumento de la competencia desleal y de la economía sumergida. Se tiran precios aun siendo conscientes de las deudas que se contraerán y del daño a terceros. Actividades exentas de impuestos. Coches sin licencia de taxi que actúan como tal. Vendedores de productos robados a las puertas de los comercios buscando clientes a mitad de precio. Turnos en los contenedores para extraer lo que se pueda. La inversión pública frenada. Los servicios públicos recortados. Viviendas nuevas sin comprador. Desahucios.

Todo lo anterior ha dejado de ser anecdótico o marginal en cantidad para situarse en un volumen desgarrador. Y todo apunta a peor.

El Gobierno del PP va a contribuir a ello porque lo tiene claro. Su mayoría absoluta le anima a reducir lo público, a sustituir público por privado y sobre todo a cumplir con las exigencias de los poderosos de las finanzas. Tan decidido está que no solo gobierna en esa dirección sino que además no duda en penalizar cualquier comportamiento, que desde la sensibilidad social, se le escape a su control.

Las movilizaciones de estos días en Cataluña y Valencia y las que les van a seguir en otros lugares solo con el inicio de un estallido en la calle que está cantado de antemano.

Y mientras tanto los socialistas dónde estamos. En nuestros asuntos internos. En quién es el Secretario General, cómo se elige. Cuál es el modelo de partido. Entre cuántas causas y cuántas personas se distribuyen los malos resultados electorales. Si esto va de jóvenes o de mayores, etc, etc.

Efectivamente esto también hay que hacer. Pero hay que hacerlo sin restar ideas, esfuerzos, propuestas, a otra respuesta social a la crisis.

Si queremos que el socialismo sea útil a quienes están sufriendo las consecuencias de la crisis y si queremos que la derecha frene su decisión de satisfacer sobre todo a los que más tienen, hay que decir y hacer más cosas de las dichas y hechas hasta hoy.

Hay que pensar en convocar unitariamente con todos los sectores progresistas del País una gran movilización que diga basta ya al paulatino empobrecimiento por el objetivo único de controlar el déficit. Basta ya de dedicar tantos recursos a pagar deuda y tan pocos a generar actividad económica y empleo.

Basta ya de sentirnos culpables por haber errado en el análisis y gestión de determinados episodios de la crisis. Basta ya de sentirnos culpables por haber aceptado imposiciones conservadoras en la creencia de que darían resultado en la remontada de la economía.

Basta ya de pensar que culpando al PP de lo mal que lo está haciendo es suficiente para postularnos como alternativa.

Basta ya de estar atenazados por las encuestas que le dan músculo electoral al PP porque en este País los que sufren poco o nada la crisis están muy interesados en que no haya que ejercer más solidaridad y en que la crisis no se pague a escote, y este sector genera apoyo a sus medidas.

Basta ya de mostrarnos temerosos de defender la izquierda por el miedo a molestar al centro. Basta ya de no compartir espacio y proyectos con los sindicatos de los trabajadores, con los autónomos, con las asociaciones progresistas, con cualquier persona que por encima de su estatus quiera poner su conciencia y compromiso al servicio de una economía mejor distribuida, más solidaria con los más vulnerables y garantía de servicios públicos defensores de las políticas de igualdad.

Hay que movilizar. Hay que protestar. Hay que hacerlo en la calle y en las instituciones. Hay que hacerlo en España y en Europa. Hay que movilizar y protestar y hay que gestionar después esos resultados. Y esto o lo hace la izquierda o no se hará. O se hace organizadamente o no resultará.

El socialismo tiene hoy más sentido que nunca y más trabajo que nunca. El socialismo que no hay que reinventar porque está en nuestros principios y en nuestras adaptaciones a la modernidad.

El socialismo está inventado. Ahora toca defenderlo para que su utilidad sea sentida, reconocida, requerida. Ahora que no hay oportunidades de empleo. Ahora que hay una vuelta atrás en derechos y en libertades. Ahora, más socialismo que nunca. Del clásico, sí. Del bueno.

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