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CORAJE Y HONESTIDAD PARA CAMBIAR PROPUESTAS CONCRETAS 0

dic30

En vísperas del Congreso Federal de Febrero de 2012 y tras los malos resultados de las elecciones catalanas; municipales, forales, autonómicas; europeas; y generales en el PSOE, fluyen las ideas y manifiestos y se aprecian muchos movimientos, en busca de como resituar la política socialista y a sus protagonistas.

Hasta ahora lo más llamativo de éste corto espacio de tiempo acelerado en busca de algo es que nadie de quienes se han situado en referencias de liderazgo futuro, concreta nada sobre como encauzar ese futuro.

En muchos casos llama más  la atención el silencio que lo que se dice. En otros el oportunismo de criticar aquello que consintió hacer. En otros la toma de distancia con aquello en lo que participó y defendió. En otros el quítate tu para que me ponga yo o el ya que se reduce el espacio pactemos quien sobra.

Nada se descubre si se afirma que a pesar de las dificultades el PSOE es un gran partido. Hoy es el único partido de la izquierda que puede seguir siendo alternativa de gobierno a la derecha. Millones de ciudadanos nos siguen votando. Son muchos los millones de votos que hemos perdido, pero todos sabemos que con trabajo, acierto, sintonía, los podemos recuperar. La izquierda en España, los progresistas, necesitan, necesitamos un PSOE fuerte, recuperado y también renovado, muy especialmente en sus objetivos políticos, en su forma de hacer la política,  en el compromiso con sus electores, con sus militantes, con el tiempo que nos toca vivir, que es muy especial y muy difícil por la crisis económica.

La convulsión electoral que hemos vivido en los últimos meses, el rechazo de millones de votos a nuestra política, el descontento y la incertidumbre de  militantes y simpatizantes tiene causas, causas concretas, medibles, cuantificables y tiene alternativas. Nuestra crisis política actual nos da la oportunidad de analizarla, evaluarla y rectificarla.

Necesitamos rectificar y mucho y para eso hace falta coraje político, honestidad. Necesitamos recuperar los mejores valores de la política, el mayor y mejor compromiso con las ideas, con las actitudes y comportamientos políticos. Para hacerlo hay que hablar con el lenguaje común de la izquierda, de los socialistas, un lenguaje que existe, que también se puede disfrazar como se observa en muchas ocasiones, pero que debemos recuperar. Para hacerlo hay que concretar, hay que decir que queremos cambiar, cuales son los compromisos del futuro, cuales son los objetivo irrenunciables del proyecto socialista.

Primero las ideas y los compromisos y después las personas. Y en ese empeño de concretar que hacer a partir de aquí para después elegir a quienes confiar el liderazgo, basta con escuchar a la ciudadanía progresista en la calle y a los afiliados, militantes o simpatizantes en el Partido, para saber que es lo que hay que hacer.

En consonancia con lo expuesto planteo dieciseis propuestas concretas, susceptibles de modificación y mejora, que obviamente no son las únicas, pero que pretenden alcanzar el objetivo de huir de ideas vagas e imprecisas, de compromisos abiertos y manipulables  y de la simplificación y reducción del problema político que arrastramos los socialistas, a las urgencias de un Congreso Federal, con poco tiempo para debatir por el escaso tiempo existente entre la convocatoria y la celebración y por las limitaciones en el debate de una ponencia que llegará tarde.

PROPUESTAS CONCRETAS

1.            IMPULSO DE UNA IZQUIERDA EUROPEA.

La degradación política y social de la Unión Europea es muy alarmante. Partidos socialistas desdibujados por la presión de la política de la derecha, de los mercados, de los especuladores. Resignación política en la izquierda que utilizando como último argumento “no hay más remedio que hacerlo” se presta a una política de reducción de lo público, para alterar la distribución de  la riqueza en detrimento de los más desfavorecidos; para provocar recortes en los  servicios públicos; para asegurar los beneficios y el poder a quienes más tienen.

Esta insoportable política antisocial necesita una alternativa. El PSOE, debe comprometerse a proponer y en su caso a convocar una Conferencia de Partidos Socialistas Europeos, abierta a otros partidos de izquierda y progresistas, que en el plazo de tres meses a partir de la celebración del Congreso de Febrero, tendrá como objetivo elaborar y acordar un compromiso político común por una salida social a  la crisis económica, para defenderlo en cada país y en las instituciones comunitarias.

2.            POLÍTICAS DE OPOSICIÓN EN ESPAÑA

La responsabilidad política primera, ineludible, de los socialistas es la de ser leales a nuestros principios y compromisos voluntariamente adquiridos y compartidos con nuestros electores.

El socialismo existe para defender una sociedad más justa y solidaria, que propicie la igualdad de oportunidades entre todos y cada uno de los ciudadanos. La realidad de la sociedad española está muy lejana a la práctica real de estos valores. Por si esto fuera poco, en España, la derecha tiene mayoría absoluta y el poder casi absoluto para hacer y deshacer.

Los socialistas no debemos convertirnos en una caricatura de  oposición. Necesitamos dar voz a una oposición exigente, que denuncie, impida, limite recortes, privatizaciones, copagos, retroceso en derechos, imposición de credos, mayores desigualdades  entre la ciudadanía. En nombre de la crisis no se puede seguir aceptando más penurias para los más desfavorecidos que a su vez nada tienen que ver con el origen y las causas de la crisis.

La derecha quería el poder porque tenía las soluciones a la crisis, a la falta de empleo. Ya lo ha conseguido. Ahora exijamos que las ponga en marcha ya.

Los socialistas nos comprometemos a defender hasta sus últimas consecuencias el programa electoral y los valores que nos son propios con una oposición exigente, negándonos a pactar las políticas que proponga la derecha y que entren en colisión con estos postulados.

3.            NECESITAMOS OTRA POLÍTICA FISCAL.

Todos sabemos que no estamos ante una crisis económica sino ante una crisis de sistema. En el Mundo hoy hay dos dilemas. Mucho dinero especulativo al margen del control democrático y muchos más millones de seres humanos que ya  no se dejan explotar y que toman parte de los recursos del planeta. En el presente se necesita y en el futuro más, una política diferente de distribución de la riqueza. Los socialistas necesitamos clarificar y corregir nuestra política fiscal, plagada en el reciente pasado de contradicciones.

Los socialistas nos comprometemos a una profunda reforma fiscal, basada en cuatro líneas estratégicas. Una, incrementar la presión fiscal con criterios de progresividad para garantizar los servicios públicos básicos de la ciudadanía como son la sanidad, la educación, las pensiones y la dependencia. Acercándonos a una presión fiscal semejante a la de los países más fuertes económica y socialmente de la Unión Europea. Dos , mayor presión fiscal a las rentas de capital, a los productos financieros, a las transacciones financieras, etc., situándolas de forma progresiva en equidad con las rentas del trabajo. Tres, combatiendo el fraude fiscal, con procedimientos de control más eficaces. Cuatro, dificultando la elusión fiscal, con una ágil regularización legislativa, que limite su acción, y que promoveremos.

4.            DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

En la sociedad está calando la ofensiva por la cual es inevitable la reducción de los servicios públicos. También está creciendo la insolidaridad con el diferente. La derecha está instalando una contracultura basada en que se derrocha dinero público, se atiende a quien abusa y a quien no debiera tener derecho y además ya no hay dinero. Muchas veces desde nuestras filas se observa resignación ante esta avalancha conservadora.

Control del gasto sí. Eficiencia también. Los socialistas nos comprometemos con esto y también con defender mediante el impulso legislativo las políticas impositivas, presupuestarias y de control del gasto, que hagan más con menos y que no renuncien a la inversión necesaria en el mantenimiento de los servicios públicos.

5.            POLÍTICA DE ALIANZAS

Si bien la política de alianzas en las instituciones para la conformación de Gobiernos, no debe nacer desde el prejuicio, tampoco es normal cualquier alianza y menos con tu rival natural, salvo que existan situaciones excepcionales que lo aconsejen.

El Partido Socialista debe tener definida una política de alianzas de preferencia y un mecanismo de solución de las situaciones excepcionales.

Los socialistas nos comprometemos a priorizar alianzas políticas, institucionales donde sean necesarias, con las fuerzas políticas de izquierda, progresistas, definiendo previamente la ubicación ideológica de aquellos que concurran en el ámbito correspondiente.

Cuando por causas excepcionales se aprecie la necesidad de una alianza entre la izquierda y la derecha sea localista, nacionalista, nacional o internacional, se celebrará referéndum vinculante entre los afiliados y afiliadas del ámbito donde deba resolverse tal alianza y esta no estará sujeta a ninguna alteración por parte de ningún órgano superior.

6.            VINCULACIÓN DEL PROGRAMA ELECTORAL CON LOS ELECTORES. ABRIR EL PARTIDO A LA SOCIEDAD.

La sensación y el reproche explícito que en determinadas ocasiones se vive en la calle sobre el respeto político que se merecen y no obtienen los votantes socialistas también debe tener tratamiento. Los electores no quieren que el voto se convierta en un cheque en blanco y que este pueda caer en el abuso.

Para corregir estas situaciones los socialistas nos comprometemos a definir en nuestros programas electorales que políticas  son irrenunciables y cuales son susceptibles de variación por circunstancias concurrentes.

Las materias que  se señalen como  irrenunciables sólo podrán ser modificadas mediante consulta vinculante que se celebrará entre los simpatizantes que quieran formar parte de un censo específico que se conformará con los censados que así lo deseen. Este censo será abierto a nuevas incorporaciones dos meses antes de cada celebración de elecciones y será cerrado el día de la celebración de cada elección. En este censo también participarán todos los afiliados.

7.            VINCULACIÓN DEL PROGRAMA ELECTORAL Y RESOLUCIONES CONGRESUALES CON LOS AFILIADOS.

El debate y aprobación  del programa electoral y de las resoluciones congresuales en el Partido deben adquirir el rango de ley interna no sólo en la intención sino también en la práctica. Para que así sea el Partido debe dotarse de un sistema de garantías que sea ágil y eficaz y que dirima los conflictos políticos que puedan originarse. Esto exige que a su vez en todos los ámbitos institucionales del partido sea obligatorio la presentación de la propuesta política de programa a todos los militantes, el correspondiente debate y aportación de enmiendas, y su definitiva aprobación por el órgano que estatutariamente sea competente.

Se trata de constituir un órgano arbitral compuesto por dos juristas de dilatada experiencia, elegidos por el Comité Federal, dos compañeros elegidos por el Congreso en listas abiertas entre todos sus asistentes y que no estén en la estructura ejecutiva y por dos compañeros de reconocido prestigio en la vida política, que no estén en tareas ejecutivas o institucionales y que sean elegidos por la militancia en una lista propuesta por las Federaciones, con dos candidatos por cada una de ellas, resultando elegidos quienes más votos obtengan en listas abiertas. El órgano arbitral se reunirá en el plazo de 15 días a la recepción del asunto a resolver y resolverá sin posibilidad de apelación, en los 15  días siguientes. En caso de urgencia los plazos podrán ser reducidos. Sus resoluciones serán de obligado cumplimiento y sólo responderán al interés y al sentido de lo acordado con anterioridad en Congresos y Programas y no a nuevas interpretaciones o circunstancias para lo cual ya existe otro procedimiento de resolución.

8.            CONSULTAS A LA SOCIEDAD

La sociedad necesita cauces de participación y decisión más ágiles y frecuentes que los actualmente establecidos. Los socialistas queremos quebrar la creciente falta de sintonía y complicidad de los electores con el ejercicio de la política. La política es la organización de la sociedad, el instrumento regulador de los derechos y deberes. Para el socialismo proteger la vinculación ciudadana al compromiso político colectivo es una de las tareas principales de nuestro tiempo.

Para lograrlo el PSOE se compromete a proponer, promover y organizar las consultas necesarias mediante referéndum, de aquellas materias de especial interés y afectación a la ciudadana y especialmente las referidas a modificaciones constitucionales, de soberanía, conflictos bélicos o cuyo contenido tengan carácter universal.

9.            CONSULTAS AL PARTIDO.

La acción política de cada día está sujeta a imprevistos, a situaciones a veces no visualizadas con el tiempo necesario o sencillamente a urgencias sobrevenidas.

La velocidad con la que ocurren cosas en este mundo globalizado determina comportamientos y conclusiones que a veces deben tomarse con rapidez. La rapidez y el tratamiento de los imprevistos también se merecen una cultura democrática y participativa. No es necesario ni conveniente que una sola persona quiera salvar a cuantos le rodean en su campo de acción. En nombre de las urgencias no deben cometerse atropellos. Las mejores decisiones, las compartidas, porque tienen la legitimidad, la fuerza, la razón del respaldo.

Para tratar y resolver imprevistos el PSOE en cada uno de sus niveles institucionales dispondrá de un sistema de consulta vinculante a los afiliados que en el plazo máximo de 15 días, mediante referéndum, decidirá sobre las situaciones extraordinarias que se vayan creando, que serán aquellas para las que no tenga respuesta el respectivo programa electoral o conclusiones congresuales.

10.         DURACIÓN DE LOS CARGOS PÚBLICOS Y POLÍTICOS REMUNERADOS.

La acción política en muchas situaciones precisa de la profesionalización. Ante determinadas responsabilidades públicas y políticas la dedicación requiere la remuneración. Siendo esto así también es cierto que en la izquierda  la dedicación política de forma profesional también debe medirse por la vocación, el compromiso y en definitiva el servicio a los representados.

La profesionalización de la política en cargos de elección pública o congresual, es un medio pero no un fin. Sin mirar al pasado donde se han dado otro tipo de situaciones y sí mirando al futuro que es lo que nos toca conquistar, visto desde la izquierda, que alguien albergue la pretensión de hacer de la política su carrera particular, su medio de vida, su primer y último empleo, es lo más negativo y contrario a la idea de servir y lo más próximo a la de servirse.

Para corregir esta situación a partir de la celebración del Congreso, ningún cargo  de elección pública y de elección congresual, con sueldo, podrá permanecer más de dos mandatos completos en la política profesional.

En el caso de quienes ya hayan cumplido o estén a punto de hacerlo con los dos mandatos, dispondrán de  uno más una vez finalizado el presente.

Esta medida garantiza los procesos de renovación tanto orgánica como institucional y da credibilidad ante la ciudadanía y la militancia sobre la prevalencia de  los intereses colectivos frente a los individuales.

11.         RESPETO AL LENGUAJE SOCIALISTA.

Para defender con precisión una idea se necesita expresar con corrección dicha idea. El lenguaje procura la comunicación  y a través de ella, la suma de coincidencias y la confianza en las expresiones señaladas.

En el PSOE se abusa con asiduidad de conceptos que cuando pasan de lo particular a lo general generan confusión y desconfianza sobre quienes los utilizan y sobre las verdaderas intenciones y compromisos del Partido como tal.

Definirnos los socialistas como fuerza política  de centro izquierda o como los adalides de la centralidad, suele ser útil para que sirva lo mismo para un roto que para un descosido. Si a esto añadimos que somos el Partido de las clases medias en un País donde nadie quiere ser clase baja y nadie se confiesa clase alta, la confusión, la indefinición, está servida.

Los socialistas nos comprometemos a establecer una ética de lenguaje ligada a nuestros valores, ideología y objetivos programáticos, que eviten generar indefiniciones o confusión ante la ciudadanía sobre el proyecto político que representamos.

12.         FISCALIZACIÓN DE PATRIMONIOS DE CARGOS PÚBLICOS.

Los contados casos de corrupción política, a su vez muy extendidos mediáticamente, han creado una creciente alarma y consternación en la sociedad y un rosario de iniciativas precipitadas y dudosamente eficaces en los partidos políticos como respuesta.

Resulta muy injusto y dañino que alguien en el ejercicio de su cargo público utilice el poder para obtener recursos ilícitos o para procurárselos a terceros. También resulta muy injusto y dañino que casi toda la actividad política sea susceptible de sospecha.

Para combatir la situación, entre otras medidas se han hecho algunas populistas y de dudosa eficacia y a la vez de una exposición personal innecesaria, como si un representante público no pudiera tener derecho a su privacidad, porque un semejante haya abusado.

Para evitar abusos y dar confianza a la sociedad de que quien la hace la paga, los socialistas nos comprometemos a solicitar en todas las instituciones que todos los cargos públicos al inicio y al final de su cargo público, obtengan una certificación pública realizada por la Inspección de Hacienda correspondiente o por los Tribunales de Cuentas o por ambos organismos, donde se consigne el resultado de la inspección o fiscalización certificando que el patrimonio revisado tiene toda su procedencia justificada conforme a la ley. Igualmente se hará si hubiera alteraciones patrimoniales y también se dará a conocer las irregularidades detectadas y el tratamiento aplicado.

13.         PROCEDIMIENTOS  Y NORMAS PARA EL DEBATE.

En los últimos años los socialistas hemos abandonado algunas prácticas de debate o las hemos ido modificando por el uso y costumbre en detrimento de la participación.

Hemos vivido Comités Federales que tienen que acabar antes del mediodía, empezando a las diez de  la mañana. Algunos que han pasado de las 13 horas del día lo han hecho diezmados. Se hacen muchas intervenciones de cortesía sólo para ocupar el tiempo del debate. También apelaciones a no tratar asuntos espinosos para que no se filtrasen a la prensa y que a pesar de ello no han evitado las filtraciones.

Tenemos derecho a realizar debates internos pero no a costa del aprovechamiento de intoxicadores que trafican con la información para dañar el propio partido y a sus miembros y para ser merecedores de los favores mediáticos.

Todo esto debe dar un vuelco. La política es también sacrificio, esfuerzo, es también coraje, liderazgo, riesgo. Ni las puertas cerradas, ni los tiempos reducidos en los debates importantes nos ayudan. Los lideres siempre deben dar la cara para ganarse el liderazgo.

Para lograrlo los socialistas nos comprometemos a realizar los debates de nuestros Comités Provinciales, Nacionales, Regionales y Federal, a puerta abierta para  los medios de comunicación, de principio a fin. A realizarlos en convocatoria de día completo, a garantizar un mínimo de diez minutos por intervención y a enviar a  los miembros con dos días mínimo de antelación a la celebración, un guión de los asuntos más relevantes a tratar.

14.         RELACIONES CON LOS SINDICATOS.

Desde la Autonomía política y la autonomía sindical, para los socialistas, la relación con los sindicatos para la defensa de los  intereses comunes de los trabajadores activos y pasivos, es un objetivo con necesidad de mejora. Muy especialmente con UGT por razones suficientemente recogidas y reconocidas en la Historia de ambas organizaciones y también con CCOO por compartir ideas y escenarios comunes.

Para avanzar en este objetivo de mejora de las relaciones y de defensa común de intereses comunes, el PSOE propondrá la creación de un órgano bilateral, estable, con UGT y con CCOO, con posibilidad de reconvertirlo en organismo trilateral cuando las partes así lo consideremos, para que antes de que cualquier medida política que afecte a los trabajadores de manera colectiva se ponga en marcha, se pueda contar con la valoración de los sindicatos, con sus sugerencias y alternativas. El órgano se reunirá trimestralmente y tendrá el carácter público que las partes acuerden.

15.         RELACIONES CON LAS ORGANIZACIONES SOCIALES SIN ÁNIMO DE LUCRO.

La sociedad esta recorrida por asociaciones con personas voluntarias amantes de la justicia, solidaridad, igualdad, de la libertad, de la tolerancia, de los derechos civiles, de la laicidad. Asociaciones que crean conciencia cívica, que cubren los vacíos que a veces generan las instituciones, que llegan las primeras al conocimiento de un problema al que la política todavía no ha llegado o llega tarde. Organizaciones de carácter sociocultural-humanitario-deportivas-medioambientales, defensoras de los derechos humanos.

Asociaciones progresistas y muy necesarias para la implicación de la sociedad en los problemas y las soluciones que con apariencia de minoritarios son de todos porque nadie estamos exentos de que directa o indirectamente nos puedan afectar.

Para lograr un trabajo común desde la autonomía de las partes, los socialistas nos comprometemos a crear desde el ámbito provincial hasta el Federal, un lugar de encuentro estable, que se reúna al menos dos veces al año y que trate de canalizar la necesaria ayuda mutua para atender y ayudar a quien más lo necesita.

16.         FORMACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN.

Para  tener capital humano preparado en las necesidades políticas del partido y de la sociedad, es necesario invertir en formación a la afiliación. Para ello hay que recuperar el compromiso orgánico de los procesos de formación hasta convertirlo en un derecho.

Para lograrlo la nueva Comisión Ejecutiva Federal, en el plazo no superior a tres meses desde la celebración de su elección, aprobará la elaboración básica de los contenidos y procedimientos de formación, que deberá ser adaptada e implementada en las respectivas federaciones, en el plazo máximo de un mes más, para asegurar a todo afiliado la oportunidad de convertir su afiliación, en una militancia activa, preparada para actuar en cualquier ámbito político de la sociedad.

GIRO A LA IZQUIERDA

En la actualidad muchas son las apelaciones de socialistas a la necesidad de un giro a la izquierda y muchos socialistas son los que se preguntan que significa o como se concreta ese giro a la izquierda.

En realidad no se trata de inventarse nada o casi nada. Al PSOE no le falta elaboración política de izquierda, le falta defensa práctica de esa elaboración política de izquierda. Girar a la izquierda, es recuperar autonomía política, hacer política en contraposición a las presiones de la derecha, de los poderosos, que tantas y tantas veces nos han terminado ganando la partida o que nosotros hemos facilitado que la ganarán. Girar la izquierda, es anteponer el contenido de la política a la permanencia en el poder. Girar a la izquierda es una actitud para ocupar la ubicación política que nos corresponde como socialistas y de la que nos hemos desplazado en ocasiones relevantes por haber interpretado erróneamente un papel de gobierno con excesivas influencias conservadoras.

Si acudimos a las resoluciones y programas que acordamos  en Conferencias y Congresos, en política sectorial los socialistas no tenemos grandes carencias en las definiciones de lo que deseamos. La capacidad del socialismo para debatir y escribir textos, programas, propuestas políticas progresistas es ilimitada. En materias  de sanidad, educación, prestaciones sociales, energía, medioambiente, igualdad, infraestructuras, eficiencia de lo público, derechos civiles, paz, libertad, solidaridad, etc., etc., poco necesitaremos actualizar y ajustar.

El problema los socialistas lo tenemos a la hora de defender estas políticas en la calle  y en las instituciones, a la hora de llevarlas a la práctica, a la hora de defenderlas hasta sus últimas consecuencias. Nuestras carencias no están en la teoría sino en la credibilidad que ofrecemos entre la teoría y la práctica.

Para resolver esta perniciosa disyuntiva, este conjunto de propuestas pretende aportar al debate abierto, ideas y compromisos y también limitaciones porque en nombre del socialismo no todo  vale

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DEBATE DE INVESTIDURA. TENEMOS QUE EXIGIR MÁS AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO Y AL PP 0

dic20

El debate de investidura de Mariano Rajoy lejos de trasladar iniciativas y soluciones a la ciudadanía sobre el principal de sus problemas, la crisis económica, ha servido para aumenta el desconcierto.

Anunciar el recorte de 16.500 millones de euros en 2012 y la rebaja de impuestos a los que más tienen y a la vez no explicar a la ciudadanía de dónde se saca, es cuando menos una burla a un País que pasa muchas angustias y en muchos casos muchas penurias.

El PP lleva desde finales de 2008, 36 meses ininterrumpidos de oposición implacable al Gobierno saliente, acusándole de no saber gestionar la crisis, de no saber gastar y de no saber reactivar la economía y crear empleo.

Tres años largos provocando elecciones anticipadas. Demasiado tiempo desprestigiando la política económica del Gobierno Socialista. Tres años con las encuestas a su favor. Tres años sabiendo que el diferencial de votos con nosotros le aseguraba la mayoría absoluta.

Mucho es el tiempo que ha tenido el PP para preparar sus soluciones. Y ya ha llegado la hora de la verdad. Este es el momento en el que no valen apelaciones a la unidad y al esfuerzo compartido. Este es el momento en el que el recurso retórico de que no tienen varita mágica es innecesario y hasta provocador. Durante tres años han llenado las portadas de todos los medios de comunicación repitiendo cansina      por machaconamente, que ellos sabían cómo hacerlo. Y ahora, ¿qué?. Ahora que lo demuestren, que lo demuestren ya, tienen mayoría absoluta, no dependen de nadie, que demuestren que sabían resolver la crisis porque lo contrario será un engaño que muchos no estamos dispuestos a soportar.

Hacer hoy oposición responsable, constructiva, desde la bancada socialista, requiere una oposición exigente, exigente en beneficio del empleo y la política social, aquella que durante tres años prometieron y que hoy ni vemos, ni vislumbramos, en el debate más importante de la legislatura y del momento en el que la ciudadanía más espera de este cambio de Gobierno.

El debate político en España no puede ni debe enredarse en la cortesía parlamentaria, ni en los tiempos de gracia para el que llega, ni en los discursos huecos o faltos de concreción.

Al Presidente del Gobierno, al Gobierno, al PP hay que exigirle desde el minuto uno que empiece a resolver esta crisis de acuerdo al compromiso que voluntariamente ofreció a la sociedad y que la mayoría de ésta lo ha hecho suyo con el respaldo electoral.

Los socialistas debemos medir la política del Gobierno día a día y por sus resultados, nuestra labor debe ser exigente y que respondan a los intereses sociales de la ciudadanía. Todo lo demás mejor obviarlo simplemente porque no sirve, ni interesa a casi nadie.

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PLATAFORMA EUROPEA DE PROGRESISTAS POR UNA RESPUESTA SOCIAL A LA CRISIS 0

dic19

La izquierda, los progresistas en Europa necesitamos con urgencia organizar una respuesta política y social a los devastadores efectos de la crisis económica que ha derivado en una crisis del sistema.

De un lado nos encontramos con millones de empleos perdidos, desahucios de viviendas al por mayor; deudas de por vida; pensiones congeladas; ajustes y recortes en políticas sociales; reducción del gasto en educación y sanidad; privatizaciones en servicios públicos; empresarios, autónomos, profesionales que se arruinan; restricción y negociación del crédito; inversión pública en su mínima expresión; jóvenes formados sin expectativas de empleo; más peajes; más copagos. Y como colofón nuevos y más recortes, conforman el presente y el futuro.

De otro lado nos encontramos con una economía especulativa y sin control democrático que quita y pone gobiernos; que somete a los que se quedan; que incrementa a su capricho los intereses de la deuda; que empobrece a los países; que decide si circula el dinero, cuándo, cuánto y a qué precio.

El choque entre los que nos encontramos de un lado y de otro, produce una escandalosa y explosiva manifestación de insolidaridad, de sálvese quien pueda, de desconfianza, de temor, de pobreza y de miseria.

En términos generales muchas personas están convencidas de que da igual que gobierne la derecha o la izquierda. Como mucho la diferencia la residencian en los discursos y en las intenciones, pero no en las realidades.

No seré yo quien afirme que la izquierda y la derecha somos iguales, porque no es verdad que los seamos. Tampoco seré yo quien se conforme con establecer la diferencia solo mediante recurso dialéctico. Tampoco seré yo quien se conforme con releer el pasado para explicar el beneficio y la necesidad de la izquierda. Ni el presente ni el futuro vivirá o sobrevivirá de las rentas, hace falta más.

Y ese más, es la creación de una plataforma europea de izquierda, alimentada por progresistas de todo color y condición que diga STOP. Una plataforma que proponga y gane espacios para una respuesta social a la crisis, a sus efectos.

Una plataforma en la que se organice el encuentro de ciudadanos, asociaciones sin ánimo de lucro, sindicatos de trabajadores, concejales, alcaldes, parlamentarios, senadores, europarlamentarios, instituciones, otros colectivos, otras formas de expresión.

Una plataforma que cultive y haga crecer una respuesta a la crisis basada en otra forma de repartir la riqueza, basada en la justicia social, en la solidaridad y el ofrecimiento de oportunidades. En la creación de empleo, en la recuperación de la inversión pública, en una mayor fiscalidad a quienes más tienen, en la circulación del crédito con criterio social, en el aplazamiento y la reducción del precio de la deuda.

Una plataforma en la que la reflexión, la propuesta y la acción beneficie a la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Los Gobiernos de todos los Países Europeos ya han dado de si todo lo que están dispuestos a dar. Los actuales y los sustituidos. Y me temo que hoy por hoy, también los que se vayan a sustituir. Una afirmación que hago prescindiendo de valorar intenciones y deseos que me constan son variopintos, diferenciados, pero muy insatisfactorios si valoramos resultados.

Ni en Europa, ni en Estados Unidos, los gobiernos se atreven a parar los pies a los especuladores. Todos los gobiernos están sobrepasados por el poder financiero.

El conglomerado formado por los pocos y grandes bancos de inversión mundial con sus correspondientes agendas de calificación y con la complicidad o sumisión de algunos gobiernos, tienen asustados y bajo control a todos los restantes gobiernos.

En Europa lo que se está preparando, lo que viene, es un Gobierno Europeo, que adquiera fortaleza, autoridad, para reducir lo público y castigar más a los países que no lo cumplan. Una Europa de los financieros, de los mercados, en detrimento de una Europa de los Ciudadanos y de los Pueblos. Una Europa donde se multipliquen las prácticas no democráticas aunque se aparente lo contrario, como ha sucedido con el secuestro de las urnas en Grecia y en Italia.

No hay razón a la vista que permita albergar que esta realidad pueda cambiar si no la hacemos cambiar. Quienes queramos apostar por una Europa con desarrollo progresista ya podemos ponernos a ello o no llegaremos a tiempo. La izquierda tenemos la obligación de intentar cambiar la tendencia dominante de los poderosos sin escrúpulos.

Y para hacer cambiar esta tendencia en la que los más ricos multiplican su riqueza fabricando miles de pobres cada día, necesitamos hacer mucho ruido democrático. Necesitamos practicar la insurrección, la insumisión, la rebeldía, para la que hay causa en exceso.

Necesitamos poner en pie un movimiento que tenga cuerpo y también cabeza visible, identificable. Todo movimiento reivindicativo necesita un instrumento de gestión. Necesitamos que se mueva la calle y también las instituciones.

Termino esta reflexión-propuesta, con una definición por fases de mi pretensión.

La primera fase debiera ser la de sumar adhesiones a un proyecto de manifiesto de mínimos que aglutine y organice el embrión de una respuesta social a la crisis.

La segunda fase la elaboración de ese manifiesto en un tiempo corto y participativo que establezca los objetivos concretos, comunes, a defender, en todos los lugares e instituciones que se adhieran.

La tercera fase, la evaluación y divulgación de resultados y la revisión de cuanto se considere necesario.

Esta reflexión a partir de la publicación se enviará a cuantos correos electrónicos sea posible, con el propósito de que cada cual haga lo propio o lo implemente con otra forma de divulgación. A la vista de los resultados se sucederán los pasos siguientes.

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REFLEXIONAR Y RECTIFICAR 2

nov25

Los resultados electorales del 20-N exigen al socialismo una profunda reflexión, que ayude, a volver a ser útil para la mayoría de la ciudadanía, al partido que durante más años de la etapa democrática actual, ha gobernado España.

Los 4.386.127 votos no renovados en relación a las elecciones de 2008, de los cuales dos terceras partes se han quedado en casa, evidencian la contestación a la política que hemos ejercido en la última legislatura.

España hoy no es más de derechas que ayer. En España hoy no viven menos progresistas que ayer. El resultado del PP no obedece a un trasvase de votos desde la izquierda a la derecha. Esto se ve con claridad en el gráfico de evolución del voto conservador. El PP mantiene su músculo y el PSOE perdemos parte del nuestro. Así salen las diferencias. En nuestro caso la pérdida de votos se agrava porque por dos veces seguidas, en dos elecciones diferentes, las locales, forales y en algunas comunidades las autonómicas y las generales, los apoyos conseguidos se sitúan en 6,275.314 votos y 6.903.208 votos, respectivamente.

Ante esta realidad electoral, la búsqueda de las causas que nos han llevado hasta aquí y de las herramientas para mejorar en el futuro, deben centrar nuestros análisis y conclusiones.

Y en mi opinión estos dos objetivos deben llevarnos a revisar algo más que nuestro programa electoral o nuestra capacidad para producir política teórica. En el PSOE no tenemos carencias para la elaboración de propuestas políticas. En el PSOE tenemos problemas para llevarlas a la práctica, para defenderlas hasta las últimas consecuencias y para que tengan el eco, la acogida necesaria, entre la ciudadanía a la que queremos representar.

Para que los socialistas obtengamos el apoyo ciudadano progresista, no es suficiente con caracterizar a los “Mercados” de especuladores, avariciosos, o entidades en el desgobierno, si a continuación aceptamos todas sus exigencias y las cumplimos con resignación. El socialismo no debe prestarse a la crítica sin solución y a la posterior justificación de que si no hacemos lo que nos piden iremos a peor, porque cuando así ocurre es el socialismo el que se devalúa. Claro que todos los problemas no podemos resolver. Por supuesto que la vida es dinámica, que vivimos en una sociedad plagada de contradicciones y peligros para los que siempre no tenemos solución y a veces tampoco la fuerza para practicar las soluciones. No hay varitas mágicas ni arcadias felices, pero sí debe haber la máxima coherencia entre la teoría y la práctica. Porque cuando la teoría es una y la práctica es otra se da pie al recelo, a la frustración, al rechazo, entre quienes nos apoyan, y lo que es peor, a que se extienda la percepción de que en política lo que al final prevalece es estar en vez de ser. Y es aquí cuando nace el deterioro y el desprestigio de la política como actividad y de los representantes políticos como actores.

Todos podemos equivocarnos. Yo creo que nosotros sobre todo nos hemos equivocado. Nos hemos equivocado cuando no supimos enfrentarnos a la especulación inmobiliaria. Sabíamos de su existencia pero no nos atrevimos a pincharla porque creímos poder arreglarla de otra manera y con más tiempo. Nos hemos equivocado cuando afirmamos que España tenía más fortaleza que nadie en Europa para enfrentarnos a una crisis tremenda que también nos costó mucho tiempo reconocer. Nos hemos equivocado en algunas de las medidas que hemos puesto en práctica para reducir el déficit y la deuda. Nos hemos equivocado cuando hemos escuchado y atendido poco a los sindicatos de los trabajadores y al mundo asociativo sin ánimo de lucro que vela por las necesidades sociales de la ciudadanía. Nos hemos equivocado cuando no hemos tenido coraje para defender la cultura de la solidaridad en tiempos donde la apología de la insolidaridad es más pujante. Nos hemos equivocado cuando no hemos decidido plantar cara a los “mercados” y cuando ante medidas restrictivas no hemos concitado apoyos institucionales y sociales y tampoco hemos consultado a la ciudadanía.

Y creo que nos hemos equivocado en todo esto porque estoy convencido de la buena voluntad que ha existido en el conjunto del PSOE para abordar los problemas de nuestro tiempo y sus soluciones.

Es verdad que se ha hecho desde la nobleza, la toma de muchas decisiones para evitar que algunos de los desastres que padecemos pudieran ser más desastres. Pero la intención es insuficiente para acertar y para ser bien valorada como ha quedado demostrado.

Hemos tomado decisiones que han sobrepasado y mucho los compromisos previamente pactados con nuestros representados. Pedimos el voto para hacer unas cosas y hemos terminado haciendo otras. Hemos enfadado a muchas personas por imponerles políticas sin explicación y sin su aceptación.

No hemos encontrado el equilibrio entre lo que decimos, lo que representamos y lo que hacemos. Las urgencias de la crisis internacional nos ha llevado a lugares donde no se nos ha reconocido por nuestros electores. Hemos actuado con la convicción de que así salvábamos el País, pero el País, que es su ciudadanía no nos ha seguido.

El socialismo debe ser consciente de su tamaño, de lo que representa y defiende. El socialismo ni atiende, ni representa a toda la humanidad. El socialismo democrático no tiene como función servir igual a un roto que a un descosido.

El socialismo tiene que poner orden en un mundo plagado de desigualdades y de injusticias. De poderosos sin escrúpulos, de especuladores y tramposos. El socialismo tiene que ayudar a los más débiles sobre todos los demás. El socialismo tiene que universalizar derechos y libertades. Y si el socialismo es todo esto, el socialismo debe encontrar límites entre sus objetivos y su acción. Gobernar no es un fin en si mismo, formar parte de los Parlamentos y de otras instituciones tampoco. La vocación política tampoco es explicación suficiente para estar en ella. El socialismo representa a la ciudadanía que le vota mediante un compromiso adquirido en nuestra razón de ser que se explicita en una ideología, en un programa, en un conjunto de principios y valores.

La responsabilidad, el compromiso de quienes estamos en la política es saber defender todo esto, tener el coraje de hacerlo y cuando no es posible pedir la opinión y la decisión si hiciera falta, de quienes nos han llevado con su apoyo a la política de representación y acción institucional.

Y para quien así piense claro que hay líneas rojas, límites en la política, y claro que no es lo mismo gestionar la Europa Social, que la Europa de los “Mercados”.

6.903.208 votos son muchos votos. 11. 289.335 en el 2008, obviamente fueron más, pero tenemos los que están y si los cuidamos como demuestra la realidad sociológica del País, si se nota que los cuidamos, podremos tener más para que el socialismo, la izquierda, los progresistas, seamos más fuertes.

La izquierda, siempre, y pase lo que pase, no está obligada a disponer de soluciones prácticas. Las resistencias existen y poder vencerlas puede costar años, decenios, siglos. Pero mientras tanto hay que mantener la coherencia entre lo que se siente y se piensa y lo que se hace.

En la legislatura que dejamos atrás se han hecho muchas cosas bien y también las quiero resaltar. Se ha tenido en numerosas ocasiones mucha sensibilidad social y con el contraste del tiempo y de la política económica de ajuste más duro y de recortes con vocación de irreversibilidad que el nuevo gobierno conservador aplicará, se verá con mucha más claridad de lo que ha sido posible hasta hoy.

Conviene recordar los 13.000 millones de euros que el Estado destinó a inversiones y servicios en Ayuntamientos durante dos años para mover la economía local y especialmente el empleo. Los 400 euros de rebaja del IRPF que también temporalmente se destinaron a la mejora del consumo y a la recuperación del poder adquisitivo. Los 400 euros de la nueva prestación para desempleados que hubieran agotado las prestaciones contributivas. La multiplicación de los millones de inversión en investigación y becas. La inyección económica a la sanidad y a la ley de autonomía personal, etc. Todas estas medidas y muchas más forman parte de un patrimonio de la sociedad, impulsado por los socialistas, que muestran sensibilidad y acierto social por el interés público y por su contribución al bienestar.

Para este nuevo tiempo del Gobierno de la derecha los socialistas no partimos de cero. Los malos resultados no hipotecan nuestra capacidad de rectificar para defender mejor a esa ciudadanía que nos ha votado y a la que no nos ha votado en esta ocasión, porque en realidad, más allá de su enfado y su abstención, solo nos sigue teniendo a nosotros como alternativa para defenderles.

El problema del socialismo no está en los resultados electorales, está en la política, en el contenido de la política que practicamos. Los resultados electorales son la consecuencia. El socialismo no se mide por los millones de votos que obtiene, se mide por la utilidad que dispensa al votante.

Los 4.386.127 ciudadanos y ciudadanas que no nos han votado, no se han puesto de acuerdo previamente, entre ellos no se conocen, han coincidido en el cambio de voto o en la abstención porque lo que sí conocen y evalúan es nuestra política.

El socialismo sin prisa pero sin pausa tiene que resolver tres cosas. Una, un compromiso muy riguroso y fiable con los electores sobre los contenidos políticos y los límites de los contenidos que estamos dispuestos a defender y a practicar. Dos, un sistema ágil, eficaz de comunicación con la ciudadanía. Tres, un sistema de participación ciudadana en las decisiones políticas que les afectan. Se trata de explicitar contenidos políticos y reglas de actuación y de dar a todo ello naturaleza y fuerza incluso jurídica para que quien se compromete esté obligado por el compromiso y no pueda ignorarlo o cambiarlo unilateralmente.

El socialismo tiene que resolver como colectivo y para lograrlo tiene que acotar el papel de los liderazgos, sus límites, estén en la responsabilidad política que estén.

El socialismo tiene que hacer sentir a sus apoyos, a la sociedad, que la relación con ellos es de total confianza. Que con ellos se cuenta para alcanzar las responsabilidades institucionales,  que a ellos se rendirá cuentas, y que con ellos se contará, cuando las circunstancias exijan cambios o alteraciones en los compromisos adquiridos.

La ciudadanía debe condicionar la política. La política no debe condicionar a la ciudadanía.

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ITALIA LA SIGUIENTE VÍCTIMA 0

nov10

La situación de la deuda financiera de Italia vuelve a hacer temblar los débiles cimientos de la Unión Europea. Europa sigue siendo un juguete en manos de los poderosos grupos y países con dinero y lo seguirá siendo mientras no se plante.

El dinero de los países ya no sirve para las necesidades de la ciudadanía que lo aporta. Ahora solo sirve para satisfacer a los prestamistas y para agasajarles con exagerados y espléndidos intereses.

La ciudadanía europea lleva mucho tiempo, y el que queda todavía, pagando impuestos no para tener más derechos y servicios, sino todo lo contrario, para perder empleo, llevar a la quiebra a miles de empresas y autónomos, ver recortados servicios y prestaciones.

El túnel de la crisis cada día es más largo y más oscuro. Cada día amenaza más nuestro futuro. Cada día nos recuerda que nuestros lamentos, penurias y pasividad, son los mejores aliados de los usureros que nos estrujan vilmente.

Los excesos cometidos por quienes han gestionado en el pasado, con mucha irresponsabilidad, los recursos públicos y los recursos privados y por quienes han prestado dinero sin control, ni pueden, ni deben, ser sufragados por los ciudadanos, aunque hasta la fecha, así sea.

Para que esto ocurra se necesita un plante. Un plante de la Unión Europea. Un plante de los gobiernos, de los ciudadanos, de los partidos, de los sindicatos.

Asistimos no a la mayor crisis de los últimos 80 años. Asistimos a la mayor injusticia económica y social de toda la Historia Contemporánea. Asistimos a un ataque brutal a las economías de las personas, a la autonomía económica de cada cual para poder desarrollar un proyecto de vida acorde con el momento de la Historia que nos toca vivir.

Asistimos a una pérdida de dignidad individual y colectiva, cuando a las personas se ofrece como futuro, menos empleos, menos salario, menos condiciones laborales, menos sanidad, menos educación, menos cultura, menos infraestructuras, menos ciencia, menos investigación, menos de todo.

Sin embargo, frente a todos estos menos, hay un selecto club de más. De poderosos que tienen más. Que cada día aumentan la brecha y las diferencias entre ricos y pobres, y que además se reproduce exponencialmente. Cada día menos ricos son más ricos y más pobres son más pobres.

Es evidente que el futuro hay que construirlo de forma diferente a como se desarrolló el pasado reciente. Tenemos que vivir del trabajo, del esfuerzo, del valor real de lo que hacemos, de lo que producimos. Tenemos que vivir con un gasto soportable por nuestra economía personal y colectiva. Tenemos que desterrar la especulación. Tenemos que compartir el planeta con más ciudadanos y ciudadanas que se incorporan a recibir su parte de la economía.

La duda, el dilema, es si esto podemos hacerlo sin plantarnos. Si lo podemos hacer siendo obedientes, sumisos, cooperadores, con quienes nos estrujan.

Hay que plantarse no para romper, para negociar, para acordar. No hay actividad económica, social, o del tipo que sea que pueda discurrir por la estabilidad si se cambian las reglas de juego a conveniencia y por sorpresa de forma unilateral.

Qué economía soporta que el esfuerzo de su ciudadanía sirva para enriquecer a los prestamistas. Qué economía se estabiliza si cada día se sube el precio de la deuda y ya se hace por encima de toda posible rentabilidad del propio dinero.

Antes fue Irlanda, Portugal, más tarde Grecia, después España, ahora Italia, mañana puede ser Francia y pasado, ¿quién?

Empezamos en el 2008, seguimos en 2009, 2010, estamos en 2011 y quién puede asegurar que no iremos a peor en 2012, en 2013 y sucesivos.

El problema no es dónde está el límite. El problema es quién pone el límite y a quién se le pone el límite.

El límite nunca lo pone el explotador, siempre lo pone el explotado.

El explotador está feliz, no tiene coste por los dineros que gastó sin control y sin garantías de devolución y además recibe tantos intereses como quiere por renegociar la deuda.

Vivimos sin futuro global y hay que buscarlo, construirlo. Un futuro que no es excluyente para nadie, pero que si quiere tener una construcción social, es tarea, iniciativa, de la izquierda y muy especialmente de los socialistas.

Cuando una casa amenaza derribo porque le fallan los cimientos, la solución no es cambiar las ventanas, ni el color de la pintura, la solución es reforzar o sustituir los cimientos.

Hasta ahora en esta crisis se han hecho parches y retoques, dolorosos y angustiosos, pero insuficientes para salir de ella, porque se necesitan reformas estructurales. Reformas estructurales que sirvan para la inmensa mayoría de la ciudadanía frente a la exigua minoría de avariciosos sin conciencia.

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